Las condiciones en que trabajan los empleados “eventuales” en el sector Salud son precarias desde hace años, pero han empeorado en la actual administración, acusa un grupo de médicos, administrativos y enfermeros. A ellos, igual que a los supernumerarios del hospital Valentín Gómez Farías, del ISSSTE, se les retiene el salario y les llega incompleto, además de que se les niega el derecho a la atención médica en sus propias fuentes de empleo. Pero sus protestas y denuncias han obtenido sólo una respuesta: el consabido silencio oficial.
Trabajadores eventuales del sector Salud en Jalisco, tanto administrativos como médico y de enfermería, llegaron al final de 2013 ahogados en la crisis que desde hace tiempo padecen por la falta de pago y el nulo respeto de sus derechos laborales.
A algunos, como los del hospital Valentín Gómez Farías, que pertenece al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), se les niega hasta el servicio médico en sus áreas de trabajo.
Lo mismo sucede en el Hospital General de Occidente, ubicado en Zoquipan y perteneciente a la Secretaría de Salud, donde los inconformes denuncian que su salario no se entrega en tiempo y forma; tampoco, dicen, se les dio aguinaldo ni prima vacacional. Reconocen que algunos llevan varios años trabajando en tales condiciones, pero señalan que éstas empeoraron con la llegada de Jaime Agustín González Álvarez a la dependencia estatal.
Por estas razones, los eventuales optaron por formar un sindicato. Una semana antes de Navidad, cuando se retrasó por enésima vez el pago del personal, unos 30 de ellos protestaron frente a la entrada principal del hospital Valentín Gómez Farías, en Zapopan.
Los afectados han solicitado a los altos funcionarios del sector que se investigue el área administrativa, pues sospechan que sus pagos son “jineteados” por mandos medios o que éstos desvían los recursos para contratar amigos y familiares.
En el anonimato, por el riesgo de perder aun estos precarios empleos, más de 100 trabajadores del Hospital Regional en Zoquipan dieron a conocer sus pésimas condiciones laborales y se manifestaron el 18 y el 19 de diciembre. Esa movilización, dicen, es el inicio de un movimiento que pretende agrupar a cerca de 10 mil eventuales para defender sus derechos.
Uno de ellos, Israel González González, declaró a la prensa que tan sólo en la Secretaría de Salud hay 5 mil empleados a quienes no se les reconocen sus derechos; otros 2 mil trabajan en clínicas y hospitales del ISSSTE, y 2 mil más son empleados del Hospital Civil de Guadalajara.
Denunció que existe una estrategia de las autoridades del sector para reducir el número de empleados con plaza y aumentar el de supernumerarios, porque así el Estado contrae mínimas responsabilidades y obtiene el mismo trabajo por menos dinero. “Ya se acostumbraron a que el trabajador supernumerario les haga el trabajo sin tener derecho a ninguna prestación, con pagos incompletos”, acusó González González en la mencionada protesta.
Añadió que, por ese motivo, decenas de afectados decidieron agruparse en el Sindicato Independiente del Sector Salud (SISS), que él encabeza y el cual no tiene el apoyo de los oficiales porque –aseveró el líder– “los viejos sindicalistas ven en los eventuales una competencia”.
Mientras tanto, demandó al delegado del ISSSTE que informe cuándo se le pagará a sus representados, pues algunos no han cobrado en más de tres meses. Para él, es paradójico que en una institución de salud se le niegue el servicio médico a quienes trabajan para ella. Cita el caso del doctor Agustín Acevedo, un médico internista del Valentín Gómez Farías que padece cáncer en la garganta pero a quien se le niega el servicio después de 20 años de servicio en esa institución pública.
“Nos damos cuenta de que en los hospitales son más los trabajadores supernumerarios que los de base, les está resultando (conveniente) tenernos, en este sentido. Por eso solicitamos que se transparente la adjudicación de plazas”, insistió González en la protesta frente al Gómez Farías, donde los empleados eventuales tuvieron que pedir apoyo a una de las secciones del sindicato de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social ante la falta de apoyo del sindicato oficial del ISSSTE.
De hecho, cuando el reportero los consultó, los empleados sindicalizados del ISSSTE aclararon que ellos no tienen ningún problema con sus condiciones de trabajo.
Discriminación laboral
El doctor Antonio Francisco Gallardo indica que en el Hospital Regional de Occidente hay más de 100 empleados a quienes no se les ha pagado. El pediatra, que funge de manera informal como vocero del grupo, dice que reciben su pago hasta con más de una quincena de retraso, y aun así hay ocasiones que no llega completo.
Por ejemplo, relata, a un empleado administrativo que cubrió guardias nueve días le correspondían mil 40 pesos de la última quincena de noviembre, más la primera quincena de diciembre, con otras 10 guardias, lo cual sumaba 2 mil 267 pesos. Con el aguinaldo, calculado en mil 800 pesos, y una prima vacacional de 250 pesos, en total tuvo que recibir 6 mil 371 pesos, pero sólo le pagaron 3 mil 627pesos. “La única explicación que le dan es que no hay dinero para la raya”.
Para tratar de solucionar este problema recurrente, continúa, “estuvimos con el director del Hospital Regional, el doctor Miguel Ángel Van Dick, y nos comentó que es un asunto que ya se está viendo con la Secretaría de Salud. Pero no hay solución. Entendemos que el señor hace su mejor esfuerzo para tratar de resolver el asunto, pero es un problema de presupuesto y, según nos dijo, esos ciento y tantos trabajadores no están incluidos en el presupuesto. Esto se repite quincena tras quincena”.
En lo único que están de acuerdo es en que el problema no es nuevo: “Nos dice el doctor Van Dick que ese problema viene desde administraciones pasadas, pero esa situación no pasaba antes; siempre se les pagaba a los empleados, quizás con una quincena de retraso”.
El doctor Gallardo también señala que la situación empeoró en la administración del doctor Jaime Agustín González Álvarez en la Secretaría de Salud y que, no obstante que afecta a personal administrativo, médico y de enfermería, éstos mantienen una actitud profesional:
“Usted imagínese que cumple un mes trabajando y que no le pagan… A pesar de eso, los empleados no dejan de ir a trabajar, no dejan sus ocupaciones ni sus puestos y se trata de gente comprometida con el hospital, con sus pacientes y con el sistema de salud.”
Antonio Gallardo es el médico que identificó la intoxicación por arsénico como causa de muerte del niño que cayó al río Santiago en 2008, cuando se atribuía a un caso de negligencia del personal de Hospital Regional.
No es un trabajador supernumerario, pero no puede ignorar la situación que genera el incumplimiento de las instituciones médicas con sus empleados:
“Me da pena trabajar en un sistema en donde existen trabajadores de primera y de segunda. A mí me pagan bien, como a todos los federales, pero a estas personas que yo le menciono no les pagan en tiempo y forma. Todos trabajamos igual, no puedo dejar de ver que al compañero que me auxilia en asuntos de mantenimiento del hospital no le llega el pago. Eso es inaudito.”
Para dar una idea de la injusticia, señala que un médico eventual del hospital recibe aproximadamente la mitad del sueldo de uno con plaza: “El de base gana 21 mil pesos mensuales, y un eventual 11 mil por el mismo trabajo. Eso contraviene la ley, que te dice que a trabajo igual salario igual”.
Menciona que hay edecanes del Congreso local que sólo pasan recados o sirven café y ganan más dinero que un médico eventual que invirtió más de 20 años en su formación profesional. Pero después duda y aclara: “Bueno, a nosotros lo que nos preocupa es lo que pasa con los compañeros”.
Y es que, agrega, a una secretaria administrativa del Hospital Regional de Occidente, con carrera terminada, y preparada para ese puesto, se le pagan 227 pesos por día, y si hace guardia de siete horas le pagan 2 mil 40 pesos a la quincena.
Todavía el 19 de diciembre, el director del hospital Valentín Gómez Farías, el doctor Carlos Correa Serrano, declaró a Notisistema que para solucionar el retraso de los pagos a eventuales era necesario que se autorizara una ampliación presupuestal desde las oficinas centrales en la Ciudad de México, pero prometió que a más tardar en la semana del 24 de diciembre se depositarían los salarios. Hasta el cierre de esta edición, esto no había ocurrido.
Tanto el secretario de Salud estatal, Jaime Agustín González Álvarez, como el delegado del ISSSTE en Jalisco, Javier Galván Guerrero, guardaron silencio ante las denuncias de los trabajadores.








