Los Cojolites

El pasado día 19 en el Museo de la Ciudad de México el grupo de son jarocho Los Cojolites presentó su nueva producción discográfica titulada Zapateando, a casi tres años de haber lanzado Sembrando flores, disco que les valió una nominación al premio Grammy.

Los soneros trabajaron nuevamente junto al productor estadunidense Greg Landau en 9 sones tradicionales, homenaje a los viejos maestros músicos de la tradición jarocha. Comenta Joel Cruz Castellanos, voz y leona en el grupo:

“Es un reconocimiento a los grandes maestros de nuestras comunidades que hicieron que la música se mantuviera y preservara y que de alguna manera que llegara hasta nosotros. Este disco tiene como concepto general la música de nuestras comunidades y es muy diferente a los otros discos del grupo.”

Los Cojolites van a sus raíces jarochas y no presentan ninguna composición nueva ni arreglos nuevos para los cortes del disco, pues fueron grabados tal y como se tocan en los pueblos de Veracruz.

“El disco es muy natural, recupera esa parte muy importante de nuestra música que es la espontaneidad. Hay que recordar que esta música nace en un contexto campesino, rural; es una música de gente sencilla tocada de manera sencilla, es una música muy básica que conserva cualidades sonoras muy antiguas y para muchos es una representación viva de lo que fue la música barroca popular y que fue el origen del son.”

En Zapateando el grupo quiso reflejar la cotidianidad musical de los lugares en los que viven (Jáltipan, Santiago Tuxtla), la música que interpretan  no cuando están en un escenario sino en fandangos familiares o comunitarios.

El grupo tiene muy presente el trabajo de conservación que debe realizarse en torno al son jarocho y está comprometido con talleres educativos y la preservación de la memoria oral y audiovisual pues sus miembros son quienes están detrás del Centro de Documentación del Son Jarocho en Jáltipan, Veracruz.

“Éste disco forma parte de ese planteamiento que nos hemos puesto como forma de vida: la permanencia de nuestra cultura, la defensa de nuestra identidad a través de nuestro trabajo. Desde el escenario no se puede medir el impacto de nuestra música pues son las comunidades las que la mantienen, la música no vive en el escenario, vive en los pueblos, en las rancherías, en los velorios, en las fiestas patronales, las mayordomías. Es ahí en donde está su sustento.”

Los Cojolites no menosprecian el escenario (ellos mismos han viajado por el mundo interpretando su música) sino que aprovechan el enlace que se forma desde éste para acercar a la tradición jarocha a quienes no la conocen.

Concluye Joel Cruz:

“Es un puente para que la gente voltee para acá y tengan visibles todos los aspectos de nuestra cultura. El son no es solamente un género musical sino que forma parte de un espacio cultural en donde tienen que ver la gastronomía, el lenguaje, la cosmovisión, nuestros territorios y costumbres… en nuestra música confluyen todas estas expresiones culturales que sólo se pueden conocer estando en Veracruz.”