La miseria en Chiapas, víctima cautiva del desastre
Las inundaciones arrasaron con todo: pueblos enteros, caminos, puentes, ganado, y una cifra incalculable de vidas humanas
Julio César López, Isaín Mandujano y Pedro Matías
SIERRA Y COSTA DE CHIAPAS- La muerte, el hambre y las enfermedades, prevalecen en las zonas afectadas del estado de Chiapas, después de las fuertes inundaciones ocurridas en la primera semana de septiembre Sin embargo, las cifras del desastre apenas empiezan a conocerse
El agua cortó carreteras, derrumbó puentes y desapareció pueblos Llegó con tal ímpetu, por nuevos cauces, que abrió otras cinco bocabarras más en el litoral
A una semana de la precipitación pluvial sin precedente —en cinco días llovió el equivalente a un año, según la Comisión Nacional del Agua—, no se puede hacer un recuento fidedigno de los daños porque todos los días se descubren nuevas poblaciones arrasadas
Hasta el viernes 18, la Coordinación de Información para la Costa del Estado de Chiapas, en su boletín 23 informó que el total de muertos era de 162 Ese mismo día, el presidente Ernesto Zedillo, dijo que los damnificados eran 400,000
Un informe confidencial del gobierno del estado con datos preliminares recabados hasta el 15 de septiembre, elaborado municipio por municipio, al que tuvo acceso Proceso, precisa: resultaron afectados 44 municipios, con 616 comunidades afectadas, de las cuales 353 comunidades permanecían incomunicadas; había 106,774 damnificados, 407 muertos, 849 desaparecidos y 159 albergues
Aunque hubo modernos ranchos ganaderos que fueron barridos con todo y sus hatos, sobre todo en el municipio de Pijijiapan, los principales afectados son los humildes habitantes de las riberas de los ríos, muchos de ellos asentamientos irregulares, y de los cinturones de pobreza de las principales cabeceras municipales
Para la organización no gubernamental Cáritas Mexicanas, que ha desplegado una red de ayuda en las comunidades más apartadas e incomunicadas de la zona, de las 700,000 personas que viven en la Sierra y Costa, unas 300,000 resultaron afectadas La Cruz Roja Mexicana estima que el número de los muertos podría ser superior a 400
Los municipios más dañados son Tonalá, Mapastepec, Motozintla y Pijijiapan En este último se desbordaron por lo menos 17 ríos
Nunca había pasado algo igual
Aristarco Robledo Barrios, de 63 años, camina cabizbajo entre los escombros de su casa, en la cabecera municipal de Motozintla
Jefe de una familia formada por 15 personas, vivía de la renta de cuatro humildes y pequeños cuartos —edificados en un terreno de 900 metros cuadrados— hasta que el martes 8 una avalancha de agua, arena, piedras y palos sepultó el patrimonio logrado en “toda una vida de trabajo y sacrificio”
Con lágrimas contenidas, señala: “Esta era mi casa” Voltea hacia la derecha, y dice: “Aquí estaba mi cocina Era de tabique Teníamos dos estufas bien chingonas, y ahora ya no tengo ni en donde caerme muerto”
Aristarco coloca ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón, y suelta el llanto Con voz quebrada, agrega: “Nunca había pasado algo así”
A sus espaldas se ve parte de la destrucción que causó la fuerte lluvia que azotó a la Sierra, la Costa y la Fraylesca entre el 5 y el 11 de septiembre
Acongojado, don Aristarco explica: “El agua vino con piedras desde el hospital del Seguro Social Después el río rompió aquí, en la esquina, en la 6ª Oriente Nosotros salimos cuando el agua ya nos daba en el pecho y no pudimos sacar nada”
En toda esa vasta zona prácticamente se camina sobre los techos de las casas Todo quedó bajo toneladas de tierra
Aún así, los lugareños vigilan su “propiedad” porque, aseguran, “hay muchos rateros que están saqueando lo poco que quedó”
Algunos rescatan “aunque sea las láminas” y antenas parabólicas y de
Sky
, mientras los menos afectados desentierran sus vehículos (las grúas cobran 1,000 pesos por automóvil), estufas y demás enseres domésticos
En la 6ª Oriente había un taller mecánico que ahora luce como cementerio de camiones y microbuses En uno de ellos se lee: “Jehová es mi guerrero Quién como mi Dios”
En una vivienda llena de arena se salvaron algunos libros
El agua envenenada
“, de Fernando Benítez, es uno de ellos
El alcalde de Motozintla, Héctor Leonel Paniagua Guzmán, estima que en su municipio fueron afectados 22 barrios de la cabecera, aparte de decenas de comunidades que hasta el miércoles 16 estaban totalmente aisladas e incomunicadas:
“600 casas y diez instituciones educativas fueron totalmente destruidas, y 1,000 más fueron dañadas Hasta este día tenemos 20 decesos y 27 desaparecidos, pero no hay información de varias comunidades, por lo que la cifra podría aumentar”
Según él, diariamente se reparten en su municipio más de 100,000 litros de agua embotellada y se entregan más de 20,000 comidas entre la población afectada, que asiste a los lugares habilitados como albergues, controlados por el Ejército, al mando del general de brigada Luis Roberto Gutiérrez Flores “Están comiendo bien”, recalca
Don Aristarco Robledo asegura que el apoyo anunciado no llega a los verdaderos damnificados “Sólo agua nos han dado”
La señora Magdalena Soto resume: “El gobierno es pura llamarada de petate”
El sacerdote Heiman Vázquez Medina se suma: “Me he dado cuenta de que ha llegado mucha ayuda He visto llegar varios tráileres con ayuda, pero la carga la están almacenando, mientras que en los albergues la gente se queja de que no tiene qué comer o beber”
Habla de las comunidades más dañadas: Benito Juárez, San José Ixtepec, Miguel Alemán, El Remate y Buenos Aires, donde “la gente más humilde perdió todo lo que tenía” Y concluye: “El presidente Zedillo ha dicho que va a ayudar a las comunidades, pero no creo que lo haga con todas”
Aquí no quedó nada
En Mapastepec existía una comunidad que se dedicaba a la ganadería y que ahora se ha hecho famosa porque prácticamente desapareció del mapa: Valdivia, uno de los pueblos más viejos de la Costa
De acuerdo con los pobladores que lograron salvarse, ese lugar era habitado por más de 4,000 personas; 1,800 están en albergues de la cabecera municipal Otras 200 se refugiaron en Pijijiapan
Del resto nada se sabe Ni siquiera están registrados en la lista oficial de desaparecidos Menos en la de los muertos, porque en todo ese municipio el gobierno reporta el deceso de tan sólo diez personas
Los sobrevivientes de Valdivia creen que sus familiares fueron sepultados por el agua y la arena que inundó sus viviendas la madrugada del 8 de septiembre
En Pijijiapan también quedaron entre el agua y la arena Nueva Flor, La Central, Las Margaritas, Brazo de Coapa, Venustiano Carranza, Buenos Aires y La Polomorona
Sintetiza Pedro González Armas, de Las Margaritas: “Aquí no quedó nada, pero gracias a Dios la gente está completa”
Apenas se pueden ver los techos de lo que fueron las viviendas La gente está desesperada y trata de rescatar “lo que se pueda”
En Valdivia, lugar al que se llega caminado y cruzando ríos en garruchas, ya se percibe un olor fétido “Es el ganado que quedó enterrado”, comentan unos “Son los desaparecidos”, afirman otros
Lo cierto es que estos poblados parecen grandes playones o desiertos En varios lugares se observan cruces que muestran que los nativos enterraron a sus muertos casi a flor de tierra
El presidente municipal de Pijijiapan, Gilberto de los Santos Cruz, acepta que lejos de mejorar la situación se agrava “porque el abasto de alimentos es insuficiente y cada día encontramos más muertos”
Revela que los comerciantes están elevando los precios de los productos básicos y protesta porque el Ejército “es muy burocrático” para el reparto de los víveres
La versión del alcalde, que en su oficina tiene un cartel del Che y ninguna foto del presidente Zedillo o del gobernador, es confirmada por decenas de pobladores de diferentes comunidades de la Costa, que se arremolinan en Paredón en espera de apoyo
Un caso: El juez rural Teódolo Cruz Mejía, de Los Coaches, caminó once horas a pie para llegar a Paredón a pedir apoyo “para los de la Marina”
Llegó a las cuatro de la tarde del miércoles y la ayuda se la dieron a la misma hora del día siguiente Pero tuvo que esperar un día más debido a que el trayecto en lancha es de más de seis horas, y el viaje no se puede hacer de noche
Para el traslado, la población civil cooperó con el costo del combustible para cuatro lanchas: 1,800 pesos Los lancheros de Paredón ponen sus embarcaciones y trabajan gratis
Otro ejemplo es el de Rosemberg Espinosa Gálvez, de Punta Flor, municipio de Arriaga, que llegó desde el martes y el jueves no había recibido los víveres para sus compañeros que están aislados desde hace diez días
Salatiel Medina Ochoa, uno de los lancheros, protesta: “Nos molesta que no den la ayuda temprano, porque la gente está desesperada y no podemos llegar a los lugares más alejados, a donde ni el Ejército ha entrado”
Otro lanchero voluntario, Juan Cueto Gómez, sostiene que “la ayuda que anuncian en la televisión no llega a las comunidades apartadas porque hay mucha negligencia y burocratismo
“¿Dónde quedarían los miles de dólares que donó el Papa? ¿Dónde la ayuda que está llegando en los camiones?
“Los niños están sufriendo hambre y enfermedades —en varias comunidades ‘prohibieron’ comer pescado, ‘porque el mar está contaminado’— mientras la comida está guardada en el cuartel del 62 Batallón de Infantería y con los de la Armada”
Los tres lugareños aventuran que en Valdivia murió “cuando menos la mitad de la población”
Tan alarmante es la situación, explican, que muchas comunidades están siendo abastecidas por mar por los propios civiles, partiendo desde Paredón, donde el agua “únicamente alcanzó los 45 centímetros”
Los lancheros van hasta comunidades de Mapastepec, municipio que hasta la fecha está totalmente incomunicado por tierra Surten de alimentos a las comunidades de Las Salinas, Santa Isabel y 15 de Abril, entre otras
En Tonalá ayudan a Cabeza de Toro, Nojarras, Los Manguitos, Pueblo Nuevo y La Polka
Del municipio de Pijijiapan comenzaron a apoyar a El Alambrado, Zapotal y Los Coaches, que siguen viviendo rodeados por el agua, atacados por enfermedades gastrointestinales, conjuntivitis y los hongos que salen en los pies
Ayuda selectiva
En Tonalá hay quejas contra el alcalde Mario Alberto Villanueva porque, según varios denunciantes, dice que está muy cansado cuando le van a pedir ayuda
“No nos recibe y en cambio se va al restaurante El Tizoncito, a dar entrevistas a los periodistas de televisión”
En ese mismo municipio, en la comunidad Josefa Ortiz de Domínguez, los nativos se quejan de que el reparto de apoyos ha sido selectivo
En una carta enviada a la delegación de la Cruz Roja de Tonalá, los lugareños especifican que el comisariado y el agente municipal entregan los alimentos únicamente “a los militantes del PRI” Ese municipio es gobernado por Acción Nacional
El ayuntamiento perredista de Pijijiapan tampoco se salva Los priístas aseguran que cuando sobran alimentos son repartidos entre los seguidores del PRD
Todo esto, a pesar de que el presidente Ernesto Zedillo ha reiterado, en sus múltiples visitas a la zona devastada, que la ayuda humanitaria no se debe politizar
El cronista de Escuintla, Antonio Fernández, de casi 80 años, dice que hace 206 años pasó algo parecido, según datos que tiene de leyendas de sus padres y abuelos: “Cuando vino el agua, lo que hice fue tomar mis papeles y mis libros para salvar la historia de la región; de todo lo demás —animales, casas y cultivos— ya nada se sabe”
Datos oficiales
Según el documento interno del gobierno del estado, los municipios afectados por el desbordamiento de los ríos son: Arriaga, Tonalá, Mapastepec, Pijijiapan, Acacoyagua, Acapetahua, Escuintla, Villa Comaltitlán, Huixtla, Mazatán, Huehuetán, Tuzantán, Tapachula, Suchiate, Frontera Hidalgo, Tuxtla Chico, Cacahoatán y Unión Juárez, en la zona Istmo-Costa-Soconusco
En la Sierra Fraylesca: Motozintla, Mazapa de Madero, Chicomuselo, Frontera Comalapa, Angel Albino Corzo, Amatenango de La Frontera, La Concordia, Villacorzo y Villaflores
En Los Altos-Norte-Fronteriza: Jititol, San Cristóbal, Simojovel, El Bosque, Independencia, Amatenango del Valle, Teopisca y Altamirano
En la zona Centro: Chiapa de Corzo, Jiquipilas, San Fernando, Cintalapa, Chicoasen, Tuxtla Gutiérrez y Venustiano Carranza
En la Selva: Sitalá y Tila
De acuerdo con el documento, la superficie dañada es de 20,500 kilómetros Señala que a pesar del esfuerzo gubernamental, que ha incluido transporte de combustible y víveres desde Guatemala, “continúa la falta de alimentos”
Reconoce también que, debido a “la incertidumbre que existe todavía”, se han empezado a registrar robos a casas, comercios y vehículos que quedaron varados en las carreteras
Da a conocer que las carreteras dañadas fueron las de Tapanatepac, Oaxaca-Arriaga-Huixtla-Tapachula; Huixtla-Motozintla-El Jocote; Tapanatepec-Tuxtla; Angel Albino Corzo-Siltepec y el libramiento de Ocozocuatla
Informa que en Valdivia la Armada de México rescató a 30 personas, las que “informan que presuntamente fallecieron 151 personas”
“Queremos dispensas”
En un recorrido por algunas de las poblaciones afectadas se puede observar que constantemente llegan alimentos, ropa, medicinas, agua, cobijas
Frente a los aviones que aterrizan, cientos de damnificados suplican: “¡Necesitamos ayuda! ¡Queremos víveres!”
La carretera federal costera, recién terminada, está semidestruida Cerca de Tapachula, decenas de personas se sientan con una cartulina en la mano: “Tenemos hambre, queremos dispensas” (sic)
El obispo de la diócesis de Tapachula, Felipe Arizmendi Esquivel, explica que este desastre incuantificable se produjo en la zona geográfica en la que hay más deforestación
Recuerda que los ahora damnificados construyeron sus hogares en las márgenes o muy cerca de los ríos, muchos de los cuales se desbordaban constantemente, en proporciones menores, pero “eran avisos para alertar a la población de que algo catastrófico podría suceder y, finalmente, ocurrió; ahora sufrimos las consecuencias”
La diócesis elaboró un plan de trabajo, cuya primera etapa consistió en rescatar a las personas que estaban en peligro; en la segunda se busca ayudar a los sobrevivientes; en la tercera, se emprenderá la reconstrucción provisional de las viviendas, y la cuarta, consistirá en buscar terrenos retirados de los ríos para crear nuevas poblaciones
Mientras que el Ejército distribuye alimentos y despensas sólo en albergues, los sacerdotes buscan a los damnificados de comunidades incomunicadas “Estamos trabajando en plan de complementación, no de competencia”, aclara el obispo
Resalta la solidaridad de las organizaciones no gubernamentales y empresas privadas, y reconoce la labor que realiza el Ejército, “al que en otras ocasiones los hemos criticado por sus acciones”
Erwin Reyes, jefe del departamento de información de Cáritas Mexicana, con base en Tapachula, informa que el Ejército está dejando la ayuda en las cabeceras municipales, por lo que se requiere se distribuya hacia las comunidades
Para esto, Cáritas estableció cinco centros de acopio: Tapachula, Huixtla, Motozintla y Arriaga, y 19 centros de distribución Los productos básicos que necesitan en los centros de acopio son maíz, frijol, arroz, aceite, leche, sal, agua y azúcar Han enviado a la zona de desastre 135 toneladas de alimentos
Reyes considera que de alguna manera el gobierno es responsable de lo que sucedió, por haber permitido los asentamientos humanos en lugares de riesgo de inundaciones Critica que en la entrada del siglo XXI, las autoridades gubernamentales no tengan planes de desarrollo poblacional para prevenir catástrofes como ésta En la mayoría de las poblaciones no sabían lo que es un Comité de Protección Civil
Según él, rescatistas profesionales estiman que la cifra de muertos podría se de entre 2,000 y 3,000 y podría haber de 30 a 40 comunidades desaparecidas “En donde antes había pueblos hoy sólo hay arena”








