Es una estrategia de coyuntura, dice Jorge Castañeda, y Alan Riding desmiente al exmandatario
Desde su exilio, lanza Salinas proyectiles verbales sobre la sucesión presidencial
Antonio Jáquez
Desde su exilio movedizo, Carlos Salinas de Gortari se metió de nuevo en la escena política mexicana, justo cuando arrancó formalmente la lucha sucesoria en el PRI y en los partidos de oposición
Cada vez más echado para adelante, el expresidente utilizó otra vez los medios de información para hacerse presente, con al menos dos posturas estratégicas:
—Una: reiterar la versión de que la nomenklatura del PRI y del Estado se opuso, “y se sigue oponiendo”, a las reformas que emprendió durante su sexenio
—Y otra: dejar correr la historia —a través de un texto de Francisco de Paula León Olea— sobre un supuesto encuentro con Cuauhtémoc Cárdenas, en 1994, después del asesinato de Colosio Según esa versión, Cárdenas le habría señalado a Salinas la conveniencia de ser él quien lo sucediera en el poder, con la advertencia de que tus amigos y el sistema, Carlos, te van a traicionar
Todo empezó el sábado 22 de mayo, cuando en su columna editorial Templo Mayor, el diario Reforma especuló sobre una supuesta entrevista entre Carlos Salinas y Miguel de la Madrid el 20 de mayo en Londres
Y el jueves 27, el mismo diario desplegó un amplio texto firmado por Salinas, en el que respondió con virulencia a las críticas que, en la revista Nexos de mayo, el escritor Jorge G Castañeda hizo a un ensayo del expresidente publicado el mes anterior en la misma revista
La respuesta de Salinas a Castañeda estaba destinada originalmente a Nexos —para su edición de junio, que empieza a circular este martes—, pero por un supuesto equívoco de la oficina del expresidente en México llegó en forma íntegra a Reforma
Proceso investigó el asunto y obtuvo la versión del abogado de Carlos Salinas, Mariano Albor, quien en una carta fechada el viernes 28 y remitida al director de este semanario, Rafael Rodríguez Castañeda, dice textualmente:
El periódico Reforma publicó el día de ayer un artículo firmado por el señor licenciado Carlos Salinas de Gortari, expresidente de los Estados Unidos Mexicanos
El día de hoy, mi cliente me ha informado que el envío del material opinativo obedeció al hecho de que el lunes anterior les hizo saber que mandaría un resumen del artículo que publicaría la revista Nexos En consecuencia, autorizó al matutino para publicar el texto abreviado Sin embargo, en la oficina privada del señor licenciado Carlos Salinas de Gortari mecanizaron su instrucción en forma distinta y enviaron al periódico Reforma el artículo completo Por ello, en opinión del licenciado Salinas el periódico Reforma hizo la publicación acogido a la autorización del lunes anterior sobre el artículo resumido
A su vez, Ramón Alberto Garza, director editorial de Reforma, en entrevista telefónica con Proceso, coincidió: “Fue un error de la oficina del licenciado Salinas
“Él nos buscó para comentarnos que vendría un texto suyo en la revista Nexos, que saldría el 1 de junio, y que estaba relacionado con el asunto de Castañeda Le dije que estaríamos interesados en hacer algunos comentarios al respecto, dado que el periódico ha estado muy pendiente de todo lo de La herencia”
Salinas “me dijo que ‘¡encantado! Si quiere, le doy una versión del asunto para que usted la publique Lo único que le pido es que le dé crédito a Nexos Le van a hacer llegar de mi oficina el texto’ Me llegó y lo pasé a publicación, sin saber si era el texto íntegro o una versión resumida Así fue, ni más ni menos”
Después, Ramón Alberto Garza se enteró de que “la gente de Nexos estaba sorprendida de que tuviéramos el texto íntegro y que lo hubiéramos publicado”
Fue una sorpresa: Aguilar Camín
“Para nosotros fue una completa sorpresa; nosotros no tenemos nada qué ver con los arreglos de Reforma y el licenciado Salinas”, dice a este semanario Héctor Aguilar Camín, fundador de la revista Nexos, ahora dirigida por su hermano Luis Miguel Aguilar
“Estamos recibiendo, junto con ustedes, la explicación formal de la oficina del licenciado Salinas en México Entonces, vamos a revisar esa explicación con todo detalle, a ver si amerita una acción de otro tipo sobre el periódico Reforma Lo que sí es una absoluta molestia nuestra es que esto abarata tremendamente el sentido de lo que queríamos hacer”
Se trata —enfatiza por teléfono desde Santiago de Chile— del debate, “incluyendo a Salinas y a otros expresidentes y a otros personajes centrales de la coyuntura política, de qué es lo que se ha hecho en términos de las reformas fundamentales que el país ha tenido y qué es lo que se puede y se debe hacer en el futuro”
Puntualiza: “Esto está planteado como un debate, es materia de debate, tiene por tanto un contenido de esgrima y de pleito, o de discusión personal y a veces personalizada de los declarantes; pero digamos que esa parte personal, aunque es inevitable, no es la que nos interesa A nosotros nos interesa la discusión del proyecto, la discusión de los cambios que el país ha sufrido y del balance, de la calidad de esos cambios Y la publicación de esto en Reforma abarata ese debate”
—¿Por qué?
—Nos mete a la coyuntura periodística, más simple: que si Salinas cenó o no cenó con Cuauhtémoc, que quién dijo mentiritas, que quién dijo verdadcitas Ese debate no nos interesa ni podemos hacerlo; lo que estamos tratando, y ésa es la línea que ha establecido Luis Miguel Aguilar, es traer a los personajes que ya son parte de nuestra historia a reflexionar con amplitud de miras
El texto de abril
En su número de abril, dedicado a la sucesión presidencial, Nexos presentó las respuestas de Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas a la pregunta: “¿Qué ha cambiado en la Presidencia de México desde que usted dejó de ser presidente?”
Salinas se desborda y —en el texto México: 1988-1994— repasa los cambios que ejecutó en su Presidencia —para que “el propio lector pueda decidir cuánto y cómo ha cambiado”—, reitera que la nomenklatura se opuso a esas reformas y dice que el ánimo social que “se construyó en esos años no provino de una construcción artificial, mucho menos de un engaño colectivo”
Dice que “la globalización se volvió inevitable; la democratización, indispensable Actuamos frente a la globalización y también ante el reclamo democrático” Así, una de las preguntas que “tuvimos que responder” fue: “¿Cómo se fortalece la soberanía dentro de un país con una de las peores concentraciones de la riqueza en el mundo y con tremendos grupos de poder económico y político?”
El fortalecimiento de la soberanía “exigía un mayor sustento popular del Estado Para ello se estableció una estrategia social diferente, renovada En ese contexto se inscribió el Programa Nacional de Solidaridad Éste contribuyó a edificar una base social con empuje político frente a la lucha por el poder Los programas que abría esta participación popular de nuevo tipo tenían que ser financiados con recursos sanos, no inflacionarios”
De modo que “el Estado tuvo que disponer de los bienes que había acumulado a lo largo de años para venderlos, reducir la deuda y con esos ahorros financiar el gasto social La privatización de empresas públicas no fue una decisión ideológica para más libre mercado, sino un instrumento esencial para las reformas políticas y sociales”
Además, se ufana de que en la elección presidencial de 1994 “probamos que se podía ser demócrata sin que la derrota del PRI fuera su requisito”; así se respondió “sobre todo a opositores que sabían ofrecer seguridad personal y familiar a cambio del poder nacional, y que actuaban en una especie de canto de las ‘sirenas’, ofreciendo al presidente en turno pasar a la historia como demócrata haciendo que pierda el PRI”
De pasada, en el recuento de su sexenio, el expresidente desliza un reproche oblicuo a su sucesor:
“Procuré mantener una relación respetuosa con quienes me habían antecedido en la honorable responsabilidad de la Presidencia de la República Fui especialmente cordial con quien me brindó la oportunidad de participar en la candidatura del PRI a la Presidencia; lo fui por convicción, por elemental educación y para no fracturar al partido”
En todo el alegato de Salinas, una sola línea autocrítica: “Al promover los cambios se abrían oportunidades y también se corrían riesgos Sin duda se cometieron errores”
Por supuesto, no detalla esos “errores”, como tampoco identifica a los miembros de la nomenklatura que presentaron “grandes resistencias” a los cambios ni a los “opositores” que lo quisieron seducir con la oferta de seguridad a cambio del poder
El texto de mayo
Ese texto de Salinas pasó casi inadvertido, al empalmarse con la salida de La herencia, de Castañeda, con revelaciones del mismo expresidente, publicadas por adelantado en Proceso (1171) En Nexos de mayo, el propio Castañeda criticó el artículo de Salinas
En el texto titulado Como en un restaurante chino, Castañeda anota de entrada que no quiere polemizar con el expresidente, centrando el análisis en la tesis de que el sexenio que describe “simplemente no corresponde al que muchos mexicanos recordamos”, sino más bien discutir con la crítica light al periodo salinista, que dice estar de acuerdo con algunos aspectos de las reformas y discrepar de otros
Le refuta a Salinas sus cifras alegres sobre la supuesta disminución de la pobreza en su periodo y pone en duda la existencia de la mentada nomenklatura, “nueva denominación salinista de los ‘dinosaurios’, término que tanta fortuna conoció durante el sexenio anterior, sobre todo entre ingenuos corresponsales extranjeros y académicos foráneos ya no tan inocentes Los ‘intereses’ y las ‘fuerzas’ en cualquier sociedad del mundo tienen nombre y apellido”, y agrega Castañeda:
En México “las élites o las clases dominantes son perfectamente bien ubicables y conocidas: sus divisiones son claras y sus intereses también ¿Quiénes son los que se opusieron a las reformas de Salinas? ¿Cuáles son los intereses empresariales, regionales, ideológicos y políticos que lo combatieron?”
Además, recomienda a Salinas que abandone “la aparente e ilusa creencia en su porvenir político que se trasluce de sus textos”, y que se resigne “a sólo ser un protagonista del pasado y un analista del presente y del futuro”
Salinas contrataca
Salinas remitió su respuesta a Castañeda a Nexos, que la integró a la sección Foro, que inaugura en su edición de junio Ya en prensa todos los materiales, los editores se sorprendieron al ver en Reforma, el jueves 27, es decir, cinco días antes de la fecha de salida de la publicación mensual, el texto que Salinas les había enviado unos días antes
En este nuevo artículo, titulado Reflexiones sobre una ensalada china, Salinas arremete contra Castañeda Afirma que le extraña que el politólogo no crea en la nomenklatura, constituida, dice, “por los tradicionalistas incrustados en la burocracia del Estado y del partido Tienen nombre y apellido Muchos de ellos pueden encontrarse listados en el libro de Alan Riding, Vecinos distantes”
Además, acusa a Castañeda de incongruencia, pues en un ensayo de 1986 propuso reformas como las que él hizo en su sexenio y ahora lo critica por ellas; de construir “su clientela de lectores y admiradores alrededor de su oposición maximalista”; de hacer conjeturas en el estilo de comentaristas de “política ficción”
Igualmente, expresa: “se comenta cada vez más ampliamente que la pregunta que me hizo (para La herencia) sobre la reunión con Cárdenas en 1988 fue a petición de un tercero interesado, pues sabían el efecto que tendría la respuesta, y la manera como sería aprovechada por los opositores de Cárdenas Si esto fue así, no creo que haya sido correcto, y Castañeda tendría que aclararlo”
La respuesta
Castañeda le respondió en un texto publicado en Reforma, el viernes 28, bajo el título Salinas sigue sin oír, ver o leer:
“Mi artículo de entonces (86) se escribió en el contexto del agotamiento del modelo político y económico que había vivido el país durante 40 años Mis propuestas se inscribían en ambos registros, Salinas sólo actuó en uno, apoderándose de manera engañosa y demagógica de la bandera de cambio de los mexicanos, para corromperla y beneficiando sólo a unos cuantos”
Comenta que no sabe de dónde sacó Salinas la versión del tercero interesado —”más bien creo que la inventó él mismo”— y aclara que la iniciativa de la pregunta al exmandatario sobre su encuentro con Cárdenas en 1988 “me corresponde por completo, y por cierto no a Salinas, como muchos han insinuado”
En declaraciones a Proceso —el viernes 28 por la noche, desde Tijuana—, Castañeda dice:
“En la coyuntura sucesoria, Salinas trae una estrategia, y dentro de los muchos frentes que quiere abrir y cerrar, yo soy uno de ellos; y no me voy a prestar a eso Mi relación con Salinas fue estrictamente para los fines del libro y no me interesa una polémica de cualquier otro tipo, porque es entrar a sus enredos”
La risa de Riding
Alan Riding, excorresponsal de The New York Times en México, que ahora desempeña esta función en París, ríe con ganas cuando se entera de que Salinas cita su libro como fuente de los “nombres y apellidos” de la nomenklatura Comenta por teléfono:
“Toda publicidad es buena publicidad Me acuerdo que cuando salió mi libro (a mediados de 1985), Emilio Rabasa escribió tres artículos en Excélsior mentándome la madre, diciendo que ‘ya basta de que los extranjeros hablen mal de nosotros’ y todo ese rollo; le hablé después para darle las gracias”
Dice que no sabe “de dónde sacó Salinas esa idea (de la identificación de la nomenklatura) En mi libro francamente no se hace ese listado La idea del libro era más sencilla: tratar de explicar México en términos generales a los estadunidenses, que yo sentía que nunca entendían nada de cómo funcionaba La gran sorpresa es que fue un éxito en este país, lo que implicó que la clase media mexicana tampoco tenía mucha idea de cómo funcionaba el sistema”
Recuerda que su libro describe un poco la transición de la clase política a la tecnoburocática que empieza a producirse en esos años “Desde el sexenio de Echeverría se advirtió la llegada a posiciones de poder de jóvenes educados fuera de México, con una visión más modernista y menos apegada a las tradiciones y a la mitología del sistema Desde antes de que llegara Salinas, se veía esa lucha de posiciones entre políticos de carrera y jóvenes que llegaban al poder en paracaídas, por dedazo”
Al final del libro “apuntaba mi preocupación porque esta gente que llegaba al poder de alguna forma estaba alejada de México y no entendía cómo manejar el país Por los resultados que se veían, ni siquiera sabía manejar la economía, que era su especialidad Pero lo interesante de este proceso es que se repite todo el siglo en México: cada vez que una nueva clase llega, se presenta como reformista y reniega de las anteriores”
Así, Echeverría “habló en su momento de los emisarios del pasado Ahora Salinas habla de la nomenklatura Es un cliché Lo más divertido de esto es que Estados Unidos siempre ha creído este cuento, hasta que el quinto año del sexenio de repente descubre que no es verdad”








