DISCREPA DE ENRIQUE MAZA
Señor director:
Por conducto de Proceso me dirijo a un antiguo y gran amigo mío, Enrique Maza, para comentar con él y con los lectores el artículo que publicó en el No 22 de esa revista, titulado “Las dos libertades, los dos derechos”
El fondo y la forma del artículo son tan admirables como todo lo de Enrique Maza Pero fondo y forma se desvirtúan por el enfoque mal dado Fuera de foco, se acentúa la confusión que precisa y explícitamente se propone disipar: la confusión entre el socialismo como teoría social (en el más amplio sentido) y el comunismo fenoménico, histórico y finalmente cristalizado en la Rusia Soviética y sus satélites
Creo que en la concientización del pueblo mexicano acerca de su momento (momentum) en la evolución histórica de la sociedad, lo más importante ahora es precisamente disipar esa confusión
El comunismo de la Rusia Soviética degrada sus logros mismos al hacer de la justicia, demagogia Estados Unidos y Rusia hablan distinto lenguaje, es cierto, pero los dos son a veces hipócritas, a veces cínicos y siempre igualmente demagogos al hablarlo Creo que Maza debió distinguir mejor entre lenguaje y realidad O entre lenguaje auténtico y falso Al no distinguirlos bien, da pie a cierta confusión más profunda: la confusión entre la realidad y la farsa de libertad y derecho socialista
Maza dice: “Se trata de un compromiso histórico-social en el que consiste la verdad de vivir” Y se refiere a la praxis en que la filosofía socialista sintetiza pensamiento y acción, ideología y toma de posición vital, vivencial Pero Maza añade a continuación: “Permanecer socialmente en ese compromiso es el aporte histórico que debemos a los países comunistas” Contextualmente, debe interpretarse en el sentido de que, después de la experiencia histórica del comunismo, aun considerada fallida, los pueblos del mundo ya nunca volverán a ser los de antes: su despertar a la conciencia social, al sentido de la libertad y el derecho sociales es definitivo y escatológico Pero, de todas maneras, al asociar Maza el concepto de praxis socialista con su deformación histórica en Rusia, origina en sus lectores la confusión entre ambos (lo digo porque lo he visto Relee, Enrique, el tercer párrafo de tu artículo) Y afirmar que los países comunistas “están intentando” permanecer en ese compromiso es o caer en el juego de la demagogia soviética o indiscriminar a los distintos países comunistas, y quizá sus acciones individuales
La posición oficial de México ha sido precisamente la de basarse tendenciosamente en esa confusión entre el socialismo como legítima opción nuestra y la experiencia histórica concreta en otros países En consecuencia, según la posición oficial, México debe encontrar un punto de equilibrio entre los autoritarismos de “ambos signos” Pero la realidad histórica apunta por otros rumbos: esa realidad va poco a poco imponiéndose a las mentes y persuadiendo por la convergencia de múltiples casos, a diversos niveles, en un mismo punto: la marcha de las tendencias socialistas es una fuerza de liberación y democratización, mientras que la defensa del sistema capitalista ante esa marcha —también del capitalismo de estado, como en Rusia— conduce al fascismo y al autoritarismo Ante esa realidad, el punto de equilibrio buscado por un México oficial capitalista no puede ser sino un autoritarismo, en el mejor de los casos, paternalista y proteccionista Vamos a seguir siendo capitalistas, dicen, pero prometemos ser muy buenos con los trabajadores y los campesinos
(Y aun así, ¡qué lejos están de las promesas las realidades mexicanas!)
Eduardo Prieto Sierra
México, DF








