Bellas Artes, concierto de su 80 aniversario

A exactamente 80 años de su inauguración ocurrida el 29 de septiembre de 1934, nuestro máximo recinto cultural, el Palacio de Bellas Artes, celebró su aniversario con un concierto de gala en el que participaron, como hace ocho décadas: la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el Coro del Teatro de Bellas Artes (nombre oficial), coro de la ópera (nombre familiar); el consagrado pianista mexicano Jorge Federico Osorio y cuatro cantantes.

Éstos fueron presentados como “solistas del MET de Nueva York” (como lo son todos los que allí o en cualquier otra casa de ópera del mundo cantan y no pertenecen a su elenco estable), quienes bajo la batuta del titular de la OSN, Carlos Miguel Prieto, se encargaron de la realización de un por demás interesante y atractivo programa, digno de una celebración como esta.

Una obra de estreno especialmente creada al efecto: Fanfarria y fantasía del mexicano Samuel Zyman, y dos composiciones del gran Beethoven, Fantasía para piano, coro y orquesta opus 80 conocida sencillamente como Fantasía coral, y la enorme y famosísima 9ª Sinfonía coral, integraron el corpus musical de esa  noche  histórica,  lunes 29 de septiembre del 2014.

Como su nombre lo indica, la composición de Zyman inicia con una fanfarria en la que la trompetería juega el papel principal atronando metódicamente el espacio y creando un ambiente festivo y triunfal para, en propias palabras del compositor (citadas en el programa de mano) dar paso “a unos como episodios que constituyen la fantasía. El primero de ellos es de carácter nostálgico…”  Explica el porqué de ese carácter y cómo usa varios instrumentos como solistas, culminando con un una parte evocativa de México y todo esto desemboca en la sección más rítmica de la obra, donde vuelven a escucharse temas tanto de la fanfarria como de la parte nostálgica, concluyendo con gran ritmo y brillantez.

Obra de carácter triunfal y festivo como corresponde a una ocasión como esta, Fanfarria y fantasía está perfectamente estructurada mostrando el buen oficio de Zyman y cumpliendo plenamente el propósito para el cual fue creada.

En cuanto a las composiciones beethovenianas, tanto se ha escrito y son tan conocidas, que mejor es referirnos a su interpretación, no sin antes recalcar el hecho insólito de reunir las dos corales, la Fantasía y La 9ª… creadas con una distancia de 16 años (entre 1808 y 1824).

Pulcra, como una de sus características, la participación de Osorio; quien conoce muy bien las creaciones de Beethoven pero, además, transparente y sólida, con esa seguridad que sólo el conocimiento puede dar y permitiendo la trasmisión hacia el público de aquello indefinible que existe y se siente (o no, según el caso): lo “artístico”, el arte convertido en sonido que provoca sentimientos y emociones.

Enjundioso el coro, tanto en la Fantasía como en La 9ª Sinfonía, composición esta última que no es exagerado afirmar que ha cantado decenas de veces. Esta noche, bajo la dirección huésped de John Daly Goodwin, los coristas se sumaron con entusiasmo y alegría a la celebración; gratísimos y festivos fueron los resultados.

Con largas horas de vuelo, cada uno de los solistas importados, sin embargo, no nos ofrecieron una actuación que pudiéramos calificar de memorable. Cumplieron profesionalmente, sin duda, así como nuestro solista al piano; nuestro coro, nuestra orquesta, nuestro compositor debutante y nuestro director, empero bien hubiera estado que los cantantes solistas hubiesen sido mexicanos, sobre todo porque, repito, los resultados canoros no fueron lo inolvidable.

¡Larga vida a Bellas Artes!