Castañeda habla sobre su libro: en la sucesión, el juego es el engaño

Castañeda habla sobre su libro: en la sucesión, el juego es el engaño
Díaz Ordaz: No tuvo de otra Echeverría: Por el amigo López Portillo: Dudé al final De la Madrid: No me equivoqué Salinas: Córdoba influyó Zedillo: ¿Será Labastida un Moya?
Antonio Jáquez
“Me divertí mucho haciendo este libro”, dice Jorge G Castañeda sobre La Herencia, arqueología de la sucesión presidencial en México, que empieza a circular este lunes 12 y en el que destapa rigurosamente el mecanismo sucesorio que funcionó entre 1970 y 1994
Y es que al adentrarse en los misterios del tapadismo a lo largo de ese cuarto de siglo, Castañeda se enteró de toda clase de historias —”y de un montón de chismes”, acota— por boca de los protagonistas, a las que finalmente acomodó en dos partes en su texto:
“La historia de los vencedores”, compuesta por entrevistas con los expresidentes Luis Echeverría Alvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, quienes cuentan cómo fueron elegidos y cómo eligieron a su sucesor
Y “La visión de los vencidos”, formada por seis ensayos en los que Castañeda analiza las sucesiones del periodo 70-94, apoyado en versiones —en su mayoría off the record— de una veintena de personajes cercanos a los hechos (entre ellos Manuel Bartlett, Emilio Gamboa, Fernando Gutiérrez Barrios, Mario Moya Palencia), y en papeles inéditos, como el diario de Jesús Reyes Heroles
De vencedores, vencidos y testigos hay revelaciones, dudas, contradicciones, omisiones o resistencias “Son materiales para que el lector sea el que decida en última instancia”, dice el autor durante su entrevista con Proceso, la última mañana de marzo, en el jardín situado al lado de su estudio en San Angel
Así, Echeverría insiste en que no metió la mano en el movimiento del 68 y que fue ajeno a cualquier maniobra que influyera en el ánimo del presidente Gustavo Díaz Ordaz para escogerlo como sucesor Y rechaza, además, la versión de Salinas de que propuso a Gamboa como sustituto de Colosio: “No habría tenido la ingenuidad de recomendar a un candidato”
López Portillo dice que en los regímenes en los que “sobrevivió o transvivió” Fidel Velázquez, fue “el gran formador de criterios para la selección de candidatos”; confiesa que Echeverría se inclinó por él, “en primer lugar, por la amistad entrañable que teníamos desde niños”, y cuenta que dudó de su opción por De la Madrid luego de que el candidato reaccionó negativamente ante la expropiación bancaria, en 1982
De la Madrid revela que, en la sucesión de 87-88, Fidel vetó a Bartlett por “rudo” y que el entonces secretario de Gobernación falló en el manejo de las elecciones por “haber creado expectativas que después no pudo cumplir”; que Salinas fue “muy hábil en construir su candidatura”, y que “pienso honestamente que no me equivoqué Que Salinas cometió errores, que levitó, que le fue mal al final pues ya fue un problema de él”
Además, cuenta que se entrevistó con Salinas en Los Pinos para hablar del candidato sustituto de Colosio, el sábado 26 de marzo de 1994, y “al único que me defendió con ganas fue a Zedillo; al salir de ahí me dije: Es Zedillo” Confirma, además, la versión de Salinas de que “de parte de Pepe Córdoba había una gran simpatía con Zedillo desde un principio”
En su entrevista con Castañeda, Salinas avienta bombas y granadas:
“Confirma” que se entrevistó con Cuauhtémoc Cárdenas el 8 de julio de 1988 y que, mediante Manuel Camacho, pensó en proponerle la “opción” de que fuera el jefe del Departamento del Distrito Federal Revela que José Córdoba Montoya influyó en la elección de Ernesto Zedillo como relevo de Luis Donaldo Colosio Cuenta que sondeó con el PRI, el PAN y el PRD la posibilidad de cambiar la Constitución para que otros miembros del gabinete pudieran ser candidatos, entre ellos Pedro Aspe
Beltrones revela una confidencia que le hizo Colosio: Si yo llego, Córdoba no sólo no va a tener lugar en mi gobierno, sino tampoco en el país
Otra historia inédita que se cuenta en La Herencia es que Raúl Salinas de Gortari se opuso a la candidatura de Zedillo y respaldó en cambio a Beltrones Otro episodio revelador sobre Raúl-Zedillo ocurrió a finales de 1992, en Acapulco: Zedillo y su esposa fueron echados por el Estado Mayor Presidencial de la residencia en la que vacacionaban, que era propiedad de Adriana Salinas y se la iba a facilitar a su hermano Raúl
De preguntas y respuestas
Castañeda se ve muy contento Supervisa todos los detalles del lanzamiento de su libro, atiende llamadas de Europa y de Estados Unidos, prepara un viaje a Nueva York, acuerda entrevistas con medios impresos y electrónicos
Cuenta que la idea de escribir sobre la sucesión surgió hacia 1995, cuando al acabar su libro sobre el Che Guevara (La vida en rojo) buscó proyectos futuros Recuerda discusiones intensas con algunos amigos, entre ellos Javier Barros, David Ibarra y Cassio Luiselli, en las que fue afinando la idea de armar un proyecto de historia oral y análisis de lo que han sido las sucesiones “Lo peor que podía pasar era que los protagonistas no aceptaran; y bueno, resultó que los más importantes sí aceptaron hablar”
—¿Aceptaron de entrada o fue un proceso de convencimiento?
—Echeverría y López Portillo aceptaron de inmediato Con ambos había una cierta relación previa, a través de mi padre En el caso de De la Madrid no había esa relación, pero con la mediación de mi amigo Bernardo Sepúlveda, que fue secretario de Relaciones Exteriores en su sexenio, aceptó de buena gana
El caso más difícil fue el de Salinas “Al principio no estaba muy convencido Me ayudó mucho mi amigo Roberto Mangabeira (filósofo brasileño que colaboró con el expresidente en un insólito ensayo contra el neoliberalismo) Tuvimos una primera reunión en Brasil, en el invierno de 1997, no estaba muy convencido, pero se fue convenciendo, en parte porque vio que era pertinente, en parte porque comprendió que sería un trabajo serio, donde no necesariamente todo sería como él quisiera, pero que su punto de vista quedaría muy fielmente reflejado”
—Usted dice en el prólogo que quizá se le objete que no haya hecho ciertas preguntas a los expresidentes, pero que en todo caso no lo consideró pertinente ¿Se quedó con las ganas de avanzar más sobre algún tema?
—No Podrá notarse en la lectura de los testimonios que hay varios puntos en los que insisto y donde simplemente prefieren no responder Y como son políticos muy experimentados y hábiles, pues cuando no quieren contestar, pues no contestan No creo que haya una pregunta importante, de las que a mí me parecían pertinentes, que no les haya formulado, y a la cual no hayan respondido a su modo
Puntualiza: “A veces, la respuesta es una no respuesta, pero ése es el privilegio y la prerrogativa de los protagonistas de la historia: en ocasiones prefieren no responder”
Salinas, por ejemplo, elude explicar por qué sacó de la jugada sucesoria a Gutiérrez Barrios —”dejó de ser secretario (de Gobernación) por las circunstancias, y al dejar de ser secretario dejó de perfilarse”— y le dice a Castañeda que esperará “circunstancias propicias” para comentar por qué no se inclinó por Francisco Rojas como relevo de Colosio
—En su entrevista con Salinas, parece que se quedó en el aire la pregunta de si se equivocó al escoger a Zedillo, que en cambio sí le formula a López Portillo y a De la Madrid en relación con sus sucesores
—El propio Salinas me dijo explícitamente que no quería entrar en demasiado detalle sobre esa sucesión, fue un acuerdo establecido antes de empezar a trabajar Incluso, como sabía que así reaccionaría, cuando le propuse la idea le pedí que me contara sobre la sucesión de Colosio, más no sobre la de Zedillo Ya en las pláticas, traté de ir un poco más allá, y a pesar de su renuencia a hablar de eso, ofrece algunos detalles, comentarios, sugerencias, que son muy importantes, sobre el doctor Zedillo
Decisión y descarte
En su indagación sobre el mecanismo sucesorio, Castañeda ubica dos grandes tipos: por elección o decisión, y por descarte o eliminación “Es una taxonomía útil y que funciona, aunque sé que puede ser discutible, pues hay casos que no son tan claros Por ejemplo, algunos amigos de De la Madrid sostienen que López Portillo optó por él desde muy temprano, pero yo no estoy convencido de que así fue”
Otro caso “complicado es el de Zedillo Parecer ser lo que yo llamo la madre de todos los descartes; pero luego, si nos metemos más a fondo, resulta que quizá no sólo no haya sido un descarte, sino que haya sido una decisión tomada horas después del fallecimiento de Colosio y que todo el procedimiento posterior fue para acomodar una decisión tomada”
Entonces, “hay casos límites, casos que no ajustan demasiado bien, pero hay casos muy claros Díaz Ordaz se inclinó por Echeverría porque no tiene otro, se le van cayendo Echeverría se decidió por López Portillo desde muy temprano y luego simplemente lo va encaminando López Portillo no opta por De la Madrid hasta el final y también porque se le van cayendo sus demás fichas Salinas ha dicho, no sólo a mí, sino a muchos, que construyó la candidatura de Colosio, incluso ha llegado a comentar que se inclinó por él desde su propia campaña, en 87-88”
Acota: “De nuevo, no hay que creerles al pie de la letra, ellos han construido su propia historia y se apegan a ella; lo que dicen no necesariamente es cierto, pero sí nos indica un cierto camino Este juego de por descarte y por decisión funciona y nos permite entender ciertos resortes del mecanismo”
Por la razón que sea, lo que está fuera de duda es que el presidente en turno es el que decide en última instancia quién es su sucesor, lo gesta y lo alumbra, señala Castañeda y apunta a las imágenes de la portada de La Herencia, que reproducen un óleo sobre tela de Ricardo Martínez; se trata de Hombre con niño, en la que el pintor sigue un tema que viene desde los olmecas, pero que parece mandado a hacer para ilustrar las sucesiones mexicanas de fin de siglo: un hombre pariendo a un hijo
La manipulación de las cifras
Se refiere enseguida a otro rasgo notable de la sucesión: el peso de la economía Lo que sucede es que, a partir de 1976, la economía mexicana se vuelve más compleja, entre otras razones porque se inserta en la internacional, y entonces los costos del mecanismo sucesorio se vuelven económicos
Cuenta que en las sucesiones del 76, 82 y 88 claramente hubo un efecto negativo sobre la economía, no de quien fue escogido, sino de cómo se preparó la selección Así, Echeverría coloca a su candidato López Portillo en Hacienda para contrarrestar la enorme fuerza que iba adquiriendo el secretario de Gobernación Mario Moya Palencia; pero al volver a Hacienda parte del juego sucesorio, se posponen medidas económicas indispensables —como la devaluación de la moneda—, bajo el criterio político de proteger al candidato
—Otros casos que usted aborda son los de De la Madrid y Salinas en 81-82 y 87-88; en ambas coyunturas Salinas juega un papel importante, ¿no?
—A propósito del 81, cito una serie de documentos y testimonios, y además López Portillo lo ha insinuado en sus memorias, que se le esconde la información, se le disimula, se le maquillan las cifras del déficit, de las reservas, de la inflación
Y es evidente, por la secuencia de números que provienen sobre todo del archivo de De la Madrid, citado por José Ramón López Portillo en su tesis de doctorado de la Universidad de Oxford, que “la manipulación de las cifras está directamente vinculada a la sucesión presidencial Es evidente que de haber tenido conciencia López Portillo desde julio a agosto del 81 de que la crisis económica en curso era de una magnitud mucho mayor de la que él sabía, hubiera tomado medidas de otro tipo”
Esas medidas “hubieran involucrado inevitablemente al secretario de Programación y Presupuesto, ya que implicaban, ante todo, recortes del gasto, una devaluación de la moneda, medidas en fin que no digo que hubieran imposibilitado la selección de De la Madrid, pero hubieran reabierto el juego”
Apunta: Esa manipulación de las cifras “la hizo alguien, no sucedió por sí misma Hay dos o tres posibilidades: una es que la hizo el propio De la Madrid, pero por algunos testimonios tengo la impresión de que no fue él Y si no fue él, entonces fue el secretario técnico del gabinete económico que era Carlos Salinas de Gortari”
—Aparentemente, Salinas, ya como secretario de Programación, maquilla de nuevo las cifras, pero en su propio beneficio, ¿no?
—Varios testimonios que recojo indican un manejo artificial de la economía, por lo menos de mediados del 86 hasta octubre del 87 Además, se da la salida de Hacienda de Silva Herzog para beneficio de Salinas De nuevo, ¿quién lo hizo, con qué propósito? Pues ésa es una discusión abierta, no pretendo dar una respuesta definitiva
El juego de la seducción
Los prospectos engañan al Gran Elector, y a su vez, el Gran Elector engaña a los prospectos Castañeda se adentra en ese juego perverso:
“Las dos cosas son ciertas e inevitables Los prospectos tienden a engañar al Gran Elector, si no lo engañan no serán candidatos Lo que cambia es la naturaleza del engaño; lo engañan haciéndole pensar que son más leales de lo que son, más tontos de lo que parecen, más competentes o más incompetentes, el engaño puede ser en todas las direcciones posibles porque es un juego de seducción”
En el caso del Gran Elector, “a fuerza tiene que engañar a los prospectos, porque si no los engaña no juegan y si no juegan el juego no funciona con uno o dos candidatos Tres es un buen número, dice De la Madrid, porque si son sólo dos se devoran el uno al otro, y si es uno solo, lo hacen pedazos sus enemigos La clave del mecanismo es que todos los que participan en la contienda crean que pueden ser, con más o menos posibilidades, pero tienen que creer”
—Camacho parece el paradigma del engañado
—En mi análisis comento que Salinas tuvo claro en un momento ya adelantado del sexenio que Camacho no sería Y al mismo tiempo, era indispensable para Salinas que Camacho siguiera pensando que sí iba a ser Y bueno, pues eso termina en un engaño demasiado ostensible, demasiado cruel, de Salinas a Camacho, los últimos días de noviembre de 1993
Las actas marcadas
Inevitablemente, el tema Salinas repica en la entrevista con Castañeda Se le pide que comente uno de los asuntos más polémicos en torno del expresidente en el exilio: su llegada al poder en 88, calificada como fraudulenta
Antes de responder, le pide a un asistente que traiga unos papeles y entonces muestra un manojo de copias de actas electorales, obtenidas en el Archivo General de la Nación (AGN)
“Son muy interesantes; saqué unas 20 actas Pueden decir que las actas que están en el AGN son falsificadas Si son las actas falsificadas se puede ver; por ejemplo —y señala uno de los papeles—, si vemos ésta, que corresponde a la casilla 20 del 11 Distrito de Morelos, es obvio que hay algo raro en los números y en las firmas
“De modo que con lana y con tiempo, aun siendo actas falsas, se puede tratar de entender en qué son falsas, es decir se puede saber mucho de lo que sabemos sobre el 88 simplemente empezando con las actas que están en el AGN Que ahí están, eso es real, como también que se pueden consultar ¿Qué tanto se puede saber? Pues depende, no sé, ése es un punto importante”
Además, “me parece que ya ha pasado suficiente tiempo y el sistema se está viniendo abajo de una manera suficientemente clara, para que entre quienes participaron en la operación de enderezamiento de los resultados haya algunos que estén dispuestos a hablar Cito un caso, que además es un amigo mío que aceptó contar cosas que nunca había contado, que es José Newman Estoy seguro de que algunos de los que hicieron el operativo estarían dispuestos a contar Pero hay que buscarlos, hay que convencerlos, hay que cuidarlos Pero si a nadie le interesa, entonces que no fastidien con el fraude del 88 Yo llegué hasta donde pude llegar”
—Hasta donde usted llegó, parece inclinarse más por la versión de que fue un fraude para ganar, no para ganar por más
—Mi impresión es que fue un fraude para ganar, aunque no dispongo de elementos adicionales a los que ya tenía hace 10 años Lo que aprendí en este trabajo es que hoy sí se puede contar con los datos para obtener una opinión definitiva No tengo esos datos, pero me parece sorprendente y triste que no se haya hecho ese trabajo
Salinas, por su parte, en la entrevista con Castañeda insinúa que las complicaciones del 88 —incluida la caída del sistema de cómputo— son atribuibles al secretario de Gobernación, es decir a Bartlett Es en ese tramo de la entrevista cuando habla sobre el encuentro con Cárdenas en esos días turbulentos
Los factores personales
En La Herencia también se habla sobre el papel de algunas mujeres en las sucesiones, como fue el caso de Margarita López Portillo y Rosa Luz Alegría con el presidente López Portillo, y de Marcela Ibáñez con el precandidato Moya Palencia
Castañeda: “Son personajes importantes Lo que trato de explicar en el texto es que el filtro del gabinete evacúa la sustancia de la contienda Así, no puede haber un precandidato que esté a favor del TLC y otro que esté en contra, porque el que está en contra no estaría en el gabinete y si no está en el gabinete pues no es candidato y se acabó Es decir, el filtro del gabinete homogeneíza, aplana todo; todos están de acuerdo con los asuntos de fondo o tienen que aparentarlo convenciendo al presidente, porque si el presidente duda, pues ya se fregó”
Explica: “Al no haber sustancia, los otros criterios se vuelven muy importantes No digo que decisivos o no, depende de las personalidades y las coyunturas, pero sí sé que los otros factores se vuelven importantes Hablo de los factores personales, es decir, de una especie de americanización de la política mexicana; en Estados Unidos, como los políticos son iguales, lo que cuenta más es el color de la corbata o la sonrisa o la vida personal
“Aquí, en alguna medida sucede lo mismo Criterios o elementos como las relaciones familiares, la vida familiar ordenada o desordenada, la fama pública de honestidad o deshonestidad, desempeña algún papel En el libro se menciona el caso de un precandidato fuerte, quizá dos, que no llegaron entre otras razones por haber padecido tiempo antes de alcoholismo ¿Es ese un criterio? Pues sí, porque los otros elementos no juegan, porque no se puede decir que fulano es muy progresista o muy conservador, o muy audaz o muy discreto, es imposible saberlo porque todos tienen que dar la impresión de que son iguales”
—Usted insiste en su libro en que la sucesión es un proceso tan complejo y alambicado que es difícil sacar conclusiones definitivas, pero ciertamente detectó los resortes del mecanismo
—Algunas ideas están claras, como la del juego de la seducción en el fondo está el hecho de que el presidente puede poner más o menos al que quiera; le cuesta trabajo, tiene que prepararlo, no es poner al que quiera cuando sea Puede nombrar al que sea como su hijo, pero tiene que trabajarlo, inducirlo, conducirlo Es una decisión arbitraria, pero es un proceso previo y posterior a la decisión
Otro punto que se desprende es que “está en juego tanto poder que por ese poder los hombres son capaces de muchas cosas Se dice que cuando el expresidente Jimmy Carter fue a Nicaragua a las elecciones, en 1990, se reunió con Daniel Ortega y para convencerlo de que aceptara su derrota le dijo: ‘Mira, yo he ganado una elección presidencial y he perdido una elección presidencial, y créeme, no es el fin del mundo ni una cosa ni la otra’ En México, sí Porque el poder que está en juego es inmenso; aunque sólo dure seis años, es un poder prácticamente infinito, en todos los sentidos”
Advierte que mientras no se acote el poder que está en juego, “los hombres o las mujeres que contiendan por él, van a ser capaces de muchas cosas”
—Usted aclara en su texto que no se propone observar el desenlace inminente de la próxima sucesión, pero, ¿cómo ve las cosas? ¿Cree que en efecto en el PRI haya un juego abierto?
—No estoy seguro de que sea un juego abierto o semiabierto o falsamente abierto Salinas dice en su entrevista que la pasarela del 87 salió mal porque creó derrotados; ése es el peligro de una contienda abierta dentro del PRI, peligro que por cierto hemos visto en las contiendas abiertas estatales que se han realizado en los últimos dos años
Además, “un problema clásico de todo sistema de elecciones primarias es que los atributos necesarios para ganar una primaria no son necesariamente los atributos idóneos para ganar una elección ¿Cómo se va a ganar la contienda dentro del PRI ahora, cuáles son los atributos necesarios, sea una contienda abierta o cerrada?”
Pregunta: “Por el grado de antagonismo entre Zedillo y Salinas, ¿se estará volviendo crucial el hecho de la protección, de la defensa, de que el candidato sea el escudero de Zedillo ante Salinas? ¿O se quiere un candidato que aglutine a las fuerzas vivas del PRI porque va a haber una contienda artificial donde el aparato va a ser muy importante?”
Todo indica que “en realidad las cosas se encaminan por el lado de Francisco Labastida Pero durante las varias relecturas que tuve que hacer de mi texto, no dejé de evocar el recuerdo de Mario Moya ¿Será Labastida un Moya?”
—¿Abdicará Zedillo de su facultad de intervenir?
—No lo creo El candidato que vaya a salir, el candidato del PRI, será el candidato que Zedillo quería, Bartlett o Miguel Alemán o el que quiera ¿Cómo lo hará? Pues eso puede ser que cambie En todo caso, yo le voy al que pueda derrotar al PRI, me parece que lo más importante es que el PRI pierda
—¿Prefiere que gane Cárdenas o Fox?
—Prefiero que gane el más suceptible de ganarle al PRI Por cierto, aclaro una vez más que no soy asesor de Fox, soy su cuate En su momento me señalaron como asesor de Salinas, de Cárdenas, de Camacho El origen de la confusión viene del tipo de relación que muchos académicos hemos establecido a lo largo de los años con los políticos, buscando de alguna manera influir con nuestras ideas
“Al mismo tiempo, no me decido —y probablemente nunca lo haré— a yo mismo ser un político que enarbole mis propias ideas No me veo demasiado metido en la política electoral, no estoy seguro de que sirva para eso, pero en ningún momento he negado que tendría interés en colaborar en desempeñar un cargo público con un gobierno con el que tuviera una dosis suficiente de acuerdo para poder hacerlo”
Concluye: “Pero en una de ésas simplemente seguiré generando ideas, buenas o malas, con influencia o sin influencia, y escribiendo libros Me entretengo enormemente escribiendo libros”