De museo a monumento burocrático

La decisión del gobierno estatal de cerrar el actual Museo de Arqueología de Occidente para albergar en ese inmueble a las oficinas de la Secretaría de Cultura indignó a un sector de artistas e intelectuales, que reclama la preservación del edificio con valor patrimonial y el respeto al espacio cultural.

Un grupo de 60 intelectuales y artistas recrimina al gobernador Jorge Aristóteles Sandoval su “muy mala decisión” de convertir en oficinas de la Secretaría de Cultura el céntrico edificio de Zaragoza 224, que fuera sede del Ejército en Guadalajara durante casi un siglo y se ubica entre las calles San Felipe y Reforma, a espaldas del templo colonial de Santa Mónica. Afirman que con esa medida se desacata a la institución armada que lo cedió y se distorsiona su función de museo.

El inmueble, de arquitectura ecléctica, tiene tres pisos y fue construido con cantera rojiza y ladrillo a finales del siglo XIX en lo que originalmente fue el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de Guadalajara.

En 1914 fue confiscado a la Iglesia por el gobernador Manuel M. Diéguez, quien como militar que era se lo asignó al Ejército. Desde hace décadas se le conoce como la sede de la XV Zona Militar y después como V Región Militar.

Hace cuatro años, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a través de la Secretaría de la Función Pública (SFP), entregó el edificio al gobierno del estado para que lo transformara en museo. Así se fundó el Museo de Arqueología de Occidente, donde ya se realizó una gran exposición de arte maya y otras de menor dimensión.

La pretensión del gobierno de Aristóteles Sandoval de convertirlo en la sede de la Secretaría de Cultura implicará, entre otros inconvenientes, la inversión de 20 millones de pesos, aparte de lo que se gastó en el acondicionamiento para museo y su mantenimiento.

La tentación burocrática

El acto protocolario de entrega-recepción tuvo lugar en la Ciudad de México, el 10 de septiembre de 2010. Firmaron el acta administrativa, por parte de la Sedena el general de brigada Francisco Ortiz Valadez; por la SFP, el director general de Patrimonio Inmobiliario Federal del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, Avelino Bravo Cacho, y por el gobierno estatal Luz María Castro Palomino, directora de Patrimonio Inmobiliario de la Secretaría General de Gobierno.

En ese documento, el gobierno jalisciense se compromete a que el inmueble, con más de 4 mil 400 metros de terreno y cerca de 9 mil metros cuadrados de construcción, se le destine  “durante todo el tiempo en que sea utilizado, como museo público”.

Son seis las ocasiones en que se reitera esa condición en los antecedentes, el dictamen y las bases del acta administrativa de donación-recepción: “La Institución Pública Depositaria (la Secretaría General de Gobierno, concretamente) asume las obligaciones de custodiar y vigilar el bien que en este acto se le entrega  y a  destinarlo a  museo  público”.

De ahí que los anuncios en el sentido de que tendrá un uso burocrático inconformaron a parte de la comunidad cultural, que dirigió al Ejecutivo del estado una carta, que esencialmente dice:

“Es una muy mala decisión del gobierno de Aristóteles Sandoval querer convertir un edificio de alto valor patrimonial e histórico en un sitio de oficinas burocráticas y máxime cuando dicha finca, que data del siglo XIX, ya había sido acondicionada en 2011, con un desembolso significativo de fondos públicos, para ser la sede del llamado Museo de Arqueología de Occidente, a cargo de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ).”

Continúan: “La pasada administración estatal la restauró, acondicionándola como Museo de Arqueología de Occidente e inaugurándola con una exposición de arte maya. Infortunadamente, con el cambio de administración,  la  SCJ  se  desentendió de dicho museo y, para mayor desgracia, ahora se anuncia que habrá de ser la nueva sede de la propia SCJ. Con ese propósito, la titular de la dependencia, Myriam Vachez, dice que será necesario un desembolso adicional de 18 millones de pesos, a fin de reconvertir la planta baja y el mezzanine en área de oficinas. Con ello, lo que legalmente sería aún más grave, la administración de Aristóteles Sandoval estaría incurriendo en un grosero desacato al dar a ese edificio un uso distinto al acordado con las autoridades federales.

“Conviene recordar que a principios de los noventa, algunas oficinas de la recién creada SCJ estuvieron en el Cabañas. Sin embargo, al tiempo salieron de ese edificio patrimonial. Ahora, 20 años después, la situación amenaza con ser muchísimo más grave, pues se pretende instalar en el edificio que ocupó la XV Zona Militar la mayor parte de la burocracia cultural del estado, y no de manera temporal, sino definitiva y convertir esa finca patrimonial en su sede permanente.”

Finalmente, los firmantes de la “carta de protesta, integrantes de la comunidad cultural de Jalisco, patentizamos nuestro rechazo a tan errado proyecto y exigimos que el gobierno de Aristóteles Sandoval dé un trato digno a la referida edificación patrimonial, que ésta retome su interrumpido proyecto museístico y se busque otra sede para la Secretaría de Cultura”.

Firman la carta: Martín Almádez, Javier Arévalo, Francisco Barreda, Santiago Baeza, Enrique Blanc, Carmen Bordes, Adriana Camarena, Emmanuel Carballo Villaseñor, José Israel Carranza, Roberto Castelán, Roberto Castellanos, Gabriel Cerda, Luis Vicente de Aguinaga, Celia del Palacio, Rafael del Río, Gilberto Domínguez, Gustavo Domínguez, Juan José Doñán, Gerardo Enciso, Rosalba Espinoza, Jorge Esquinca, Rogelio Flores, José Fors, Ana Guerrerosantos, Raquel Guerrero, José Gorostiza Ortega, Dolores Ibarra, Daniel Kent, Jaime Lubín, Eduardo Márquez, Gabriel Mariscal, Gabriel Martín, Rafael Medina, Enrique Monraz, Gustavo Monterrubio Alfaro, Luis Alberto Navarro, Enrique Oroz, Martha Pacheco, Mónica Pérez Taylor, Felipe Ponce, Javier Ramírez, Suny Ramírez, Roberto Rébora, Salvador Rodríguez, Sergio Ruiz, Rafael Sandoval, Alfredo Sánchez, Carlos Iram Sánchez, Isabel Sepúlveda, Avelino Sordo Vilchis, Elsa Stettner, Gabriela Torres, Luis Valsoto, Altagracia Vázquez, Benito Zamora.