Un piloto accidentado de la PGR pide auxilio
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, dirigida al presidente Ernesto Zedillo
Señor presidente: El 28 de enero de 1995, laborando como piloto de un helicóptero Bell 206 de la PGR, en vuelo de prueba sin ser ésta mi función, la aeronave se desplomó y estrelló por un paro de turbina, a consecuencia de lo cual se me rompieron cuatro vértebras torácicolumbares
Desde ese momento, mi corazón quedó oprimido y mi vida se ha convertido en un calvario Mi último salario de la PGR lo cobré el 15 de mayo de 1997, pues invalidaron mi tarjeta de débito a pesar de que sigo en nómina, sin que se me otorgue la baja y, en consecuencia, hasta el pasado 20 de agosto continuaba activo
No obstante lo anterior, el ISSSTE del estado de Oaxaca ya me pasó a su régimen de pagos Pero resulta que sólo recibo mensualmente 2,495 pesos de los 9,250 que me correspondían en la PGR Esta es una diferencia abismal que, para un incapacitado total y permanente como yo, constituye una burla y una humillación
Me pregunto qué será de mi salario dentro de unos pocos años, y de mi familia que depende de él, además de que, desde el día del accidente, el ISSSTE no hace nada por mi recuperación, aduciendo que en mi estado no hay ni los recursos ni los médicos especializados (fisiatra, neurólogo o traumatólogo) suficientes para rehabilitarme Así, yo he tenido que pagar mis aparatos ortopédicos y medicinas, aparte de cubrir los honorarios de mis propios médicos traumatólogo y huesero
Existen casos en la PGR de otras personas accidentadas o baleadas que, por no aceptar estos salarios de hambre, y al hallarse en condiciones de seguir haciendo algo, aceptan reubicaciones Tales son los casos de un piloto aviador que, paralítico y en silla de ruedas, trabaja en el hangar de Acapulco, y de otro que, después de su accidente, toma diariamente poderosas pastillas para evitar sus intensos dolores de cabeza Asimismo, algunos elementos de edad avanzada que se han accidentado hasta dos veces, continúan trabajando
Yo creo, señor presidente, que quienes exponemos nuestra vida e integridad —mi función era fumigar por la vía aérea plantíos de mariguana y amapola— para que la sociedad no caiga en las garras del vicio, merecemos una vida digna, y no causar lástimas cuando hemos sido baleados o hemos sufrido un accidente
No obstante el apoyo que en la PGR he recibido del ingeniero Luis Federico Bertrand Rubio, llevo más de dos años tratando de cobrar, sin éxito, mis seguros: el seguro institucional de la firma Hidalgo, que ha exhibido en mi caso tiene diversas contradicciones; el seguro que se cobra por pérdida de profesión o licencia de piloto aviador; el seguro por accidente que cobra la fábrica Bell y que, en una mínima parte, participa a los afectados; hay otro seguro que supuestamente extiende la PGR, cuyo monto y suerte ignoro porque se nos pidió firmarlo en blanco, y, por último, un SAR que, en mi caso, supuestamente se reduce a 6,000 pesos, sin importar que yo cumplí casi 30 años de trabajo en Recursos Hidráulicos, Aeronáutica Civil y PGR
Señor presidente, abrigo la esperanza de que la frialdad y crueldad del sistema no haya terminado con su sensibilidad humana, así como con la del procurador general de la República y la del director del ISSSTE, y, con toda humildad y respeto, le pido su intervención para que, actuando con justicia, se me pague lo correcto y me indemnicen, con el fin de tener una vida tranquila y decorosa en compañía de mi mujer y mis dos hijos, de cuatro y tres años de edad ¿Es mucho pedir? La realidad le grita un SOS que usted, señor presidente, no puede dejar de escuchar (Carta resumida)
Atentamente
Juan Manuel Vélez Esponda
Isabel La Católica 10
Barrio Tepache
Ciudad Ixtepec, Oaxaca
(91-971-3-10-35)








