Durante los últimos cuatro meses, 88 trabajadores del antes llamado Fonca de la Secretaría de Cultura (SC) federal tuvieron que sobrevivir sin sueldo. A su vez, talleristas de Artes y Oficios Comunitarios (TAOC) de la CDMX fueron rechazados por “represalias” en febrero pasado, lo cual provocó protestas y denuncias, pero la secretaría capitalina aduce que 9 de cada 10 se recontrataron. Ante la acusación a la SC del país por “burocracia extenuante”, su director de Administración, Alberto Federico Lynn, remite aquí a Hacienda por una “liberación tardía” de los recursos. Por su parte, los maestros de Agrupaciones Musicales Comunitarias exponen, en recuadro, sus precarias condiciones sociales y laborales.
Trabajadores de la cultura denuncian que viven en un ambiente laboral adverso que nada tiene que ver con la pandemia…
En las nuevas formas de contratación en instituciones federales y de la capital del país, o se vive con la promesa de recibir un pago que en ocasiones llega con meses de atraso, o se lidia con una “burocracia extenuante”.
La primera de ellas se dio en el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACyPC) de la Secretaría de Cultura federal, y la segunda, según trabajadores (ahora becarios) de los Talleres de Artes y Oficios Comunitarios (TAOC) de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, rayó en “violencia laboral”.
En efecto, a nivel federal, el mes pasado 88 trabajadores del SACyPC, antes Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), emitieron un documento por correo electrónico y redes sociales relacionado con la falta de pagos que vivieron de enero a abril de este año, “por errores y extrema burocracia”, a pesar de haber cumplido desde diciembre con la documentación y trámites requeridos.
El retraso ocurrió tras ser forzados “a aceptar un esquema de contratación” nuevo, pues de trabajadores por honorarios pasaron al Capítulo 3000 como “Prestadores de Servicios Profesionales” (PSP). El descontento llegó a redes sociales del #YaPágameFonca, y culminó con un paro de labores de mediodía de trabajo que duró un par de semanas. Los trabajadores confiaron a este semanario que se organizan para evitar que el hecho vuelva a ocurrir.
Sobre el tema Proceso solicitó una entrevista en la Secretaría de Cultura. Y Alberto Federico Lynn, director general de Administración, respondió un cuestionario para asentar que el retraso se debió a la liberación tardía del recurso por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), además de puntualizar que se debían sólo las contraprestaciones de febrero y marzo.
Escribió vía electrónica:
“El retraso, principalmente, fue derivado de la implantación de un nuevo sistema para la realización de los contratos, que está ligado con el CompraNet, ya que la SHCP liberó el sistema durante el mes de febrero. Adicionalmente a ello, para contar con acceso al sistema, todos los que participamos en la formalización de los contratos, inclusive el proveedor (PSP), debíamos tomar un curso en línea y acreditarlo para poder obtener la clave y contraseña como usuario de este sistema.
“La curva de aprendizaje de todos los usuarios participantes, derivada de la implementación de nuevos sistemas, y que el sistema como nueva herramienta no incluía plantillas que apoyaran con la realización de contratos, ocasionó este retraso.”
El retraso, afirmó además, no fue por falta de recursos u omisiones, sino “un hecho aislado para iniciar con los contratos formalizados, que no se repetirá, y los pagos subsecuentes se realizarán sin problema conforme los plazos señalados en cada contrato”. Y reiteró que “se trató de un inconveniente para la formalización de los contratos de los PSP, que no ocurrirá reiteradamente, pues solamente resta realizar los pagos señalados en dichos contratos ya formalizados en los 90 casos”.
En la CDMX ¿Faros por Pilares?
En cuanto al proceso de selección 2021 para los Talleres de Artes y Oficios Comunitarios (TAOC), alrededor de 200 trabajadores fueron rechazados en febrero pasado, lo cual provocó protestas y denuncia públicas.
De ese organismo dependen la Red de Fábricas de Artes y Oficios (FAROS) y el programa Puntos de Innovación, Libertad, Artes, Educación y Saberes (PILARES), claves en la política de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Lo anterior quedó asentado en una nota publicada por Apro/proceso.com, fechada el 6 de febrero, donde se reporta la conferencia de prensa convocada por los trabajadores, tras conocer los resultados, y luego de una protesta pacífica frente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento en la que entregaron una carta dirigida a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX.
En el acto virtual solicitaron conocer el proceso de selección para TAOC y aseveraron que hubo rechazados por represalia ante la petición de respeto a derechos laborales en medio de un ambiente de “hostilidades constantes”, “burocracia excesiva”, y por no acudir al llamado “voluntario” –pero con calidad de “obligatorio”– de Benjamín González, director General de Vinculación Cultural Comunitaria, para atender kioskos de atención informativa sobre el covid-19.
Esto último, dijeron, a pesar de haber talleristas en situación de embarazo con familiares en estado vulnerable o vinculados a movimientos de colectivos culturales, tal el caso de Arturo Alvar y Guadalupe Ocampo, quienes pertenecen a #NoVivimosDelAplauso, rechazados en la selección.
Consultados ahora por este semanario, ambos contaron que el 10 de febrero, en su afán por conocer los motivos tras el rechazo a TAOC, entregaron un documento a Derechos Humanos de la Ciudad de México. Ocampo, gestora cultural, quien desde 2019 se desempeñó como tallerista de Teatro, Máscaras y Títeres en PILARES alcaldías Coyoacán y Miguel Hidalgo, expresó desilusionada que la respuesta, que data del 14 de abril, “fueron mentiras”:
“Nos da tristeza ver en manos de quiénes están las instituciones culturales, en este caso de la Ciudad de México. Nos contestaron con evasivas, diciendo que no asistimos a capacitaciones y aludieron en muchos casos temas burocráticos, como el de que una compañera no subió bien una identificación oficial, y por eso no quedó.
“Muchos de nosotros ayudamos a personas de la tercera edad que desconocían las dinámicas digitales, y algunos de ellos sí se quedaron, así que decir que no supimos subir documentos es un absurdo. Lo que buscan es que este asunto se olvide, como ha sucedido en años anteriores. Como levantamos la voz nos callan de esta manera.”
Por su parte, Alvar, sociólogo, quien fue tallerista (junio de 2019 a diciembre de 2020) de “De la gestión a la autogestión” en el FARO Azcapotzalco Xochikalli, y participante en la creación de la Biblioteca Comunitaria “Carlos Montemayor”, explicó:
“La Secretaría de la Ciudad de México quiere que nos conformemos con el proceso de selección, tenemos minutas donde se comprometieron a ‘No represalias’, pero qué casualidad que quienes estuvimos al tanto y luchando por derechos laborales, curiosamente, ya no quedamos.
“En mi caso empujé la creación de la Biblioteca en un espacio que se utilizaba para tiliches, trabajé para conformar una donación de libros, pero en ese momento llegó la pandemia y hasta donde tengo entendido los terminaron embodegando, prácticamente la desaparecieron… Seguiremos luchando, por lo pronto tenemos 15 días para responder al documento de Derechos Humanos, vamos a continuar.”
El área de Comunicación Social de la SC de la CDMX informó a Proceso que, dada la veda electoral, era imposible realizar entrevistas con algún funcionario; respondieron:
“Hubo una continuidad respecto a la entrega de los apoyos sociales a 90% de talleristas. Esto significa que nueve de cada 10 talleristas (que recibieron apoyo en 2020) continúan recibiendo el apoyo en 2021. Al porcentaje restante no le fue renovado por distintos motivos, los cuales quedaron asentados por escrito.”
Y remitieron a un comunicado del pasado 2 de febrero (SC/CDPC/0034-21), en el que se informa que TAOC otorgó mil 654 apoyos a “personas facilitadoras de servicios” y se buscaría realizar 2 mil 588 talleres y/o contenidos digitales en beneficio de un mínimo de 70 mil usuarios.
Hernán Campodónico, guitarrista de la conocida banda Los Rastrillos y tallerista desde 2006 en el FARO de Oriente, declaró:
“Creo que hay grandes personas, talleristas excelentes que tenían años de dar clases y que quedaron fuera por protestar acerca de temas que tiene que ver con derechos laborales, yo en este momento por hablar me pongo en la mira.
“El sistema TAOC no es una mala idea, teóricamente está bien, te da la opción para trabajar en programas como PILARES, y voy a poner un ejemplo: tengo un alumno que pensé que tenía todas las condiciones para dar clases, y sí, logró entrar a TAOC, y gracias a ello puede dedicarse profesionalmente a la música, ahora da clases en PILARES y cobra un ‘sueldo’, pero ojo, no es un sueldo, sino un ‘beneficio’. Quizá para él es maravilloso, pero yo tengo 55 años, 40 de trayectoria, 35 como docente y 16 años impartirendo clases en el FARO.
“Para mí y para muchos que tenemos tantos años dando clases, incluyendo fundadores de FAROs, el sistema TAOC es una desgracia, porque durante 19 años fuimos trabajadores de honorarios, pero desde hace dos somos ‘becarios’, cuando somos la cabeza de la red de FAROs. No hay un balance.”
Explicó el funcionamiento del sistema:
“Con el régimen anterior facturábamos nueve meses al año como prestadores de servicios, y con TAOC se nos pagan 12 meses al año, tres meses más aunque, ojo, no tenemos vacaciones porque somos ‘becarios’; y debiera decir que también parece haber un interés genuino en erradicar la corrupción, los ‘aviadores’; pero por otro lado hay unas cargas extenuantes de documentos, burocracia que parte de la desconfianza, una burocracia extenuante, repetitiva y a veces absurda que no debe fallar para recibir siempre tu pago en ‘tiempo y forma’”.
Vía telefónica Angélica Gutiérrez, exencargada de la Jefatura de Talleres de Jóvenes y Adultos en FARO Oriente desde octubre de 2019 a marzo de este año, comentó que hay un ‘hostigamiento generalizado’, no sólo a talleristas, sino en el trato a funcionarios, de ahí que prefiriera renunciar:
“Cuando se inició el proceso de pandemia, aparte de que se modificaron temas internos para el desarrollo de talleres, se desató una violencia laboral. Ese llamado voluntario para atender a kioskos y para el sistema de apoyo a vacunación en alcaldías fue cada vez mayor, en especial para quienes decidimos no ir, por el tema sanitario, a pesar de que el llamado era voluntario, pero no hubo respeto.
“En el caso de talleristas les retiraron las becas como represalia; eso no me tocó hasta que en enero mi líder coordinador de Proyecto FARO Oriente, Trilce López Rascón, me dijo que tenía que participar ‘sí o sí’; hubo una obligatoriedad, insistencia que rayó en una violencia laboral, en la que estuvo en medio la contratación”.
A decir de Gutiérrez también ha habido un acoso laboral ante procesos administrativos.
–¿Hubo alguna queja formal de tu parte sobre esta situación?
–Realicé una carta, un documento que entregué a la Red de Ejes Transversales y Enlace Legislativo de la Secretaría de Cultura capitalina para dar seguimiento, pero me dijeron que no era posible porque ante la entrada de la nueva secretaria de Cultura, Vannesa Bohórquez López (quien tomó posesión en diciembre de 2020), se eliminaron funciones en Ejes Transversales, y me quedé sin continuidad.
“Me voy por hostigamiento, porque el objetivo para desarrollar mi trabajo no se cumplió, y porque es una lástima que en un área cultural, donde debe haber sensibilidad y respeto, esto no exista, además de las políticas de cambio reales respecto de un gobierno que dice busca hacer las cosas diferentes”.








