MÉXICO, D.F. (apro).- Quienes se han echado un clavado en la vida y obra de Walt Disney, saben que no es una perita en dulce; se dice que detrás de esa imagen de hombre bonachón, creativo y lleno de magia había un hombre con inclinaciones fascistas y cosas peores… dicen.
Para efectos prácticos en cuanto a El sueño de Walt (Saving Mr Banks, EU-2013) se refiere, la pregunta “¿quién era el verdadero Walt Disney?”, sale sobrando. La cinta dirigida por John Lee Hancock y estelarizada por Emma Thompson y Tom Hanks, es una cinta de reconciliación que invita a cerrar episodios dolorosos de nuestro pasado para seguir adelante y poder disfrutar la vida.
Todo gira en torno a la escritora de Mary Poppins, P. L. Travers (Thompson) y la “lucha” de Walt Disney (Hanks) por comprar los derechos del libro para hacer la película. Travers odia el trabajo de Disney, no cree en esos mundos fantásticos y maravillosos de los que Walt habla, piensa que sólo son una mera evasión de lo duro que resulta la vida.
Las dificultades financieras, la insistencia de Disney, y quizá un poco de curiosidad, hacen que Travers viaje a California para supervisar el guión en el que los creativos de Disney están trabajando.
Desde su llegada a California, Travers no para de quejarse; como dicen, se queja hasta de lo que no le hace daño. Mientras esto ocurre, vemos flashbacks de la infancia de la escritora y de la relación con su padre (Collin Farrell).
Poco a poco vamos entendiendo su postura: La vida no es magia, es sumamente dura y los productos Disney no nos dan las herramientas necesarias para enfrentarla.
En ese sentido, Travers tiene razón, toda la razón del mundo; lo que nos lleva a la pregunta: ¿Cuál es entonces la función de Walt Disney y su universo?
La respuesta, la encontraremos al mero final, donde todo cobrará sentido, y hará valer la pena el tiempo que pasamos en la sala, y es que por momentos la cinta parece no ir a ningún lado. Al final, la película se llena, mágicamente, de una reconfortante aura sanadora.











