¿Será así?

MÉXICO, D.F. (apro).- Patéticos vivientes: les escribe uno que en vida sintió el atractivo de la representación del hombre a la que dedicó lo más señalado de su existir; digo, me dediqué a representar a la humana criatura, a veces de manera grotesca, pero, de manera general, no como individuo solitario, sino en su aspecto colectivo, como ente formando parte del conjunto de la sociedad… y así continúo viéndolos.

Quinientos años han pasado de que respiré sobre la tierra… y veo con admiración y pasmo que son mil veces más ricos en conocimientos científicos y técnicos… que son mil veces más ricos en la producción de bienes de consumo y de servicios… pero ¡Ay!

Lamentablemente advierto que en modo alguno sean mil veces más felices, que mil veces más estén satisfechos con la vida que llevan… es más, ocasiones hay es que creo que lo son menos que mis contemporáneos… pues les falta a no pocos de ustedes el consuelo masivo de la religión… otras hay que creo explicarme porqué están como están al verles integrando muchedumbres de solitarios frustrados desencantados unos… y otros atemorizados o resignados…

Y servidor piensa que tienen razón para ello, debido al fracaso de tantos modelos… paradigmas les dicen en esos sus tiempos… que se les han ofrecido a los pueblos como solución de sus necesidades y deseos y garantía de una vida mejor.

Recordemos algunos de los principales de esos modelos o paradigmas, aunque sólo sea de nombre, pues ellos explicarán la frustración, desencanto y hasta el hartazgo, cansancio, miedo, apatía, sumisión e incluso desesperación de tanto solitario que integra las muchedumbres de esos tiempos que viven.

Ni el cristianismo, ni el liberalismo, ni la socialdemocracia ni el comunismo, ni el populismo, ni el elitismo ha dado hasta ahora con una respuesta satisfactoria a las necesidades y deseos de los más al juzgar por las estadísticas que, una vez sí y otra también, dan instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización de las Naciones Unidas.

Esos continuos fracasos de los proyectos de la humanidad fundados en la tribu, la Ciudad-estado el Estado Nacional y últimamente en esa globalidad en la se mueven y los mueven, proyectos en los que se han ensayado diversas formas de gobierno: monarquía, república, dictadura… pero ni el rey filósofo, pensado por Platón, ni el príncipe de Maquiavelo, ni la democracia, ni el populismo de izquierda o derecha, el comunismo y en esos sus días la dictadura de mercado, hasta ahora de poco o nada han servido para remediar las carencias y satisfacer los anhelos de la mayoría de los humanos, de poco o nada han servido para llevar una vida más armoniosa entre los hombres.

Insisto, ante estos fracasos, servidor opina que es legítimo pensar que los mismos han ido cansando a los humanos pues ellos, los fracasos han ido sembrando la duda en sus posibilidades, generando frustración en sus mentes, desalentando sus voluntades, motivando la apatía y la resignación que inmovilizan… en fin, promoviendo en todos los humanos la obnubilación, la ofuscación, que hacen ver de manera borrosa a los ojos… y también captar e interpretar equivocadamente el mundo en que se vive… y eso les pasa tanto a los pocos que gobiernan como a los muchos gobernados.

Ante lo aquí expuesto, servidor considera como absurda la relación existente entre los gobernantes y los gobernados en esa globalidad en la que respiran, pues, por un lado, los gobernantes, ante la plena crisis del sistema, no se les ocurre nada mejor que seguir imponiendo y reforzando las reformas y estructuras que les llevaron a la crisis, por pensar… ¿y está bien pensado?… que el crecimiento económico es lo único importante, aunque al mismo tiempo se tenga que sacrificar lo que sea y a quien sea…

Decisiones que, por otro lado, da el que tantos de los gobernados experimente una creciente desconfianza por los políticos y los respectivos partidos a los que pertenecen y representan… aunque al mismo tiempo sigan acudiendo una y otra vez a las urnas para depositar sus votos… ¡muchas veces en favor de los partidos y políticos que critican tan acerbamente!

Ante esa anómala situación… y ustedes, respetables lectores de la presente, perdonarán la osadía… servidor opina que esa situación únicamente se puede explicar por la aleccionadora parábola del Evangelio, la de los ciegos guiados por otro ciego… con lo cual todos ellos se condenan a caer más pronto que tarde en cualquier barranco… parábola que inspiró a un servidor un dramático cuadro.

Bueno, así los ve servidor… por supuesto, el juzgar si es así o no, de ustedes es, estimados lectores.

Con mis mejores deseos.

 

PIETER BRUEGEL