París.- El viernes 2 la Oficina Francesa de Protección de Refugiados y Apátridas (OFPRA) concedió asilo político al exguerrillero chileno Ricardo Palma Salamanca, condenado en su país por el asesinato en 1991 de Jaime Guzmán Errázuriz, entonces senador de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) e ideólogo de la dictadura de Augusto Pinochet.
“Después de más de 26 años de persecución, hoy podemos respirar tranquilos y en paz”, escribieron Palma y su pareja, Silvia Brzovic, en una carta que hicieron circular en las redes sociales el viernes 2, cuando la OFPRA dio respuesta positiva a su solicitud, tras más de un año de revisión.
Ese día en París concluyeron dos décadas de clandestinidad para quien fue uno de los prófugos más buscados de Chile, condenado por delitos de “terrorismo”, como lo indicó la presidencia de Chile en una carta de protesta que envió al gobierno francés el lunes 5.
El periplo de Palma se inició el 30 de diciembre de 1996 con la “fuga del siglo”: con tres miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Palma –alias El Negro– huyó de la cárcel de alta seguridad de Santiago de Chile y no se tuvo noticia suya, sino hasta el verano de 2017, cuando grupos de apoyo a los exiliados políticos de París se movilizaron.
Palma había reaparecido en el aeropuerto Charles de Gaulle junto con su pareja, Silvia Brzovic Pérez, también buscada en Chile por su presunta participación en el secuestro del hijo de Agustín Edwards, empresario chileno dueño del diario El Mercurio.
La pareja ingresó a Francia procedente de México. Según informó este semanario (Proceso 2155), Palma radicaba en San Miguel de Allende con el nombre de Esteban Manuel Solís Tamayo; Brzovic había elegido el nombre de Pilar Alejandra Quezada Moreno.
La pareja abandonó México tras la detención, a finales de mayo de 2017, de Raúl Escobar Poblete, Comandante Emilio, también exguerrillero del FPMR y que vivía con una nueva identidad en San Miguel de Allende. Acusado de secuestro por la justicia mexicana, denunció un montaje y afirmó haber sido torturado.
La elección de Francia como destino no fue casual. Además de la presencia ahí de familiares de Brzovic, ese país ha sido tierra de exilio para los activistas políticos perseguidos por la dictadura chilena.
“Varios de los supuestos autores del atentado contra Augusto Pinochet de 1986, que se fugaron de la cárcel en 1990, están ahora en Francia”, afirma Ricardo Párvex, intelectual chileno y presidente durante varios años de la Asociación de ex Presos Políticos Chilenos en aquel país.
Tierra segura
Según cifras del parisino Museo Nacional de la Historia de la Inmigración, a partir del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra Salvador Allende, Francia recibió a casi 15 mil chilenos exiliados por motivos políticos. Más de 30 años después, la pareja Palma-Brzovic activó las redes de la solidaridad francesa hacia los activistas chilenos de izquierda.
Sin embargo, en febrero de 2018, ocho meses después de haber pisado tierra francesa, las autoridades detuvieron a Palma, en cumplimiento con una petición de Interpol Chile.
La justicia chilena emitió una solicitud de extradición para Palma. Unos días después de la detención, su pareja se entregó a la policía francesa, pero ambos quedaron en libertad con firma diaria.
Los abogados de la pareja lograron postergar la audiencia del procedimiento de extradición. Los tribunales franceses prefirieron esperar a que la OFPRA se manifestara primero sobre la solicitud de asilo.
Además la pareja recibió la asesoría jurídica de uno de los más influyentes abogados franceses: Jean-Pierre Mignard, amigo del expresidente Francois Hollande, de la excandidata presidencial socialista Ségolene Royal y asesor del actual presidente galo, Emmanuel Macron.
Mignard asumió la defensa del exguerrillero con el argumento de que su condena en Chile era producto de un juicio injusto. Como lo explicó en una entrevista con Radio Francia Internacional: “La fecha en la que Palma Salamanca fue sentenciado (1992), es decir durante un periodo en el que la influencia de la Junta Militar era aún considerable en la sociedad chilena (y) los malos tratos que le fueron infligidos”, justificaban, según el penalista, que Francia le concediera asilo político.
Dichos argumentos convencieron a los funcionarios de la OFPRA encargados de revisar la solicitud de asilo. El viernes 2 Palma, Brzovic y sus hijos recibieron asilo en Francia, con un estatus que les da facilidades para solicitar la nacionalidad de este país y que les garantiza el acceso a los servicios de salud y un apoyo económico estatal en caso de necesitarlo.
Chile manifestó su descontento con la decisión de la OFPRA: “Enfatizamos al gobierno francés la gravedad de la conducta del señor Palma Salamanca y nuestra oposición a la concesión de asilo a una persona condenada por actos terroristas”, dice un comunicado del Ejecutivo chileno, que pidió a Macron revocar el beneficio concedido al exguerrillero.
Ante la protesta chilena, Francia se limitó a indicar en una escueta declaración que la OFPRA es una institución “independiente” del Poder Ejecutivo. Al mismo tiempo, un portavoz de la cancillería francesa insistió en que el caso de Palma Salamanca “remite a la historia de Chile bajo la dictadura de Augusto Pinochet”, a pesar de que el asesinato de Guzmán, en 1992, ocurrió después de que el militar golpista dejó el poder.
En otras palabras, no sólo la oficina de asilos de Francia, sino también la cancillería, estiman que la llamada transición política chilena hacia la democracia no le garantizó un juicio justo a Palma Salamanca. La razón es histórica: pese a que dejó el poder en 1990, Pinochet conservó el cargo de comandante en jefe del ejército chileno hasta 1998.
Consultado por Proceso, un funcionario francés cercano al caso descarta cualquier tipo de presión política del gobierno galo. La fuente, que pidió el anonimato, confirmó que la decisión de otorgar asilo al exguerrillero se debió a “las condiciones en que la justicia chilena reunía las pruebas en aquella época” (1991-1992).
–¿Es decir que Palma no tuvo un juicio justo? –se le preguntó.
–No lo diría con esas palabras. Se tomaron en cuenta también las consecuencias judiciales de un eventual regreso al país (de Palma Salamanca): recibiría automáticamente una pena sin garantía de un nuevo juicio –detalló el funcionario, en alusión a la cadena perpetua a la que fue sentenciado Palma Salamanca.
La decisión de la OFPRA fue recibida en Chile como un golpe de imagen para su justicia. En carta dirigida a la embajada francesa en Santiago, la UDI –a la que pertenecía Guzmán– estimó que, al concederle el asilo, Francia avalaba “el terrorismo internacional” y el “asesinato de un senador chileno en democracia”.
“La ejecución del entonces senador de la UDI Jaime Guzmán, ideólogo de Pinochet y corredactor de la Constitución, significó para la derecha la pérdida del que hubiera podido ser su jefe. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez lo impidió, y esa extrema derecha que forma parte del gobierno (de Sebastián Piñera) no lo ha perdonado”, analiza Párvex.
El exmiembro del MIR recuerda la ola de solidaridad política de Francia hacia los exiliados chilenos:
“La experiencia chilena del socialismo de Allende desató mucha admiración en Francia en los setenta. Una cantidad enorme de jóvenes franceses llegó a Chile y tras el golpe de Estado fueron correa de transmisión. Los comunistas franceses recibieron a los chilenos con facilidades para acceder a casas de interés social y cargos en las miles de municipalidades que controlaban entonces”, detalla Párvex.








