Nueva época para los conciertos en Teopanzolco

La zona arqueológica de Teopanzolco, en Morelos.
Foto: Especial

MÉXICO, D.F. (apro).- La realización de conciertos, festivales y diversos tipos de espectáculos en las zonas arqueológicas ha provocado los más enconados debates e incluso ha enfrentado a las autoridades contra trabajadores, académicos e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Y es que mientras las primeras han avalado e incluso autorizado la realización de esas actividades, los segundos exigen el cumplimiento de la ley.

En noviembre de 2012, antes de asumir su gobierno, Enrique Peña Nieto tuvo una reunión privada con ocho miembros de la comunidad cultural, en la cual el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma le pidió evitar espectáculos de luz y sonido, conciertos y festivales que conllevan destrucción y daño y apeló al acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación en 1986 que señala:

“Los museos, monumentos arqueológicos, históricos y paleontológicos, así como las zonas prehispánicas, bajo la responsabilidad del INAH, no serán utilizados por ninguna persona física o moral, entidad federal, estatal o municipal, con fines ajenos a su objeto o naturaleza, salvo lo dispuesto en este acuerdo.”

Y luego de enfatizar que México cuenta con una vasta riqueza patrimonial insistió:

“Confiamos en que su gobierno tome las determinaciones más adecuadas diseñando una política que preserve y dignifique esa riqueza.”

La propia Secretaría de Educación Pública (SEP) admitió en un informe dado a conocer por la prensa a principios de 2012, que la realización de este tipo de eventos “es una afectación permanente al legado histórico de la nación” y dejó en claro que la derrama económica que dejan no beneficia al INAH.

Como un ejemplo se mencionó que en el caso del concierto de Elton John en Chichén Itzá, realizado el 3 de abril de 2010, se captaron unos 40 millones de pesos. Los organizadores y productores, entre quienes se contó al gobierno de Yucatán encabezado entonces por la priista Ivonne Ortega, obtuvieron 28 millones de pesos. El INAH, sólo 2 millones 132 mil 83 pesos.

Los investigadores del instituto han insistido en que las actividades ajenas a los monumentos y zonas arqueológicos son violatorias de la Ley General de Bienes Nacionales, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, su reglamento, y Ley Orgánica del INAH.

 

Aprovechar la infraestructura

Hace unas semanas el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, y Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), anunciaron el proyecto de construcción de un nuevo Auditorio Cultural Estatal que ocupara 7 mil metros cuadrados y se ubicará –ni más ni menos– en la Zona Arqueológica de Teopanzolco, en la ciudad de Cuernavaca.

El arquitecto Isaac Broid y el despacho Productora obtuvieron el primer lugar del concurso para la construcción de este espacio que, según las imágenes de prospección, será visible desde la pirámide principal y ésta a su vez, podrá ser vista desde el nuevo conjunto arquitectónico (https://www.archdaily.mx/mx/755001/primer-lugar-concurso-auditorio-cultural-estatal-teopanzolco-isaac-broid-plus-productora).

Para la construcción de este auditorio, el gobierno federal invertirá 100 millones de pesos, la mitad se entregará como parte del actual ejercicio fiscal, correspondiente a 2014, y el resto en 2015.

Durante la presentación Tovar destacó que no se trata de una construcción nueva sino que se aprovecha un edificio ya existente, el Auditorio Teopanzolco construido en los años ochenta:

“Este proyecto se puede constituir en un referente para otros lugares de la República sobre cómo se puede aprovechar infraestructura cultural ya existente, unirla con patrimonio arqueológico y hacerlo con la transparencia de un concurso donde hay un jurado muy destacado, sin otro propósito que seleccionar al mejor proyecto.”

Dicho proyecto ya cuenta con el aval de la Sección México del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), pues su presidenta Olga Orive, junto con los arquitectos Enrique García Formentti y Gonzalo Gómez Palacio, además de la secretario de Obras Públicas de Cuernavaca, Martín García Cervantes, y el escenógrafo Alejandro Luna, integraron el jurado (no se menciona a ningún arqueólogo).

El INAH tampoco se opone. José María Muñoz, coordinador de los Centros INAH informó en su momento que el lineamiento que el instituto estipuló para dar el visto bueno es que la altura del edificio de Broid no rebase la de la pirámide principal y anuncio que el programa de luz y sonido (se entiende pues que ya está contemplado) será revisado.

Quizá este nuevo centro cultural no rebasará la altura de la pirámide mayor de la zona arqueológica, cuya distribución y estilo es similar al Templo Mayor de Tenochtitlán, pero en el proyecto de la página en internet se puede apreciar que la planta en la cual se emplazará sí rebasa las dimensiones de la área de ese monumento en el cual se veneraron los mismos dioses de los mexicas: Huitzilopochtli, Tláloc, Tezcatlipoca, Ehécatl, entre otros.

Es un hecho que recuerda cuando el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de Teodoro González de León se plantó frente a la Sala Nezahualcóyotl en una absurda competencia de planos, que dejó en el segundo a la sala de conciertos construida por un grupo de arquitectos entre los que estuvo el arquitecto Arcadio Artis.

Según el INAH el sitio arqueológico fue conocido a finales del siglo XIX como el Mogote, y fue habitado por los tlahuicas, que se asentaron en el oeste de Morelos hacia el año 1200 d.C.

¿Será este tipo de nueva infraestructura una forma de evitarse las constantes, quizá engorrosas, solicitudes de permiso al Consejo Nacional de Arqueología para la realización de conciertos y festivales?

El gobernador Graco Ramírez anticipó que se imitará el esquema de operación y administración del Auditorio Nacional para este nuevo recinto pues en su opinión “ha funcionado muy bien”.

Ojalá Teopanzolco no termine siendo otro Xcaret.