Heberto Castillo ante el gasoducto

Heberto Castillo ante el gasoducto
“¡Cómo deseo estar equivocado!”
Heberto Castillo
Fundador del Movimiento de Liberación Nacional inspirado por Lázaro Cárdenas; líder de la Coalición Nacional de Maestros que participó en el movimiento estudiantil popular de 1968 y preso político por la misma causa, el ingeniero Heberto Castillo es ahora presidente del Partido Mexicano de los Trabajadores Personaje de la polémica en que se debate si conviene o no a México la construcción de un gasoducto nacional que conecte las entrañas de nuestra patria con las de Estados Unidos, el ingeniero Castillo ha dicho y vuelto a decir, precisamente por su patriotismo, “Nada me gustaría tanto como estar equivocado”
Proceso adelanta hoy parte de las memorias que escribirá acerca de su participación en esta polémica
Cuando el hombre aprendió a hacer fuego se sintió Dios y comenzó a destruir la Tierra La civilización moderna es hija de la combustión artificial, de la quema de las entrañas del planeta y de la tala de los bosques
Es hasta el siglo XX cuando se toma conciencia de que los combustibles sirven para algo más y que no deben quemarse La madera, el carbón mineral, el petróleo, el gas, se queman sólo porque no podemos producir suficiente energía primaria Si la humanidad aspira a sobrevivir debe aprender a no quemar los energéticos
La energía hidroeléctrica, la energía atómica, la energía solar, la energía del mar y del viento serán las fuentes energéticas del futuro o no habrá futuro para la humanidad Eso pienso
La petroquímica abrió nuevas perspectivas a la producción de hidrocarburos Empleados éstos como materia prima de la petroquímica producen 10 veces más riqueza que como simples combustibles
En México queremos salir del “bache” económico a que nos han llevado los regímenes de la revolución vendiendo nuestro petróleo y gas como combustible y a precio de combustible
Todo parece indicar que se ha tomado la decisión de construir un gasoducto hasta nuestra frontera norte para vender a Estados Unidos supuestos excedentes de gas A mi juicio eso compromete la soberanía del país
Mi posición ha traído como consecuencia dos hechos: una larga polémica nacional en la que he tenido que enfrentarme a medios de comunicación y a muchos funcionarios del gobierno, por una parte, y a una necesaria concienzuda información sobre el petróleo y el gas, que no hubiera obtenido tan profunda ni tan rápidamente de no haber sido por este debate
Mientras que la dirección de Pemex asegura que el petróleo enterrado, en el subsuelo, no tiene ningún valor estratégico, el presidente James Carter piensa diferente: pretende enterrar 500 millones de barriles de petróleo como reserva adicional, aunque ello implique comprarlos, transportarlos, preparar las cavernas y enterrarlos además esperar el tiempo para usar esta reserva Pero Carter no maneja empresas petroleras Sólo es presidente de Estados Unidos
Después de la publicación de decenas de artículos en que manifesté mi oposición a la construcción del gasoducto y ante simples respuestas —por la misma vía— que eludían los temas centrales, la dirección del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) decidió solicitar audiencia al presidente José López Portillo
Nos recibió el 3 de agosto, le planteamos varios problemas: la reforma política, la necesidad de resolver las innumerables solicitudes de tierra, la urgencia de resolver problemas laborales en los que la Secretaría del Trabajo es parcial a los empresarios, y la necesidad de ventilar públicamente el problema del petróleo, de sus reservas, del proyectado gasoducto a Estados Unidos y de la venta de crudo a nuestro vecino
Respecto del petróleo el presidente nos dijo que conocía nuestra preocupación Señaló que los bienes de una nación sirven para resolver sus problemas y que México dispone de muy cuantiosas reservas Aseguró que no habría dependencia mayor de Estados Unidos y que se habían analizado todas las opciones posibles con respecto al gas y al petróleo
Explicó que el gas brotaba con el petróleo, que no se le podía separar y que una vez en explotación había solo una alternativa con el gas: quemarlo o venderlo
Le hice ver al presidente que, en mi opinión, esas alternativas no están estudiadas y que se había resuelto el problema sobre las rodillas, que las reservas de petróleo no parecían rigurosamente comprobadas y que el gasoducto era un grave error porque además de vender un producto vital para la economía interna del país se trazaba una zona de grave peligro estratégico para el mismo
Sin embargo, el Presidente insistió en la bondad del proyecto Nos hizo ver que el gas metano era carísimo, requerían ponerlo a muy bajas temperaturas, mencionó la de 170 grados bajo cero
Le pedimos que se informara al pueblo del proyecto, de las alternativas y de los cuantiosos créditos que se estaban gestionando para Pemex: 15,000 millones de dólares en el sexenio y 1,500 millones de inmediato para el gasoducto
El Presidente nos dijo que daría instrucciones de inmediato al director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, para que nos recibiera y explicara con sus técnicos de todos los detalles del proyecto
Antes de despedirnos insistió en que no nos preocupáramos, que todos los detalles del proyecto y del financiamiento estaban realizados con gran cuidado
Pasaron los días y no tuvimos noticias de Pemex Después supimos que José Murat, director del Instituto de Capacitación Política del PRI, tenia la misión de obtener para el PMT la entrevista con Jorge Díaz Serrano
Llegó el primero de septiembre En su informe el Presidente se pronunció en favor de la construcción del gasoducto y nos impugnó, dijo:
“Sabemos que la decisión correcta, la que nos conviene es vender gas por tubería No hacerlo porque el comprador fuera nuestro vecino sería enfermizo, significaría un sacrificio en el altar de nada que el país no tiene por qué hacer”
Le hicimos llegar un comunicado advirtiéndole que la dirección de Pemex no nos había invitado para cambiar opiniones como él había ofrecido
Murat me hizo ver que había algunos problemas Primero habló de giras y trabajos del director de Pemex, después que los asesores de Díaz Serrano no consideraban conveniente una entrevista conmigo Temían que diera a conocer a la opinión pública los términos del encuentro
Le precisé a Murat que, por supuesto, así se haría, pues no deseábamos una entrevista de otra naturaleza Le ofrecí que Díaz Serrano nos indicará cuáles eran los aspectos de la entrevista que no debíamos dar a conocer públicamente y que nosotros decidiríamos si era conveniente que expusiéramos el problema ante la opinión pública o callarlo
LA ENTREVISTA CON DIAZ SERRANO
Vencidas las resistencias nos encontramos con Díaz Serrano y ocho de sus técnicos el lunes 5 de septiembre Este es un breve relato de esa entrevista:
—Nosotros pensamos que las reservas petroleras anunciadas por Pemex no son de fiar porque aumentaron en el escritorio
—No, ingeniero No, hay inmensos yacimientos de petróleo en el sureste y en general en casi toda la República El área cretácica de Chiapas es extraordinaria —respondió
Entonces le recordé que en la revista Ingeniería Petrolera, el ingeniero Abundio Juárez explica que el aumento de la reserva de 6,400 a 11,000 millones de barriles se debió sólo a que se modificó el criterio de cálculo para valuarlas, es decir, el aumento se hizo en el escritorio y no fue consecuencia de nuevas y mejores exploraciones
Cuando Jesús Chavarría García, gerente de Explotación de Pemex habló de que las plantas licuadoras de gas eran más caras que el gasoducto, pedí conocer los proyectos de ambas opciones En ingeniería, les dije, se comparan las alternativas
Me dijeron que no había proyectos de plantas licuadoras porque en Argelia habían fracasado con ellas, y eso bastaba
Muy serio les dije que las cotizaciones seguramente se habían obtenido en el servicio telefónico del “07”
Como había una reunión varios contratistas o excontratistas, pregunté si algún contratista se comprometería a firmar un contrato a precio “alzado” para la construcción del gasoducto en mil millones de dólares, costo fijado por ellos
Contestaron que no Siempre hay imprevistos, argumentaron
—¿Diez veces el costo original? —pregunté considerando que así ocurrió en Alaska
—Allá las condiciones son muy diferentes —respondieron
Al ingeniero Clemente Beltrán, coordinador del proyecto del gasoducto le pregunté por qué él decía que el gasoducto costaría 1,500 millones y el ingeniero Díaz Serrano mil millones de dólares No me contestaron nada
Les dije también que estaban tratando de vender el petróleo y el gas como combustible Les hice ver que era un error
—¿Por qué? —preguntaron
Expliqué que los doce dólares por barril era el precio del petróleo crudo y que el precio que proponían para el gas de 265 dólares era en cuanto a su valor térmico comparado con el petróleo
Lo aceptaron
Insistí que por ello afirmo que el petróleo y el gas lo venden como combustible Les dije que en la petroquímica valdría 10 veces más
Díaz Serrano adujo que no había recursos para crear infraestructura necesaria para desarrollar la petroquímica Anunció que la producción en esa rama se incrementará 3 veces durante este sexenio
Le dije al ingeniero Díaz Serrano que no era apropiado estar sacando gas de pozos secos para quemarlo Le demostré con cifras de Pemex que casi el 50 por ciento del gas que se quema provenía de pozos secos
Díaz Serrano me respondió: “Pero si ya los estamos tapando, ingeniero”
—¿Entonces por qué no dejan el petróleo y el gas bajo la tierra? —pregunté
—El petróleo es como los tomates o la piña, o se consumen se venden —contestó Díaz Serrano más serio que yo
—Yo no sé si ustedes piensan que el petróleo, como los tomates o la piña, se pudre Yo no sé mucho de petróleo, lo que sé es que no se pudre ¿Sería conveniente, por otro lado, embarcar tomate, plátano o piña mexicanos para entregarlo a Estados Unidos sin antes fijar precio? ¿Eso se hace con el gas actualmente?
—Ingeniero, no crea usted que estamos entregando nada ¡No sabe usted que pleito tenemos en Estados Unidos por el precio!
Fue entonces cuando escuché una vez más la tesis de que México debe aprovechar la coyuntura de fuerza Estados Unidos necesita petróleo y gas, nosotros lo tenemos, me dijeron
Explicaron que hay una posición de fuerza de México “Es hora de vender el gas y el petróleo”, insistieron
Ciertamente hay una posición de fuerza, les dije, la de Estados Unidos México depende económicamente de ellos Les repliqué que ahora nuestro comercio depende en un 70 por ciento y que si le vendemos tanto petróleo y gas nuestra dependencia aumentaría al 86 por ciento Pregunté: ¿Cómo podemos estar en una situación de fuerza así?
Allí supe que el ingeniero César O Baptista, secretario de la Comisión Nacional de Energéticos, es también asesor de la dirección general de Pemex, Baptista, que se encontraba presente, me replicó:
—No ingeniero Castillo, la dependencia sería en último caso de Estados Unidos a México y no al revés
EL GASODUCTO, CON DINERO DE EU
Tuve que recordarles cómo se las gasta Estados Unidos cuando necesita algún producto que está en otro país Y les pregunté: ¿Se olvidaron de Texas, California, Nuevo México y todos los territorios perdidos? ¿Se olvidan de Panamá, de Guantánamo, de Puerto Rico, de Viet-Nam, de Veracruz? Nosotros no, les dije
—Ingeniero —me dijo Díaz Serrano desesperado— ya Estados Unidos no es la misma nación prepotente de antaño Ya no hay invasiones Ahora sí se respetarán las leyes Además el Canal de Panamá fue construido con dinero de Estados Unidos y por americanos, el gasoducto será construido por mexicanos y con dinero mexicano
Días después Carter desmintió al director de Pemex al solicitar al Congreso de su país autorización para que Estados Unidos financie la construcción del gasoducto
El ingeniero Chavarría afirmó entonces que el gasoducto ha sido sometido a concurso a diversas empresas Aseguró que hay cotizaciones de empresas de Alemania, Estados Unidos, Japón, Francia, Dinamarca
Les dije también que si sólo el tubo de acero para construir el gasoducto tendrá un costo de 15,000 millones de pesos, cómo puede costar ese tubo tendido, colocado, cubierto, con válvulas compresoras, y demás, 23,000 millones de pesos, si hay 85 cruces de caminos, vías férreas, canales y 17 cruces de ríos
Ellos afirman que no es cierto Aseguran que hay cotizaciones de varios países para surtir el acero a la tercera parte del costo que les mencioné
Díaz Serrano le pidió al ingeniero Beltrán que me mostrara las cotizaciones Este trajo unos números que revelan las cantidades que ellos mencionan Pero son números hechos por Beltrán o por algún ayudante, todos son manuscritos No me presenta ninguna cotización formal
Reto a los funcionarios de Pemex a que presenten las cotizaciones A que muestren periódicos de Europa, EUA o del Japón donde hayan publicado las bases de los concursos para la construcción del gasoducto, como se hace siempre
En la reunión le hice ver a Jorge Díaz Serrano que, según sus datos, hemos equivocado el camino Le dije que de acuerdo con ellos, la Siderúrgica “Lázaro Cárdenas” no tendrá nada que hacer En México cualquier estructura de acero soldada se cotiza por los contratistas a 22 pesos el kilogramo y que en Europa y Estados Unidos, ¡según la dirección de Pemex, se cotiza a siete u ocho pesos!
Les advertí también, con base en datos de la Comisión Nacional de Energéticos, que, de cuerdo a la tasa de consumo, México se quedaría sin petróleo antes del año 2000, pues entonces habría agotado las más optimistas reservas previstas por Pemex, más si vendemos hidrocarburos a Estados Unidos como se tiene planeado hasta la fecha
Aunque le extrañó que yo manejara datos y cifras oficiales de memoria, el ingeniero Baptista confirmó cada uno de ellos, cada vez que Díaz Serrano con la mirada lo consultaba
“OTEYZA, A SUS ORDENES”
En otra ocasión, esperando a los organizadores del programa que sobre Reforma Política hizo el monopolio de la televisión comercial, en un restaurante de la ciudad, topé con un hombre de rostro conocido
Me dijo que había leído mis artículos en Proceso y en El Universal “Llamé a los técnicos para discutir sus artículos y me dijeron que usted está equivocado”
Afirmó que los técnicos le habían dicho que la licuefacción del gas natural era bárbaramente costosa en comparación con la construcción del tubo y que en Argelia había fracasado
Sin saber con quién hablaba le respondí que había una mala información Que era cierto que la técnica de licuar gas era moderna, pero que también era cierto que sería la técnica del futuro Repliqué que el gas sólo se puede vender en condiciones especiales y que cuando se exploten campos en altamar la conducción por tubo será muy costosa y entonces, la única alternativa será la de licuar el gas
Me invitó a conocer las instalaciones y a charlar con los técnicos de la Secretaría Antes de despedirme me dijo:
“Oteyza, para servirle”
Se levantó de la mesa y se marchó Desconcertado descubrí que quien me había dirigido la palabra era José Andrés Oteyza, secretario del Patrimonio y Fomento Industrial y presidente del Consejo de Administración de Pemex
Desde entonces no he vuelto a saber de él ni de sus técnicos
Otro día Jesús Puente Leyva me invitó telefónicamente a charlar en su casa Me informé que es presidente de la Comisión de Estudios del Petróleo en la Cámara de Diputados, o algo semejante
Por teléfono me dijo que había yo causado polémica y que era muy conveniente que cambiáramos impresiones; para el efecto me propuso una mesa redonda con Baptista, Beltrán, él mismo y yo Acepté
La reunión fue en casa de Puente Bonita casa decorada con techo de madera, fina madera Le pregunté: ¿quién fue el arquitecto que decoró?
—Yo mismo Es madera lacandona, muy cara, es el lujo de la casa —repuso el diputado
Luego me sacó de onda
—”You are rigth but for wrong reasons”
—¿?¿?
Le expliqué que yo todavía no estoy preparado para la era postgasoducto Manejo sólo el español y con dificultades, le dije
Sobre su escritorio había varios libros y revistas Todos en inglés “Si usted quiere puede leer lo mismo en la revista Ingeniería Petrolera de Pemex, en español,” le aclaré
Volví a escuchar la teoría de la coyuntura de fuerza Los términos empleados por Puente Leyva fueron:
“Hay que aprobar el gasoducto, pero tenemos que negociar la venta del gas, sacándole jugo a nuestra posición de fuerza”
El legislador utiliza una parodia para que yo le entienda
“Suponga —me dice— que hay un hombre rico que vive en un pueblo donde hay un solo farmacéutico que tiene tanque de oxígeno El hombre rico tiene un hijo enfermo de muerte que necesita oxígeno para salvarse” Luego me pregunta: “¿Cree usted que el padre podría imponer el precio del oxígeno? Y él mismo se responde: “No, pagaría lo que pidiera”
Me recuerda las tesis de Serrano y de Baptista: “La dependencia sería de Estados Unidos, no de México”
Le di vuelta a la parodia ¿Cree usted diputado que el padre rico, poderoso, armado, va a negociar el precio del oxígeno con el pobre hombre desarmado que tiene en su casa el oxígeno? El sólo hecho de que sepa que en esa casa hay oxígeno hace al hombre pobre candidato a ser maltratado pro el hombre rico
Todavía le dije: “Acuérdese usted, señor diputado, del señor Madero y de Emiliano Zapata y de aquella anécdota del reloj y del fusil Creer que Estados Unidos se someta a las disposiciones internacionales cuando más de una vez no lo ha hecho, es ingenuo o perverso, señor diputado”
Puente Leyva insistió Ponderó a Díaz Serrano y su ingenio para valuar el gas Me explicó que el director de Pemex le pone al gas el precio que corresponde al petróleo haciendo una equivalencia térmica entre ambos hidrocarburos Y proclama: “Esta es una aportación de Pemex”
—No diputado, las aportaciones que se atribuye a Pemex son muy rudimentarias Díaz Serrano nos dijo también que el método para encontrar yacimientos un día sí y otros también se debe al equipo de Pemex
Por cierto —le dije a Puente— Díaz Serrano me recordó que Newton no inventó la ley de la gravitación, sólo la anunció y que él tampoco inventó el petróleo, sólo señaló que está bajo el suelo de México
Respecto al invento de equiparar gas con petróleo por su poder calorífico, le dije: en la secundaria, licenciado Puente, se estudia que una caloría es la cantidad de calor necesario para subir un gramo de agua de 145¼C a 155¼C, y que los combustibles tienen un poder térmico o calorífico por kilogramo variable, uno para el carbón, otro para la madera, otro para el petróleo Obviamente se pueden establecer equivalencias de acuerdo a ese poder calorífico Lo remití al número de agosto de la revista Harper’s en el que Robert Symur presidente de la American Gas Association (AGA), el monopolio del gas, revela una equivalencia de precios de diversos energéticos de acuerdo con su valor calorífico pero dependiendo del tipo de combustible; es más barato el gas natural que todos los demás Los precios que ahí figuran son: 146 dólares para el millar de pies cúbicos de gas natural y 380 dólares para el gas natural licuado También ellos lo usan Como vé diputado, no es un hallazgo de Pemex
Le expliqué que todo el proceso empleado en Pemex para fijarle precio al gas con base en su valor calorífico se trata en verdad de una aplicación original de la regla de tres: si el barril de petróleo que vale 12 dólares equivale térmicamente a 4522 pies cúbicos de gas, entonces el millar de pies cúbicos valdrá 265 dólares
Usted como economista habrá estudiado la teoría del valor Una mercancía vale tanto como el trabajo social necesario empleado para producirlo Pretender establecer precios a las mercancías en función del poder calorífico es considerar que éstas valen en cuanto que son combustibles Y aquí hay un grave error técnico de Pemex, le dije
Usted debe saber —agregué— que Einstein demostró que la materia es equivalente a la energía, es una forma de la energía Su famosa fórmula E=MC2, quiere decir que la masa se transforma en energía y que ésta es enorme Sin embargo, a nadie se le ocurriría medir el valor de una mercancía en función de su potencial capacidad de convertirse en energía
Teóricamente, le dije, un gramo de oro produce la misma energía que un gramo de plutonio o que uno de maíz, pero estará de acuerdo conmigo diputado, que un gramo de oro vale más que un gramo de excremento de perro famélico, aunque ambos puedan producir la misma energía, según Einstein
Usted no vendería su caoba lacandona como leña, ¿verdad?
El problema estratégico de tener 1,350 kilómetros de tubería de gas en el territorio nacional conectado a los Estados Unidos, tampoco importó a Puente Leyva Ufano me dijo:
“Los tiempos han cambiado No hay peligro Panamá es otra cosa El gasoducto es nuestro, el tubo es nuestro, el territorio es nuestro ¿Cuál es el problema estratégico?”
Puente Leyva me confesó que le dio pena preguntarle a Jorge Díaz Serrano sobre el proyecto para construir el gasoducto cuando yo le interrogué al respecto pero dijo que era imposible —”cuando menos yo no lo creo”, me dijo— que se fuera a construir el gasoducto sin proyecto previo
Lo que sí le preocupó fue lo que le dije acerca de construir un gasoducto para vender gas a Estados Unidos sin haber convenido previamente en el precio
Finalmente el diputado me recomendó lo mismo que días antes me había aconsejado el secretario del Trabajo, Pedro Ojeda Paullada:
“¿Por qué no habla con el Presidente?”
Yo espero que el Presidente quiera hablar conmigo Estoy a la orden Ojalá y sea con la presencia de José Andrés Oteyza y de Jorge Díaz Serrano para que el Presidente pueda escuchar de viva voz los puntos de vista de ambas partes
El colmo fue el sábado 24 cuando Jorge Saldaña en el Canal 13 condujo un programa llamado “Jurado Popular” en el que supuestamente el pueblo iba a enjuiciar la construcción del gasoducto
En primer lugar asistieron exclusivamente funcionarios de Pemex Yo hice cinco preguntas por teléfono Todas fueron censuradas Don Jorge Saldaña se hizo como si fuera la virgen la que le hablaba El programa estuvo arreglado Me dio la impresión que más que al público a quien tratan de convencer fue al Presidente de la República
Quisiera hablar otra vez con José López Portillo y que él pudiera oír de viva voz nuestras razones y la de los técnicos de Pemex y de Patrimonio Quisiera oír argumentos defendiendo la idea de lo respetuoso que es el gobierno de Estados Unidos con sus vecinos y con los pueblos débiles
Mis averiguaciones me hacen pensar que el gasoducto fue una decisión que obedeció al interés de Estados Unidos antes que al de México Una imposición norteamericana para otorgarnos más crédito y no dejarnos en el “bache”
Yo quisiera que el asunto se debatiera en el Congreso y que la dirección de Pemex presentara allí el proyecto para la construcción del gasoducto, el proyecto para la planta licuadora, las publicaciones de la prensa extranjera para el curso de las constructoras, las cotizaciones y la carta de declaración en que se fija el precio al gas, si es que existen
Este asunto me huele mal, y no precisamente a gas Ahora puede parecer un error Nuestros hijos quizá dirán que fue traición
El presidente declaró a 20 mujeres que nos oponemos al gasoducto por xenofobia especializada ¿Será? Mi duda crece Amar a México, desear que sus riquezas naturales sirvan a nuestro pueblo, luchar porque no nos sigan saqueando ¿es odio al extranjero? Parece que el signo de este sexenio será el petróleo Con él seremos libres o más dependientes Todo dependerá de que sepamos distinguir entre xenofobia y patriotismo A veces los límites se pierden
¡Cómo deseo estar equivocado!