Acerca de Cumbre de Seguridad Nuclear: México, el mal ejemplo

De Relaciones Exteriores

 

Señor director:

 

Me refiero a la nota firmada por Témoris Grecko, intitulada Cumbre de Seguridad Nuclear: México, el mal ejemplo (Proceso 1952, páginas 54-56); en particular, a algunas aseveraciones consignadas en dicho texto que merecen aclaración a sus lectores:

1. La Cumbre de Seguridad Nuclear es una reunión en la que participan 58 países, de manera voluntaria, convocados originalmente por el presidente Barack Obama en 2010 con el fin de hacer compromisos políticos para fortalecer medidas de seguridad en plantas e instalaciones nucleares e impedir que actores no estatales se apropien de materiales nucleares que pueden ser empleados para bombas y explosivos atómicos.

Desde 2010, este ha sido el foco de atención de las cumbres y de los compromisos derivados de ellas. En tal sentido, es completamente falso afirmar que la tercera cumbre cambió de énfasis a raíz de lo que el autor del reportaje llama “el incidente mexicano”, y ello puede comprobarse con la información pública sobre los resultados de las tres cumbres de este tipo, realizadas en Washington en 2010, en Seúl en 2012 y en La Haya en 2013.

2. Igualmente falsa es la aseveración de que el “incidente mexicano” (el robo de un camión que transportaba una unidad de telemedicina con una fuente radiactiva, en diciembre de 2013 en Hidalgo) fue “ventilado” en la cumbre, así como otras afirmaciones de las que se pretende inferir que en ella se abordó este evento. Los países invitados abordaron situaciones nacionales relacionadas con el avance de sus compromisos contraídos en las cumbres de 2010 y 2012, más los tratados en fecha reciente. En ninguna de estas discusiones se singularizó a ningún país, mucho menos a México, cuya actuación, por otra parte, había sido elogiada por la comunidad internacional mediante el aval del Organismo Internacional de Energía Atómica.

No obstante, en un ejercicio de transparencia, el jefe de la Delegación de México planteó en su intervención la manera en la que el gobierno federal puso en marcha los protocolos con los que cuenta para enfrentar una emergencia de este tipo, los cuales dieron los resultados esperados en un corto plazo. Por otra parte, todos los países participantes manifestamos la necesidad de fortalecer nuestras políticas y protocolos de seguridad, dado que no hay ninguna nación exenta del riesgo que representa una detonación nuclear, o algún accidente o incidente relacionado con materiales radiactivos. De hecho, para eso es la cumbre.

3. Al contrario de la desafortunada y errónea afirmación hecha en el artículo en cuestión, la Tercera Cumbre de Seguridad Nuclear arrojó, en efecto, una Declaración negociada previamente en el proceso preparatorio, y cuya versión en español está disponible en el sitio electrónico de la cumbre, que fue endosada por todos los países participantes.

Una serie de declaraciones con compromisos políticos de los países participantes para enfatizar algunos temas relativos a la seguridad nuclear y a la necesidad de cooperación internacional, fueron también resultado sustantivo de la cumbre de La Haya. Todos ellos están disponibles en la página electrónica de la cumbre.

4. México presentó el informe de sus avances en los compromisos contraídos en materia de seguridad nuclear, además de una declaración en la sesión plenaria y de su endoso a varias declaraciones de compromiso. En tal sentido, resulta inexacto afirmar que “el gobierno de Peña Nieto destacó por su silencio”.

Agradecemos el interés de su publicación en este tipo de temas.

Atentamente
Eduardo del Río

Director general de Comunicación Social

de la Secretaría de Relaciones Exteriores