“The Artist”: sencilla y majestuosa

Imagen de la película

MÉXICO, D.F. (apro).- The Artist exuda ingenio, su director Michel Hazanavicius consigue revivir el estilo narrativo del cine mudo para traernos una película hermosa, tanto visual como en su narrativa, en donde un actor sin voz debe sobrevivir a un mundo sonoro.

The Artist (EU-2011) gira en torno a la estrella del cine mudo George Valentin (Jean Dujardin), el héroe que con su mirada y su gesticulación es capaz de conmover a las masas. Su fortuna cambia cuando ocurren dos cosas. Primero, se topa con una bella aspirante a actriz llamada Peppy Miller (Berenice Bejo) y segundo, el sonido hace su aparición en la industria fílmica.

En una primera instancia, Valentin se burla del mundo sonoro, sin saber que poco a poco caerá en el olvido, al tiempo que su matrimonio se va desmoronando. Por otro lado, Peppy Miller, quien debutó como extra al lado de Valentin, va ganando terreno como uno de los nuevos rostros de la cinematografía sonora.

Hazanavicius utiliza el silencio de dos maneras: Por un lado, se obliga, por decirlo de alguna manera, a utilizar el lenguaje primigenio del cine (imágenes en blanco y negro) para contar una historia de fracaso, desencuentro y redención; en tiempos de orgías sonoras y visuales, el estilo de Hazanavicius resulta extravagante y hasta pretencioso, pero la historia es tan sencilla y directa, que el director no tiene problemas en cautivarnos con la problemática de los personajes. El realizador crea una solución elegante ante los elementos cursis de la historia y del estilo de actuación y la tragedia de un actor que fue el héroe del momento.

Por otro lado, el silencio de los actores funciona como un arma capaz de expresar cosas maravillosas, pero también es capaz de crear distancias insondables.

El ingenio con que Hazanavicius consigue generar empatía con un público del siglo XXI, acostumbrado al 3D y a cualquier cantidad de efectos visuales y sonoros, es digno de alabanza.