Impugna el modelo asistencialista del Teletón

Impugna el modelo asistencialista del Teletón
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, que he redactado en la forma de artículo
El dolor humano ha sido el motor y la causa de múltiples movimientos, religiones, estudios e iniciativas en nuestra especie La medicina y la tecnología han buscado soluciones a las penurias derivadas del dolor Buda mismo construyó su magnífico edificio de liberación a partir de su reflexión en el dolor, y las instituciones que ayudan a los demás surgieron de un interés legítimo por abatir los diversos tipos de dolor
Sin embargo, es importante distinguir entre los dos principales tipos de ayuda que se brindan desde las instituciones, luego de referirnos a un concepto acuñado por Max Weber: el ethos, que implica la manera en que los pueblos reaccionan ante la vida a partir de una cosmovisión (weltansauung), de la que se desprende una escala de valores La escala de valores que un pueblo tiene se traduce en una ética, cuyos preceptos son de obligatoriedad general, y en una moral, cuya obligatoriedad sólo es individual, entre otras cosas, ante el dolor de los demás
Las catástrofes naturales o causadas por el ser humano, así como las enfermedades, han inspirado a los demás a ayudar, pero, dependiendo desde dónde se ayude, se obtiene una sociedad mejor o más alienada, sometida y controlada Analicemos con calma: Existen básicamente dos modelos de cooperación con quienes están en desgracia: el desarrollo y el asistencialismo
El primero se funda en la confianza que tenemos en que el ser humano es capaz de construir su propio destino, y en que el conjunto de individuos pueden ayudarse entre sí con acciones que impiden que el tejido social se deteriore o se destruya Este modelo cree en la igualdad, no en la uniformidad, y tiene siempre en cuenta el interés general, con fundamento en un humanismo no exento de piedad
El segundo modelo se funda principalmente en una concepción vertical y jerárquica de la humanidad Cree en la desigualdad establecida desde juicios de valor Para este modelo hay seres inferiores y seres superiores Quienes están en desgracia son parte del grupo de los inferiores, y quienes ayudan a éstos forman parte de los superiores Esta actitud se alimenta del judeocristianismo, sobre todo del catolicismo, para el que se merece más el cielo mientras más se sufra, en tanto que la generosidad del protestante, más que piedad o compasión, es interés
Ante fenómenos como el Teletón, y a la luz de estas observaciones, es preciso señalar que Televisa hizo un gran negocio En una formación social donde lo que cuenta es el rating, el control de la tecnología y la acumulación de capital, el Teletón cobra un carácter de ritual donde se sacramentan las diferencias y las asimetrías sociales, políticas y económicas; se transforma en el ara donde ofician los supremos sacerdotes del poder en turno: el presidente del país, los banqueros, los empresarios, los medios de difusión (porque nunca se comunican), es decir, aquellos a los que conviene que este modelo se preserve con sus diferencias abismales, con imágenes del hombre y la mujer triunfadores, como Pedro Ferriz y Lucero
Estas prácticas asistencialistas debieran sustituirse por programas de gobierno que resuelvan de modo permanente las carencias y que permitan el desarrollo pacífico de la sociedad Pero los yuppies en el poder necesitan más Ferrices y Luceros que los sirvan para consolidar su régimen de injusticias Entre trémulas declaraciones de agradecimiento al espíritu de cooperación de un pueblo jodido pero generoso, me parece oír una evocación con olor a dinero y a poder: ¡Bienaventurados los discapacitados, porque ellos nos mantendrán en el Reino de los Cielos! (Carta resumida)
Atentamente
Adán Santamaría Ochoa