Corresponsales del New York Times durante el sexenio de Ernesto Zedillo, los periodistas estadunidenses Sam Dillon y Julia Preston -ganadores del premio Pulitzer- decidieron realizar una investigación acerca del largo camino de México hacia la democracia, que según su hipótesis se inicia con el movimiento estudiantil de 1968 y concluye con las elecciones de julio de 2000 y la llegada de un partido de oposición a Los Pinos Entrevistaron largamente a personajes protagónicos y tuvieron acceso a información documental inédita Con todo ello y con sus propias experiencias, escribieron un voluminoso libro, obtenido en primera instancia por Proceso, en su versión en inglés El texto está destinado a causar polémica y escozor, entre otras razones, porque profundiza en algo que inquieta desde que Vicente Fox tomó posesión: los compromisos, algunos inconfesables, que se vio obligado a establecer y que ha tenido que cumplir para obtener el apoyo financiero que le era imprescindible para obtener la victoria en las urnas
La llegada de Vicente Fox a Los Pinos es apenas un trecho del largo y sinuoso camino de la transición, según el libro Opening Mexico, the making of a democracy, de Sam Dillon y Julia Preston, excorresponsales en México de The New York Times
En su libro, cuya versión en inglés obtuvo Proceso, los reporteros recorren las estaciones de la ruta hacia la democracia, desde el movimiento estudiantil de 1968 hasta el 2 de julio de 2000, pasando por las elecciones federales de 1988, el terremoto, el narco y Carlos y Raúl Salinas de Gortari, entre otras calamidades
A partir de hechos conocidos, Dillon y Preston recabaron datos inéditos y testimonios de primera mano que refuerzan el impulso polémico de su libro, que empezará a circular en marzo en Estados Unidos, editado por Farrar, Straus & Giroux, y en junio, en México, bajo el sello de Océano
Confirman las revelaciones de este semanario sobre los magnates que financiaron la campaña de Vicente Fox, pero además dan a conocer otros nombres y manejan la versión de que el candidato se ganó el respaldo de los grandes empresarios cuando se pronunció por dar vuelta a la página del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa)
Preston y Dillon, que ahora residen en Nueva York, entretejen su libro como un lienzo, que incluye toda clase de personajes y situaciones de la transición, a veces con trazos ligeros, a veces con líneas fuertes, siempre con el estilo propio de los grandes reportajes
El cuadro se vuelve más vívido cuando cuenta detalles en torno al 2 de julio de 2000:
Ahí está Francisco Labastida Ochoa, tan confiado en vísperas de la elección, que preparaba ya su discurso de victoria y hacía planes El 30 de junio, dijo al Times que no intentaría gobernar sólo con el PRI, sino que buscaría consolidar una alianza con uno o más partidos de la oposición para un “cogobierno”
Aparece también Liébano Sáenz, el secretario particular del presidente Ernesto Zedillo, informando desde Los Pinos, minuto a minuto, a Marta Sahagún sobre los pormenores de la jornada electoral y diciéndole, poco después del mediodía, que la tendencia a favor de Fox era “irreversible”
En otra esquina del lienzo, una estampa anticipatoria de la opereta del nuevo régimen: Marta Sahagún casi peleándose a bolsazos con Lilián de la Concha, hacia el anochecer del 2 de julio, luego de que la exesposa de Fox le estampó a éste un ardiente beso de felicitación
El libro elogia el talante democrático de Zedillo y su entrega pacífica del mando a Fox, a pesar de las resistencias priistas Con la misma ingenuidad, elogia también a Elba Esther Gordillo por conducir hacia el “pluralismo” al sindicato magisterial
Los autores de Opening Mexico fueron corresponsales durante el sexenio de Zedillo Se quedaron un año más, preparando su libro sobre la marcha gradual y compleja de México hacia la democracia, según adelantaron a Proceso (1296) antes de irse La revolución del 2 de julio, dijeron, duró un minuto, pero se forjó en un proceso que duró más de 30 años, en el que participó gente de todas las tendencias
El mismo índice del libro muestra señales del tortuoso camino hacia la democracia: “Chihuahua, 1986”, “El general y el capo”, “Chiapas”, “El Mochaorejas”, por citar algunos de sus 17 capítulos, y que, con el prefacio, el epílogo y las notas, suman casi 600 páginas
AC (Antes del Cambio)
Relatan los reporteros del Times que, durante el movimiento estudiantil de 1968, al presidente Gustavo Díaz Ordaz le irritaba, sobre todo, la participación de Heberto Castillo Aseguran que, en sus memorias, a las que se supone que tuvieron acceso, el presidente ventiló su envidia hacia el profesor universitario, quejándose de la adulación que Castillo recibía
En plena paranoia, dicen, Díaz Ordaz creía que la revuelta estudiantil en México y en otros países era una conjura mundial para socavar su poder Siguió minuto a minuto la cobertura de Televisa sobre la matanza de Tlatelolco, a pesar de que el noticiario principal del monopolio, conducido por Jacobo Zabludovsky, sólo propaló la versión oficial de los hechos
Agregan que pasaron 30 años para que surgiera una versión documental de la matanza desde las entrañas del sistema, obtenida por Julio Scherer García de manos de un nieto del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa de Díaz Ordaz, con quien el periodista cultivó una larga amistad Según los papeles de García Barragán, el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial, dio las órdenes de disparar a los estudiantes
En las elecciones de 1986 en Chihuahua, el sistema siguió rodando cuesta abajo En medio de protestas generalizadas por el “fraude patriótico” contra el PAN, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, se reunió con un grupo de intelectuales, entre ellos Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze y Carlos Monsiváis Tras una discusión bizantina, el funcionario se comprometió a entregar documentos sobre las elecciones
Aguilar Camín le tomó la palabra a Bartlett, quien, poco después, le hizo llegar los documentos, a sabiendas de que eran virtualmente indescifrables Pero Aguilar Camín dio los papeles a Juan Molinar Horcasitas, experto en cuestiones electorales Tras meses de revisión, Molinar logró detectar la mecánica del fraude, que consistió básicamente en abultar el padrón electoral por encima del total de ciudadanos, en 53 de 67 poblaciones de Chihuahua
Molinar presentó los resultados a Aguilar Camín -relatan Dillon y Preston-, quien, a tono con esos tiempos, habló con Bartlett y le anunció que publicarían un artículo muy crítico Le dijo que le gustaría que lo leyera antes de publicarlo Bartlett le respondió que le enviara el artículo a José Newman, director del Registro Nacional de Electores (RNE) Luego, Bartlett le telefoneó a Newman, le pidió que leyera el artículo y lo “destruyera” con el pretexto de que era “totalmente infundado”
Sin embargo, Newman -quien contó esta historia al Times- no pudo anular los argumentos de Molinar El artículo se publicó en Nexos, con otros materiales sobre Chihuahua, en marzo de 1987, y causó un gran escándalo Bartlett sospechó que el texto de Molinar, y todo el paquete de Nexos, se hizo por consigna de Carlos Salinas para dañar sus aspiraciones sucesorias Mandó investigar a Molinar y no encontró ningún vínculo entre el académico y Salinas
Entrevistado por Preston, en agosto de 2001, el senador Bartlett aseguró que no recordaba haberle dicho a Newman que destruyera el artículo de Molinar Culpó a Manuel Camacho Solís de manipular a los intelectuales en 1986 para minar sus posibilidades presidenciales y ayudar a Carlos Salinas, con quien colaboraba Dijo que las críticas de Molinar se debían a sus simpatías por el PAN
La postulación de Salinas fue un duro revés para Bartlett, afirman los reporteros del Times Durante meses, había maniobrado tras bambalinas para enriquecer sus posibilidades Ordenó a uno de sus colaboradores más cercanos, Óscar de Lassé, que organizara una red para recabar información política durante la campaña y para compilar resultados preliminares después de la votación
De Lassé, de cabellera larga que evocaba la figura de Jim Morrison, instaló un centro de cómputo en el sótano del palacete de Gobernación en Bucareli, en el que destacaba una enorme computadora Unisys Contrató a cientos de capturistas que se encargarían de alimentar la supercomputadora con información política, y pidió a los 3 mil delegados del RNE en el país que le remitieran datos biográficos sobre los centenares de candidatos a diputados, así como los rumores sobre las enemistades entre los partidos de oposición
El objetivo de este engendro, llamado Sistema Nacional de Información Político-Electoral (SNIPE), era servir a la campaña de Bartlett, según la versión de Newman Pero al ser nominado Salinas, Bartlett mantuvo el SNIPE, especialmente ante el compromiso de De Lassé de entregar resultados preliminares poco después del cierre de las casillas, toda una novedad en el sistema electoral mexicano
En principio, el SNIPE funcionó en secreto, hasta que semanas antes de los comicios la oposición se enteró y llevó el asunto a la Comisión Federal Electoral Después de una serie de escaramuzas y pretextos, Bartlett aceptó compartir con la oposición los resultados preliminares del SNIPE, pero se guardó una carta bajo la manga: ocultaría la existencia del centro de cómputo en Bucareli y daría acceso a terminales y teclados instalados en el RNE (en Insurgentes sur), supuestamente conectados a una computadora ubicada en otro piso de las mismas oficinas, pero en realidad enlazados vía telefónica con Bucareli
De Lassé puso otro candado de seguridad: diseñó un programa de cómputo para dividir los resultados de las casillas en dos grupos: Las cifras favorables al PRI fluirían a las terminales de la oposición instaladas en el RNE Las cifras adversas al PRI se guardarían en un archivo cibernético protegido por una serie de contraseñas, y los datos se liberarían hasta que se dispusiera de los resultados de zonas bajo control total del PRI, según De Lassé
La indiscreción de un técnico colapsó el SNIPE, al anochecer del 6 de julio de 1988 Inopinadamente, el técnico le dio al PAN acceso al archivo secreto del SNIPE, del que fluían resultados contrarios al PRI en Monterrey, Puebla, Aguascalientes, el Distrito Federal, y daban la delantera a Cuauhtémoc Cárdenas Los panistas imprimieron esos resultados y corrieron la voz Gobernación se apanicó Fue entonces cuando De Lassé decidió desenchufar las terminales del RNE y todo el sistema se cayó
Bartlett pasó a la historia como el responsable de la caída del sistema Sin embargo, el presidente Miguel de la Madrid -señalan Dillon y Preston- le dijo a Jorge G Castañeda, en su libro La herencia, que autorizó la manipulación de los resultados del 88, e incluso instruyó al dirigente del PRI, Jorge de la Vega, para que retardara el anunció del “triunfo” de Salinas hasta la madrugada del 7 de julio
Los Salinas
Preston y Dillon reconocen la reforma económica del presidente Salinas, pero subrayan su desdén por el cambio político Dicen que su estilo autoritario se notaba hasta en su paso apresurado, y cuentan que su energía y dedicación le ganaron el mote de la Hormiga atómica Afirman que Salinas era todo un entertainer (actor), que sabía cómo interesar a la clase política, los intelectuales, los periodistas y el público en general
Cuentan que Salinas aprendió en su familia a ejercer y exhibir el poder Y la importancia de la riqueza Su padre, Raúl Salinas Lozano, trepó la escalera del sistema desde abajo y, en el sexenio de Adolfo López Mateos, fue secretario de Comercio A medida que ascendía, Salinas Lozano hizo fortuna, mediante negocios que dependían de contratos de la misma Secretaría de Comercio y usando prestanombres
Como ejemplo, citan al industrial Alejo Peralta, que obtuvo de Salinas Lozano el permiso de importación de materiales y maquinaria para establecer su primera planta de cables de cobre Pronto, Peralta se convirtió en el proveedor principal de cable de las empresas paraestatales de teléfonos y electricidad No se dispone de documentos que prueben las transacciones, pero es una “suposición común”, apuntan, que la gratitud de Peralta contribuyó a la prosperidad de Salinas Lozano
Raúl Salinas de Gortari siguió el ejemplo de su padre En el sexenio de su hermano Carlos, hizo numerosos negocios, la mayoría de ellos en el ámbito de la privatización promovida desde la cúspide del poder Preston y Dillon ilustran el estilo empresarial de Raúl con el caso de su inversión secreta en la venta de Imevisión al sector privado por Carlos Salinas, en 1993
Imevisión, que luego se llamó TV Azteca, fue comprada por el magnate Ricardo Salinas Pliego, en parte con dinero que le prestó Raúl, según documentos surgidos en el curso de las diversas investigaciones a las finanzas del hermano incómodo del presidente Carlos Salinas La misma semana que se publicó la convocatoria para la subasta de Imevisión, Raúl abrió una cuenta en Islas Caimán, en la que empezó a hacer depósitos Salinas Pliego una vez que se cerró la operación de compra de la televisora
Los depósitos de Salinas Pliego cubrieron los fondos que le canalizó Raúl a cuentas en tres bancos suizos y desde sus propias cuentas en ramales europeas de Citibank, unas dos semanas antes de que se anunciaran los resultados de la subasta Según la versión de ambos, la transacción se hizo después de la subasta, pero los estados de cuenta de Raúl muestran que el flujo de fondos ocurrió cuando aún no se conocía la identidad del ganador Dillon y Preston anotan que nunca se hizo una investigación a fondo para saber si Raúl o Salinas Pliego (o los dos) tuvieron información privilegiada sobre la subasta de Imevisión
En cambio, los presuntos nexos de Raúl con capos de la droga se investigaron ampliamente, sin que se lograran resultados concluyentes La policía suiza hizo la investigación más completa, con ayuda de dos testigos importantes -Guillermo Pallomari y José Manuel Ramos-, pero las evidencias fueron consideradas insuficientes por los agentes antinarcóticos estadunidenses
Al abordar la supuesta participación de Raúl en el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, los excorresponsales cuestionan el desempeño del procurador de origen panista Antonio Lozano Gracia en la investigación del caso Dicen que en lugar de resolver ese crimen, Lozano hizo una investigación amañada e ineficaz, con lo que perdió la oportunidad de fortalecer al sistema de justicia Los derechos de Raúl Salinas se violaron flagrantemente y, de facto, se le convirtió en preso político, como lo diría también su hermano Carlos
El juicio final es implacable: Raúl desacreditó al sistema priista más que ningún otro personaje a lo largo de siete décadas y con ello aceleró la caída del régimen autoritario En otras palabras, Raúl es el antihéroe de la democracia o el antizedillo
Zedillo y Azcárraga
Preston y Dillon se ocupan también de los medios, en particular en el sexenio de Zedillo Destacan las contradicciones del presidente Zedillo, quien dijo que en un sistema democrático era indispensable una prensa libre, pero al mismo tiempo desconfió y desdeñó a los medios, sobre todo a los mexicanos Más que represor, Zedillo se portó reacio con la prensa y cultivó su imagen manteniéndose distante, es decir, a la inversa de Salinas
Pero a veces, Zedillo ejercía su influencia, especialmente en Televisa, aseguran Dillon y Preston En marzo de 1997, mientras agonizaba Emilio Azcárraga, cuatro potenciales sucesores -su hijo Emilio Azcárraga Jean, los hermanos José Antonio y Guillermo Cañedo White y Miguel Alemán Velasco- se entrevistaron en Los Pinos con Zedillo para informarle que en el futuro actuarían en bloque frente al gobierno El presidente les dijo que el gobierno sólo se entendería con una persona de Televisa, que sería Azcárraga Jean Además, alentó a Alemán para que vendiera sus acciones y comentó que no tenía muy claro qué intereses representaban los hermanos Cañedo
Al mes siguiente de la muerte de Azcárraga, su hijo sacó las garras y demostró que Zedillo estaba de su lado Alemán vendió sus acciones, los Cañedo no pudieron dar la pelea y El tigrillo tomó el control total de Televisa Impulsó la modernización administrativa del consorcio y una cobertura noticiosa más balanceada Pero mantuvo su lealtad al presidente, a costa incluso de su equipo En la entrevista de marzo, Zedillo se quejó de que Ricardo Rocha era muy duro con el gobierno Cuando Rocha fue considerado para reemplazar a Zabludovsky, el secretario de Gobernación (Emilio Chuayffet) lo vetó
De todos modos, Rocha siguió con su programa de fin de semana y mantuvo una posición ajena a la línea oficial en los casos de Chiapas y Aguas Blancas, por ejemplo En abril de 1998, anunció la exhibición de un documental sobre la impunidad de los culpables de Aguas Blancas, pero una hora antes de la transmisión un enviado de Azcárraga Jean decomisó el video El conductor se retiró de Televisa en términos amistosos y estableció luego su propia agencia de noticias
El financiamiento de Fox
El libro repasa con lupa el papel de Lino Korrodi como financiero de la campaña de Fox El mismo Korrodi cuenta que se sorprendió cuando grandes empresarios le devolvieron las llamadas para el pase de charola y le manifestaron su disgusto con el PRI Se quejaron de las deudas que acumularon durante la crisis financiera de 95-96 Pidieron que se mantuvieran en secreto sus contactos con Fox y Korrodi, y muchos dijeron que, en público, expresarían su apoyo al PRI
Pero por primera vez, los empresarios más ricos del país aportaron recursos cuantiosos a la campaña de un candidato presidencial de oposición Fue el caso de Manuel Espinoza Iglesias, Roberto Hernández, Alfonso Romo Garza, Carlos Slim y Lorenzo Zambrano Korrodi recuerda que algunos de los magnates que asistieron a la famosa cena con Salinas, en 1993, para apoyar financieramente al PRI, estaban ahora dispuestos a girar cheques para la campaña de Fox, como Hernández, Slim y Zambrano
Los donativos a Fox, sin embargo, no excluyeron las contribuciones de los magnates a la campaña de Labastida Korrodi estaba al tanto de que la mayoría apostaba a los dos, pero sabía también que muchos empresarios creían que ya era hora de un cambio político Sin embargo, según Preston y Dillon, los empresarios querían un cambio moderado, sin ajuste de cuentas con el pasado Dada su experiencia en Coca-Cola, Fox parecía el candidato adecuado para sacar al PRI de Los Pinos sin desencadenar una revolución social
Pero los empresarios necesitaban garantías, dicen los reporteros del Times Y Fox se las dio con la posición que adoptó a finales de 1998 durante el debate por el rescate bancario Mientras que Andrés Manuel López Obrador se coló a los archivos secretos del Fobaproa, divulgó una lista de los beneficiarios y exigió, junto con el PRD, una investigación a fondo, Fox urgió a los diputados de su partido a darle una “solución responsable” al rescate bancario Tras el llamado de Fox, los diputados de Acción Nacional se aliaron con la bancada del PRI y aprobaron la salida legal de las cañerías del Fobaproa
Entrevistado por el Times en esas fechas, Fox declaró, sin empacho, que, de llegar al poder, no desperdiciaría tiempo ni energía en la cacería de brujas por la corrupción del pasado “Toda transición democrática requiere que un país vea hacia el futuro”, dijo
Tranquilizados, los magnates sacaron la chequera y urgieron a Korrodi para que les arreglara encuentros con Fox Él decidió que a menos que se comprometieran a juntar 3 millones de pesos por reunión, les diría que el candidato estaba muy ocupado
El 2 de julio
El libro establece también el papel decisivo de Zedillo y sus colaboradores más cercanos en la llegada de Fox al poder Al menos el 2 julio, según la reconstrucción puntual de Preston y Dillon, Zedillo y su secretario particular, Liébano Sáenz, se comportaron como aliados de Fox y su vocera, Marta Sahagún, e incluso pretendieron que Labastida aceptara su derrota desde hora temprana
Hacia el mediodía del 2 de julio, Marta le pasó a Fox una tarjeta informativa, para hacerle saber que las encuestas de salida de Los Pinos le daban la delantera, según le había reportado Liébano Lo de menos eran los números, escribió Marta, la clave estaba en los términos usados por Liébano: le dijo a Marta que, según los analistas de Zedillo, la tendencia a favor de Fox era “irreversible” Cuando Fox leyó la tarjeta, ella rompió en llanto
A las cuatro de la tarde, Liébano, que actuaba como mediador entre Zedillo y el PRI, le habló a Labastida Le dijo que debería ir preparando su discurso aceptando la derrota: “Si sales ahora, te ganarás el respeto de los mexicanos y salvarás al PRI de muchos problemas Nuestras encuestas están mostrando resultados que son irreversibles”, argumentó Labastida le respondió que su información era diferente, que esperaría y respetaría la ortodoxia de su partido
-Francisco, la ortodoxia es para el ganador -le replicó Liébano Nosotros perdimos
Hacia las 6:15 de la tarde, Labastida telefoneó a Zedillo y le avisó que dejaría que el proceso siguiera su curso y luego decidiría qué hacer Poco antes de las ocho, volvió a llamar al presidente y le dijo que iba a perder, pero no le informó qué pensaba hacer Zedillo se tranquilizó y se despidió: te mando un abrazo, le dijo, como si le enviara palabras de pésame
En contraste, el presidente felicitó a Fox a las 8:30 de la noche Le notificó que había visto los primeros resultados del Instituto Federal Electoral que le daban una delantera incontrovertible de ocho puntos “Te felicito, Vicente”, le dijo Zedillo al candidato de la Alianza por el Cambio, aproximados ya por el tuteo El presidente le pidió que no proclamara su triunfo hasta después de que el IFE informara sobre los resultados, y Fox estuvo más o menos de acuerdo
Pasadas las nueve de la noche, Liébano llamó de nuevo a Labastida al cuartel del PRI, donde se libraba una guerra de resistencia que causaba creciente alarma en Los Pinos Le dijo que Cuahutémoc Cárdenas estaba a punto de anunciar públicamente su derrota y lo urgió a que hiciera lo mismo Labastida le contestó que quería consultar con los gobernadores priistas qué acciones tomar Liébano se alarmó aún más y rechazó ese plan “Voy a salir hasta después de que lo hagan las autoridades electorales”, insistió Labastida “El presidente es el que va a salir después que el IFE”, reviró Liébano
Labastida intentó anunciar su derrota tras el informe del IFE, unos minutos después de las 11 de la noche Apenas decía que los resultados no lo habían favorecido, cuando la transmisión se interrumpió bruscamente para dar paso a un mensaje de Zedillo en torno del triunfo de Fox El mensaje fue grabado una media hora antes y se tuvo que repetir cuando los asesores del presidente se dieron cuenta de que se veía muy rubicundo e insuficientemente angustiado por la derrota del PRI Entonces, los camarógrafos maquillaron la cara de Zedillo, “dándole un toque de palidez”








