Entre ambigüedad y contradicciones, se aleja una eventual amnistía

Entre golpes de timón y volteretas políticas del Ejecutivo en las últimas dos semanas, que tensaron aún más la crisis en Chiapas; entrampado el Legislativo en precisiones jurídicas y consideraciones coyunturales; y sin haber llegado –hasta el viernes 24– a un acuerdo sobre una Ley de Amnistía, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión deberá sesionar hoy lunes, con dos días de adelanto de su calendario normal de actividades, para determinar la fecha de un período extraordinario de sesiones, que carece aún de agenda específica.
Dos puntos entrampan todo: la búsqueda de una fórmula para el desistimiento judicial de las órdenes de aprehensión contra los dirigentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sin exhibir a la Procuraduría General de la República (PGR); y el dilema entre retirar al ejército federal a las posiciones que tenían antes del 9 de febrero y abrir una zona franca que sirva de espacio físico para la negociación de paz entre el gobierno y los zapatistas.
El EZLN planteó el domingo 19 y ratificó el viernes 24, mediante un comunicado fechado el 20 de febrero, que “no hay condiciones físicas para el diálogo”, y reclamó como “requisito indispensable” la salida del ejército y de los agentes de la PGR.
El subcomandante Marcos hizo llegar a los medios de comunicación cuatro comunicados, el viernes 24, uno de ellos dirigido a la Comisión Nacional de Intermediación, con atención al obispo Samuel Ruiz, donde señala que sin esas condiciones físicas, “es prematuro ponerle fechas al diálogo y a la eventual firma de una tregua estable (como propone su plan)”.
Pide también al presidente Ernesto Zedillo “que se decida de una buena vez a la resolución del conflicto por la vía del diálogo y ofrezca señales claras y contundentes en este sentido…”.
El domingo 19, el presidente Zedillo advirtió que no “abdicaría” de la preservación de la soberanía “en todo el territorio nacional”. El mensaje fue repetido el miércoles 22, cuando dijo que la iniciativa de ley (que deberá discutir el Legislativo en el período extraordinario de sesiones) “será respetuosa de los principios constitucionales y consecuentemente no podrá atentar contra la defensa de la soberanía de nuestro territorio”. Y todavía el jueves 23, encaró a manifestantes en Zacatecas para decirles: “¡no hay territorio zapatista, sólo territorio mexicano… No vamos a permitir que se violente la soberanía!”.
En la ambigüedad también se encuentra la propia Ley de Amnistía, sus mecanismos y sus formas. La Comisión Legislativa de Diálogo y Conciliación para el estado de Chiapas no había logrado un acuerdo con la Secretaría de Gobernación para definir ni los términos ni los tiempos en que entraría en vigor.
El viernes 24, diputados y senadores de la Comisión Legislativa se reunieron durante varias horas con el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma. Ante la prensa, los legisladores no revelaron nada.
El senador Heberto Castillo (PRD), quien coordina los trabajos de esta Comisión, había anunciado el miércoles 22 que para el viernes podría haber un documento final. Ese día, el vocero del grupo, el senador Rodolfo Elizondo (PAN), confió en que “este fin de semana” hubieran llegado a algo concreto.
Las dificultades para un consenso no acaban ahí. Acorde con las propuestas de la Comisión Legislativa, el presidente Zedillo abrió un escenario nuevo en el proceso de pacificación, al no limitarlo exclusivamente a la amnistía y el desarme de la guerrilla zapatista.
El miércoles 22, ante agrónomos que celebraban “su día”, Zedillo propuso una ley para el diálogo, la conciliación y la paz digna en Chiapas, que propicie un “marco jurídico adecuado para facilitar los contactos, emprender el diálogo, fincar negociaciones genuinas, procurar acuerdos y asegurar su seguimiento, concertar una amnistía suficiente y propiciar la incorporación permanente de quienes se han inconformado al ejercicio de la política en los cauces pacíficos que ofrece el Estado de derecho”. También ofreció que en dicha ley habrá de brindar, “en condiciones de absoluta legalidad, (las) garantías a la integridad física y libertad de todos quienes participen en el diálogo”.
Por último, el subcomandante, en otro de los comunicados, le dice al secretario de Gobernación: “te falló esta vez, Esteban M. Guajardo. Guadalupe Tepeyac no fue Chinameca. Más suerte, más soldados y más cosas de varón para la próxima. ¿Y cuál es tu siguiente apuesta? ¿Vado del Yeso en el Jataté? ¿O la Quebrada del Yuro en Montes Azules?”.