TV UNAM transmite serie sobre el fotógrafo Rodrigo Moya

El fotógrafo Rodrigo Moya durante la presentación de la serie.
Foto: UNAM / Barry Domínguez

MÉXICO, D.F. (apro).- TV UNAM produce la nueva serie Ojos bien abiertos sobre la vida y obra del fotógrafo Rodrigo Moya, autor de las imágenes El Ché melancólico, la de Gabriel García Márquez con el ojo morado tras el memorable puñetazo que le propinó Mario Vargas Llosa, y algunas otras del movimiento estudiantil de 1968.

El proyecto televisivo consta de un programa especial de una hora que le da el título a todos los episodios, Ojos bien abiertos, y siete capítulos de 27 minutos cada uno, donde se abordan retratos, cultura, campo y campesinos, América Latina: movimientos armados, espectáculos, movimientos sociales y, por supuesto, la ciudad de México.

Los programas contaron con el apoyo del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA).

Su salida al aire fue a partir del sábado 15 de febrero a las 21 horas, y el resto de los episodios de proyectarán cada ocho días, las repeticiones serán los jueves a las 22 horas. TV UNAM se ve en el canal 411 de Cablevisión, 255 de Sky, 265 de Totalplay, así como en el 30.2 de canal abierto digital.

La vida de Moya, quien desde muy pequeño pudo compenetrarse en el mundo de la fotografía, es narrada en ésta nueva producción, a cargo de Guadalupe Alonso. De padre mexicano, Moya nace en 1934 en Medellín, Colombia, y devela en esta serie una aventura por la máquina del tiempo, pues al revisar sus archivos se ha encontrado con sus orígenes, sus amores, sus muertos, las aventuras de juventud, los años del fotoperiodismo, los barrios de su ciudad, en fin, toda una historia que lo ha renovado y lo ha llevado a perderse por los laberintos interminables de la memoria.

Antes de  descubrir la fotografía, Moya realizó algunos estudios en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. También probó en la arquitectura, pero no eran esas disciplinas donde encontraría su vocación.

“La fotografía llegó de una manera inesperada y me salvó la vida”, le dice en entrevista a Alonso.

En 1954 se integró a la revista Impacto como ayudante de Guillermo Angulo, un intelectual cuya meta era hacer cine. Allí conoció a gente notable, entre otros a quien fuera una figura tutelar en su carrera: Antonio Rodríguez, un portugués exiliado que había llegado antes de la migración española huyendo de una condena a muerte durante la dictadura de Salazar. Él y otros periodistas influyeron en su forma de pensar, determinaron sus lecturas.

“Me transformaron completamente. Yo venía de un mundo más tranquilo, más consecuente con las cosas que sucedían, un mundo quizás acrítico, aunque por mi casa desfilaban masones, comunistas, liberales”.

En su archivo destacan escenas de filmaciones como Tajimara o La soldadera, lo mismo que personajes como Juan José Gurrola, Juan Soriano, Rita Macedo, Silvia Pinal o su hermana la bailarina Colombia Moya. El archivo también da cuenta de la fotografía que realizó para modelos y divas del cine, entre estas las series dedicadas a María Félix, Fanny Cano, Meche Carreño, Josephine Baker o Celia Cruz.

“Tengo muchos recuerdos de aquella época, pero quizás el más importante, el que más me marcó, fue cuando el director de Impacto me da la primera portada en esa revista. Fue en noviembre de 1955 cubriendo un reportaje sobre el inicio del Rock’n Roll en México. Estaba llegando y era muy debatido. Incluso el pie de la portada dice: ‘Epiléptica y enloquecida, Gloria Ríos baila al ritmo del furioso Rock’n Roll’. Fue entonces cuando me sentí fotógrafo.”

No obstante que su cobertura de los movimientos armados ha causado gran impacto y se distingue tanto por su exclusividad como por su asombrosa elocuencia, representa sólo un breve capítulo en el trayecto del fotógrafo:

“Me han puesto el sello de ser un fotógrafo de los disturbios, de la guerrilla, pero mi foto también tiene mucho de lúdica, de búsqueda en la calle, de visiones, me gustaba mucho aproximarme a la gente.”

Así se hace un homenaje a este destacado creador de la lente.