MÉXICO, D.F. (apro).- Considerado como una de las obras más emblemáticas del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez (Ciudad de México, 1919) y un hito en la museografía del país y del mundo, el Museo Nacional de Antropología muestra ahora una faceta poco conocida del autor: la del artista plástico, creador de escultórico.
Con un conjunto de 40 esculturas elaboradas con cristal y plata, inspiradas en las obras arqueológicas que alberga el recinto construido en 1964, se abrió al público la exposición Pedro Ramírez Vázquez. Escultor, que estará apenas un mes en exhibición en el balcón de la Sala Mexica del inmueble ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi, primera Sección del Bosque de Chapultepec.
La muestra se inauguró con la presencia del arquitecto, constructor también de los mercados de La Lagunilla, Tepito y Coyoacán, entre otros, el Estadio Azteca, el Palacio Legislativo de San Lázaro, el Centro Cultural Tijuana, el Museo del Templo Mayor (que está celebrando ahora 25 años de existencia), la nueva Basílica de Guadalupe y la antigua Secretaría de Relaciones Exteriores, ahora Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
Exfuncionario en el gobierno de José López Portillo, en el cual se desempeñó como secretario de Asentamientos Humanos y Obras Públicas, Ramírez Vázquez dijo en el acto que su arte brotó de las “geometrías y diseños” del México antiguo y de haber visto trabajar a los plateros de Taxco en las ferias mundiales de Seatle y Nueva York de 1962 y 1964, respectivamente, informó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organizador de la exhibición.
Las obras, a decir del artista, son “un tributo a los grandes maestros anónimos de México antiguo, que son la simiente de la potencia cultural de nuestro país”.
Detalló que sus modelos fueron las esculturas mexica, xochicalca, mezcala y totonaca, entre otras, con las cuales quiso interpretar a través de su propia creación y darle nueva vida a obras como el gran monolito de la diosa Coyolxauhqui, encontrada en lo que ahora es la zona arqueológica del Templo Mayor en la Ciudad de México, o a las máscaras teotihuacanas y la serpiente emplumada:
“El arte de los pueblos mesoamericanos posee una fuerza estética contundente y genial, tal vez derivada de su búsqueda por interpretar la naturaleza y su ciclo. Es como el principio generador de todo lo posible”, manifestó y luego dio la razón por la cual eligió como material al cristal para de alguna forma reeleborar el arte prehispánico, muchas veces hecho de piedra:
“El trabajo con un material contemporáneo tan noble como el cristal, con su natural transparencia, me ha permitido dar forma a elementos que dejan pasar la luz, o bien, la detienen, la multiplican, la pulen o la matizan. En cierta manera, la luz ha sido la materia prima con la que he trabajado.”
Las obras dijo también el arquitecto son una “manifestación futurista de la expresión pétrea de los antiguos escultores prehispánicos”. Y agregó que se animó a hacer su propia creación animado por una idea del arquitecto catalán Antoni Gaudí, para quien “el sentido fundamental del concepto original es retomar el origen, volver a la simplicidad de las primeras soluciones”.
El Museo Nacional de Antropología no es el único recinto que exhibe en estos momentos obra escultórica de Ramírez Vázquez. La muestra es un homenaje al creador y por tanto hay colecciones también en el Olímpico de Lausana, en Suiza; el Museo del Esquí, en Noruega; el Amparo, de la ciudad de Puebla; del Vidrio, de Monterrey; y de la Muerte, en Aguascalientes, los cuales poseen obras escultóricas del arquitecto.
En Antropología estará la colección hasta el domingo 11 de noviembre, de martes a domingo de 9:00 a 19:00 horas.












