El retorno del exilio: “pasos en la azotea”

El retorno del exilio: “pasos en la azotea”
Salinas le disputa a Zedillo el derecho metaconstitucional de designar sucesor, al final de un sexenio que nunca empezó
Antonio Jáquez
Desde su exilio nebuloso, a través de la revista Newsweek, Carlos Salinas de Gortari se declaró, una vez más, inocente:
Nada supo en su momento sobre el modo escandaloso en que se enriquecía su hermano mayor Tampoco se daba cuenta que los bancos y empresas que remató eran puestos en manos de empresarios inexpertos y a veces —como en el caso de Carlos Cabal Peniche—, inescrupulosos
Salinas pretende olvidar que fue alertado a tiempo —por informes oficiales y periodísticos— sobre las andanzas de Raúl, y los hoyos negros del proceso de privatización y el modelo económico que aún hoy se resienten
La arrogancia de Salinas le hizo creer que podía encubrir las fallas de su proyecto e incluso las maniobras ilegales de su hermano Raúl, afirma Denisse Dresser, investigadora del ITAM, en un texto inédito en México, en el que reseña Salinas y su imperio, de Julio Scherer García
Tras el regreso de Salinas a la escena pública, ocurrió la detención de Cabal Peniche, casualmente una de las piezas que articula el sexenio de Salinas con el de Ernesto Zedillo
Hombre de poder
Como en sus buenos tiempos, Salinas ocupó la portada de la edición internacional de Newsweek, pero ahora —se anuncia—, para hablar “de su hermano, sus enemigos y la ‘atmósfera envenenada’ de la política mexicana” El texto abarca tres planas, ilustrado con tres fotografías Así se publicó también en Newsweek en español, excepto que fue desplazado de la portada por el huracán Mitch y apenas alcanzó el cintillo
El artículo es presentado en ambas ediciones en el marco de una campaña de contrataque del exmandatario “para preservar su lugar en la historia”, dice la nota titulada “Hombre de poder”, de la corresponsal Martha Brant La publicación en Newsweek “podría ser el primer paso de su redención política o más forraje para los conspiracionistas”
La nota de Brant habla también del dominio del salinismo: “México es gobernado por salinistas, desde el actual mandatario para abajo” y cita a un analista que afirma que “no existen zedillistas” Además, “los discípulos de Salinas controlan la economía” y aunque su reforma política es cuestionable, “su legado económico está intacto” y hasta el Partido de la Revolución Democrática “acepta que sus mayores logros son irreversibles”
Quizá porque las ideas de Salinas tienen “cierto valor en México” —afirma Brant—, “puede hacerse escuchar En Dublín —donde vive con sus dos hijos y su segunda esposa, Ana Paula Gerard, de 38 años— está organizando sus archivos presidenciales para publicar un libro, está en el ámbito de conferencias académicas y es un fanático de Internet Si no está de acuerdo con una columna o quiere dar su opinión, lo hace por su celular”
Salinas envió su texto en español y en inglés a las oficinas de Newsweek en Londres, cuenta Brant a Proceso Fue la respuesta de Salinas a las insistentes peticiones de entrevista que le hizo Brant a lo largo de meses “Le mandé no sé qué tantos faxes y contacté a su abogado, Mariano Albor”
El artículo se puede dividir en dos partes, comenta Jorge G Castañeda “En la primera, Salinas argumenta en torno de su hermano Raúl, me parece que de manera sólida, vigorosa; se puede estar de acuerdo o no pero hay una toma de posición bastante novedosa En la segunda parte repite la misma cantaleta de siempre sobre su gobierno, no tiene nada nuevo”
De haber sido su editor en Newsweek —dice Castañeda por teléfono desde Nueva York—, “le hubiera dicho a Salinas que la primera parte del artículo es muy interesante para los lectores, pero que la segunda es un refrito Hay un contraste entre la fuerza, la claridad de los argumentos de Salinas sobre su hermano y la argumentación que se me hace un poco rancia, repetitiva, demasiado abstracta y poco convincente en torno de su sexenio”
—Salinas habla de una nomenklatura en contra de su proyecto, pero no la identifica
—La nomenklatura existe, Salinas era parte de ella Nomenklatura son los que están en el poder en un momento determinado, punto Todos están ligados en México Nunca he creído en la versión de que los dinosaurios perdieron el poder con la llegada de los tecnócratas Unos sí y otros no Carlos Hank, por ejemplo, nunca lo perdió
El sexenio interminable
Tajante, el senador Adolfo Aguilar Zinser dice que el sexenio de Salinas no ha terminado:
“La pregunta que mucha gente se hace es cuándo termina o cuándo terminó el sexenio de Zedillo Y en realidad el sexenio de Zedillo nunca comenzó, porque el calendario sexenal se mide en función de la sucesión presidencial y Zedillo cada día está más condicionado en su perspectiva sucesoria por Salinas, de tal manera que el sexenio de Salinas nunca terminó”
—Salinas reapareció tras de que la fiscalía suiza concluyó su investigación sobre Raúl Enseguida, se detuvo a Carlos Cabal Peniche, fugitivo por cuatro años
—Al margen de que haya una relación de causa-efecto o sea una coincidencia, son hechos que quedan entrelazados desde una perspectiva política Para entender lo que está pasando, hay que puntualizar que Zedillo no tocó un solo elemento sustantivo del proyecto salinista:
“No modificó ni revirtió ninguna de las reformas No tocó ninguno de los intereses económicos que emergieron de los arreglos de poder salinista Esto se debe también en buena medida a que Salinas no utilizó ninguna de las cartas propias; Salinas entendió siempre, y lo entiende ahora, que por más poder que tenga él, el presidente en turno tiene siempre más poder Esa verdad no la entendió Zedillo Por eso empataron”
Abunda: Salinas “nunca escaló la confrontación con Zedillo al nivel en que él sabía que se utilizaría el poder presidencial de manera fatal Pero Zedillo nunca utilizó de manera fatal el poder presidencial contra Salinas Lo único que hizo Zedillo fue meter a la cárcel a Raúl, por crímenes que no quedaron cabalmente demostrados y eso no fue suficiente para disuadir a Salinas, pero sí para emplazar a los dos a una nueva ronda de confrontaciones”
Considera que Zedillo puede verse obligado a escalar el enfrentamiento con Salinas en la medida en que sienta su cercanía en la arena de la sucesión presidencial “Zedillo ha dicho que no quiere intervenir en la sucesión, pero si Salinas lo hace, Zedillo tendrá la necesidad política de intervenir”
Y Salinas tiene un espectro muy amplio para influir en la sucesión presidencial, señala Aguilar Zinser: Puede buscar alianzas con los grupos que quieren recomponer el poder presidencial frente a los embates de la oposición y frente a la descomposición política en curso, “porque en la medida en que las fuerzas democráticas se dispersan, las fuerzas antidemocráticas se agrupan; y ahí están los resultados en Puebla y el perfil que adopta Manuel Bartlett Ahí se da una oportunidad para Salinas de condicionarle a Zedillo la sucesión presidencial y tiene muchos puentes y posibilidades”
Según el senador independiente —quien desde las filas perredistas fue uno de los mayores críticos de Salinas durante su sexenio—, el expresidente anuncia su regreso a México con “pasos en la azotea”:
“Va a Cuba, su familia empieza a decir que el domicilio legal de Carlos es la Ciudad de México —eso lo dice Adriana—, publica en Newsweek Todo esto significa que le está anunciando a Zedillo su regreso en el momento más crítico de fin de sexenio ¿Qué hace Zedillo? Suelta una pieza propia del tablero: Cabal Peniche”
Pero Zedillo “emplaza a Salinas con un cañón grueso que se le puede volver un bumeran La clave de Cabal es que tiene nexos con todos, es el articulador de las transacciones financieras Cabal es la piedra de toque de un enfrentamiento interno Cabal no tiene que ver con la sociedad mexicana: tiene que ver esencialmente con el sistema y con el régimen, representa los intereses de los unos contra los otros, por eso no lo habían agarrado”
El hermano desconocido
Salinas arranca su nuevo alegato refiriéndose a “dos terribles acusaciones” contra su hermano Raúl: el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y el origen oscuro de los fondos depositados en Suiza En el primer caso, caricaturiza a los testigos contra Raúl: “brujas, videntes y chamanes” Igualmente, descalifica a los testigos utilizados por los fiscales suizos: casi todos, dice, “criminales sentenciados”
Se queja de las condiciones “poco menos que brutales” en que está confinado Raúl en el penal de Almoloya aunque fueron impuestas por el reglamento para penales federales que él mismo firmó en agosto de 1991, poco antes de que se inaugurara la prisión de alta seguridad
Admite que el supuesto fondo de inversiones en Suiza con el que Raúl justifica los depósitos “se presta a suspicacias”, pero asegura que él no tiene una explicación “por la sencilla razón de que nunca conocí la existencia del fondo” Tampoco se enteró en su momento, aunque como presidente de México “trabajé intensamente para estar bien informado”, de la riqueza de Raúl:
“Los reportes a partir de 1995 sobre los recursos y la supuesta fortuna de mi hermano fueron una completa sorpresa para mí”
Aguilar Zinser dice al respecto: “Esa es una de las grandes mentiras que dice Salinas En su gobierno, tuvo informes oportunos sobre los negocios de su hermano por lo menos de dos fuentes: la contralora María Elena Vázquez Nava y empresarios de Monterrey que se quejaron de las andanzas de Raúl”
Con el escándalo encima por el descubrimiento de los fondos de Raúl en Suiza —a finales de 1995—, Vázquez Nava declaró primero que la Contraloría no tenía capacidad para detectar operaciones “de esa magnitud”; pero luego corrigió esa versión con un comunicado, en el que reveló que ante informes que recibió sobre “actividades irregulares” de Raúl, “tomé la decisión de recomendar al entonces presidente de la República la salida de la administración pública del Ing Salinas, cosa que ocurrió en 1992”
La prensa de Monterrey se ocupó puntualmente de las andanzas de Raúl, reseñando sus encuentros con empresarios, académicos, políticos y líderes sociales El mismo presidente Salinas dejó correr la versión de que su hermano Raúl era “supervisor” de obras en Nuevo León y su delegado plenipotenciario, según dijo el senador y empresario Alberto Santos de Hoyos:
“Raúl llegaba y decía: El señor presidente está muy interesado en que yo ayude a resolver los problemas de Nuevo León; qué problemas tienen con la federación ¿Trámites burocráticos, permisos denegados? Yo los ayudo En esas condiciones, lo natural es que se le abrieran las puertas y que se aprovecharan sus ofrecimientos para el justo y sano desarrollo del estado”
Pero también para beneficio propio y de sus allegados, según otras historias documentadas Por ejemplo, recibió un crédito de Serfin por casi 2 mil millones de pesos (viejos), tras de que el banco fue adquirido por Adrián Sada González; más tarde, se supo que Raúl y Sada hicieron transacciones financieras para un proyecto de negocios no esclarecido
Bancomer también le prestó a Raúl, 7,500 millones de pesos, meses después de que compró el banco Eugenio Garza Lagüera; el magnate además le abrió las puertas del Tecnológico de Monterrey a Raúl, para una investigación sobre telecomunicaciones cofinanciada por empresas del ramo encabezadas por amigos de Raúl, como Iusacell de Carlos Peralta
De todos modos, empresarios de Monterrey se quejaron con el presidente de que Raúl “estaba provocando tensiones muy fuertes en el ámbito de los negocios, incluso por la adquisición de bienes raíces”, relata Aguilar Zinser “¿Y qué hizo Carlos? Le pidió a Raúl que se fuera al Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de California en San Diego, es decir lo desterró mientras se calmaban las aguas en México”
Si Carlos Salinas no lo sabía “vivía en otro país y anestesiado, porque muchos lo sabíamos Fui a la Universidad de California y estuve platicando con el director a tres metros de Raúl, que estaba comiendo en la otra mesa; le dije que Raúl estaba ahí porque empresarios de Monterrey le pidieron al presidente que lo sacara y porque había grandes sospechas de que Raúl estaba involucrado en actos de corrupción masiva”
De Monterrey salió también una de las primeras notas periodísticas sobre los presuntos nexos de Raúl con capos del narcotráfico En octubre de 1991, tras la detención de Juan Nepomuceno Guerra, fundador del llamado Cártel de Matamoros, El Norte informó que “la supuesta protección policiaca para don Juan llegó a su más alto nivel cuando supuestamente se asoció en la construcción de un parque industrial en Vallehermoso con un hermano del presidente, Raúl Salinas de Gortari”
En el boletín londinense Latin American Newsletter —comentado en México por varios columnistas, entre ellos Raymundo Rivapalacio— se habló también, en febrero de 1993, de los negocios de Raúl al amparo de Conasupo “Se presume ampliamente que Raúl usó su puesto para hacer dinero”
En marzo de 1993, en la revista Visión, Cuauhtémoc Cárdenas también denunció los “aparentes actos de corrupción” de Raúl Éste respondió que estaba dedicado “exclusivamente” a tareas académicas, como “un trabajo de microhistoria que he venido realizando durante 10 años en el Ejido Colectivo Batopilas de la Región Lagunera de Coahuila”
De hecho, Raúl Salinas cumplió un corto exilio en San Diego, donde lo acogió Wayne Cornelius, en el centro de Estudios México-Estados Unidos
En el Peloponeso
En Salinas y su imperio, Julio Scherer García recrea una conversación con Juan Sánchez Navarro en el Club de Industriales Frente a un grupo de amigos, el empresario dijo que “sería difícil aceptar que el presidente fue ajeno a las andanzas de su hermano mayor”; y contó:
Avanzado el sexenio más o menos a la mitad, Raúl enamoraba a una mujer y quería poner a sus pies un mundo que ningún otro pudiera ofrecerle: Las Mendocinas, el rancho incomparable que mira a los volcanes, al Pico de Orizaba, al Nevado de Toluca La hacienda estaba como nunca, terminados los caminos interiores con la mano de obra de soldados comisionados para la tarea Habría caza, habría pesca, que para eso eran sus lagos profundos y el valle extendido como el mar Llevaría centenares de invitados y en un escenario romántico se haría admirar a caballo, diestro en las artes de la charrería
El presidente, informado de las pretensiones de Raúl, le prohibió que pusiera un pie en Las Mendocinas Sin decirlo, le advertía: escándalos, no
Decidido a salirse con la suya, Raúl fue claro y me pidió mi rancho para su fiesta “Cuenta con él”, le dije
El día señalado vi llegar caravanas de invitados —900, me informaron— y para mi sorpresa observé un ruedo engalanado que no conocía Raúl quería todo para su enamorada, todo para él, y había ordenado por su cuenta que sin medir tiempo ni dinero se levantara el redondel La fiesta detuvo los relojes —me dijo más tarde— y no la hubiera imaginado más intensa Toreó al atardecer y desde la arena poseyó los ojos que lo contemplaban
En la reseña sobre ese libro, publicada en la revista estadunidense Foreign Policy, Denisse Dresser asegura que la arrogancia de Salinas le impidió ver muchos problemas del país y lo hizo creer que podía encubrir a Raúl:
“A la cabeza de una Presidencia inexplicable, alimentado por su ambición desenfrenada, Salinas gobernó absolutamente Pero según varias de las fuentes de Scherer, su arrogancia le impidió ver muchos de los males del país Salinas supo de la guerrilla en Chiapas, pero pensó que la podía cooptar con gasto social Salinas estuvo al tanto de las maniobras ilegales de su hermano, pero creyó que podía desviarlas del escrutinio público Acostumbrado a ser tratado como Dios, Salinas empezó a actuar como si lo fuera Quizá es por eso que, solo y desterrado en la humedad de Dublín, ha leído la Historia de la Guerra del Peloponeso, de Tucídides, una obra maestra que describe dolorosamente el destino fatal de los arrogantes y soberbios”
Lo que emerge de las páginas del libro de Scherer —sigue Dresser— “es la visión sobria de Salinas como un típico político del PRI disfrazado de modernizador El fue, antes que nada, un producto de 60 años de dominio de un partido En otras palabras, él nunca dejó de ser un priísta Con toda probabilidad, los historiadores lo recordarán como un reformador fallido, como el presidente que trazó el borrador de una economía moderna, pero dejó fuera los fundamentos de una política moderna”
Dresser obsequia un epitafio para el expresidente:
“La obsesión personal de Salinas con la estabilidad de su legado excluyó la ruta de la competencia política real Atrapado entre el deseo de institucionalizar la ‘Salinastroika’ (reforma económica) y limitar el ‘PRIsnost’ (reforma política), Salinas acabó sin un futuro, una reputación e incluso un país en el cual envejecer Como dice una de las fuentes de Scherer, ‘no fue México la pasión de Salinas La pasión que lo derrumbó lleva su nombre'”