De vez en vez, los directivos privilegiados de la Universidad de Guadalajara
–quienes pertenecen al Grupo UdeG, el círculo más cercano de su mandamás, el exrector Raúl Padilla López– dan de qué hablar. El periódico Mural publicó el miércoles 8 parte de la lista de quienes “dobletean” en la institución educativa. Se trata de diputados o funcionarios públicos que sin dar clases cobran como maestros. Tales son los casos de los diputados locales Trinidad Padilla López, hermano de Raúl, quien estando “comisionado” cobra en la UdeG 27 mil 250 pesos mensuales; Celia Fausto Lizaola, 19 mil 342; y Jaime Prieto, 17 mil 132 pesos, mientras que como legisladores perciben en promedio 65 mil pesos. También están en esa circunstancia el secretario de Salud, Jaime Agustín González, quien gana en la Universidad más de 20 mil pesos, y los diputados federales Roberto López (expresidente del PRD en Jalisco), Leobardo Alcalá Padilla, primo hermano de Raúl, y Patricia Retamoza, ambos priistas con una percepción mensual en la UdeG de aproximadamente 23 mil pesos, 19 mil 646 y casi 14 mil pesos, respectivamente, adicionales a su salario superior a 75 mil pesos al mes como legisladores. Que los cercanos al Licenciado tengan incólumes sus ingresos como docentes o investigadores, no es nuevo. Hay que recordar que el actual rector, Izcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, había hecho otro tanto cuando fue diputado federal y llegó a cobrar más de 50 mil pesos al mes como maestro de tiempo completo, pese a que su trabajo en la cámara le absorbía todo el tiempo. Él se defendería después alegando que ese tiempo lo reponía los fines de semana. Eso sí, el sinnúmero de maestros universitarios que laboran por asignatura siguen ganando, por clase impartida, apenas para sobrevivir… Y no pasará mucho tiempo, como ya nos tienen acostumbrados cada año quienes tienen secuestrada a la UdeG desde hace un cuarto de siglo, que exijan, bajo cualquier argumento creíble o increíble, aumentos a su presupuesto.
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De acuerdo con datos de empleados estatales, de notarías y de otras personas que acuden con regularidad al Registro Público de la Propiedad y del Comercio, desde hace dos meses está fuera de servicio el sistema de búsqueda de datos por la falta de mantenimiento del sistema. Aseguran los burócratas consultados que el argumento de sus superiores es que no hay dinero para el mantenimiento de las computadoras, “aunque sí pagan a personal para que opere como orejas o espías de cuanto ocurre en el registro”.
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Volaris, otra vez. La línea aérea de bajo costo del exsecretario de Hacienda Pedro Aspe Armella sigue haciendo de las suyas, y los aparentemente baratos boletos con frecuencia resultan tan elevados o más que los de la competencia. Ya comentamos aquí hace un año que una familia de cuatro miembros que tenía su reservación confirmada –y pagada, por supuesto– para volar a Los Ángeles, California, tuvo que hacerlo a Las Vegas, Nevada, horas después y allá pagar, aparte, el traslado hacia la ciudad californiana. Todo, porque la empresa revendió los boletos ya asignados. El fin de año recibimos dos quejas de otras tantas personas a quienes en los vuelos entre México y Estados Unidos no les dan ni un vaso de agua, pese a las esperas que hacen en alguno de los aeropuertos por los retrasos de los vuelos. En un correo electrónico enviado por la señora María Eugenia Casarrubias a esta redacción, comenta: “Cuando estaban pasando las bebidas le pedí a la aeromoza un vaso de agua y ella me respondió que me lo daría pero me tenía que cobrar cinco pesos; por desgracia no tenía pesos, sólo dólares, y ella no los quiso aceptar. Cuando llegué al aeropuerto de Los Ángeles me empiné en la fuente de agua, parecía que había caminado por el desierto del Sahara”. Como que le faltó un poquito de sentido común a la mencionada servidora del aire.Otra persona, que viajó entre Guadalajara y Tijuana y viceversa, estuvo a un tris de recibir la misma respuesta de la aeromoza, pero por fortuna traía pesos y pudo pagar el agua. Así se las gasta la empresa aérea de quien trabajó –o trabaja todavía– para el presidente Carlos Salinas de Gortari, de quien se sospecha que puede estar atrás de esos y otros negocios.
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