“El secretario de Gobernación sabía lo que iba a suceder”
Echeverría recibió 120,000 pies de película, con los detalles de la masacre filmados desde seis cámaras
María Scherer Ibarra
La noche del 1¼ de octubre de 1968, Angel Bilbatúa, camarógrafo oficial de la Presidencia de la República, ordenó a su ayudante, Cuauhtémoc García Pineda:
—Váyase mañana a Gobernación, a las siete en punto Y no haga preguntas
Al día siguiente, en esa secretaría, lo esperaban varios agentes federales Cargaron cámaras de cine y le ordenaron que los acompañara, sin decirle a dónde Una camioneta enfiló hacia el norte y se detuvo en el interior del estacionamiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en Tlatelolco
García Pineda fue conducido al piso 19 y ahí se encontró con Servando González —el célebre director de la película Viento negro—, que también trabajaba para el gobierno desde el sexenio de Miguel Alemán
González dirigía la instalación de tres cámaras ante los ventanales de la espaciosa oficina
Esa mañana, en distintos puntos de la Plaza de las Tres Culturas, otros camarógrafos preparaban sus equipos de filmación: uno en lo alto de la iglesia de Santiago Tlatelolco; otros dos, cubrieron otros ángulos
Por la noche, seis cámaras de cine habían capturado 120,000 pies de cinta; imágenes hasta hoy desconocidas de la matanza del 2 de octubre
Casi 30 años después, Cuauhtémoc García Pineda y Servando González relatan a Proceso lo que vivieron aquel día
Corre película
Servando González prestaba sus servicios en la Secretaría de Gobernación y durante el movimiento estudiantil filmó diversos aspectos de mítines, disturbios y manifestaciones
Dice que la víspera de la masacre se le dio la orden —no recuerda a través de quién— de acudir a Relaciones Exteriores con seis equipos de cine, y de mantenerlos en funcionamiento
“Ahí estuvieron García Pineda, Armando Dávila, Emilio Fernández y otros fotógrafos, cada uno con su cámara Por supuesto, ninguno imaginábamos lo que iba a suceder”, comenta
González y García Pineda estuvieron en el piso 19 hasta las cuatro de la madrugada del día siguiente
García Pineda —apodado El Matador—, habló con la reportera en el deplorable cuarto donde vive, en Morelia
“Rodamos desde el mediodía hasta que la oscuridad nos lo impidió”, recuerda
“Filmamos también con reflectores”, corrige Servando González
Indignado por los resultados del reciente encuentro de Luis Echeverría con un grupo de legisladores, García Pineda asegura:
“Echeverría estaba enterado de lo que iba a suceder”
Servando González no se aventura:
“El secretario de Gobernación sabía de la gran concentración que se avecinaba Pienso que deseaba presentar al presidente los hechos, en vísperas de las Olimpiadas”
Miente Echeverría
García Pineda responsabiliza a Luis Echeverría de la desaparición de la película y exige que el expresidente dé cuenta de ella
“Echeverría lo sabía Servando era su amigo A él le encargó la filmación”
El Matador trabajaba directamente con Angel Bilbatúa Era asistente de camarógrafo en la Presidencia de la República
Por instrucciones de Echeverría —dice— Servando González hacía un seguimiento fílmico del movimiento estudiantil
El martes 1¼ de octubre de 1968, Cuauhtémoc supo a través de Bilbatúa: “El señor presidente sale a Guadalajara”
El asistente creyó, como solía suceder, que viajaría con Díaz Ordaz; pero su jefe le indicó que debía presentarse al día siguiente, a las siete en punto, en la Secretaría de Gobernación
—¿Y yo qué tengo que hacer en Gobernación? —preguntó a Bilbatúa
—No haga comentarios; usted vaya —le ordenó
En Relaciones Exteriores, los agentes que lo habían trasladado lo auxiliaron en la instalación de las cámaras Arriflex y descargaron los rollos
Servando González instruyó a García Pineda para que colocara las cámaras detrás de los ventanales que miran hacia la plaza
Con timidez, el asistente propuso rodar desde lo alto de la iglesia, a fin de dominar la plaza Ignoraba que, de hecho, había ya una cámara colocada ahí, además de otras en la explanada
Relata Servando González:
“Los camarógrafos que envié filmaron desde varios ángulos Un director de cine se protege en esos eventos irrepetibles Coloqué cámaras en todos lados Esa fue la fórmula”
Cierre de cortina
La película se filmó, de principio a fin, detrás de las cortinas
García Pineda recuerda que así lo exigió el director Servando González, pero éste aclara que así se lo exigieron los agentes de Gobernación
Las cámaras quedaron colocadas justo en el punto en que las telas se unen Los tripiés hidráulicos les permitían cierto margen de movilidad
La precaución tenía como propósito evitar el reflejo de las lentes
Fue terminante, además, la prohibición de fumar porque —según les explicaron— las brasas podían ponerlos en la mira telescópica de algún francotirador
Tampoco se permitiría salir de la oficina Montado el equipo, cerca del mediodía, El Matador lo intentó
—Usted no sale de aquí —se le amonestó
García Pineda llamó a Bilbatúa a Los Pinos, hambriento y enfadado
—Mándeme unos tacos
—Matador, pórtese bien y no haga comentarios —le respondió el reputado camarógrafo
A las dos de la tarde, con los primeros manifestantes que llegaban a la Plaza, González y García Pineda hicieron correr las cámaras Inmutables, los agentes de Gobernación observaban
El Matador recuerda las fastidiosas horas de la filmación previas a la balacera Miraba a los estudiantes congregarse frente al edificio Chihuahua Desde el piso 19 se podía ver la llegada de los primeros contingentes y vehículos militares
Afirma haber visto el momento en que una luz de bengala bajaba con suavidad, sostenida de un paracaídas
Faltaban unos minutos para las seis de la tarde; la balacera empezaba, desatada Observó entonces a la gente en carrera hacia el edificio Chihuahua Reconoce que perdió el control y, desencajado, encendió la marcha automática de la cámara y se tendió sobre el piso
Unicamente se levantaba para cambiar los rollos, uno tras otro Intermitente como la balacera, la producción se interrumpió con la caída del sol
Para entonces, veía arder los pisos superiores del edificio Chihuahua, donde había hecho blanco el disparo de cañón de una tanqueta militar Miraba las llamas, amenazantes
Servando González —según el relato de El Matador— en ningún momento se dejó ganar por la cobardía Impávido, permaneció tras la lente
“Servando es muy macho Lo filmó todo”, dice
“El 2 de octubre me hizo mucho daño Era cumpleaños de mi hija Alicia y mi familia me esperaba”, lamenta Servando González
No fueron en balde las recomendaciones de los agentes González y García Pineda coinciden en un mismo pasaje de sus respectivos relatos: En medio del tiroteo, una bala de alto calibre traspasó una de las ventanas de la oficina y uno de los agentes resultó herido
A diferencia de El Matador, quien sostiene que sólo había cuatro agentes, Servando González dice que “había mucha gente de Gobernación y de Relaciones Exteriores”
Las imágenes del 68
De aquella fecha siniestra quedan pocos testimonios fílmicos, todos apresurados, circunstanciales, improvisados, exhibidos en documentales del movimiento estudiantil
Los dos más importantes han sido: El Grito, de Leobardo López, y México 68, del cineasta independiente Oscar Menéndez Los realizadores fueron representantes estudiantiles ante el Consejo Nacional de Huelga
Menéndez capturó, en los últimos minutos de su cinta, el inicio de la balacera, con los rostros que se asomaban por las ventanas del edificio Chihuahua; la multitud que se desbandó en la explanada; los pelotones de infantería que cruzaban por la esquina del edificio de Relaciones Exteriores; la luz de bengala que cayó a un costado de la torre de la iglesia de Santiago Tlatelolco; los últimos oradores El terror
Fue el documental de Menéndez (Proceso 884) el que aprovechó la Secretaría de la Defensa Nacional como argumento para reafirmar que los soldados no dispararon primero, sino que fueron recibidos a balazos desde lo alto del extremo sur del Chihuahua
El 23 de diciembre de 1993, la Sedena presentó en conferencia de prensa y en televisión una versión del trabajo de Menéndez Según el cineasta, a su documento fílmico le fueron agregados seis minutos; la Defensa se atribuyó la propiedad de todas las escenas; descontextualizó su contenido y le añadió juicios de valor En suma, desvirtuó el original
De aquella película, la Defensa exaltó tres escenas: soldados que protegen a una niña y a una pareja; las puertas cerradas del helicóptero que sobrevoló la plaza antes del tiroteo (con lo que pretendía demostrar que no arrojó las bengalas) y un civil en una cornisa que dispara hacia la Plaza de las Tres Culturas “En conclusión, el Ejército no fue el autor de la masacre de la noche de Tlatelolco”
El Matador
Cuauhtémoc García Pineda vive en el abandono Desempleado, mora en el espacio minúsculo de un departamento ínfimo
Se sume en su propia memoria No olvida sus días al lado de Angel Bilbatúa, cercano al presidente Díaz Ordaz y fotógrafo premiado junto con su hermano Demetrio con la Diosa de Plata en 1996 por un corto sobre el Distrito Federal Recuerda sus recorridos por el país de un extremo a otro Revive la época
De las paredes de su cuartucho cuelgan fotos ajadas de su carrera como asistente de cine No obstante, las expone, orgulloso: “Cuauhtémoc y su padre, comandante de la Legión de Honor”, “Cuauhtémoc con ‘el jefe’ Bilbatúa en el helicóptero presidencial”, “Cuauhtémoc junto a Chuck Norris y Gregory Peck”
Enmarcadas, las imágenes no dejan hueco alguno: Cuauhtémoc se mira con Alex Phillips, con Genovevo Figueroa en un abrazo y la mano tendida a Mario Vargas Llosa
En 1989 murió Angel Bilbatúa Tras el fin de su jefe y admirado camarógrafo, siguió el abandono de su carrera en el cine
Al iniciarse la entrevista, se disculpa por la brusquedad de su lenguaje y anticipa:
“El 68, todavía me hace llorar”
Y durante la entrevista, efectivamente, El Matador se quiebra
Exhibe su libro inédito En él impresiona una fotografía que muestra a un hombre, joven como era, parado en un basurero “La basura no me mancha”, tituló la placa
Tres de octubre
Hacia las cuatro de la madrugada del 3 de octubre, Cuauhtémoc García Pineda abandonó el edificio de Relaciones Exteriores La sangre, en la plaza, aún no había sido lavada Subió a la camioneta con tres agentes (sacaron sus compañeros al cuarto, que fue herido)
El Matador pretendía revelar las cintas en los Estudios Churubusco, pues ahí procesaba la Presidencia su material fílmico
—Lo llevamos a su casa —le dijeron los agentes
Así lo hicieron, después de entregar los carretes en la Secretaría de Gobernación García Pineda protestó airado Fue inútil
Ignora el sitio donde se reveló la película Perdió la pista de su propio trabajo
Por la tarde, El Matador telefoneó a Angel Bilbatúa Reproduce el diálogo cortado:
—Son chingaderas
—Descanse, Matador Vaya de paseo
Cuauhtémoc García Pineda asegura que la cinta existe
—¿Qué vio? —le pregunta la reportera
—Usé un lente angular y un zoom de 500 milímetros
—¿Qué vio?
—Todo
—¿Rostros?
—Todo
El Matador no volvió a encontrarse con Angel Bilbatúa sino hasta el 12 de octubre, en la inauguración de los Juegos Olímpicos
El revelado
Servando González cuenta que también salió de Relaciones Exteriores a las cuatro de la mañana A esa hora, fue directamente a hablar con Luis Echeverría, quien le ordenó que entregara “hasta el último cuadro”
Mientras González conversaba con el secretario de Gobernación, sus ayudantes revelaban los rollos en los estudios Churubusco El mismo 3 de octubre Echeverría recibió el material ya procesado
Servando González tiene la certeza de que el propio Echeverría le mostró las cintas a Gustavo Díaz Ordaz
Dice González que el material no se duplicó No se hicieron copias
Las escenas
El Matador recuerda únicamente lo que captó su cámara Servando González tuvo acceso al material completo, ya revelado
Resalta dos escenas extraordinarias: una muestra el momento en que el general José Hernández Toledo cayó herido; la otra, a un muchacho que, parapetado en el borde de la plaza, de frente al Chihuahua, tiraba con una metralleta
Lo describe González:
“Se paraba sobre las puntas de los pies y disparaba sin ver”
Todas las cámaras, equipadas con zoom de 500 milímetros, tenían una asombrosa capacidad de acercamiento Con apoyo de reflectores, se filmó aún caída la noche
—¿Su cinta despejaría las incertidumbres del 2 de octubre?
—No tengo duda
Antes de trabajar para Gobernación, Servando González dirigió la oficina de cine de la Presidencia, con Adolfo López Mateos Su filmación del movimiento estudiantil de 1968 fue la última que realizó para esa dependencia
Siguió trabajando para Echeverría, ya presidente Filmó la toma de posesión; viajó con él a Japón, y lo siguió en cada acto importante de su primer año de gobierno
Otra historia empezaba Pero aquella, la del 2 de octubre, sigue viva








