Editorial
Se ha formado consenso acerca de las dificultades que deberá enfrentar nuestra nación en el año que comienza Si bien la economía y el proceso social no están sujetos al calendario sexenal ni a las anualidades, sino que tiene su propia dinámica, lo cierto es que el cambio de gobierno y el paso de un año a otro no dejan de ser factores que los influyan De allí que estemos en ocasión propicia para preguntarnos sobre nuestras perspectivas y posibilidades
Los instrumentos que el gobierno se propone utilizar para hacer ágil el aparato productivo, y para mejorar su propia gestión no producirán en este lapso todos los efectos beneficiosos que de ellos se espera Al contrario, acaso el tránsito de funciones originado por la nueva estructura de la administración pública y la concreción de las nuevas concepciones gubernamentales sean causa de un cierto pasmo que hemos de juzgar, de antemano, inevitable y provisional
En lo político, salvo las elecciones de Baja California, que no ayudarán el avance democrático nacional, y comicios locales que suelen resolverse en términos circunstanciales, 1977 será un año de calma No podemos, empero, engañarnos por las apariencias Bajo esa cubierta de tranquilidad, bullen fuerzas sociales urgidas de reacomodo Se teme y se espera, según la posición de quien lo hace, una “derechización” del gobierno, sobre todo frente a conflictos sociales inevitables en toda la sociedad que no quiere clausurarse en sí misma Habrá que precisar que el temido y esperado giro a la derecha no significa que la administración anterior hubiese estado a la izquierda Como no fue así, una inclinación más conservadora nos haría caer plenamente en el autoritarismo
Esa no es una condición ineludible para recomponer el clima político en que puede florecer la economía La voz de los empresarios es atendible por la doble razón de que son ciudadanos y participan de modo relevante en el hacer económico Pero sus posiciones han de estar sujetas al interés mayoritario que la soberanía del Estado debe expresar y consolidar Si la tranquilidad que se demanda supone que se depongan aspiraciones no satisfechas, estaríamos ante un precio que el gobierno mexicano ha de negarse a pagar
Es previsible que en 1977 ocurran cambios en el equipo gubernamental El primero de diciembre de cada 6 años el presidente saliente entrega el gobierno pero no necesariamente el poder entero Este se transfiere pausadamente, no sin conflictos, lentamente El gabinete con el que comienzan las tareas gubernamentales sin duda tiene que ser negociado con las personas, los grupos y las fuerzas que tienen poder para ello El vigor y la posición de estos factores no son inmutables, como tampoco lo es el poder del presidente que se fortalece cada día que pasa
Sobre una base menos injusta, el fisco dispondrá de mayores recursos propios Es urgente que así sea, porque la hipoteca que pesa sobre el país no admite incrementos de la deuda exterior misma que, por otro lado, no se cancelará con los arbitrios, entre cándidos y perversos, propuestos por manipuladores de la opinión desprevenida La austeridad necesaria en el gasto público no ha de significar disminución en las erogaciones sustanciales Todo aquello que entrañe el cumplimiento de los deberes primordiales del Estado, singularmente en lo que concierne a sus obligaciones con los desposeídos, no sólo no ha de disminuir, sino que tiene que prodigarse con largueza
Por supuesto, el año que comienza no implica tareas sólo para el gobierno Reclama también el cumplimiento de los deberes ciudadanos La idílica, falsa idea de la unidad nacional en que se puede conciliar lo inconciliable no ha de tener otra vez vigencia Sí debe tenerla, en cambio, la conciencia de que, dividido el país en clases, segmentos, grupos, con intereses opuestos cada uno de ellos, es posible encontrar al marco en que se sobrepongan los primordiales a los secundarios








