Contra las reformas papales en Cuba

Contra las reformas papales en Cuba
Señores:
Les solicito publicar el presente escrito
El Papa visitó Cuba, pronunció sermones y se entrevistó con Fidel Castro La interpretación que se dé acerca de estos hechos depende del tipo de ideología que cada quien ostente: unos piensan que fue el ataque del feroz güelfo ante la enconada resistencia del debilitado gibelino; otros creen que fue la lucha de la versión moderna del Papa Urbano II contra una especie de anacrónico Guillermo Tell; algunos pragmáticos opinan que simplemente fue el encuentro entre un político convertido en Papa y un héroe transformado en tirano, y no faltan los que aseguran que fue casi una contienda entre el arcángel Miguel y Lucifer Hay para todos los gustos y, repito, ideologías Es evidente que el encuentro de Fidel Castro con Juan Pablo II estuvo marcado por una constante y, a veces, embarazosa diplomacia: actitud respetuosa, sonrisas mutuas, algunas discrepancias y no pocos eufemismos
En el mundo actual difícilmente se puede adoptar una actitud maniquea; ejemplos de esto son el Papa y Fidel Castro: el Papa, a pesar de su histeria antimarxista, no ha dejado de señalar las monstruosidades del neoliberalismo; y Fidel, a pesar de su fortaleza de carácter y de su firme rechazo al imperialismo, le ha tenido que hacer “manita de puerco” a la teoría marxista Pero tales concesiones son producto de sendas circunstancias, a saber: si el Papa no condena el neoliberalismo, la gente paulatinamente se distanciaría de la Iglesia; y Castro, por su parte, hubiera provocado el colapso de Cuba si no aplica una especie de NEP isleña
Lo que me parece inadmisible es que el Papa haya solicitado que en Cuba, en las actuales circunstancias, se realicen reformas Realizar reformas en Cuba con el embargo norteamericano y el empecinamiento revanchista del exilio cubano sería suicida No quiero especular, pero me gustaría saber qué hubiera pasado si la Iglesia se hubiera abierto al mundo en los tiempos de Nerón o Diocleciano; ¿qué sucedería si el Concilio Vaticano II se hubiera realizado en época de la Reforma religiosa?; imaginemos una autocrítica o una reforma en el seno de la Iglesia católica como reacción ante el arrianismo o la herejía nestoriana Las consecuencias de todo esto serían devastadoras Por similares razones, Cuba no puede realizar reformas o cambios, al menos en este momento Todos sabemos que la Iglesia en los últimos años ha reconocido varios de sus errores y, además, los ha condenado; pero pienso que en el presente —en que la Iglesia está consolidada y ampliamente diseminada— tal autocrítica tiene poco mérito Sí, “que Cuba se abra al mundo”, pero que cierre filas ante el imperialismo norteamericano
Deseo terminar este escrito con unos fragmentos del discurso pronunciado el 21 de mayo de 1961 por el sacerdote cubano Guillermo Sardiñas, quien peleó en la lucha contra la dictadura batistiana y obtuvo el grado de comandante del Ejército Rebelde: “Los revolucionarios han tenido una caridad excesiva al sacrificarse por su prójimo () Y nosotros, los sacerdotes, debemos ser los primeros en defender nuestra patria () Formamos parte del pueblo Por eso es muy importante, señores, y es conveniente que el pueblo cubano piense en integrar su clero nacional, para que cuando lleguen los momentos de prueba no se vea abandonado ni vengan otros a imponer criterios ajenos”
Atentamente
Juan Armando Ramírez García
Refugio 144-6
Colonia Nativitas
Distrito Federal