Con la idea de la coalición, “el enemigo empezó a temblar”

Con la idea de la coalición, “el enemigo empezó a temblar”
Señor director:
El esquema de Cuauhtémoc Cárdenas contra la delincuencia en el Distrito Federal funcionará necesariamente
La dictadura priísta es una pirámide kelseniana de la corrupción Los presidentes priístas de la República son la cúspide Con gran perseverancia se han ganado la fama de corruptos y nepóticos, sello indeleble que forma parte de su esencia Del tlatoani priísta sigue en línea descendente la corrupción por los senadores, los diputados, los ministros del poder judicial, los secretarios de Estado, los gobernadores, sus funcionarios, los alcaldes, los agentes policiacos y hasta el policía de más bajo rango, como el que muerde en las esquinas Los líderes priístas de todo tipo (obreros, de mercados, etcétera) siguen el paradigma
Los delincuentes comunes de toda clase están en el cuadro de la corrupción priísta: son sus protegidos, previo pago de la cuota Los Ávila Camacho con sus “comaladas de millonarios sexenales priístas”; los Hank con su “político pobre, pobre político”; los Salinas con sus cuentas en Suiza; los Zedillo con sus mentiras del “bienestar para la familia”, han instituido en el país una moral rateril, y la prueba está a la vista: De los 177 países que existen en la Tierra, México, gracias a los priístas, ocupa el sexto lugar en corrupción Corrupción y delincuencia son hermanas siamesas Pero corrupción y delincuencia son efectos de la dictadura priísta, de manera que, para eliminar los efectos, hay que destruir la causa
En el Distrito Federal el esquema ahora ha cambiado Ya existe una real división de poderes Cárdenas ya no exige a sus secretarios que le pasen la luz, y éstos tampoco exigen lo mismo a sus subalternos, ni siquiera a los policías, y, al contrario, son vigilados para que dejen de morder De momento parece que se han soltado todos los diablos, pero es natural: queda todavía el resabio de las administraciones priístas Es difícil despedir de un plumazo a todos los funcionarios de nivel bajo, empleados y policías que estaban habituados a la corrupción priísta Poco a poco, con un paradigma diferente, se irán acostumbrando a obrar correctamente Los delincuentes comunes, por su parte, están perdiendo la protección que los priístas les brindaban y están siendo diezmados para bien de la sociedad De esto salta una conclusión evidente: para acabar con la corrupción y la delincuencia en todo el país, es condición sine qua non acabar con su causa, la dictadura priísta Que esto se logre o no en el 2000, dependerá de la heroicidad o la cobardía, de la inteligencia o la estupidez, del sectarismo o del patriotismo y de la humildad o la soberbia de panistas, perredistas y demás líderes de la oposición
De llegar divididos a la contienda electoral, se ahorcarán entre ellos mismos ante la burla del enemigo de México, y condenarán al país a continuar con el padecimiento del cáncer priísta, con la cosecha del desprecio de los mexicanos Somos optimistas No creemos que nadie de la oposición actuará dando la espalda a la patria, como lo hicieron los polkos de 1847, por ningún fundamentalismo de derecha o de izquierda El valor de la democracia y el bien común propios de la patria están por encima de todo Con el solo rumor de la coalición de todas las fuerzas de oposición, las rodillas del enemigo de México empezaron a temblar
Atentamente
Salvador Sagrero Santoyo
Morelia, Michoacán