De la Madrid engañó a JLP; luego, fue engañado por Salinas y Córdoba

De la Madrid engañó a JLP; luego, fue engañado por Salinas y Córdoba
Los nacionalistas perdieron el poder por su incapacidad para señalar los errores de los neoliberales: José Ramón López Portillo
Antonio Jáquez
Roto el sueño de la administración de la abundancia, fracasada la política económica estatista, incumplida la promesa de redimir a los pobres, los tecnócratas tomaron por asalto el poder y desplazaron a principios de los ochenta a la vieja clase política
“Fui el último presidente de la Revolución Mexicana”, dijo López Portillo muchos años después
La historia de la irrupción del clan de los tecnócratas —y de sus políticas neoliberales— fue reconstruida precisamente por José Ramón López Portillo Romano, hijo del expresidente López Portillo y aliado estratégico de Miguel de la Madrid en la coyuntura sucesoria de 1981-82, desde el enclave mayor del neoliberalismo, la Secretaría de Programación y Presupuesto
En su tesis de doctorado en Oxford, basada en parte en los archivos privados de los expresidentes López Portillo y De la Madrid, José Ramón analiza la trama con la que asaltaron los tecnócratas el poder en 1981 y 1987 y documenta cómo la economía se subordinó a intereses políticos
El mecanismo de acceso al poder del grupo encabezado primero por De la Madrid y después por Carlos Salinas de Gortari —en equipos que incluyeron a José Córdoba, Francisco Labastida y Ernesto Zedillo— consistió sobre todo en el retoque de cifras económicas para ocultar, por ejemplo, el tamaño del déficit
“El problema fundamental es el sistema político que ha perdurado por tantos años”, afirma José Ramón durante su entrevista con Proceso, en un viaje relámpago a la capital desde Oxford, Inglaterra, en cuya Universidad es profesor e investigador “No es un problema de los hombres”
Parte del equipo delamadridista que impuso el neoliberalismo, como subsecretario de Evaluación de la SPP, José Ramón admite ahora la falla central de este modelo:
“No se ha dado una atención suficiente a la dimensión de los problemas sociales () Corremos riesgos, pero al final de cuentas dependerá de la democratización plena del país la solución de las graves deficiencias y problemas sociales”
Viendo hacia el 2000, advierte: “Tenemos la disyuntiva de llevar al sistema a una mayor institucionalización, fiscalización y transparencia o hacia un nuevo caudillismo”
De los nacionalistas a los neoliberales
La primera noticia sobre la tesis de José Ramón la dio Jorge G Castañeda, en su libro La Herencia, acerca de las sucesiones presidenciales del periodo 1970-94 El hijo del expresidente López Portillo cuenta:
“La tesis es producto de un interés personal y académico, por explicar la transición del nacionalismo económico al neoliberalismo, que en México se logró de manera mucho más efectiva que en tantos otros países latinoamericanos, por ejemplo Brasil, por el carácter de sus instituciones, en particular el presidencialismo y el viejo sistema de control centralizado Estuve en el gobierno de mi padre y trabajé en el gobierno de De la Madrid durante todo su sexenio, en Roma, y quise darle un sentido a mi conocimiento y a mi interés”
Su estudio abarca del gobierno de Luis Echeverría hasta el final del periodo de De la Madrid, con algunas referencias al sexenio de Salinas, y busca aclarar la forma en que la toma de decisiones fue modificándose
Dados los personajes involucrados, “he considerado importante no distribuir la tesis y menos aún publicarla; es más, debo decir que mi padre no tiene mi tesis, como tampoco la tienen los expresidentes Echeverría y De la Madrid La única otra persona que la ha tenido en este tiempo es mi hermana Carmen Beatriz Desde luego, está disponible en la Universidad de Oxford”
Cuando Castañeda estaba preparando su libro “me pidió una entrevista, le hablé de mi tesis y él quiso ir a buscarla a Oxford Creo que al final mi hermana le facilitó una copia”
—Según Castañeda, la tesis de usted explica el contexto político en que se da el viraje hacia el neoliberalismo ¿Es así?
—La tesis evidentemente se ocupa de cuestiones económicas y de cuestiones políticas que están muy vinculadas Siempre he dicho que la economía no es una ciencia universal; es una ciencia adaptativa que produce modelos y submodelos que van evolucionando como lo hacen los organismos vivos, se van adaptando a un medio ambiente distinto y van proyectando las acciones que, en el corto y en el largo plazo, deben visualizar quienes toman las decisiones
El estudio se orienta a la revisión de la toma de decisiones en gabinetes económicos o por la Presidencia de la República, “a la luz de eventos internacionales y domésticos, y estudia las actas de esos gabinetes y la forma en que se reflejaban ideas y circunstancias Por eso es que tiene un gran contenido de material político”
Hacia 1977 —apunta la tesis de José Ramón, escrita en inglés—, la clase dirigente estaba muy consciente de que tenían que implantarse cambios, pero las dudas sobre qué cambios debían introducirse produjo disputas dentro y fuera del gabinete, principalmente entre los partidarios del nacionalismo económico y los liberales Al final, los nacionalistas fracasaron porque el debate dentro del Gabinete Económico condujo a declaraciones y políticas contradictorias Las enormes reservas e ingresos petroleros retrasaron cambios necesarios en la política económica, lo cual llevó a una crisis ideológica y política, que se empalmó con la crisis tradicional de fin de sexenio
La crisis económica de 1982 contribuyó a acelerar el cambio político, porque llegó tarde y la respuesta de los nacionalistas no tuvo éxito La solución de la crisis fue sesgada de tal manera que el otro bando, los liberales, irrumpieron con una posición más fuerte
José Ramón señala en su estudio que De la Madrid trató de corregir los errores de López Portillo, “pero gradualmente, dentro de la tradición económica liberal de México” Sin embargo, al fracasar en estabilizar el país y frente a una crisis mayor, De la Madrid extendió las reformas neoliberales que tampoco fructificaron
“De hecho, la crisis económica de 1986-88 fue más profunda que la de 1982, y más amplia Los apremios ideológicos y financieros, y la presión externa, se volvieron más importantes Bajo estas circunstancias, el gabinete de De la Madrid se cohesionó crecientemente”
En tanto, los nacionalistas fueron incapaces de señalar los errores de los neoliberales, como éstos sí habían advertido los de ellos en 83, dice la tesis de José Ramón, y condensa esta historia:
(Los nacionalistas) fracasaron en producir una alternativa viable y en convencer a los mexicanos Esto facilitó la consolidación rápida de las políticas neoliberales en 1986-88 y el ascenso al poder de un grupo completamente comprometido con las mismas, con el apoyo total de Estados Unidos
El triunfo de Salinas
En la entrevista, en un restaurante ubicado en el Bosque de Chapultepec, José Ramón relata que los dos grupos que entran en disputa por el mando de la política económica comienzan a forjarse durante el gobierno de Echeverría: los estructuralistas y monetaristas o nacionalistas y liberalistas económicos
El caso es que reformas económicas que tenían que efectuarse ya desde la época de Echeverría, “y desde luego se requerían en el gobierno de López Portillo, se posponen por el beneficio de la afluencia petrolera que permite darle vida a un esquema económico que no sería viable en otras circunstancias Al final del gobierno de López Portillo, cuando los precios del petróleo caen, unos y otros grupos se echan la culpa de los problemas y se llega a una especie de empate”
López Portillo no toma partido por una u otra facción de la política económica —en cuyos extremos estaban el secretario de Hacienda, David Ibarra, y el de SPP, De la Madrid—, “y eso genera un creciente desorden económico que lleva a la crisis de 82”
Con la nacionalización de la banca, en 82, “que es la última manifestación del estatismo económico, se genera el ambiente que permite resolver ese empate a favor de los economistas liberales; el gobierno de De la Madrid puede ya con una gran facilidad excluir a los nacionalistas económicos o a las estructuralistas y orientar la política hacia la ortodoxia monetarista y la prudencia en el manejo de las finanzas”
No obstante —puntualiza José Ramón—, “tampoco ahí se resuelve la disputa entre el neoliberalismo y el viejo esquema de economía básicamente estimulada por el Estado La disputa entre los dos grupos se resuelve después de la salida (de Hacienda) de Jesús Silva Herzog en 1986 y con la entrada de un nuevo grupo: el de Carlos Salinas y Miguel Mancera, que piensan que la liberalización económica debe ir mucho más allá”
Ahora “enfrentamos otra etapa, el neoliberalismo ha generado efectos negativos y no ha permitido el desarrollo social como se había previsto Las lacras de una economía injusta persisten, inclusive se han extendido, y se les tiene que dar respuesta, no solamente al crecimiento económico, que tiene ya un sentido y a la estabilidad económica que está ya garantizada, sino también al problema de la justicia social”
Anticipa que éste es un tema que necesariamente “va a estar en la opinión pública y en el fondo de las campañas políticas a final de este siglo”
Las cifras manipuladas
En su libro, Castañeda analiza la disputa por el mando de la política económica al final de sexenio de López Portillo; establece —con base en la tesis de José Ramón— que hubo una manipulación de cifras que allanó el ascenso al poder de De la Madrid, recoge testimonios que excluyen de esta maniobra al propio titular de la SPP y apunta:
Nadie puede dudar, sin embargo, de que Carlos Salinas, el encargado de elaborar los expedientes para el gabinete económico, exudara esa malicia y mucho más, ni de que José Córdoba, ya desde entonces su cercano colaborador en la Dirección de Política Económica y Social de la SPP, mostrara la pericia técnica para concebir la maniobra e implementarla Se antoja creíble la autoría de la joven y audaz mancuerna en ésta, la primera de sus múltiples y habilísimas operaciones cosméticas, tan redituables para ellos, y tan costosas para el país
—¿Cómo ve ese pasaje? —se le pregunta a José Ramón
Responde que prefiere ver “el bosque”:
“El problema fundamental es el sistema que ha perdurado por tantos años El presidencialismo por su propia lógica genera una mecánica interna en el ámbito político que reduce las opciones para la selección del candidato al gabinete presidencial, o así lo había hecho por lo menos hasta ahora Nunca he creído que los presidentes actúan arbitrariamente, no porque no puedan, sino porque ello les traería consecuencias altamente negativas Sí creo que los presidentes tienen que actuar arbitrando y sí considero que la idea de mi padre en el fiel de la balanza tiene un sentido para explicar la función del presidente en la selección”
Abunda: pero precisamente ese sistema de selección “genera una lógica entre los miembros del gabinete, que es cuidar sus propias espaldas y asegurar su viabilidad Y no es un problema de los hombres, creo, como Ortega y Gasset, que es un problema de las circunstancias Los hombres son, en buena parte, sus circunstancias, que son las de un sistema que impone una lógica”
Esa lógica llevó “de manera necesaria a que los funcionarios actuaran pensando no solamente en la transparencia de sus acciones, sino en su viabilidad política Es el sistema el que lo impone, y mientras no lo resolvamos, mientras no lo hagamos más transparente y más institucional, esa lógica seguirá prevaleciendo”
—La manipulación de cifras se repitió en 1987 De la Madrid, según la indagación de Castañeda, fue a su vez víctima de un maquillaje estadístico semejante al de 1981
—La manipulación de cifras es uno de tantos elementos que hay detrás Obviamente, si las cifras afectan las acciones de uno u otro precandidato, pues serán manipuladas, a favor o en contra, se usarán como armas Pero hay muchas otras formas de actuar en este proceso de selección interna de candidatos Uno de los puntos que reflejo en mi tesis es el proceso que en 81 llevó a una serie de toma de decisiones tardías, quizás equivocadas, que hicieron que la crisis de 82 de profundizara enormemente
Puntualiza: “Creo que con un manejo de cifras mucho más consolidado y transparente en 81, se hubiera podido evitar la gravedad de la crisis de 82 Y una de las cuestiones fundamentales —además de la tasa de interés, el tipo de cambio— es el manejo de las cifras del déficit”
Explica que al desplomarse los precios del petróleo ese año, “el ingreso fiscal se reducía y las expectativas de crecimiento y la estabilidad económica se colapsaban Las cifras del déficit, por tanto, eran fundamentales en la conducción de la inflación y del tipo de cambio En la medida en que las cifras de SPP y de Hacienda diferían casi 60%, llevó a una toma de decisiones equivocadas; en la medida en que fue tan grande esa disparidad, la reducción del gasto público, la corrección de desviaciones y de excesos en las dependencias no se hizo a tiempo ni a profundidad”
—¿Qué tanto pudo reconstruir en su tesis el maquillaje de cifras?
—Sí pude reconstruir, hasta cierto punto, el detalle de esto Hubo varias reuniones de gabinete económico en el gobierno de mi padre, en las que, antes de la caída de los precios del petróleo e inmediatamente después, se ocuparon del problema del déficit fiscal y Hacienda mantenía una cifra mucho más elevada que la SPP Hacienda tenía quizá datos más actualizados y sabía mejor cuál iba a ser la dimensión del déficit
No cree que en las cifras de SPP hubiera “mala fe”, pero admite que sí hubo cálculo político, “quizás en el sentido de que si la SPP reconocía un déficit fiscal mucho más grande, la llevaría a una acción de recortes mucho más profunda; y Hacienda, por otra parte, podría decir lo contrario, excedía la cifra del déficit y obligaba a la SPP a llevar una acción contraria a sus intereses”
La culminación
La historia se repite durante el gobierno de De la Madrid, “aunque de menor manera, porque es un grupo mucho más homogéneo y quizá mucho más controlado, con una experiencia de gabinete económico mucho mayor Enfrenta una situación parecida en relación con las divisas y los créditos de negociación de la deuda que le permitirían al gobierno manejar uno u otro tipo de presupuesto; y hay una disparidad entre las cifras que ofrece Hacienda (Silva Herzog) y la SPP (Salinas)”
En su tesis, José Ramón cuenta que las disputas y manipulación de información en el gabinete económico hizo muy difícil para el presidente la toma de decisiones De la Madrid urgió a las dependencias del ramo —Hacienda, SPP y Banco de México— a que unificaran el marco estadístico Sin embargo, las discrepancias crecieron
“La posición de Silva Herzog se deterioró rápidamente porque, de acuerdo con algunos miembros del gabinete económico, fracasó en producir información confiable, reconciliar diferencias en relación con el nivel del presupuesto y el control de la política económica, refrenar su conducta en discusiones del gabinete y, lo más importante, convencer a los acreedores extranjeros de la necesidad de un enfoque diferente de estabilización y para un nivel de crecimiento económico moderado como condición necesaria para sostener los pagos de la deuda”
Con la renuncia de Silva Herzog —en junio de 1986—, “la era de la estabilización ortodoxa se acabó, ensanchando el camino para los neoliberales al eliminar al principal rival de Salinas en la sucesión presidencial de 1988 Hubo diferentes interpretaciones de la renuncia de Silva Herzog, pero la mayoría recalcó su falta de habilidad para renegociar la deuda, alcanzar un acuerdo viable con el Fondo Monetario Internacional, obtener recursos frescos y superar las disputas de gabinete”
Más adelante, José Ramón afirma en su tesis que “el sistema político mexicano le permite al presidente el derecho de nominar a su sucesor dentro de ciertas limitaciones políticas e internacionales Aunque la comunidad financiera internacional lo apoyó abiertamente, muchos priístas, el sector laboral, políticos de la vieja guardia, e intelectuales, se opusieron a Salinas, porque representaba la línea más conservadora, opuesta al ‘nacionalismo revolucionario’ y comprometida con el neoliberalismo”
Pero justo antes del colapso del Pacto de Aliento y Crecimiento en octubre de 87, De la Madrid escogió a Salinas “como la persona que creyó que mantendría la confianza internacional, y que conduciría una transición económica ordenada hacia una economía más orientada hacia afuera Estaba convencido de que la consolidación del proyecto de transformación económica era esencial para asegurar un fuerte apoyo financiero externo y la inversión extranjera directa, y para alentar la inversión privada y la recuperación económica”
No quiso mandar la señal equivocada al escoger a alguien que podría ser identificado con la vieja guardia del PRI, con populismo o estatismo, como podrían haber sido los casos de Alfredo del Mazo (SEMIP), Manuel Bartlett (Gobernación) o Sergio García Ramírez (PGR) De la Madrid escogió a Salinas a pesar de la oposición interna, en la creencia de que aunque no sería un gran candidato, se probaría a sí mismo en el gobierno