Al dramaturgo Hugo Hiriart le parece más bien “una historia china de no acción con muchos zedillitos”
“Si la política mexicana fuera una obra de teatro, Zedillo no sería el protagonista”
Antonio Jáquez
(Desde diversos puntos de vista, Pablo Latapí, Hugo Hiriart, Roger Bartra, Juventino Castro, Federico Reyes Heroles, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho y Francisco Labastida, ofrecen en Proceso su análisis sobre la Presidencia de la República y sobre la figura del presidente Ernesto Zedillo a la luz de la lectura de su V Informe de Gobierno y de los incidentes ocurridos el miércoles 1 en el Palacio Legislativo)
Hombre de teatro y de letras, Hugo Hiriart ensaya una palabra redonda para describir el estilo del presidente Ernesto Zedillo: “lunático” Autor de novelas, obras de teatro y ensayos, Hiriart explica así el “extraño modo en que Zedillo ha ejercido el poder desde que llegó a la Presidencia Es un caso muy raro, hay pocos precedentes”
En algún momento de la entrevista con Proceso, el viernes 3 por la tarde en su casa en San Angel, Hiriart encuentra un referente del estilo zedillista de gobernar en “la doctrina china de la no acción Existen antiguas historias chinas en las que hay un rey que simplemente optó por no hacer nada, pasara lo que pasara”
Y como suele suceder, “el que está en el poder reproduce su imagen chiquita mil veces en el país Entonces, tenemos muchos zedillitos Ahí están como ejemplos Fernando Gutiérrez Barrios y Francisco Barnés”
El ensayista de Disertación sobre las telarañas expresa repetidamente su extrañeza ante Zedillo y otros personajes de la actualidad mexicana “Es muy difícil creer lo que se ve Si se pone en una obra de ficción lo que ocurre en México, se vería como algo que no puede ser verdad”
—Si viéramos la política mexicana como una obra de teatro, ¿qué papel le tocaría a Zedillo?
—No sería el protagonista de la obra
Lo patético y lo insólito
Hiriart dice palabras duras pero de un modo que las aligera Habla quedo, sin aspavientos, con sencillez A veces devuelve las preguntas, como al comienzo de la entrevista: “¿Usted cree que cualquier persona puede ser presidente? ¿Usted cree que no se necesita ninguna peculiaridad para ser presidente?”
Y se responde:
“Una persona, para ser presidente de México, debería tener ciertas cualidades; por ejemplo, en cosas muy sencillas: No puede ser presidente alguien al que no se le tenga confianza para encargarle un niño de siete años, o alguien en quien no se confía para que haga determinado negocio”
Es decir, “requiere de una serie de cualidades primarias, y luego de una serie de atributos Fíjese usted: Pocos espectáculos hay más repulsivos y menos aleccionantes que ese programa cómico de la televisión en el que se ha visto a varios precandidatos esforzándose por ser chistosos Los ve uno bufonescos, como queriéndose poner al alcance de la gente Es patético”
—El presidente a veces también quiere parecer chistoso, ¿no?
—Muy desafortunado siempre Él no tiene el don de improvisar y no debería hacerlo nunca Él lo sabe, pero creo que a veces se le repatina
Compara: “Los candidatos y los presidentes estadunidenses, cuando hacen un chiste, recurren a uno producido por un equipo de chistosos profesionales al que le paga la Casa Blanca; y es además un chiste que se cuenta una vez que fue consultado sobre el mismo un grupo de asesores O sea que hay un trabajo detrás, no no más se hacen chistosos al aventón”
Resume: “Hay gente que puede improvisar y gente que no Zedillo no parece ser la persona indicada para improvisar nada”
Recuerda que “la idea que tenía todo el mundo al principio es que él era un economista profesional al que el destino puso en un puesto político, pero que no era un político, que no había tenido cargo alguno que no fuera de tipo administrativo Así que al principio, como pasa en una obra de teatro o en una película, uno da un plazo generoso para que la persona se explaye Y uno decía que había que darle tiempo a Zedillo para que aprendiera a hacer política”
Pasó el tiempo, sin embargo, “y Zedillo no se interesó por hacer política; llegó al punto actual en que parece que renunció a hacer política, cosa muy singular en quien ocupa un cargo que es totalmente político No hace política, se pone al margen de los hechos Bueno, eso es insólito”
Peor aún, añade, “según la visión de Zedillo, ese estilo es una virtud; según él, está renunciando al presidencialismo fuerte que se supone que le había hecho daño al país Sólo decir eso es una locura Se trata de uno de los fenómenos más raros que pueda producir un país: Un presidente que se aparta del ejercicio de su poder y de la política y de las cosas Es muy curioso, hay pocos precedentes históricos”
A lo chino
Se le pregunta entonces al autor de las piezas dramáticas Hécuba la perra e Intimidad, qué sucede cuando el actor principal del sexenio no cumple su papel, como dice que le pasó a Zedillo
“Pueden suceder muchas cosas Puede pasar una cosa como la que vimos en el Palacio Legislativo: que haya tal escándalo, tal desorden, que no se pueda trabajar Ese es uno de los peores escenarios Otro es que algún listo reemplace al protagonista sin que éste se dé cuenta Otro es que sean varios reemplazantes que actúan de manera orquestada”
Dice que el régimen que conviene a una obra de teatro cuando se está ensayando y cuando se monta es la monarquía “Ahí no hay vuelta de hoja Así pasa en muchas empresas Por ejemplo, el régimen que conviene al periodismo es la monarquía; ustedes lo han vivido en Proceso de una manera dramática; no es concebible que brillen dos, tres o cuatro soles en una misma publicación”
Cita la frase de Aristóteles de que no hay muchos dioses, sino un dios “Y él a su vez se apoyaba en el verso de Homero que dice que no es bueno el mando de muchos, sino el de uno Es el argumento monárquico por excelencia”
—¿Usted no cree en la democracia?
—La democracia es el menor de los males, pero no es un bien La democracia no es un buen sistema, por ejemplo, para elegir a un gobernante; es muy fácil concebir otros sistemas mucho mejores El problema es que es el único que tiene equidad, el único que tiene un mínimo sentido de justicia; evita que un grupo se apodere de las cosas y decida en nombre de todos Eso es lo único que da la democracia
“Pero la democracia no nada más son las elecciones; es también una cierta transparencia en las acciones de gobierno, que no se da aquí por cierto Y una cierta capacidad autocrítica Es lamentable que en ningún informe de gobierno un presidente mexicano haya dicho: ‘Los problemas del país son enormes, no hemos avanzado mucho porque no se puede, hay muchas cosas sin resolver, hemos hecho poquito en estos campos Nada más Hay otras cosas que están igual y hay otras que están peor’ O sea, la verdad”
Se explaya: “Nadie les exige que resuelvan todo en seis años Nadie Parte de la democracia es que se diga la verdad, que no se manipule como aquí, donde uno oye un informe que es un autoelogio lunático Conviene mucho trasladar la acción política a una acción más familiar porque así se ve mejor lo que pasa”
Ejemplifica: “Qué pasaría si a usted le dicen cómo le va, cómo le ha ido Y usted empieza a hablar como habló el presidente: ‘Soy el hombre más feliz del mundo y me ha ido como nunca; perdí mi casa porque no pude pagarla, pero no importa; mi mujer está en el hospital, pero estoy feliz; tengo un hijo que es un chavo banda que no me obedece nada, pero estoy contentísimo’ Esto significaría que estamos ante un lunático”
Pero “fíjese usted a qué extremos llegamos en México: Se presenta este hombre en el Palacio Legislativo y emprende ese autoelogio demencial e injustificado Y entonces sube otro señor, que es de otro partido, y simplemente le dice: ‘Hay muchos problemas y muchas cosas en las que no estamos bien, y hay algunas en las que incluso estamos peor que antes’, cosa que todo mundo sabe que es cierto Y lo que se ve en seguida es un espectáculo de los priístas acallando la verdad a gritos”
El autor de la novela Galaor —por la que recibió el Premio Villaurrutia en 1972, a sus 30 años— dice que Zedillo “muchas veces recuerda esa doctrina china de la no acción, que lo más conveniente siempre es no actuar, que la acción más firme es no hacer nada”
Se remonta a algunas historias que refieren el modo en que los chinos fueron invadidos Entonces, cuenta, “como el rey era creyente de la doctrina de la no acción, ordenaba que no se hiciera nada; y llegaban los bárbaros y saqueaban la capital, degollaban a miles de gentes, se llevaban de esclavos a otros Así estamos con Zedillo”
Lo que falta
Hiriart no ve con optimismo el futuro de México “No he hablado con nadie que esté animado No he oído decir a alguien que esté esperanzado Hay un gran escepticismo, casi una amargura, una desconfianza completa de todo, con todos Antes de que Cárdenas entrara al gobierno de la Ciudad de México, se consideraba una esperanza Ya no Y ya no, por muchas razones: Se han desgastado mucho él y su partido”
A Vicente Fox lo ve “como un fenómeno, un animal extraño No se comporta como un político, y no le veo para nada estatura de presidente Mi abuelo contaba que, a diferencia de Villa y Zapata, Carranza actuaba como presidente y se le respetaba como tal Lo que hace Fox es venderse como una mercancía; él es su propia mercancía Imagínese usted tener que convivir con una persona que es su propia mercancía y que se está vendiendo a los demás; es como si no tuviera interioridad”
—Roberto Madrazo parece igual
—Madrazo es un caso de mercadotecnia espectacular A mí me parece escandaloso Todo es estudiado, todo es calculado, todo es mentira A menos que usted crea que el jabón Fab es el mejor jabón del mundo o una locura de esas sólo porque el jabón Fab lo dice
“Fox y Madrazo quieren tomar el cielo por asalto, quieren abrir con una ganzúa No tienen paciencia Se les ve con mucha ansiedad y con la creencia de que si no ganan será una catástrofe ¿Cuál catástrofe? Están locos Pero creo que la gente tiene una reserva de intuición para saber en quién puede confiar y en quién no Y si no es así, pues qué vamos a hacer si somos genuinamente democráticos”
En la mayoría de los precandidatos “se ve sólo la intención de ganar, no el deseo de hacer algo por este país Y el mayor escándalo en este país es el de la injusticia, el contraste brutal entre el modo de vida de unos pocos que tienen demasiado y millones que no tienen nada No veo por ninguna parte una propuesta para aminorar esta injusticia enorme que es el gran problema de México”
—Pero todavía le falta un tramo a Zedillo ¿Cómo se imagina que será el final del sexenio?
—Va a ser el apocalipsis según San Ernesto Vaya usted a saberlo Hay una medida en matemáticas y en física que dice esto: una situación se califica como caótica cuando puede pasar lo que sea, y cuando causas muy chiquitas pueden tener efectos enormes como en el caso de una pareja a punto de separarse en la que cualquier cosa se toma como pretexto para la ruptura Una situación caótica es una gran desgracia para un país
Admite que del caos puede surgir un orden nuevo Pero remarca que “entre tanto hay muchos peligros Estamos viendo un desorden tremendo en todos lados; en el PRI, por ejemplo, Madrazo y Labastida están trenzados en una disputa grotesca, ante el pasmo del supuesto árbitro de la contienda, Gutiérrez Barrios”
Comenta entonces que los sociólogos, los politólogos, “dicen que el que está en el poder reproduce su imagen Tiende a haber una imitación del que manda Gutiérrez Barrios está actuando como Zedillo, está dejando que pase lo que sea y simplemente se hace a un lado y genera un hueco que los otros llenan; es un Zedillo en chiquito; le debe parecer una intromisión intolerable y un machismo y un presidencialismo loco intervenir, cuando es simplemente hacer un poco de política”
Hiriart, cuyo ensayo más reciente se titula Los dientes eran el piano / Un estudio sobre arte e imaginación (editorial Tusquets), afirma que “el rector Barnés es otro Zedillo en chiquito Barnés es la no acción llevada a un extremo verdaderamente oriental; no se le ocurre nada para salir del atolladero en que se metió solito o dejó que lo metieran”
En fin, “se reproduce chiquito el modelo Y se ha producido una situación muy caótica que puede ser aún más caótica Las cosas parecen avanzar solas por la pura inercia del orden anterior Pero uno tiene la impresión de que en cualquier momento se despeñan”
—Usted es narrador ¿Cómo ve la historia de Zedillo?
—Donde el destino empuja a alguien hay un relato Y no se le olvide —aunque no se diga, porque al parecer es de mal gusto— que Zedillo llegó a la Presidencia por accidente Dígame si no es una buena historia Salgo a la calle y regreso y soy directivo de la Bolsa de Valores, por decir algo que no puede ser jamás








