Contra la cosificación de los trabajadores

Contra la cosificación de los trabajadores
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, dirigida al doctor Pablo Latapí Sarre, a propósito de su artículo Cómo frenar al país (Proceso 1152)
Doctor Latapí: Quiero expresar a usted que me impresionaron gratamente sus observaciones encaminadas a rescatar lo humano del pragmatismo economicista y tecnocrático que impera
Recordando su aserto de que “para elaborar un presupuesto hace falta tener primero un proyecto de nación”, creo —y estimo que usted estará de acuerdo conmigo— que antes del proyecto de nación debe estar el concepto de hombre, al que se atropella y denigra cuando se le reduce a mero recurso
Con toda razón usted reprueba, “por respeto a mi especie”, la denominación de “recursos humanos”
En la misma línea de pensamiento, habría que reprobar también con la misma energía a quienes han puesto a circular el nombre de Acervo de Recursos Humanos en Ciencia y Tecnología (ARHCT), pues, de acuerdo con mi diccionario de cabecera, acervo significa “montón de cosas menudas / Haber que corresponde en común a varios socios o coherederos”
De este modo, el tal “Acervo de Recursos Humanos” del Conacyt acaba por cosificar radicalmente al ser humano Es ésta una muestra elocuente del concepto en que los personeros de los sectores públicos tienen a los ciudadanos y de la consideración que les merecemos Sobre todo, puede explicar la situación a la que han reducido a las familias, cuyo bienestar tanto parecía importarles en tiempos de campaña
Tanto en edificios públicos como en negocios privados, encontramos letreros de acrílico con la leyenda de “recursos humanos”, e inclusive muchos de “los mejores colegios” ofrecen licenciaturas, diplomados o maestrías en recursos humanos
Como puede verse con el término “acervo”, los trabajadores están dejando de ser humanos para quedarse sólo en la categoría de recursos, pues para el Conacyt ya sólo son cosas menudas e inventariables
Considero que debe rectificarse esta frivolidad de nuestras instituciones, como un primer paso para que la vida pública se oriente verdaderamente a la realización de los valores humanos (Carta resumida)
Atentamente
Roberto Garza Mata