Rodolfo, el más reciente intento de infiltración; “Mi hermano está muy enojado…”

Rodolfo, el más reciente intento de infiltración; “Mi hermano está muy enojado
El narco ha llamado a las puertas de Los Pinos con De la Madrid, Salinas y, ahora, Zedillo
Carlos Marín
La noche del jueves que se hizo pública la versión de su eventual involucramiento en una operación de lavado de dinero, la expresión del arquitecto Rodolfo Zedillo Ponce de León seguía siendo una mezcla de susto y azoro
—¿Y cómo reaccionó su hermano?
Su mirada parecía retornar a Los Pinos, a la oficina del presidente de la República, con quien había estado unos minutos antes:
“Está muy enojado El sabe que no le miento, que no cometí ningún delito Pero sí, la verdad es que mi hermano está molesto conmigo y con todo esto por lo que estamos pasando”
Cuenta que su hermano le dijo que aclarara todo, que dijera la verdad y no dejara lugar a dudas porque, si debía ir a la cárcel, sería el propio presidente quien se aseguraría de que así fuera
Los calambres no eran para menos: la banda mexicana más relevante del narcotráfico, la de Amado Carrillo, estuvo a punto de integrarse a la familia presidencial
De hecho, mediante operaciones de lavado de dinero, el narcotráfico ha tratado de irrumpir, con mayor o menor éxito, en el ámbito filial de los tres más recientes presidentes de México: Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León
Desde enero de 1992, un tío del entonces presidente, Carlos Enrique Cervantes de Gortari, permanece encarcelado en Estados Unidos —afirma que injustamente—, bajo cargos relacionados con el narcotráfico
En México, de las tres familias presidenciales, el único pariente bajo el escrutinio por lavado de dinero es Raúl Salinas de Gortari, en torno del origen de su desmesurada fortuna
De Miguel de la Madrid, su hermana Alicia, su hijo Federico y su sobrino Jorge Hurtado Horcasitas —éste con una responsabilidad mayor como cabeza de la empresa— salieron perdiendo en el Grupo Corporativo Anáhuac desde que a finales de 1996 la empresa fue intervenida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, a causa del fraude que se le imputó a uno de sus socios, José Luis Sánchez Pizzini, con recursos del Instituto Mexicano del Seguro Social
Ahora, Federico y Jorge han salido a relucir (sin cargos de responsabilidad penal) en la cesión del control accionario del Grupo Corporativo Anáhuac al cartel de Amado Carrillo Fuentes
En su ascenso a la punta del sistema, el narcotráfico salpica a personajes no sólo de la política —incluido el abogado litigante Diego Fernández de Cevallos, excandidato panista a la Presidencia de la República—, sino también de la banca, de la industria de la construcción y de la comunidad artística
Sobre la familia Zedillo, en grabaciones difundidas el año pasado por el general bajo proceso Jesús Gutiérrez Rebollo, el suegro del presidente, Fernando Velasco Márquez, es aludido en conversaciones telefónicas —interceptadas en tiempos de Antonio Lozano en la Procuraduría General de la República— entre un abogado y los hermanos Amezcua, presuntos narcotraficantes
“Ni siquiera por mi pensamiento ha pasado ser narco”, dijo a Proceso (14 de julio) el papá de Nilda Patricia Velasco de Zedillo
En el caso de Rodolfo Zedillo, un influyente desconocido —Jorge Fernando Bastida Gallardo— que presumía del respaldo de un poderoso líder sindical —Leonardo Rodríguez Alcaine—, estuvo a punto de engatusarlo en una peligrosa operación financiera: se presentó como “inversionista” pero, según las autoridades hacendarias y judiciales, su labor consiste en lavar dinero procedente del narcotráfico, al servicio de un consuegro que después se le murió, Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos
Por un pelito
De manera suscinta, el problema de Rodolfo Zedillo se originó hace poco más de un año (el 22 de enero de 1997), al ser contactado, a propósito de un proyecto arquitectónico personal y a través de uno de sus socios —Juan Carlos Fernández García— por los mismos presuntos lavadores de dinero que a finales de 1996 se habían apoderado del Grupo Corporativo Anáhuac
El licenciado Juan Carlos Fernández García, copropietario de Integración de Sistemas para la Construcción (la empresa del arquitecto Zedillo), suscribió un contrato de coinversión con un millonario sin pedigrí, Jorge Fernando Bastida Gallardo
Bastida Gallardo provenía del Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas, en el que durante 20 años hizo negocios de contratismo —alimentos, por ejemplo— con el consentimiento de su cercanísimo amigo, el dirigente Leonardo La güera Rodríguez Alcaine, ahora secretario general de la Confederación de Trabajadores de México También, según las autoridades, es propietario del restaurante Mazurca, en la colonia Nápoles (donde alguna vez fue a comer el Papa Juan Pablo II)
En el SUTERM, este personaje fue delegado “departamental” y ayudante del secretario de Previsión Social —Eduardo Lecona— hasta unos tres años, cuando se volvió millonario
Rodolfo había elaborado el proyecto para la construcción de un hotel en la Zona Rosa; su socio creó Operadora Metropolitana de Hoteles, y un arquitecto reconocido en el medio, Juan Alberto Zepeda Méndez, les puso en suerte a Bastida Gallardo, dispuesto a invertir 8 millones 750,000 dólares
El contrato de coinversión contemplaba, entre sus cláusulas, la siguiente:
Séptima Confindencialidad Las partes convienen en mantener en forma confidencial y a no divulgar ni utilizar para su propio beneficio o de terceros la información relacionada con la coinversión aquí contemplada, así como del desarrollo del Proyecto, salvo que convengan lo contrario por escrito
Como promotores del contrato firmaron Fernández García y William Daboub; como el inversionista, Jorge Fernando Bastida Gallardo, y por la Operadora, volvió a firmar el socio de Zedillo en Intecon (Fernández García)
Según el texto, el amigo de Rodríguez Alcaine debía entregar el mismo día de la firma del contrato (22 de enero de 1997) un anticipo de un millón de dólares; en abril 5 millones 770,000 dólares y el saldo en la fecha del Cierre Financiero del Proyecto
Rodolfo Zedillo asegura que Bastida no entregó un solo dólar, “ni como adelanto ni como nada”, porque en realidad nada del contrato se cumplió
De no ser —asegura— por la intervención del bufete Barrera, Siqueiros, Torres Landa y Asociados, que puso objeciones a lo que había suscrito el socio de Zedillo (no en Operadora, sino en Intecon, subraya), su situación “evidentemente sería muy delicada, porque nosotros ignorábamos lo que hoy sabemos del señor Bastida Gallardo”
—Alguien se presenta con su socio, le ofrece invertir más de ocho y medio millones de dólares en un proyecto de usted, ¿y lo aceptan así nada más, sin averiguar de dónde sacó tanto dinero?
—Nos lo presentó un colega mío de profesión, el arquitecto Juan Zepeda, y me dicen los dos que el señor Bastida Gallardo tiene muchos años en el sindicato de electricistas y que es persona de confianza del señor Rodríguez Alcaine, y nadie imaginó que hubiera nada ilegal en la inversión que sugerían
—¿Ni su socio ni usted recibieron dinero de Bastida Gallardo?
—Ni un centavo Tan es así, que fui a España a ofrecer mi proyecto a Melía (la empresa hotelera internacional) y me lo compraron, como compraron a Serfin el terreno de Reforma y París, donde se construirá el hotel
Melía —dice— pagó a Serfin 85 millones de dólares por el terreno, y Rodolfo Zedillo cobró un millón 800,000 dólares por su proyecto
El colega fugitivo
Desde la clandestinidad, Juan Alberto Zepeda Méndez asegura al reportero que su problema es “muy parecido” al del hermano del presidente Ernesto Zedillo
“Es muy difícil saber o investigar a la gente con que se trata”, dice por el teléfono
Zepeda Méndez es el colega de Rodolfo Zedillo, quien presentó a éste y a su socio (Fernández García), a principios de enero de 1977, con el consuegro de Amado Carrillo
Al menos hasta el viernes 20 de marzo, Zepeda Méndez era un prófugo más de la justicia El miércoles 18, los agentes federales habían apresado a su padre, Juan Zepeda Novelo (hermano del fallecido marido de la actriz y cantante María Victoria), uno de los principales ejecutivos de Bufete Industrial, probablemente la segunda constructora (después de Ingenieros Civiles Asociados) más importante de México
El padre y el hijo están acusados —lo mismo que otras cinco personas, entre ellas el consuegro de Amado Carrillo e Isaías Bastida Gallardo— por lavado de dinero en el Grupo Corporativo Anáhuac
Zepeda Méndez tiene 36 años, como su colega Rodolfo Zedillo
Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, el fugitivo fue subdirector, durante seis años, del Fideicomiso Acapulco y participó en diversas obras en Guerrero durante los gobiernos de Alejandro Cervantes Delgado y José Francisco Ruiz Massieu, tales como la Autopista del Sol y los fraccionamientos La Cima y Punta Diamante
Admite haber realizado negocios con Bastida Gallardo desde hace unos diez años, “después de habernos conocido en Houston”, cuando fue director de Obras Públicas en Acapulco
“Acordábamos obras modestas, entiendo que de Leonardo Rodríguez Alcaine, entre éstas unos departamentos en la Gran Vía Tropical, al lado del hotel Majestic Luego nos dejamos de ver y me dediqué al financiamiento institucional de grandes proyectos”
Hace año y medio, más o menos, “vi la posibilidad de obtener contratos en la Comisión Federal de Electricidad, con créditos españoles y estadunidenses”, dice para explicar su reencuentro con Bastida Gallardo
En distintas reuniones con el entonces dirigente de los electricistas y hoy de la CTM, Rodríguez Alcaine, “La Güera siempre me hizo notar que Bastida Gallardo era de toda su confianza”
Por esa razón —sostiene en la dificultosa y poco audible llamada telefónica—, hizo sociedad con quien ignoraba tuviese la menor relación con El señor de los cielos
Esa sociedad se concretó el 4 de noviembre de 1996 y llevó a Juan Zepeda y a su padre, junto con los Bastida Gallardo, a la operación por diez millones de dólares con que se hicieron del control del Grupo Corporativo Anáhuac
Zepeda Novelo, al parecer, ignoraba que su hijo le había puesto a su nombre 934,686 acciones de la serie B, exactamente las mismas que adquirió Jorge Fernando Bastida Gallardo
De su relación con Rodolfo Zedillo, dice que se conocieron hace unos seis años por medio de amigos comunes y por tener una misma profesión
“Yo no aparezco en el contrato de Operadora, pero participé en la conceptualización del negocio”
Reconoce ser quien presentó al arquitecto Zedillo con Bastida Gallardo y que su relación con el hermano del presidente “se enfrió por abril” del año pasado, cuando empezó a trascender que el amigo de Rodríguez Alcaine andaba fuera de la ley
“A Rodolfo le consta que Rodríguez Alcaine decía que a Bastida le tenía toda la confianza”
Bajo evidente presión y contra reloj, la llamada sólo da para que Juan insista en que tanto él como su padre siempre pagaron impuestos, concursaron y ganaron obras de manera legal y son “absolutamente inocentes”
Anáhuac, Bastida y Fernández de Cevallos
En Anáhuac quedaron con una participación accionaria menor que sus nuevos socios, la hermana, el hijo y el sobrino del expresidente Miguel de la Madrid, Alicia, Federico y Jorge Hurtado, este último con mayor capital que los dos primeros
Cuando —a finales de 1996 y a consecuencia del fraude con recursos del IMSS— el Grupo Corporativo Anáhuac fue intervenido por la CNBV, Jorge Fernando Bastida Gallardo contrató los servicios de Diego Fernández de Cevallos
Entonces el consuegro de Amado Carrillo firmó los cheques números 76859 y 76860, a nombre de Fernández de Cevallos, de su cuenta de Fondo México Inmobiliaria en el Banco Anáhuac, por un millón 995,000 y dos millones de pesos, respectivamente
Al periódico jalisciense Público —que dio a conocer el asunto de Rodolfo Zedillo en su edición del jueves 19, y reprodujo uno de esos cheques—, el excandidato del PAN a la Presidencia declaró al día siguiente:
“A mí me solicitaron una intervención en favor de un grupo financiero, no de una persona física”; dijo desconocer si existe o no un nexo entre Bastida Gallardo u otra persona con actividades delictivas; aseguró que el Grupo Anáhuac “no tuvo ni tiene una responsabilidad al respecto y desconozco cualquier acción o conducta que implique lavado de dinero o narcotráfico”
Respecto de que los cheques hayan sido firmados por quien las autoridades suponen operador de El señor de los cielos, declaró:
“Lo relativo a mis ingresos le corresponde al fisco, y sobre ese particular no tengo nada qué informar Ni si recibí ni si no recibo, ni quién expide un cheque ni en dónde se deposita”
El reportero Eduardo Castañeda insistió:
—El señor (Bastida Gallardo) no es la persona a quien correspondería firmar el cheque El cheque es de una inmobiliaria
Y Diego Fernández remató:
“No sé de qué me estás hablando Lo que sí te puedo decir es que de mis ingresos sólo le reporto al fisco Para acabar pronto, ni a mi mujer”
Hermanos cómodos
En marzo de 1994, cuando Ernesto Zedillo coordinaba la campaña de Luis Donaldo Colosio a la Presidencia, dos de sus hermanos, Verónica y Rodolfo, enfrentaron una demanda por incumplimiento de contratos de construcción
Intecon suscribió convenios con algunas constructoras chiapanecas para construir, a título particular, 200 viviendas de interés social en el fraccionamiento Las Torres y fueron demandados penalmente por “fraude, encubrimiento y los que resulten”, según la averiguación previa que se abrió en Tuxtla Gutiérrez (3047/CAJ 4/93) El monto de lo reclamado fue de algo más del equivalente a un millón de pesos actuales Se les acusó de girar cheques sin fondos para sufragar sus deudas (Proceso 907)
El jueves del enojo de su hermano —el presidente—, Rodolfo dijo al reportero que “aquello fue cuando los bancos dejaron de otorgar créditos Los finiquitos de los demandantes representaban el 10% de los montos contratados y los acuerdos para el pago fueron firmados ante la Cámara que nos agrupa Yo tuve una promesa de nuevo crédito, y en la industria de la construcción es común que se pacten pagos adelantados El litigio está resuelto desde entonces y fue retirada la demanda”
Comenta que la familia Zedillo no anda recorriendo las oficinas de gobierno ni buscando entrevistas con funcionarios
Asegura que con lo que hace y tiene —”el proyecto que me compró Melía es absolutamente sano”—, no puede quejarse:
“Cada quién en mi familia tiene su actividad particular No hacemos ostentación, mucho menos uso, del cargo que tiene mi hermano”
Piensa que “Dios me libró” de caer en la operación financiera con el presunto lavador de dinero del extinto Amado Carrillo y quiere que acabe ya la pesadilla del escándalo
Dice Rodolfo Zedillo que la condición de presidente de la República que tiene su hermano —”de manera inevitable, pero sin dificultad, porque para todos nosotros lo principal es que Ernesto no tenga el menor problema por nuestra causa”—, hace que el resto de la familia se cuide de hacer negocios extraordinarios, “porque pudieran surgir sospechas de influyentismo, por más que nuestras carreras profesionales nos lo permitieran”
—¿Quién es entonces el hermano incómodo?
—Ninguno Todos preferimos que Ernesto tenga el mayor éxito en su carrera política y anteponemos, créame, cualquier pretensión económica, a su trabajo