En los últimos cuatro meses, las autoridades estatales han dado varios golpes a la delincuencia organizada que, por lo que se ve, cada día diversifica sus actividades para obtener ganancias millonarias, sostiene el forense Alfredo Rodríguez García.
A principios de mayo, en Guadalajara, elementos de la Procuraduría General de la República y tropas de la Secretaría de la Defensa Nacional desmantelaron una banda de falsificadores de billetes de 500 pesos. Y ahora, el martes 7, la Fiscalía General del Estado detectó dos fincas en la zona metropolitana de Guadalajara en las que se fabricaban fusiles de asalto tipo AR-15 y decomisó 18 unidades ensambladasy otras 100 a punto de serlo.
Una de las propiedades aseguradas se ubica en la colonia Oblatos, sector Libertad; la otra, en la calle Isla Trapani, de la colonia Jardines de San José, en el Sector Juárez.
Tras el cateo, en el que fueron capturadas al menos cuatro personas, el titular de la dependencia, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, destacó en conferencia de prensa que algunas partes para la fabricación de los rifles provienen de Estados Unidos.
“Se está asegurando una maquinaria altamente sofisticada la cual tiene un software muy preciso que podía realizar los cortes tales para terminar el mecanismo del arma y que funcionara perfectamente”, declaró el funcionario.
Y destacó: “Existía una red de distribución de armamento que venía desde Estados Unidos; (desde allá) se enviaban partes del armamento y aquí se terminaban de armar. Creemos que pudiera haber capacidad, dependiendo del material que recibieran ellos del exterior, pero se nos decía que inclusive ya habían sacado una producción de aproximadamente 100 armas”.
Los rifles, según el fiscal, se vendían a diferentes grupos del narcotráfico asentados en Jalisco, como el Cártel de Jalisco Nueva Generación, y en otras entidades.
Nájera también destacó que una de las armas decomisadas luego del asesinato del diputado Gómez Michel y su asistente es similar a los fusiles asegurados el martes 7. Las pruebas, declaró el fiscal, ya fueron enviadas a la PGR.
Las fincas fueron localizadas luego de que elementos de la fiscalía detectaron un auto rojo con tres personas a bordo que trasportaban tres rifles AR-15. Al ser descubiertos, dos de ellos corrieron hacia el inmueble de Jardines de San José, donde los agentes descubrieron el taller donde se producían las armas.
Otros dos fueron apresados cuando intentaban escapar por las azoteas del vecindario. Todos fueron llevados ante el Ministerio Público Federal y quedaron a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.
Durante los interrogatorios, los agentes obtuvieron información sobre otro taller en la colonia Oblatos, en la parte oriente de Guadalajara. Según las autoridades, es factible que los detenidos pertenezcan a Los Caballeros Templarios, pues mandaban sus productos a Michoacán, donde se asienta esa banda criminal.
Rodríguez García considera como muy bajo el decomiso, aunque advierte que la existencia de esos dos talleres equipados con tornos y maquinaria moderna muestra que está fallando la estrategia de inteligencia estatal y federal, pues las bandas delincuenciales no sólo siguen floreciendo, sino que multiplican sus actividades, entre ellas la fabricación de armamento.
Los antecedentes
Hace cuatro décadas, cuando grupos guerrilleros se enfrentaron a las corporaciones policiacas del estado, fue detenido un fabricante de armas en Sayula que vendía sus productos a la Liga Comunista 23 de Septiembre. Hoy, en ese poblado prolifera la fabricación de cuchillería y cubiertos de alta calidad. Los artesanos los venden como artículos de colección.
Para Rodríguez García, es probable que la fabricación de armamento se haya incrementado después de la operación Rápido y Furioso:
“Había acuerdos entre criminales y autoridades estadunidenses y mexicanas implicadas en la red de corrupción para permitir el ingreso de todo tipo de armas a territorio nacional. Pero como hubo problemas para el ingreso de ese material, cambió la estrategia.”
Relata el entrevistado: “Primero se importaron moldes para la elaboración de piezas. Los criminales estaban importando los formatos de los AR-15; también llegaron sin problemas equipos desarmados para ensamblarlos en México y en Jalisco.
“Los moldes que ingresaban a Jalisco eran para armar los fusiles aquí, lo que permitía (a los criminales) un mayor control en la distribución de la mercancía, así como mayores ganancias y la eliminación de intermediarios. Lo mismo pasaba con la falsificación de papel moneda, actividad en la que se utilizaban prensas, papel y tintas similares a las del Banco de México.”
Según el forense, Jalisco es preferido por la delincuencia organizada para estos menesteres por su ubicación y sus excelentes comunicaciones con otras entidades.
“Antes –expone– se buscaba vender las armas completas a México; ahora los fabricantes eliminan a los intermediarios y buscan a los compradores en esta zona. Sin embargo, no debe descartarse que los fusiles se distribuyan en otros estados e incluso en los mercados centro y sudamericano. La verdad, no se sabe hasta dónde se extiende esa acción o cuántos talleres existen.”








