Suponer que todos somos iguales o debiéramos serlo, implica o presupone que tendríamos las mismas necesidades, puesto que las características (sociales, económicas, étnicas, geográficas, etcétera) serían también idénticas, o al menos muy semejantes
Ante los procesos mundiales de globalización -para mayor beneficio de unos cuantos pueblos “más iguales que otros”-, las culturas tradicionales de países como el nuestro (no primermundista, sino en el camino de una pretendida democracia y con serios rezagos), corren un gran riesgo: el de entrar a posibles vías de extinción, quizás una extinción paulatina Ejemplo sintomático Dentro del marco de un festival internacional de música contemporánea de concierto en Hong Kong, hace poco, la temática en una de las mesas redondas versaba en torno de la conveniencia o no (el término empleado era “peligro”) de la influencia de las músicas tradicionales al interior de la música de concierto, lo cual me parece que marca, por principio, una situación de menosprecio musical y desde luego etnográfico, racial
En tal contexto mundial globalizador y globalizante, se vuelve de una relevancia contundente la serie discográfica Testimonio Musical de México, proyecto que surgiera allá por 1973 gracias a la iniciativa de investigadores como Antonio González de León y Arturo Warman, entre otros, y cuyo primer volumen fuera grabado por la desaparecida Irene Vázquez Valle (1936-2002), una de las fundadoras de la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución que cobija y lleva a cabo el proyecto
Hace poco más de un año, el INAH dio a conocer esta serie en colaboración con Discos Pentagrama, reelaborada con la tecnología para discos compactos
Recientemente ha sido terminado Ki\’ichkelem tata dios, Música ritual del oriente de Yucatán, disco 41 de la colección (Testimonio Musical de México, Conaculta, INBA, 2003)
Ya en alguna ocasión había anotado que bajo la consideración de que “es casi inviable cualquier supuesto de hilos conectores establecidos entre manifestaciones musicales tradicionales -étnicas y mestizas- y nuestros propios procesos occidentales modernos de escuchar y asimilar el arte musical”, se vuelve inoperante (y sólo relativo y meramente referencial) cualquier intento analítico bajo esquemas, por lo tanto, que no corresponden, y la única manera de acercarnos con sana actitud a ciertos juicios de valor en torno de esas otras músicas no es sino dentro del contexto general en el que han surgido Esto es importantísimo porque como sabemos, más allá de concepciones estéticas de “un arte musical”, dichas manifestaciones son, para las comunidades, permanentemente un instrumento de su cotidianidad tanto en lo social y festivo, como en lo religioso Y es aquí donde el nuevo CD del INAH constituye un gran y hermoso ejemplo (en sus propios términos, es decir, no europeos) de la expresión musical proveniente de esa región sureña de nuestro país y que es parte de la zona maya
El disco contiene 25 tracks que, una vez más, dan fe de la diversidad cultural (musical) de nuestro territorio, y permite descubrir aun con nuestros “distintos oídos occidentales”, la delicadeza, ternura, sencillez y a veces profundidad religiosa, tanto como testimonios de sus costumbres y aspectos de orden estrictamente musical, como su rítmica y su métrica, la estructura, el instrumental, etcétera, en distintos géneros musicales: varias jaranas (Beatriz, Mal agradecida, Oriental), canciones (Los ojos de mi morena, Linda mestiza), cantos navideños (Los señores, Los pastores), sones de jaleo (Toro chico, Toro grande), la maya k\’ay o canto maya (Guachapeo, La Xcoquita, Kiich pan xló bayan), e incluso, una cumbia y un rezo
Además, el disco viene acompañado de un cuadernillo con un excelente texto explicativo del antropólogo Víctor Acevedo Martínez y de la musicóloga Mónica Zamora Garduño, quienes realizaron la mayoría de las grabaciones (de bastante aceptable calidad) con una producción general de muy buen nivel De tal manera, el INAH contribuye a desafiar los efectos globalizantes de las tendencias políticas-económicas actuales impuestas por los países más poderosos que con tales prácticas ponen en peligro la pervivencia (en el mediano, e inclusive, en el corto plazo) de las culturas étnicas y mestizas Con Ki\’ichkelem tata dios, Música ritual del oriente de Yucatán continúa la estrategia para difundir y preservar intactas nuestras culturas tradicionales, con todo y las claras modificaciones que han sufrido a través del tiempo








