Universitarios estadunidenses ante Chiapas: “La pólvora ha estado mucho tiempo ahí y el TLC encendió una de sus mechas”

Mike Salovesh, del Departamento de Antropología de la Universidad del Norte de Illinois, empezó la discusión por el correo electrónico en el que participan un buen número de universidades de Estados Unidos y de otras partes del mundo, y que recoge la universidad de Oakland. Estaba enojado porque Televisa acaba de informar que el Departamento de Estado de los Estados Unidos había dicho que el Tratado de Libre Comercio no tenía conexión alguna ni con la situación económica de Chiapas ni con el levantamiento zapatista. Así lo informó también Peter Jennings, en la televisión estadunidense, pero no dijo que su información y su juicio provenían del Departamento de Estado.
Salovesh escribe en la pantalla del correo electrónico (la extensa red de intercomunicación a la que se accede por computadora): “al decir que el alzamiento de Chiapas no tiene nada que ver con el TLC quieren implicar que el TLC no tiene nada que ver con la economía de Chiapas. Pero Chiapas no es una isla, aunque el Departamento de Estado lo piense así”. Y hace el recuento:
Las privatizaciones, el desvanecimiento del ejido, los apoyos a los precios de las cosechas, el subsidio a los bienes básicos (“Conasupo, ¿dónde estás cuando a tantos les haces falta?”), “el `nuevo’ orden económico en su totalidad, están inextricablemente unidos. Y el TLC es parte del paquete; su efecto sobre Chiapas ya ha sido desastroso”. El robo y las privatizaciones de tierras, “a una escala exorbitante hasta para Chiapas”, las presiones que han producido los refugiados que compiten por los escasos empleos, también son parte de la escena.
“No he trabajado en México recientemente, pero tengo una experiencia de 25 años en Chiapas y todavía hablo regularmente con chiapanecos. Todo el que crea que la actividad guerrillera es nueva en Chiapas o que los zapatistas fueron una sorpresa, simplemente no ha puesto atención. Los indios en Chiapas empezaron a conseguir armamento de tecnología avanzada desde los comienzos de los años setenta. No sólo los AK-47, los Uzi y los M-16, que yo vi en sus manos en 1974 sino lanzacohetes, poderosos transmisores de radio (al principio, un modelo modificado del CB, pero mucho mejores aparatos en 1980), morteros y explosivos pesados.
“En 1974 fue capturado un enorme escondite con toda esas cosas en Venustiano Carranza, donde yo vivía, pero supe que era sólo una parte de las existencias y que mucho más venía en camino. En 1976, la cabecera fue sitiada y se produjo una balacera de todo el día con el ejército. En 1980, el ejército ocupó al camino entre Chiapa de Corzo y Venustiano Carranza, para controlar lo que llegó a ser un levantamiento mayor cerca de Flores Magón. Fue la última vez que me acerqué al lugar, porque se me avisó que corría peligro de ser asesinado si iba a San Bartolo. Confieso que tuve miedo.”
Venustiano Carranza no era excepción. “Las Margaritas y Ocosingo fueron sitiados un par de veces en los setenta y en los ochenta”. Salovesh volvió a la ciudad de México en julio y agosto. “Me pegó fuerte. Los precios de los alimentos eran increíbles. Había ciertamente un millón de desempleados y Dios sabe cuántos subempleados estaban ganando de 30 a 50 pesos a la semana. Los chiapanecos con los que hablé me dijeron que las cosas eran peores en Chiapas y en todo el sur de México. Nunca les ha ido bien en su historia, pero los últimos diez años de Chiapas han sido horribles. El precio de los alimentos es tan alto, que la desnutrición es verdaderamente seria. Por si no lo visualizan, una torta cuesta seis pesos, dos dólares. Por Dios, hay mucha gente que gana seis pesos al día y por lo menos tiene trabajo. La pólvora ha estado allí por mucho tiempo y el TLC encendió una de sus mechas.
“Siento mucho hablarles de todo esto, pero mis amigos y mis compadres están literalmente en la línea de fuego, y la porquería sale del Departamento de Estado, que tripula a nuestros sumisos medios de información. Quizá la única manera de no llorar es enfrentarse a la ridiculez de todo esto. Algunos han tenido la valentía de llamar a los noticiarios, como McNeill, que ha estado en Chiapas largo tiempo y puede decir algo inteligente.
“Peggy, que vivió mucho tiempo en Chiapas conmigo, me pregunta si la muerte de Trudy Blom, antes de la Navidad de 1993, pudo haber tenido que ver con la fecha de la toma de San Cristóbal. Dios lo sabe. Doña Gertrudis y Don Pancho, mientras estuvieron allí, fueron defensores de los derechos de los indios. Pero Trudy, la última vez que hablé con ella, estaba convencida de que ya había perdido su larga guerra contra los despojadores y explotadores. En sus últimos días, Trudy decía que, al parecer, la respuesta armada era la única que les quedaba a los indios.”
Entre otros participantes en la discusión electrónica, Allison Bingham, de la Universidad de Connecticut, que trabajó en Chiapas con Pablo González Casanova, retoma el mismo asunto:
“Otra vez el caso del sur de México largamente abandonado, especialmente Chiapas. Mi trabajo me llevó al Soconusco, las Tierras Altas, región pobre, atrasada, subdesarrollada, tierra de indios. Era 1989. Siempre que fui a San Cristóbal había una manifestación de protesta en el Zócalo, frente al palacio municipal. Tengo fotos documentales de los años 89, 90 y 91. Esto no es nuevo.
“Chiapas ha sido, durante mucho tiempo, un estado de migrantes, empezando por los trabajadores y refugiados centroamericanos. El TLC y sus efectos anticipados sólo han exacerbado una situación que empeora progresivamente. He estudiado la producción del café en Chiapas. Sus precios, desde 1980, han bajado permanentemente. Hombre y ejido en esta región son pequeños productores. La baja de los precios bate todos los récords. ¿Cuánto pagan ustedes por una libra de café en estos días, no es el ínfimo precio de 1.50 dólares?
“En el Soconusco crece más y más la presencia de las compañías multinacionales. Se hacen tratos a diestra y siniestra, y no hay ningún recurso ni legal ni institucional para el hombre pequeño. Tengo amigos en Tapachula que trabajan para grandes compañías agroquímicas. Hacen visitas regulares a los ejidos y escuchan historia tras historia de la falta de recursos legales para los pequeños agricultores en las disputas de tierras y de negocios. Si tienes dinero, compras al abogado sin problemas; si no tienes dinero, adiós. Esto tampoco es nuevo, sólo se intensifica con el TLC. Todo coopera para hacer hervir la olla de presión.”
Allison Bingham pregunta: “¿tiene alguien contacto con nuestro colega Pablo González Casanova en San Cristóbal? El y el doctor Mauricio Ortega trabajan con CIMECH. Han estudiado y seguido la actividad política en las tierras altas por algún tiempo. Probablemente puedan darnos información actualizada a nosotros los gringos. Trabajé con ellos en varios proyectos de salud. Valdría la pena el intento de comunicarse con ellos. No he hablado con ninguno de los dos por casi un año”.
De pronto se metió en la conversación electrónica, en español, un mensaje anónimo que decía:
“Una nota a todos los mexicanos que se preocupan por lo que sucede en nuestra patria en estos momentos.
“El actual Comandante de la Zona Militar en Chiapas es el General de División, Diplomado de Estado Mayor, Miguel Angel Godínez Bravo. Si les suena ese nombre es porque él fue jefe del Estado Mayor Presidencial durante el sexenio de López Portillo. Godínez es patriota de hueso colorado, nativo de Puebla, Puebla. Cuenta con más de 30 años de servicio a la nación, y con su gente más allegada tiene el control absoluto de las zonas militares más estratégicas del país. Curiosamente, en lugar de retirarse tras ser jefe del Estado Mayor, fue Comandante de la zona militar en Tamaulipas, dejando a su segundo de abordo a cargo de tal zona cuando, en 1987, fue enviado a Roma como Agregado Militar de la Embajada de México en Italia (información interesante cuando consideras los hechos anteriores al levantamiento en Chiapas). Godínez cuenta con la absoluta lealtad de todos sus subordinados actuales y de siempre, y es conocido como el mejor estratega militar del país. Es un hombre que no pisa sin huarache. Sabe lo que hace.
“La conclusión lógica es que lo que sucede en Chiapas tiene que ser organizado por Godínez. Sin él, simplemente no hay insurrección armada en su zona; mucho menos toma de radiodifusoras. Las pocas imágenes de los `insurgentes que han salido en las noticias son de soldados del ejército mexicano (`oaxacos’, como se les llama con cariño en las fuerzas armadas de México), también conocidos como `halcones’ cuando posan como civiles en rebelión. Nota la postura recta, frentes erguidas y manera de cargar sus armas. Definitivamente no se trata de campesinos insurgentes. Son soldados perfectamente entrenados.
“Son soldados que creen firmemente en lo que hacen. Soldados que cumplen una misión encomendada por su general. Soldados que son leales a su patria. Soldados que acatan las órdenes superiores, vengan o no del `gobierno’. Soldados que durante seis años no han recibido ningún aumento salarial dentro del régimen de Salinas de Gortari.
“Si buscas el paradero actual de los demás leales de Godínez, notarás que se encuentran en todos los puntos estratégicos del país, o por nacimiento, controlan el poder militar de dichos puntos. Todos tienen dos cosas en común. Primera, su lealtad a la patria. Segunda, su lealtad al general Godínez.
“Soldados, simplemente soldados llamados al rugir del cañón. Soldados que aspiran a un México sin intereses entendidos, un México soberano y libre.”
El servicio electrónico de la Universidad de Oakland comenta: “el mensaje parece haber sido escrito por un militar”. Y protesta por el uso inapropiado del correo por computadora.