La última “Bohemia”

Puesto que el primer y segundo actos de La Bohemia, esa bellísima ópera de Giacomo Puccini se desarrollan en Noche Buena, resulta normal que se presente en diferentes teatros del mundo precisamente por estas fechas (México no es excepción), por lo que nada de sorprendente tuvo que fuera precisamente la escogida para cerrar las actividades de la Compañía Nacional de Ópera, ahora llamada simplemente Ópera de Bellas Artes.

Sólo que no en el Teatro de Bellas Artes sino en el Centro Nacional de las Artes (en su Teatro de las Artes), viernes y domingo recientes. Producción, orquesta y coro, por supuesto, del Teatro de Bellas Artes, y de allí también los solistas y directores, o sea, lo único que cambió fue la sede, cosa que me parece bien porque se empiezan a crear nuevos y diferentes públicos.

En ese sentido fue también buena la escogencia porque más allá de su belleza musical, La Bohemia es sumamente atractiva visualmente, y su historia y acciones se prestan de maravilla para hacer de ella un gran y atractivo espectáculo que guste aun a los más escépticos. Lo deseable ahora es que ese recinto se convierta en uno más en donde se presente ópera con regularidad, pues cuenta con todas las condiciones, foso orquestal incluido.

Una queja permanente de las autoridades “bellasarteanas” en general y operísticas en particular, es la saturación de Bellas Artes, que siempre está ocupada con x y z representaciones artísticas, más otras que no lo son (más otras no abiertas al público y de las cuales prácticamente no nos enteramos, pero se dan). Esta situación real sirve también de argumento para decir “hago lo que se puede, no hago más porque el teatro está ocupado”.

Pero como hemos señalado por años a las autoridades en turno, existen alternativas y sólo es cuestión de trabajar en ellas. Las funciones de referencia son buena prueba de ello.

A la vuelta del palacio de mármol hay otro bellísimo teatro en el que también, como ya se ha hecho, pueden ofrecerse no sólo funciones aisladas sino temporadas enteras, el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, que también cuenta con toda la infraestructura, foso inclusive, para efectuar todo tipo de montajes.

Sin ir más lejos, tenemos ya aquí no uno sino tres teatros en los que puede hacerse ópera y Teatro Lírico en general.

Ahora que combinar esfuerzos, encontrar coincidencias, sumar recursos y superar intereses particulares no es tarea fácil y requiere un arduo y prolongado trabajo, es cierto, no se ha dicho que sea una cosa sencillita y simple y que se logre de la noche a la mañana; pero bueno, para hacer lo que se tenga que hacer  y no para buscar facilidades es que se nombra a los responsables en turno, ¿o no?