Interés público
Miguel Angel Granados Chapa
Renqueantes, los ciudadanos vamos sobreviviendo entre los varios modos de terrorismo que amenazan asestar a este país la desgraciada condición de Argentina o Uruguay El terror de la economía fuera de control, el terror de la intranquilidad social que de aquélla se deriva, el terror promovido por la soberbia de los mercaderes de la comunicación colectiva, el terror de las armas y la sangre, están ya presentes entre nosotros
Al escuchar de los economistas responsables, que efectuaron su segundo congreso nacional, un diagnóstico al mismo tiempo certero que vehemente sobre la situación de la economía mexicana, el presidente López Portillo reconoció que la atención de lo urgente ha hecho diferir la preocupación por lo importante Los economistas encontraron una fórmula feliz para describir la infelicidad nacional: “México ha seguido una estrategia de crecimiento sin desarrollo y recientemente sin crecimiento” A partir de esta aseveración, propusieron otro modelo de desarrollo que “no posponga sino anteponga a cualquier otro adjetivo la solución de los problemas económicos y sociales de los sectores mayoritarios de la población” De allí que el presidente se haya comprometido a referir de nuevo su atención a las cuestiones estructurales y no únicamente a las derivadas de la coyuntura
Es propio que así se haga, pues de lo contrario el deterioro económico de los sectores empobrecidos generará mayores dificultades para el aparato de producción Aunque no sea una muerte aparatosa, y aunque ni siquiera sea propiamente la muerte, sino sólo el languidecimiento que inhibe las facultades humanas, el efecto que produce la insatisfacción de las necesidades primarias resulta un verdadero acto de terror, pues niega la seguridad vital a millones de mexicanos
El desempleo, la escasez y la carestía, unidos a la falta de expectativas sólidas y claras para el desarrollo personal de una vasta muchedumbre de ciudadanos de este país causarán crecientemente actos de vandalismo que exceden a los términos comunes de la delincuencia considerada normal La capital ya es escenario de asaltos de esta clase, de pura rapiña, con botines exiguos, con violencia innecesaria
El comercio de la información colectiva pone también su parte en la creación de un clima empavorecedor La televisión mercantil deforma y calumnia de manera sistemática Un periódico usurpado manipula las noticias, cuando no las inventa, para provocar enfrentamientos entre sectores Otro diario promueve desde la paranoia la muerte civil de personajes distinguidos por la firmeza y claridad de su pensamiento social, en el campo eclesiástico
En este punto se encuentra el nudo de relación con la forma más evidente del terrorismo, la que siega vidas La semana pasada fue muerto el sacerdote Rodolfo Escamilla La confusión en torno de su homicidio propició la difamación interesada Lo cierto es que su muerte resulta del clima agresivo destinado a sofocar la acción social entre los marginados O bien del ánimo de provocar la ferocidad gubernamental: así se llega al extremo de atentar contra guardias presidenciales, ataque simbólico por su cercanía al presidente de la República
Será intolerable que, previendo los riesgos crecientes a que se enfrenta la nación, no acertemos a dar con los mecanismos políticos y jurídicos que nos eviten el destrozamiento como nación








