MÉXICO, D.F. (apro).- Considerada como “la obra de ingeniería hidráulica más importante construida durante el siglo XVI en el continente americano” por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Acueducto del Padre Tembleque, ubicado en los límites de los estados de México e Hidalgo, es restaurado con recursos del Fondo de Embajadores de los Estados Unidos de América para la Preservación Cultural.
Cerca de 17 años tardó en edificarse esta obra “excepcional”, concebida, diseñada y dirigida por el fraile franciscano Francisco de Tembleque, quien, preocupado por la escasez de agua para los indígenas de la región, “debido al acaparamiento que existía por parte de los colonos españoles”, realizó esta “hazaña arquitectónica” que logró llevar agua desde lo que hoy es Zempoala, Hidalgo, hasta Otumba, Estado de México.
Destaca el Conaculta que la construcción unifica conceptos hispano-arábigos de ingeniería hidráulica con el desarrollo artesanal de más de 40 pueblos indígenas que participaron en su edificación. El sello de estos pueblos quedó plasmado al final de cada fase construida.
En la edificación de las columnas de los arcos se utilizó la técnica prehispánica conocida como bruñido, un compuesto de cal, agua, miel de abeja y baba de nopal con el cual se unen las piedras.
A lo largo de sus 42.3 kilómetros, edificados entre 1543 y 1560, hay tres arquerías: La primera en la Hacienda de Tecajete, en las faldas del volcán del mismo nombre, con 46 arcos; la segunda con 13, en la Hacienda de Arcos; y la tercera, “y más importante”, en la Barranca del Papalote, con 68 arcos.
En rueda de prensa realizada el pasado miércoles 5 de noviembre en las oficinas del Conaculta, su presidente Rafael Tovar y de Teresa, acompañado del embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, informó que la restauración y rehabilitación del acueducto se inició hace 20 años.
Desde entonces se han invertido 40 millones de pesos del gobierno federal, a través del Conaculta (de su Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural). En 2012 fue elegido por el gobierno de Estados Unidos para ser apoyado con 10 millones 263 mil pesos, otorgados mediante el Fondo de Embajadores de los Estados Unidos de América para la Preservación Cultural.
Al respecto, el embajador Wayne expresó en la conferencia de prensa:
“A la embajada de Estados Unidos le enorgullece colaborar en el rescate de este patrimonio cultural, a través de los recursos de un fondo del Departamento de Estado que, desde su creación en el año 2001, ha entregado 800 subvenciones a bienes de importancia cultural en 125 países.
“Con nuestro apoyo también deseamos manifestar el respeto que tiene Estados Unidos a todo lo que México ha ofrecido al mundo en materia de arte y arquitectura”, agregó luego de considerar que el acueducto es una maravilla visual y arquitectónica.
La intervención del monumento comprende la consolidación y restauración de la estructura original de la arquería, conservación de glifos, rehabilitación del sistema hidráulico, consolidación de muros de adobe y en suma un rescate integral.
Según el Conaculta, luego de la restauración del acueducto y “de la creación de leyes y reglamentos” que lo protejan (aunque ya existe la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y por determinación de esta ley el acueducto ya es monumento y debe ser protegido como tal) surgió la posibilidad de presentarlo ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para que sea declarada patrimonio cultural de la humanidad.
Desde 2001 está en la Lista Indicativa de México de monumentos candidatos a la Lista del Patrimonio Mundial. María Teresa Franco, directora del INAH, informó a la prensa que de hecho el expediente técnico para solicitar la inscripción del monumento se presentó en el 2013, y dijo que hace un par de meses, una comisión encabezada por el arquitecto Michael Romero Taylor, realizó una primera visita de evaluación y reconocimiento. Se espera que la propuesta sea evaluada durante la 39 sesión de la UNESCO en 2015.
Además de la embajada de Estados Unidos en México, en la restauración del acueducto colaboran el INAH, el Instituto de Ingeniería de la UNAM y los gobiernos de los estados de México e Hidalgo, que no ocultan que más allá del “rescate” de la obra histórica y artística, está su valoración como atractivo turístico.
Ya ha hablado el gobernador de Hidalgo, Francisco Olvera Ruiz, de hacer de Zempoala “un polo de desarrollo turístico” y para este fin es importante la restauración del acueducto del Padre Tembleque, que “constituye un atractivo que debe aprovecharse para beneficio de la estrategia turística que se impulsa”.













