MÉXICO, D.F. (apro).- Es común que los estudios cinematográficos reúnan a un grupo de actores reconocidos y los incluyan en un proyecto determinado que usualmente tiene fines comerciales; la trama no es espectacular, pero es divertida y el elenco es famoso, por ejemplo, Ocean’s Eleven, que conjuntó a George Clooney, Brad Pit, Matt Damon, Julia Roberts, y demás (remake de la cinta homónima con Frank Sinatra y sus compinches).
El espía que sabía demasiado (Tinker Tailor Soldier Spy, Francia-Inglaterra-Alemania-2011), es el lado opuesto de la moneda: el reparto, más que famoso, es un reparto integrado por excelentes actores, y los fines de la cinta no son comerciales.
John Hurt, Gary Oldman, Colin Firth, Mark Strong, Toby Jones, David Dencik y Ciarán Hinds, Benedict Cumberbatch participan en la cinta dirigida por Tomas Alfredson, una cinta de espionaje en donde la trama se va desenredando lentamente… muy lentamente: la información se vierte a cuenta gotas, y los personajes parecen moverse con una calma mortal, aun en medio del peligro.
¿De qué trata la cinta? Básicamente gira en torno a un espía llamado Smiley (Oldman) que debe descubrir a un traidor dentro de su equipo de trabajo. Y es todo lo que hay que saber, incluso es demasiada información, porque esto no se sabe hasta después de media hora, por supuesto, aún sabiendo esto, hay demasiadas cosas que no se entienden sino hasta el final. Claro, si es que uno aguanta hasta el final.
El espía que sabía demasiado (remake de una cinta de 1979, estelarizada por Alec Guiness) funciona como una especie de ejercicio mental de alto impacto; reta nuestra paciencia y concentración… Pero al final, el esfuerzo resulta reconfortante, y aquello que parecía no encajar, de pronto adquiere sentido.
Las actuaciones son fabulosas, sobre todo Gary Oldman: un espía frío, solitario, emocionalmente impasible que al final consigue traer, de una forma extraña, una satisfacción liberadora.











