Tastoanes, contra la invasión empresarial

Un agresivo proyecto turístico y comercial promovido por autoridades priistas desde 2014 provocó que pobladores de Tonalá se organizaran para detenerlo, pues consistía en construir un enorme centro de negocios en el cerro de La Reina, lugar de esparcimiento y sede de la tradicional festividad de los tastoanes.

Ante el peligro de que su sitio sagrado se convierta en un lugar turístico, lo que acabaría con una tradición de más de un siglo, el “tastoán mayor”, Rodolfo Pila Reyes, advierte que su comunidad pugnará con todos los recursos legales para proteger el cerro de La Reina, en Tonalá.

Explica en entrevista que la danza de los tastoanes tiene su origen en la tradición indígena; tastoán significa en náhuatl “el que tiene el mando” o “el soberano”. La festividad inicia en julio y se prolonga hasta agosto, con la visita de los danzantes a varias comunidades.

Añade que se trata de una representación de una batalla de los guerreros indígenas contra los conquistadores españoles, basada en un hecho histórico que los escritores Salud y Yacer Ventura ubican en 1530, en su reciente libro Defendamos el cerro de La Reina.

Los danzantes tastoanes utilizan casacas de pieles y máscaras con apariencia demoniaca, confeccionadas en madera, con una cabellera de ixtle o de pelo natural. Durante el baile agitan un chicote que produce fuertes chasquidos, para evocar la fiereza con que los ancestros defendieron su territorio.

El pasado 11 de noviembre Pila Reyes declaró que otorgaban el “don de mando” a los integrantes del colectivo “Defendamos el cerro de La Reina”, ante la necesidad de unificar la lucha por un territorio que consideran sagrado.

Relata que desde hace varias décadas encabeza el ritual porque así se lo ordenó su padre, Miguel Pila Galán, quien lo hizo durante varias décadas, y antes de él fue Cirilo Pila Reyes, abuelo de Rodolfo, quien le entregó el “don de mando” a su hijo Miguel en 1923, unos años después de que concluyó la Revolución, según se lee en el citado libro de los hermanos Ventura.

Al respecto, recuerda el entrevistado: “Siento una satisfacción muy grande de continuar con esta tradición. Represento la cuarta generación del pueblo de los tastoanes en la época contemporánea, tan sólo en lo que se refiere a la familia Pila”.

Comenta que es la primera vez que la tradición de los guerreros tastoanes se liga con un movimiento ciudadano: “Eso es reciente; creo que jamás había ocurrido. Lo hacemos porque estamos de acuerdo con la defensa de ese lugar, que para nosotros es sagrado. Nos sentimos orgullosos de formar parte de ese colectivo ciudadano, lo que nunca se había dado”.

De hecho, apunta, “el tastoán o soberano es el mismo pueblo, nosotros mismos. Somos la misma persona que usted se puede encontrar a diario en la calle, un jefe de familia, un trabajador, un empleado, un ama de casa o un ciudadano común. Todos somos el tastoán y nos identificamos a través de las máscaras que utilizamos para simbolizar una lucha milenaria”.

Comenta que, en la tradición tastoán, el don de mando radica en la posibilidad y orgullo de servir al semejante, reflejado en el pueblo; tiene como principal responsabilidad “el saber obedecer la voluntad del pueblo y, a partir de ello, saber mandar”.

Proyecto invasivo

En el libro Defendamos el cerro de La Reina la maestra Teresa Figueroa relata que el movimiento del mismo nombre comenzó su movilización en junio de 2015 y desde entonces ha realizado importantes avances en materia legal, así como en la difusión de su causa en los medios de comunicación y redes sociales, con lo cual consiguieron detener el ambicioso proyecto turístico Yolkan, debido a sus graves inconsciencias jurídicas y a que afecta los intereses de la comunidad.

Asegura que la sociedad organizada es capaz de sostener una “guerra” en distintos frentes para contener una iniciativa que se impulsó a espaldas de la población.

Por ejemplo, en la página 49 del citado libro (capítulo “Te tomo la palabra”)  se consigna que hubo una serie de irregularidades en la aprobación del acuerdo de cabildo 637, que busca facilitar el usufructo de más de ocho hectáreas del cerro de La Reina o El Ombligo por particulares con el proyecto Yolkan.

Los vecinos de Tonalá se enteraron en 2014 de esa iniciativa, promovida por el hoy diputado local priista Jorge Arana, a quien varias organizaciones civiles le reclamaron que tratara de privatizar un lugar sagrado y de acabar con una zona de esparcimiento para la comunidad.

Según las autoridades municipales, se pretendía construir un gran centro de exposiciones artesanales, un hotel de gran lujo para el turismo internacional y un teleférico que uniría la parte alta del cerro de La Reina con la plaza principal de Tonalá. Sin embargo, los inconformes aclaran que el proyecto nunca se presentó oficialmente.

Ya como gobernador, el también priista Aristóteles Sandoval informó que se contemplaba una inversión de 700 millones de pesos para ese propósito. Y en el material de difusión elaborado por el ayuntamiento de Tonalá en la administración del alcalde priista Sergio Chávez se destacó que Yolkan era una iniciativa de los gobiernos federal, estatal y municipal, y que además de las características iniciales contaría con un centro de negocios, un “laboratorio” para el diseño de nuevas artesanías y un jardín botánico.

Así se dijo en el video promocional donde apareció el diputado priista Osvaldo Bañales, el cual fue subido a la plataforma YouTube.

El perito urbano e integrante del movimiento Defendamos el cerro de La Reina, Tanuary Chávez, señala que las autoridades priistas ocultaron información desde que anunciaron la iniciativa.

Recuerda que en principio se decía que la Universidad de Guadalajara realizaría el proyecto ejecutivo y se habló de una inversión total de 400 millones de pesos, de los cuales supuestamente se tenían disponibles únicamente 100 millones. Sin embargo, ante la oposición que enfrentó el proyecto y los amparos ganados por sus detractores, este monto se destinó a la remodelación de las avenidas tonaltecas.

Cuando las agrupaciones civiles promovieron el primer amparo en contra de la obra, descubrieron que no existía ningún proyecto ejecutivo con las características difundidas: “Quedó al descubierto cuando un juez federal pidió a autoridades municipales y estatales la presentación del plan para ese desarrollo”, puntualiza Chávez.

A decir del especialista, en el proyecto ejecutivo que elaboró el Centro Universitario de Tonalá, de la UdeG, y el cual se presentó en el juzgado, ya no se especificaban el centro de exposiciones, el hotel ni el teleférico: “Básicamente presentan un polígono circular, pero no dan referencia del cuadro de construcción que se pretende”.

Quedó claro que el Yolkan sería un centro de negocios para grandes empresarios, de donde se excluiría a los artesanos del municipio porque no podrían rentar un local en ese centro de exposiciones, añade.

El 17 de febrero de 2016 esa iniciativa fue suspendida provisionalmente mediante un amparo federal, y el 20 de abril de 2016 se decretó la suspensión definitiva. Actualmente las obras están detenidas, pero los defensores del cerro de La Reina –algunos de los cuales han recibido amenazas– temen que el gobierno pretenda retomar los trabajos el próximo año, antes de concluir las administraciones de Sandoval Díaz y de Sergio Chávez.

Por eso, el “tastoán mayor” Pila Reyes confirma que su grupo se unió a la lucha del movimiento ciudadano “Defendamos el cerro de La Reina”: “Vamos nuevamente en defensa del territorio, algo que no entienden algunos gobernantes”.