MÉXICO, D.F. (apro).- El vocero del Pentágono, John Kirby, trató hoy de convencer a la prensa de que su estrategia contra el Estado Islámico (EI) en Siria e Irak no está fracasando, a pesar de que el fin de semana el grupo yihadista Jabhat al-Nusra decomisó armas y dinero a dos grupos de rebeldes sirios “moderados”, entre ellos, el Frente de Revolucionarios Sirios que recibía respaldo financiero y logístico de Estados Unidos y Arabia Saudita.
“No creo que seamos testigos de un retroceso mayor en los objetivos que establecimos respecto al entrenamiento y el equipamiento de la oposición moderada en Siria”, insistió el almirante estadunidense. Reiteró que el plan de entrenar a cinco mil combatientes sirios en Arabia Saudita todavía no empieza.
Según el periódico británico The Guardian, el Pentágono planea entrenar a los rebeldes sirios para derrotar al Estado Islámico, aunque evitando por el momento atacar a Bachar Al-Asad, cuyas fuerzas militares también luchan contra los yihadistas.
Esta estrategia, añadió el impreso, desencadenó críticas virulentas de los rebeldes en guerra desde hace cinco años para derrotar a Al Asad.
A raíz de sus conquistas, en las que Jahbat al-Nusra derrotó a dos grupos de rebeldes “moderados”, la organización extremista conquistó nuevos territorios en la región de Idlib, ubicada al noreste de Siria, a 60 kilómetros de Alepo. Según el diario The New York Times, decenas de rebeldes derrotados se afiliaron a Al Qaeda.
El vocero Kirby descartó por el momento una intervención aérea sobre el grupo de Al Qaeda, pues dijo que equivaldría a enfrentar a un nuevo enemigo.
Según fuentes militares, semanas atrás se acercaron varios líderes de Al Qaeda y el Estado Islámico en Siria, a pesar del divorcio que separó los dos grupos extremistas a inicios de 2014.
Aún con los incesantes bombardeos aéreos operados, el Estado Islámico asentó su control sobre la región iraqí de Anbar el pasado fin de semana. Ayer, sus integrantes conquistaron el pozo petrolero de Jahar, en la región siria de Homs, y confiscaron el armamento pesado que encontraron en las instalaciones.
Cuatro días antes, la organización yihadista sunita capturó el pozo de Sha’ar a raíz de unos enfrentamientos que sostuvo con el ejército sirio.
Elecciones
Si bien hasta la fecha la administración de Barack Obama sigue firme en mantener su estrategia para destruir al Estados Islámico mediante bombardeos aéreos y el entrenamiento de los rebeldes sirios, los resultados de las elecciones a mitad de su mandato, realizadas este martes, influirán sobre el curso de la guerra.
Durante la campaña electoral, los candidatos republicanos –quienes esperan arrasar la mayoría de los asientos legislativos—menospreciaron con severidad la estrategia de Obama.
Uno de sus mayores detractores, el excandidato presidencial John Mc Cain, insistió en la necesidad de derrotar al régimen de Bachar Al-Asad. Al resultar victorioso el campo republicano, Mc Cain se convertiría en el nuevo comisionado de las fuerzas armadas, según The Guardian.
Además, el conflicto y las tensiones entre sunitas y chiitas se expandieron en la región, ya que el pasado lunes extremistas sunitas realizaron un atentado en Arabia Saudita, uno de los aliados más potentes de Estados Unidos en Medio Oriente.
Un grupo de tres personas ingresó en una mezquita en el pueblo de al-Dalwa durante una oración por el Ashura –el día santo de los chiitas–, y dispararon contra los asistentes; cinco chiitas murieron y nueve más resultaron heridos. El gobierno condenó hoy el atentado, que calificó de “terrorista”.
Miles de sauditas, exhortados por imanes extremistas, se enrolaron en Al Qaeda a raíz de los conflictos de Afganistán, Irak y Siria; ahora combaten ahora en el extranjero.
Riad, que forma parte de la coalición internacional contra el EI y patrocina a varios grupos rebeldes en Siria, teme que los veteranos que regresen “contagien” a los demás ciudadanos e importen el yihad en la monarquía.










