Miseria, saldo de tres sexenios obsesionados por el mercado

Miseria, saldo de tres sexenios obsesionados por el mercado
Mea culpa tecnocrática: El origen de la guerrilla, en el abandono social; no basta el equilibrio macro: MMH
Carlos Acosta Córdova
En medio de la convulsión de los mercados financieros nacionales (que llegó a niveles dramáticos el jueves 10: el dólar casi alcanza los 11 pesos; la bolsa cayó cerca de 10%; las tasas de interés se dispararon a 50%), el gobierno del presidente Ernesto Zedillo se queda solo, sin argumentos frente a la crisis, y sufre severos cuestionamientos:
—Legisladores de todos los partidos le echan en cara su tozudez cuando insiste en que la economía está bien y que la turbulencia financiera internacional poco afecta la “economía real”
—Los banqueros se le enfrentan: se agrupan para echar abajo sus medidas monetarias, que critican públicamente, y peor: contra las tesis oficiales, afirman que la incertidumbre y el nerviosismo en los mercados se debe más a factores internos que a la volatilidad internacional
—Especialistas, intelectuales y medios de comunicación le reclaman por la falta de decisión para encarar la crisis financiera y por estar esperando a que las cosas se arreglen por sí solas
—Organismos internacionales señalan que las políticas económicas seguidas hasta ahora en el país conducen a una mayor pobreza de la población
En ese marco, un insólito cuestionamiento del expresidente Miguel de la Madrid vino a coronar el ambiente de enjuiciamiento generalizado hacia el gobierno Quien gobernó al país de diciembre de 1982 a noviembre de 1988, dijo que atender únicamente los equilibrios macroeconómicos, en demérito de los sectores productivos, ha llevado al país a niveles extremos de pobreza y desigualdad que lo tienen hoy al borde del estallido social
Los fenómenos de inestabilidad social y política ya están presentes en el país, dijo el hoy director general del Fondo de Cultura Económica:
“La rebelión chiapaneca, la presencia del EPR (Ejército Popular Revolucionario), tienen su raíz en los problemas económicos y sociales”
De la Madrid participó, el martes 8, en la presentación del libro México Social 1996-1998, editado por Banamex Allí, dejó el silencio que había guardado por años; criticó las políticas económicas de los últimos sexenios; advirtió los riesgos de inestabilidad social; la emprendió contra el énfasis que el gobierno pone en las bondades de los mercados y en los equilibrios macroeconómicos; habló de la amenaza de recesión; señaló la insuficiencia de las medidas monetarias que actualmente aplica el Banco de México, y llamó al gobierno a recuperar la senda del crecimiento para evitar los conflictos sociales
En pocas palabras, rompió con su pensamiento, abjuró de su obra y, de manera elíptica, señaló el fracaso de las políticas económicas que sólo atienden al mercado y producen más miseria y desigualdad
Hoy en México, dijo, tenemos todavía “amplios grupos de población en estado de pobreza extrema” y “la marginación ha aumentado en números absolutos”
Aunque sin ánimo de confrontación o de crítica abierta, no fue poco lo que dijo De hecho, en varios puntos le enmendó la plana al presidente Zedillo, a su antecesor y a sí mismo Por ejemplo, en materia de crecimiento económico —que fue de cero en su sexenio, 3% en el de Salinas y 09% hasta 1997 en el actual—, dijo que es preciso recuperar, “a la brevedad posible”, las tasas históricas de 6%, para superar las condiciones de desigualdad y de pobreza (Entre 1940 y 1982, la economía mexicana creció a una tasa superior a 6% anual, en promedio, según los indicadores de bienestar en México, de Leopoldo Solís)
Si no se crece a esas tasas y si no se revierten esas condiciones, “las posibilidades de nuestro desarrollo económico y social serán menores y es muy probable que se produzcan fenómenos de inestabilidad social y política”
En las metas del presidente Zedillo no aparece un crecimiento económico de ese tamaño En su Plan Nacional de Desarrollo (1995-2000) se establece una meta de 5% anual promedio para todo el sexenio Por el desplome registrado en 1995, de más de 6%, y el menor crecimiento esperado para este año —no más de 4%, según analistas consultados por el Banco de México—, derivado de la volatilidad financiera —que tiene encarecido el crédito y parados los proyectos productivos— la economía crecerá poco en el futuro
De la Madrid es, inclusive, más pesimista: México, dijo, no escapará de la recesión, que ya está presente en 40% de la economía mundial
Iniciador que fue de la disciplina fiscal, de la estabilidad macroeconómica —obligada, según él, por el desorden financiero que dejaron Luis Echeverría y José López Portillo—, el expresidente critica ahora que se atiendan exclusivamente los equilibrios macro y se descuiden los apoyos a la economía productiva y, sobre todo, las políticas de desarrollo social
Abogó, empero, por dichos equilibrios “Nuestra estrategia de desarrollo, para lograr que ésta sea firme y perdurable, debe seguir preocupándose por mantener los equilibrios macroeconómicos fundamentales, el de finanzas públicas y de balanza de pagos Nuestra experiencia histórica nos enseña claramente que el crecimiento económico se detiene o se vuelve intermitente cuando las finanzas públicas se han desbalanceado o cuando la balanza de pagos se ha sostenido durante algunos periodos con base en enormes endeudamientos externos que dan lugar a crisis recurrentes cada vez mayores”
Pero —y aquí la crítica— eso es insuficiente:
“En mi opinión, no bastan los equilibrios macroeconómicos para lograr un crecimiento sostenido Se requieren también políticas de fomento selectivo hacia los sectores prioritarios que más lo ameritan Destaco, por su incidencia amplia en el empleo, el sector agropecuario y la mediana y pequeña industrias”
Eso dijo en su intervención formal, en la presentación del libro de Banamex Terminado el acto, aceptó preguntas de reporteros y amplió:
“No pretendo, ni mucho menos, volver a las políticas de promoción del pasado, a base de un proteccionismo excesivo o a base también de subsidios ilimitados Eso no lo puede soportar el país y no podemos volver para atrás Pero sí necesitamos diseñar políticas de fomento selectivo y poder empujar los sectores que más nos interesan”
Fue una crítica frontal a las administraciones que siguieron a la suya, pues en ellas, sobre todo en la de Carlos Salinas de Gortari, desaparecieron prácticamente todos los fideicomisos del Banco de México y de Nacional Financiera —Fogain, Fonei, Fomin, Fonep, entre otros—, que permitieron a la pequeña y mediana industria elevar sus niveles de competitividad y productividad
Algunos economistas críticos sostienen que, inclusive, en el sexenio pasado —encarrerado el gobierno en materias de desregulación económica y de apertura comercial— hubo un desprecio por el apoyo a la industria Jaime Serra Puche, el entonces secretario de Comercio y Fomento Industrial, decía que la mejor política industrial era no tener política industrial
En el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Zedillo sí se propuso una política industrial, pero “no están los instrumentos para llevarla a cabo No basta fijar metas Hay que determinar qué instrumentos se van a utilizar para cumplir esas metas”, según David Ibarra, en una entrevista reciente con ese semanario
En su momento, Miguel de la Madrid fue el iniciador de un abandono sistemático del Estado en su participación en la economía En su sexenio empezó el “achicamiento” estatal con la venta de empresas públicas y el retiro del gobierno de muchas ramas productivas También inició la mayor inserción del país en la economía mundial: durante su administración, México entró al Acuerdo General de Aranceles aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) En suma, con él empezó a dejarse la economía nacional en manos del “mercado”, proceso que se precipitó dramáticamente en el gobierno de Salinas —con el amplio programa de privatizaciones— y se ha continuado en el actual
Ahora, De la Madrid critica los excesos de lo que él inició Dijo el martes: “No podemos confiar totalmente en las fuerzas del mercado para promover nuestro desarrollo, ni por sectores ni en su aspecto social Se necesita una inteligente intervención del Estado para complementar la acción del mercado y para, inclusive, hacer que éste sea realmente eficaz”
Luego abundó ante reporteros:
“No basta un mercado libre para lograr las metas de desarrollo El mercado libre es bueno para producir, pero no es bueno para distribuir Y hay tareas que el mercado no cumple Yo señalaría, entre ellas, las políticas de desarrollo social, las políticas de planeación a largo plazo El mercado sirve mucho para el corto plazo, pero no nos ayuda a avizorar el largo plazo”
Sin embargo, matizó: “Así como el mercado no necesariamente sirve para todo ni cumple sus propósitos adecuadamente en todos los aspectos, tampoco hay que creer que la intervención del Estado sirve para todo o que siempre trae consecuencias benéficas Una política de intervención de Estado inadecuada causa también problemas al país”
Por eso, insistió, “se necesita una intervención inteligente del Estado Debemos movernos en el equilibrio de nuestro sistema económico, que es una economía mixta, donde coexisten el mercado y el Estado, la propiedad privada y las libertades económicas con deberes del Estado para regular y gobernar la economía Es cuestión de buscar los equilibrios apropiados”
En el exceso, sugirió De la Madrid, se cometió el pecado La apertura comercial abrupta y la amplia desregulación económica, emprendidas en el sexenio de Salinas y fortalecida en el de Zedillo, dejaron la economía del país en manos del mercado
Y en el pecado va la penitencia: no sólo en materia económica —cierre de empresas, desempleo—, sino también en lo social “hay un claro deterioro de los índices de bienestar social”
El expresidente se siguió de frente: “Yo creo que muchos de los fenómenos de delincuencia (que hoy se viven en el país) vienen de ese demérito en las condiciones sociales Yo creo que hay fenómenos de inestabilidad del país en varios puntos que debemos atender con todo cuidado (Por ejemplo), el problema de la rebelión chiapaneca, el problema del EPR, son problemas que tienen su raíz en los problemas económicos y sociales Y la forma de combatirlos a fondo es con políticas de desarrollo”
Más: “Yo creo que cualquier sociedad que descuida sus aspectos sociales está en riesgo Es un riesgo permanente Por eso hay que poner toda la atención en satisfacer razonablemente los problemas sociales Pero esto no será posible si no logramos recuperar el crecimiento económico”
La pobreza no es el tema central
El expresidente sabe de lo que habla En su sexenio (1982-1988) la economía no creció prácticamente —apenas 031% en todo el sexenio—, y la pobreza aumentó sustancialmente De acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “el porcentaje de la población que vive en la pobreza absoluta aumentó de 19% en 1984, a 24% en 1989”
De hecho, las declaraciones del expresidente coincidieron, en la semana, con la publicación del Informe sobre Desarrollo Humano 1998, del PNUD, en el que se da cuenta de un persistente deterioro de los indicadores de bienestar en México
El documento revela que el ingreso per cápita de los mexicanos disminuyó, en un año, en 615 dólares, y que el Indice de Desarrollo Humano del país —un indicador que vincula esperanza de vida, logro educacional y PIB per cápita real— es inferior al de países de la región, como Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica y Panamá
Ya en su informe del año anterior, el PNUD revelaba algunos de los efectos en la distribución del ingreso de las políticas de ajuste económico En 1996, señalaba, 15 personas tenían, cada una, un patrimonio superior a los 1,000 millones de dólares, por lo que su riqueza combinada era igual a 9% del Producto Interno Bruto
En contraste, millones de mexicanos sobreviven con un ingreso de un dólar al día Entre 1989 y 1994, 15% de la población estuvo en esa condición, señala por otra parte el libro de Banamex que presentó De la Madrid
Justo el día en que el expresidente reclamaba más atención al bienestar de la población, la Secretaría de Hacienda informó sobre los detalles del tercer recorte al presupuesto federal, entre los que destacan una nueva disminución de los gastos sociales Muy en línea con lo realizado en los sexenios del propio De la Madrid y de Salinas En esa docena de años, el gasto público pasó de representar 414% del PIB en 1983, a 26% en 1994 y salieron afectados fundamentalmente los gastos en salud, educación, infraestructura y subsidios
Ahora, aunque por otras razones —hacer frente a la disminución de ingresos que provocó la baja en los precios del petróleo— también los gastos sociales resultaron ser los más afectados Por citar unos ejemplos, los programas alimentarios (Liconsa, Tortilla, entre otros) sufrieron un recorte acumulado de 731 millones de pesos, equivalentes a 12% del gasto autorizado para este rubro; el presupuesto para el desarrollo social y productivo en regiones de pobreza se redujo en casi 4%, es decir, en 460 millones, y el principal programa de combate a la pobreza, el Progresa, se recortó en más de 820 millones de pesos, 16% de lo originalmente programado
Al día siguiente de que se hicieron públicos los detalles del tercer recorte al gasto, el secretario de Desarrollo Social, Esteban Moctezuma, compareció en el Senado para hacer el análisis del informe presidencial, y allí fue seriamente cuestionado por los legisladores de su propio partido
En efecto, la senadora priísta Judith Murguía le pidió al funcionario “soluciones concretas y eficaces al fenómeno de la pobreza”, porque —advirtió— “la permanencia de expectativas insatisfechas, hoy puede resultar en conflictos y realidades que amenacen la estabilidad social, política y económica del país”
Por su parte, Moctezuma dio cuenta del desinterés oficial en esta materia: “En el Congreso, en el Poder Ejecutivo, en los estados y en los municipios, el tema central de la vida cotidiana de México no es el compromiso por rescatar a México de los problemas lacerantes de la pobreza”, admitió
Y, como si iniciara el sexenio, propuso “a las fuerzas políticas y sociales del país” el diseño de una política social de Estado “por medio de un acuerdo nacional contra la pobreza, para poder establecer un proyecto nacional claro y consensuado para el inicio del próximo milenio” Así dijo Y ni de los senadores de su partido arrancó aplausos, según las crónicas del día
Finalmente, en el deslinde que hizo Miguel de la Madrid la semana pasada, no dejó de señalar que por la preeminencia del “mercado” en la economía nacional, las políticas resultan insuficientes Interrogado sobre las medidas de política monetaria que ha aplicado recientemente el Banco de México —restricción de la liquidez, alza en tasas de interés, uso de reservas para defender al peso— dijo que resultaban “insuficientes”, precisamente porque “la globalización de los flujos financieros limita mucho la eficacia de las políticas nacionales”
El mismo término de “insuficientes” y “limitadas” emplearon en la semana los directores generales de los tres bancos más grandes del país para calificar las medidas instrumentadas por el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, para enfrentar la turbulencia en los mercados financieros
De hecho, coincidieron públicamente en que el nerviosismo y la incertidumbre que provoca la volatilidad de los mercados se debe en mayor medida a factores internos —sobre todo la falta de decisión para resolver temas como el Fobaproa, el anatocismo y la fragilidad de los bancos— que a las condiciones externas
No le creen, pues, al gobierno cuando insiste en que todos los problemas vienen del exterior