“… Sicariis foraneis…”

Sicariis foraneis”
Caso Posadas: una carta en latín ofrece pistas
Felipe Cobián
Guadalajara, Jal- Luis Reynoso Cervantes, el obispo de Cuernavaca que falleció en diciembre pasado, en un principio sostuvo que el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo se trató de un atentado, pero después, con Jorge Carpizo a la cabeza, fue un defensor incondicional de la teoría oficial de la confusión y se convirtió en un opositor acérrimo del cardenal Juan Sandoval Íñiguez y de su convicción de que fue un complot y crimen de Estado
No obstante, casi al final de su vida, Reynoso, en privado, aseguró que el asesinato fue “directo e intencional” y que, además, sabía el nombre del “mandante”
Una carta en poder de Proceso, escrita en latín clásico por un sacerdote de aquella diócesis, fechada el 25 de mayo de 2001 y dirigida a Sandoval Íñiguez, habla del cambio de Reynoso en las postrimerías de su vida, en relación con el caso Posadas:
D Sandoval
Mense Jun a 99 D Aloysius Reynoso mihi, coram testitus, dixit occissionem Domine Joannis Jesu directe et intentionaliter privatem fuisse, minime ob confussionem sine adjuvante sed a sicariis faráneis ad hoc insuper se cognoscere nomen mandantis sed non posse loqui neque te certiorem facere
Valeas
Rúbrica
Traducción:
Sr Sandoval
En el mes de junio del 99, el Sr Luis Reynoso me dijo a mí, delante de testigos, que el asesinato del Sr Juan Jesús fue directo e intencional, que de ninguna manera por confusión o por las circunstancias, sino por sicarios foráneos (contratados) para el caso
Más aún, que él conocía el nombre del mandante, pero que no podía hablar ni decírtelo a ti
Que estés bien
El cambio de opinión de Reynoso pudo ser la causa de su inesperada muerte, ocurrida el 20 de diciembre de 2000 en un hospital de la Ciudad de México, tras una intervención quirúrgica simple, sospechan sus colaboradores, quienes guardan el anonimato por el temor de sufrir alguna represalia
En 1993, poco después del crimen, Reynoso era uno de los obispos que más impugnaban la versión oficial dada a conocer por la Procuraduría General de la República (PGR) Decía entonces: “Ojalá hubiera sido un accidente, pero los disparos a quemarropa hacen pensar otra cosa quisiera creer que fue un accidente, pero me hace dudar que a un metro y medio de distancia se le haya vaciado una metralleta”
Al igual que él, otros prelados se inclinaban por el atentado, principalmente Norberto Rivera Carrera, entonces obispo de Tehuacán; Juan Sandoval Íñiguez, de Ciudad Juárez; Carlos Quintero Arce, arzobispo de Hermosillo; y Genaro Alamilla, obispo emérito de Papantla
Y decía retador: “Existen muchas formas de querer callarnos, pero no lo haremos, porque tenemos una misión profética que cumplir”
Asesor jurídico del episcopado, ya que era doctor en derecho canónico, a Reynoso le tocó, años después, participar en la comisión interinstitucional que investigó el caso Posadas En marzo del año pasado, siendo miembro de esa comisión, defendió fuertemente la postura del gobierno, al grado de pedir que se le diera carpetazo al asunto:
“Las autoridades deben poner un hasta aquí a la investigación del caso Posadas” Y agregaba: “No se puede avanzar cuando los testimonios son débiles o cuando sólo hay sospechas Y aquí no se trata de eso, se trata de realidades”
Incluso, llegó a atacar al entonces gobernador de Jalisco, el panista Alberto Cárdenas Jiménez, debido a que éste sostenía la versión del atentado y hacía declaraciones “precipitadas”, basadas en los “testigos débiles” que informaban a las autoridades jaliscienses
¿Muerte provocada?
Entre el clero de la diócesis de Cuernavaca hay la convicción de que al obispo Reynoso lo dejaron morir intencionalmente para que, ya cercano su retiro (tenía 74 años), no fuera a desmentir públicamente la versión del gobierno
Aseguran sacerdotes de esa diócesis que tras la operación a que fue sometido, que concluyó ya muy noche, el obispo fue enviado directamente a piso y no a una sala de recuperación, sin atención de ninguna especie, donde más tarde murió “de un paro cardiaco”
En abril del año pasado se cayó de una barda en la catedral de Cuernavaca, se fracturó el fémur y algunas costillas De manera exitosa fue intervenido en dos ocasiones Se recuperó, pero a finales del año acudió de nuevo al hospital para que le corrigieran unas molestias
Además de la gran amistad que lo unía con Carpizo, que se habría iniciado o se habría fortalecido cuando éste era rector de la UNAM y el prelado maestro de derecho, Reynoso se hizo muy amigo del entonces gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, quien, según el último documento entregado por el arzobispo Sandoval Íñiguez al Vaticano, fue quien instrumentó todo el operativo del 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto de Guadalajara para asesinar a Posadas Ocampo Cuando sucedieron esos hechos, Carrillo Olea era director del Instituto Nacional de Lucha contra el Narcotráfico (INLN)
Durante su estancia en el Vaticano en la penúltima semana de mayo pasado, donde fue relator general del consistorio, Sandoval —según su versión— recibió un correo electrónico con nueva información sobre el caso Posadas
Después, a principios de la semana pasada, el periodista italiano Andrea Tornielli publicó en el diario Il Giornale, de Milán, parte de esa información
Y el miércoles 6, en una de sus periódicas reuniones de obispos de la Región Pastoral de Occidente, realizada en Guadalajara, sin acceso a los medios de comunicación, se dio cuenta pormenorizada de los nuevos elementos sobre el caso
En poco más de cuatro cuartillas se sintetizó la nueva información que habría sido enviada a Sandoval por un muy alto exfuncionario federal Ahí aparecen como autores intelectuales Carlos y Raúl Salinas de Gortari “por sus implicaciones en el narcotráfico”
Según la misma versión, quien organizó el operativo fue Jorge Carrillo Olea, y el operador directo habría sido Rodolfo León Aragón, director de la Policía Judicial Federal, quien tuvo el apoyo de las autoridades estatales, entre ellas los exgobernadores Guillermo Cosío y Carlos Rivera Aceves
La comida en Los Pinos
Los motivos del asesinato: en una comida con Carlos Salinas de Gortari en Los Pinos, en la que estuvieron presentes Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio, Posadas Ocampo, entonces vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, reclamó en tono enérgico al presidente que su familia estuviera involucrada en el narcotráfico
En su declaración del 14 de abril de 1999 ante los integrantes del Grupo Interinstitucional —creado en 1998 por el procurador Jorge Madrazo ante la insistencia de Sandoval—, el obispo de Nezahualcóyotl, José María Hernández González, confirmó esa comida en Los Pinos, a la que fue invitado por Camacho Solís, de quien el propio Posadas comentó que “se manifestaba como si ya fuera presidente, en virtud de las instrucciones o disposiciones que daba”
También, en declaraciones ministeriales ante el mismo Grupo, corroboraron ese encuentro los sacerdotes locales Miguel Pérez Velasco y Rafael Uribe Pérez El primero —en su parroquia estuvo Posadas la noche anterior a su muerte— expresó: “ que lo que el cardenal le comentó es que lo que habían hablado en la comida con el presidente de la República y otros funcionarios que se celebró el día 21 de mayo de 1993, fue de cosas muy delicadas y que el señor cardenal Posadas Ocampo le refirió que en dicha comida estuvieron presentes Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio, que la misma se había llevado a cabo en Los Pinos, que el señor Posadas Ocampo no le refirió nada al declarante respecto de la presencia de otros miembros de la Iglesia”
El padre Uribe Pérez, responsable de Arte Sacro del Arzobispado, comentó hace tiempo al corresponsal que a partir de esa comida, “que a mí me consta porque el propio cardenal me la refirió (Posadas), anduvo sumamente preocupado, angustiado, pero nunca supe ni me dijo por qué Fue hasta después de una larga plática telefónica que tuvo el señor Posadas con Colosio —yo lo comuniqué con él porque la Sedesol nos estaba apoyando en la restauración de la catedral— y que terminó con una carcajada del cardenal, que volvió a su estado normal”
Otro amigo de Posadas que tuvo conocimiento de esa reunión en Los Pinos, Emeterio Romo Pérez, recordó que el cardenal le dijo que Salinas de Gortari comentó: “ a nosotros nos parece inconveniente o inoportuno en este momento la beatificación de los 25 mártires mexicanos” Posadas le respondió: “A nosotros nos parece lo contrario, pues es el testimonio valiente y edificante el martirio de estas personas”
Tras aquella comida en Los Pinos, varios sujetos vestidos de negro brincaron el alto muro de la casa del cardenal en Tlaquepaque, con la intención de robar la documentación que se creía tenía en su poder y que comprometería a la familia Salinas No lograron su objetivo al ser descubiertos Dos días después Posadas fue asesinado
El intento de robo está documentado en declaraciones ante el Grupo Interinstitucional de Marco Enrique Torres García, testigo interrogado en Chicago:
“Carlos Carrillo le comentó al de la voz que la instrucción de su tío (Carrillo Olea) era meterse a robar la información que había () que tres o cuatro brincaron la barda, que dicha barda era alta y que medía aproximadamente tres metros o un poco más, que subieron la barda con la ayuda de una soga () que todos iban vestidos de negro () que las personas que se brincaron se toparon con una persona () que el general Carrillo Olea los instruyó para que se trasladaran a la ciudad de Guadalajara a ‘levantar’ la información que tenía el cardenal, que sin poder precisarlo ésta reunión se llevó a cabo durante el mes de abril de 1993 () que el general Carrillo Olea les comentó que Carlos Salinas de Gortari había soltado mucho las riendas a la Iglesia y que ya no sabía cómo recogerlas, que el señor cardenal poseía información comprometedora que involucra a Carlos y a Raúl Salinas de Gortari, que la información que poseía el cardenal era comprometedora en razón de que el ‘pendejo’ de Raúl Salinas de Gortari se había exhibido mucho en los negocios ilícitos, que ya toda la gente sabía y que esta información había llegado al cardenal, que se sabía ya de la corrupción en la que estaban metidos así como los secuestros, homicidios y toda la corrupción del narcotráfico”
Hasta hace poco, el gobierno de Jalisco había tenido la sospecha de que Torres García podría ser un testigo “sembrado”, porque ante la procuradora suiza Carla del Ponte, “había hecho otras declaraciones” contra el mismo Raúl Salinas
Presiones, amenazas, atentados y muertes
En la reunión regional de prelados se comentó que la fuga misma de El Chapo Guzmán del Penal de Puente Grande, en enero pasado, pudo ser convenida por los involucrados en el asesinato de Posadas Ocampo para que no denunciara, toda vez que el supuesto narcotraficante había recibido protección judicial ese 24 de mayo de 1993
Independientemente de una serie de extrañas muertes entre personas que estuvieron de alguna manera ligadas al caso Posadas, bien como supuestos partícipes o como investigadores —como el asesinato del exprocurador Leobardo Larios Guzmán el 10 de mayo de 1995, quien apoyó incondicionalmente la tesis oficial de homicidio por confusión—, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez también se considera en peligro
La semana pasada reconoció públicamente en Puebla que su repentina enfermedad —una trombosis intestinal que le costó la pérdida de medio metro de intestino— fue inducida
Hasta hace algunos meses solamente comentaba que había sido muy extraña su enfermedad, pues jamás había tenido problemas instestinales, además de que constantemente nada y práctica la caminata y el golf
En una ocasión comentó al corresponsal que se trató de un envenenamiento, después de que sostuvo una comida con políticos en la Ciudad de México, pero rotundamente se negó a hablar más del asunto
Meses después de que estuvo grave, a principios de junio de 1999, en el arzobispado de Guadalajara se recibió al menos una llamada alertando sobre un atentado en su contra Quien llamó dijo que había desertado de la banda que lo cometería, al enterarse de quién se trataba Eso obligó a la Mitra a comprarle una camioneta blindada
El viernes 8, en la PGR se habló de citar a Sandoval para que explique en qué basa su versión de que el de Posadas Ocampo fue un crimen de Estado y “para que declare sobre sus conversaciones con la familia de los Arellano Félix”
Apenas un día antes, en una celebración con sacerdotes en el Templo Expiatorio, el arzobispo había dicho que “las investigaciones hechas por la PGR no sirven para nada” Mencionó que había recibido “una extraña presión del gobierno del estado”, concretamente de la Procuraduría de Justicia, para que entregara la información que proporcionó al Vaticano “No sé si hubo maldad”
También dijo a sus ministros y obispos auxiliares que él no es investigador ni detective, que la información le llega, pero que sí clama por que se esclarezca la muerte de su antecesor, se haga justicia y se acabe la impunidad en México