Reinventa su pasado y apuesta al futuro entre el entusiasmo de los priístas duros

Reinventa su pasado y apuesta al futuro entre el entusiasmo de los priístas duros
Bartlett suelta amarras y desafía a la tecnocracia gobernante; a Zedillo, “el dinosaurio se le está saliendo de las manos”
Antonio Jáquez
Diez años después de que fue desplazado de la contienda priísta por la candidatura presidencial, Manuel Bartlett regresa a cobrar la factura y, suelto, desafía a la tecnocracia gobernante, aglutina fuerzas en torno suyo, se apresta para la conquista del poder en el 2000
Desatado, Bartlett reinventa su pasado y apuesta al futuro en una batalla que entusiasma a los priístas duros, paraliza a los priístas modernizadores, humilla a sus adversarios panistas, intriga a académicos e intelectuales y se despliega sobre todo en los medios de comunicación
Se presenta esgrimiendo un credo antineoliberal, abriendo el juego sucesorio a mitad de sexenio, declarando a diestra y siniestra que quiere ser el candidato, cerrándole el paso a otros posibles contrincantes, haciendo a un lado a los mandos de su partido
“Es un activismo deliberado, como parte de un proyecto cuyo timing tiene Bartlett perfectamente calculado”, dice Denise Dresser, profesora e investigadora del ITAM, quien participó con el exsecretario de Gobernación en una reunión convocada por el Pacific Council on International Policy, el lunes 9
Bartlett “se ha movido con tanta rapidez, con tanta fuerza, que ha dejado a la tecnocracia azorada, paralizada frente a un fenómeno que aún no logra comprender y cuyas implicaciones está empezando a vislumbrar”
En la pasarela
Bartlett empezó a mostrar sus cartas a principios de octubre de 1997, a tres meses de las elecciones en las que el gobernador de Puebla le entregó buenas cuentas al priísmo: carro completo Poco después, en entrevista con Proceso, criticó a los tecnócratas por su falta de sensibilidad política y se alzó como guardián de los candados para ser candidato del PRI:
“Los candados priístas se deben quedar tal cual, pues forman parte de los acuerdos de la XVII Asamblea Nacional Yo no vi que nadie votara en contra, ¿usted recuerda quién votó en contra?”
Precisamente, uno de los objetivos del activismo de Bartlett es frenar la discusión sobre la eliminación de los candados, señala Dresser “El argumenta que los candados son producto de una asamblea representativa, son producto de una deliberación nacional de los priístas, y que si se contraviene la voluntad de las bases se provoca el desgajamiento del partido”
Pero en 1987, Bartlett se prestó para presentarse como precandidato de paja en una pasarela en la que supuestamente contendió contra Ramón Aguirre, Alfredo del Mazo, Sergio García Ramírez, Miguel González Avelar y Carlos Salinas de Gortari Según el entonces dirigente del PRI, Jorge de la Vega Domínguez, los seis nombres fueron revelados por los propios priístas durante una gira de auscultación, aunque no hubo registro público alguno que diera fe de ello
En realidad, Bartlett fue destapado en marzo de 1987 por Rodolfo González Guevara, entonces embajador de México en España Declaró que “ante las actuales circunstancias que vive el país, a mi juicio, el mejor precandidato a la Presidencia es el licenciado Manuel Bartlett”, quien era entonces secretario de Gobernación
El propio Bartlett recordó aquella pasarela en una entrevista para el Canal 40, el 23 de octubre Llamó “plataforma” el discurso que presentó entonces —”en la que hablé de la política como la actividad suprema”, por encima de la economía— y dijo que sus planteamientos de ahora “son los mismos”
El 19 de agosto de 1987, al desfilar ante la dirigencia priísta, dijo:
—Acudo como el militante que reconoce en el PRI su casa, la corriente histórica a la que pertenece, la vocación con la que ha comprometido su vida, sus convicciones y sus proyectos
—En este partido he aprendido a escuchar, a conciliar, a servir, en el marco de nuestras instituciones, en nuestras leyes, nuestras tradiciones, los principios y los fines históricos de la Revolución Mexicana
—Pertenezco al gobierno de Miguel de la Madrid (en el que arranca propiamente el neoliberalismo que ahora cuestiona Bartlett) por convicción en los valores que lo inspiran, con plena identidad en cada una de sus líneas de acción Asumo, sin reservas, su significado histórico y político
—Como hombre político, inmerso en los problemas y aspiraciones nacionales de todas las regiones del país, de todos los grupos, de todos los sectores, he contribuido a concertar intereses disímbolos, encauzar conflictos
—Convencido de que los años por venir exigirán un enorme esfuerzo de concertación nacional, con el apoyo de los mejores hombres del país, la fuerza del partido de la revolución y el patriotismo de todos los mexicanos, estoy presto para aceptar la decisión de mi partido
Así lo hizo Ante el destape de Salinas de Gortari, el 4 de octubre de 1987, Bartlett declaró “mi adhesión franca al hombre de pensamiento revolucionario, de inteligencia superior; al hombre político, al candidato del consenso de las mayorías nacionales”
Una década después, a finales de enero último, Bartlett declaró a este semanario que era mejor candidato que Carlos Salinas, que tenía “mejores credenciales que nadie”
El peso del pasado
En ese proceso de reinvención de su historia, Bartlett comenzó el lavado de las manchas de su pasado, en particular el famoso caso Camarena, en el que se le ligó al narcotráfico y al asesinato del agente de la DEA en un juicio en Los Angeles, California, en 1992
Durante ese juicio —el segundo en el que se sentó en el banquillo de los acusados a Rubén Zuno Arce, cuñado del expresidente Luis Echeverría—, desfilaron testigos que involucraron en supuestas ligas con capos de la droga a funcionarios y exfuncionarios mexicanos, entre ellos Bartlett y Juan Arévalo Gardoqui, exsecretario de la Defensa Nacional (Proceso 840)
A finales de octubre de 97, Los Angeles Times dio a conocer evidencias, entregadas al diario por el abogado de Bartlett, que sugieren que las acusaciones en su contra fueron fabricadas por el gobierno de Estados Unidos
“Los resultados (del reportaje) ponen en duda la integridad de la investigación de la Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA) y de los enjuiciamientos en Los Angeles”, dijo el diario Reveló que testigos e informantes de la DEA, expolicías mexicanos, recibieron más dinero del gobierno estadunidense del que fue dado a conocer públicamente, y que miembros de la fiscalía ignoraron que parte de los testimonios eran falsos
Esa es la versión de un periódico estadunidense, apunta Dresser; “no tenemos una confirmación oficial por parte del gobierno de Estados Unidos frente a ese supuesto limpiamiento de la reputación de Bartlett” Para la analista, el factor externo pesará demasiado en la sucesión del 2000, tanto en términos de gobierno como de los inversionistas, como para dejarlo de lado en un cálculo presidencial:
“Ese es uno de los grandes talones de Aquiles de Bartlett”, sentencia
Las misteriosas señales
En enero, el gobernador de Puebla pasó de las palabras a los hechos Así, logró que el Congreso local aprobara una ley hacendaria que le confiere plenos poderes para manejar recursos municipales y que lo convirtió en noticia nacional El PAN reaccionó airadamente, se quejó en Gobernación, atacó en los medios a Bartlett, llamó a Diego Fernández de Cevallos para que se le enfrentara pero de todos modos no ha podido revertir el golpe
Crecido, Bartlett volvió a la pasarela televisiva Entrevistado por Ricardo Rocha para el programa Detrás de la Noticia, el 17 de enero, expresó:
“Es un hecho que se ha estado manejando mi nombre en periódicos, en comentarios diversos Una candidatura no es de apetitos personales o de criterios personales Una candidatura a cualquier puesto de elección popular debe corresponder a un señalamiento del partido o de las bases”
—¿Ha tenido señales?
—Hemos recibido comentarios favorables, desde luego de diversos grupos, personas, y esto depende de cómo se va gestando esta situación La candidatura debe ser de un origen popular, de la base El PRI es el que debe decidir quién va a ser el candidato
—Si se dieran todas estas condiciones, ¿usted aceptaría ser el candidato?
—Desde luego que sí
En una reunión privada de Bartlett y diputados priístas, el miércoles 11, el gobernador de Puebla exhibió que no está solo en sus pretensiones Según la versión del diario Reforma, en la reunión hubo pronunciamientos en contra de la dirigencia formal del partido y en favor de Bartlett, como el que hizo el diputado federal Vicente Fuentes Díaz, quien le dijo: “Usted es el hombre que puede reconstruir la gran alianza priísta, o el PAN y el PRD nos arrasarán en el año 2000”
Bartlett, por su parte, repitió en esa reunión la teoría que ya había manejado en un encuentro con militantes priístas en Saltillo, en mayo del 97: “Estamos ante una conjura nacional e internacional para liquidar al PRI” Ahora, además acusó al gobierno federal de haber desoído sus advertencias sobre las intenciones del PAN en las negociaciones del paquete económico en diciembre:
“La Ley de Coordinación Fiscal acaba de golpe con la política social —dijo Bartlett a sus compañeros de partido— y, pequeño detalle, entrega enormes cantidades a los municipios gobernados por Acción Nacional Nosotros advertimos con toda claridad a quien teníamos que haber advertido, a las autoridades hacendarias: no vayan a hacer esta negociación”
Dos días antes, el 9 de febrero, Bartlett asistió a un encuentro privado con académicos de México y Estados Unidos, organizado en el hotel Nikko por la institución californiana Pacific Council on International Policy En las sesiones participaron, entre otros, Denise Dresser, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis y Federico Reyes Heroles
El Pacific Council busca “educar” a un público de élite de California sobre lo que está ocurriendo en México, por lo que se formó un grupo de estudio que organiza estas sesiones Se invitó a Bartlett porque es uno de los políticos más activos en los tiempos que corren
El contenido de esas sesiones se mantiene en reserva —por acuerdo con los invitados—, pero se sabe que Bartlett presentó una ponencia parecida a un informe de gobierno; de todos modos, se le formularon preguntas incómodas sobre su pasado, entre ellas una sobre la caída del sistema en 1988
En entrevista, Dresser detalla algunos de los objetivos del activismo de Bartlett
En primer lugar, dice, presentarse como un líder del PRI de facto, y obligar así a que haya un reconocimiento a una candidatura nacional que ya va a ser irreversible; en otras palabras, que no haya espacio para que, eventualmente, alguna fracción del priísmo busque lanzar otro nombre, porque el debate ya va a ser tan fuerte que otra candidatura provocaría una gran escisión dentro del PRI
En este contexto, dice la investigadora del ITAM, “a Bartlett le conviene mucho, por ejemplo, lo de Ricardo Monreal, porque es un preludio de lo que podía suceder a escala nacional si él a final de cuentas no es reconocido como candidato en el 2000”
Otro objetivo es frenar la discusión sobre la eliminación de los candados:
“De alguna manera se les está adelantando a todos aquellos que tienen pretensiones presidenciales, alguien como José Angel Gurría, que quizá desde su oficina en Hacienda está tratando de empezar una campaña de cabildeo en favor de la eliminación de los candados, pero no se puede mover de manera tan visible, tan abierta y tan franca por su posición como secretario de Hacienda como lo está haciendo Bartlett”
El tercer objetivo del activismo de Bartlett es marginar al propio presidente Ernesto Zedillo en cualquier esfuerzo que emprenda por influir en su propia sucesión
“Creo que Bartlett quiere reemplazar el dedazo por el autodedazo, y hacerle virtualmente imposible o muy difícil a Zedillo seleccionar a un tecnócrata, si es que acaso se eliminan los candados”
Argumenta: “Bartlett está enfrentando a la clase política tecnocrática del país, con la posibilidad de una nueva escisión dentro del PRI, que podría ser mayor a la que se dio en 1987 con la Corriente Democrática, pero ahora encabezada por él; y además con posibilidades de descomposición mucho mayor que las que se dieron en ese entonces, por las múltiples opciones políticas que hay, incluyendo el nuevo partido de Manuel Camacho, el PAN y el PRD”
Lo que está haciendo el político poblano, “es aprovechar lo que se percibe como una gran ausencia de liderazgo nacional al frente del priísmo Hay una percepción generalizada, cierta o no, de que Mariano Palacios ha sido una figura retraída, que no ha logrado unificar a un partido que se encuentra desorientado, mancillado, descontento; por eso vemos esos reclamos para que Bartlett regrese a la escena nacional El priísmo está esperando una mano fuerte, una mano dura”
El priísmo imperial
En la entrevista, Dresser analiza las líneas principales del discurso de Bartlett:
“Su mensaje es que hay que recuperar el orgullo de ser priísta, porque eso es algo que los priístas sentían que habían perdido En los últimos años hemos visto —y sobre todo en la campaña de 97— que los priístas parecían pedir perdón por ser priístas Eso es precisamente lo que Bartlett quiere revertir; quiere sacarle brillo a esa imagen herrumbrosa del PRI, pero ya no a través del discurso modernizador”
Bartlett no habla de democracia interna, de consulta a las bases, dice, sino “de concebir a la política no como consenso, sino como combate, de recuperar las tradiciones y el orgullo priístas No está hablando de reformas internas; de alguna manera está pidiendo la restauración del viejo priísmo, es decir del priísmo imperial Lo que le importa a Bartlett es que el PRI gane, no que el PRI sea un partido moderno o un partido democrático”
Puntualiza: “Vemos en él a un líder y a un discurso combativo, agresivo, nacionalista y con varios dejos de antiyanquismo Cuando se le pregunta sobre su involucramiento en el caso Camarena y si Estados Unidos vetaría su posible candidatura presidencial, contesta con la vieja retórica del priísmo, habla de que no se debe permitir la injerencia externa y se queja de una conspiración en su contra”
El discurso de Bartlett “se caracteriza más por su estilo, por su tono, que por sus contenidos específicos No vemos en Bartlett a un policy maker Pero conforme avance la carrera política, se va a tener que ir definiendo respecto de los grandes temas nacionales, más allá del federalismo; su discurso actual está mucho más dirigido a las bases del priísmo que al conjunto de la sociedad”
Por ello, advierte, “sabe que es su última oportunidad para lanzarse a reconquistar el alma del PRI Sabe que ya no tendrá otra ocasión: se va a lanzar y se va a lanzar con todo, con ese discurso de recuperación del orgullo, no va a reconocer las faltas del PRI”, a diferencia de otros prominentes priístas que, en su momento, pero sobre todo a partir de la debacle del PRI en el 97, “se han autoflagelado” y han reconocido las faltas, los errores, el distanciamiento del PRI
“Bartlett va a responsabilizar a todos, menos al PRI No va a pedir perdón por ser priísta, no va a reconocer las fallas de su partido en el pasado De hecho, maneja la idea exótica de que el PRI lleva más de 60 años luchando por la democracia en el país”
Para Dresser, lo que más le llama la atención del estilo político de Bartlett es “la cara dura con que reinventa la historia” para readecuarla a sus objetivos:
“Redefine la supuesta caída del sistema como una mentira; alega que el sistema no se cayó, que los mexicanos no votan por computadora Dice esto con mucha seguridad, con mucha confianza en sí mismo, y en ese sentido es un gran político para los medios, porque él sabe que importa menos lo que dice que cómo lo dice Y él parece estar tan convencido de la reinvención que hace de su trayectoria, que me imagino que esto tendrá una enorme resonancia entre sus potenciales seguidores”
La gran esperanza
En su análisis, Dresser advierte que Bartlett no está solo en su búsqueda de la candidatura priísta:
“Encabeza una fracción del priísmo que critica a la modernización como claudicación, equiparándola con la sumisión, y que quiere restablecer al PRI No sé quién se encuentre exactamente dentro de su coalición política, pero me imagino que habrá muchos gobernadores recalcitrantes; sale a flote constantemente el nombre de Roberto Madrazo como un candidato alternativo o como alguien que apoya este tipo de priísmo de carro completo”
Además, como se ha visto recientemente, “hay organizaciones priístas, muchos miembros del priísmo provincial, del priísmo local, que ven en Bartlett la ‘última gran esperanza’ para no perder lo que se percibe como una contienda muy aguerrida en el 2000”
—¿Y el presidente Zedillo?
—Bueno, frente a la pregunta que le formula el The New York Times sobre si siente que ha sido el líder de la transición, el presidente dice que no le gusta la gente presuntuosa y que no va a ser tan presuntuoso como para considerarse el líder de la transición democrática
“Pero lo que percibe como falta de presunción, es visto como debilidad y abdicación de liderazgo por muchos otros grupos que sienten que ese retraimiento presidencial es precisamente lo que ha permitido el florecimiento o el renacimiento de políticos del estilo de Manuel Bartlett”
Incluso, dice que es probable que Zedillo “quizá ni siquiera se esté dando cuenta del poder que está adquiriendo Bartlett” Supone que el presidente cree que aún va a tener margen de maniobra para romper los candados que restringieron aún más su margen de maniobra en el PRI y tratará de imponer a su candidato, “pero Bartlett se está moviendo con tanta sagacidad y con tanta rapidez que, si Zedillo intenta hacer esto, puede llegar un momento en que este esfuerzo va a traer consigo el rompimiento del partido”
—¿Pero no podría estar el presidente atrás de Bartlett, empujándolo subterráneamente?
—Dado todo lo que conocemos de Zedillo, sería antitético a su proyecto, a su visión limitada de país, que Bartlett fuera su sucesor natural Bartlett es un hombre que se ha declarado escéptico de la política económica del gobierno, que ha sido un crítico muy vocal del presidente Zedillo y de su estilo de hacer política Y Bartlett de alguna manera representa todo aquello contra lo cual Zedillo y Salinas mismo supuestamente lucharon durante tantos años
Dresser —una de las críticas más perspicaces de las políticas neoliberales desde el salinismo— afirma que la llegada de alguien como Bartlett a la Presidencia pondría en jaque muchas de las reformas económicas que Zedillo ha propuesto y que han sido su obsesión como presidente durante los últimos tres años:
“Además, aunque Zedillo diga que no es presuntuoso, se adjudica el triunfo de haber permitido el paso a una vida mucho más democrática y me pregunto qué tan consolidado quedaría ese legado si llegara a la Presidencia un político cuyas credenciales democráticas son altamente cuestionadas: Bartlett ha sido calificado como un político dinosaurio; se le ha acusado de tener vínculos con el narcotráfico; se le responsabiliza de la famosa caída del sistema en 88, cuando era secretario de Gobernación Si miramos su trayectoria, no ha sido precisamente la de un demócrata impoluto Y si miramos lo que quiere hacer con el PRI, no me parece que es lo que Zedillo tendría en mente”
Lo que hay que recordar es que Bartlett “no se está moviendo en un vacío; de ninguna manera tiene asegurada la Presidencia, ni el propio PRI la tiene De alguna forma, Zedillo tiene razón al decir que los partidos están en una situación de mucha mayor igualdad Bartlett va a tener que competir contra algunos personajes de peso completo como lo serán Fox, Cárdenas, Camacho”
En este contexto, acota la posible resonancia del discurso de Bartlett “más allá de las huestes del priísmo, de los priístas que ven en él al salvador, al redentor, al mesías ¿Ese entusiasmo se extenderá a las mujeres del país, a los jóvenes, a las organizaciones sociales, a los inversionistas, al gobierno de Estados Unidos?”
La posición del país vecino frente a Bartlett no es un asunto menor:
“Querámoslo o no, el gobierno de Estados Unidos es uno de los grandes electores dentro de la sucesión presidencial mexicana, y todavía queda la gran interrogante sobre la postura oficial del gobierno de Estados Unidos frente a Bartlett: ¿Tiene o no este hombre una visa para viajar a Estados Unidos, incluso como turista?”
—¿Se percibe a Bartlett en el medio académico como un líder que puede encabezar la transición a la democracia?
—El ha dicho que la democracia empezó en México con el PRI, toda una frase muy citable No lo veo como un líder democrático Su discurso no está defendiendo los ideales de la democracia ni en forma práctica ni en forma abstracta, pero sí lo percibo como alguien que quiere restaurar a su partido
“Pero unificar al PRI en torno de Bartlett no implica, para fortuna del país, que el PRI vaya a ganar en el 2000 Y por eso le va a faltar ese discurso, no sólo hacia dentro del PRI, sino cómo se va a relacionar con el resto de los actores de la vida política del país y del extranjero”
Otra pregunta no resuelta sobre el activismo político de Bartlett es de qué manera específica va a lograr ser el candidato
“¿Se realizará una gran convención nacional? ¿Será un autodedazo? El dice que el PRI, para ganar, va a necesitar ser un partido unido, un candidato que salga de las bases unificadas, del seno del partido, pero no dice cómo se va a poder expresar eso ¿Habrá una consulta a las bases? ¿El Consejo Político Nacional lo va a apoyar a él?”
Como sea, subraya que en esta ocasión al PRI le va a ser muy difícil recurrir al dedazo, y aun en ese caso, “con toda probabilidad el seleccionado no va a ser Bartlett”
—Mientras Bartlett anda desatado, en el círculo tecnocrático no se ve respuesta
—El se ha movido con tanta rapidez, con tanta fuerza, que ha dejado a la tecnocracia azorada Creo que la tecnocracia todavía tiene puestas sus ilusiones en el dedo del señor presidente, todavía piensa que la voluntad de Zedillo será la que prevalezca en la sucesión presidencial, cuando ese planteamiento está muy lejos de reflejar lo que pienso que va a ocurrir cuando nos aproximemos al 2000
“Zedillo, como lo reconoce en la entrevista con el NYT, es uno de los presidentes más débiles de los últimos años en términos de la relación de fuerzas políticas dentro del país y dentro de su propio partido; dejó tan desatendido al PRI que ahora que volteó a verlo, el dinosaurio se le está saliendo de las manos”
A Bartlett, en tanto, “se le respeta, se le teme; intriga a la opinión pública, precisamente por su cara dura, por su capacidad de reinventarse a sí mismo y a la historia, y por esa voluntad de poder En ese sentido, hay algo que lo une con Manuel Camacho, su compañero de batalla, o de complicidad en el 87; se parecen en esa voluntad férrea de llegar a la Presidencia del país por todos los medios posibles”
Por lo pronto, en sus ansias, Bartlett a veces lucha contra Bartlett, como lo hizo el jueves 13 al “puntualizar” —en inserciones pagadas— que “el gobierno del estado de Puebla tiene un profundo agradecimiento al presidente de la República por su política social”, versión que va en sentido contrario a lo que dijo ante legisladores de su partido el día previo