MÉXICO, D.F. (apro).- La cinta de Christopher Nolan, Interestelar (Interestellar, EU-2014), funciona más como una cinta de divulgación científica que como una historia de ciencia ficción: Las teorías y discusiones sobre el universo, el tiempo, los hoyos negros y el viaje intergaláctico resultan fascinantes, pero desgraciadamente se comen un poco de la historia a lo largo de casi tres horas.
La película se desarrolla en el declive de la civilización humana en la Tierra. Y es que luego de varios conflictos, la sociedad prácticamente ha tenido que comenzar de nuevo. No es que se haya regresado a la Edad de Piedra: hay coches, computadoras, tractores y otros remanentes de tecnología; sin embargo, no es el mismo mundo tecnologizado en el que vivimos hoy.
La humanidad está demasiado preocupada, no sólo por repoblar el planeta sino también por producir comida, de tal manera que prácticamente todos son granjeros. A la universidad sólo acceden los que posean cualidades intelectuales sobresalientes.
Es en medio de este mundo que conocemos a Cooper (Matthew McConaughey), un exingeniero-piloto de la NASA; a sus hijos Murph y Tom, intrepretados por varios actores (MacKenzie Foy/Jessica Chastain/Ellen Burstyn en el primer caso y Timothée Chalamet/Casey Affleck en el segundo) y a su suegro Donald (John Lithgow).
La vida de Cooper y su familia cambia radicalmente cuando él y su hija descubren, por accidente, las coordenadas de un misterioso lugar donde se jugará el destino de la humanidad. Es aquí donde se toparán con el profesor Bran (Michael Caine) y su hija, también una científica, Amelia (Anne Hathaway).
El futuro dependerá de un viaje intergaláctico del cual Cooper es pieza clave, pero que deviene en el sacrificio familiar, ya que deberá cruzar distancias interespaciales para buscar un nuevo hogar para la raza humana.
Edición, fotografía, buenas actuaciones y efectos especiales sorprendentes inundan esta película; sin embargo, las discusiones científicas que se desarrollan a lo largo de la historia hacen que la trama se vuelva un poco tediosa y la cinta se convierta en algo pretencioso: el argumento de la cinta parece un deseo megalómano de Nolan de compartir su sabiduría y cosmovisión, más que de contar una historia.
Con todo y lo anterior, la historia posee momentos sumamente conmovedores.
Pero al final de cuentas, Interestelar no es un filme de medias tintas, es decir, se le ama por la exposición de argumentos científicos y filosóficos, o se le odia por una trama dispersa y enredada.













