Obtiene una imagen democrática, al tiempo que ve alejarse sus objetivos de gobierno
Durante la campaña, Zedillo supeditó su proyecto de país a la obtención de la mayoría priísta
Elías Chávez y Alvaro Delgado
Después de apostar al triunfo del PRI y de convertirse, durante el proceso electoral, en el principal activista de su partido y sus candidatos, ahora el presidente Ernesto Zedillo pierde poder y ve peligrar su proyecto de gobierno, pero gana en imagen ante los mexicanos y ante el mundo
Al perder la mayoría en la Cámara de Diputados, Zedillo pierde también la posibilidad de que los legisladores priístas recurran al mayoriteo para aprobarle su estrategia financiera, sus reformas fiscales y cuanto necesita para “seguir impulsando el cambio”
El presidente advirtió este peligro desde principios del año Por eso, para intentar salvar su proyecto y salvarse él, dio marcha atrás, olvidó su promesa de la “sana distancia” y volvió a ser —como lo han sido todos los presidentes desde que el PRI existe— el “primer priísta de México”:
Reconvertido en “líder nato” del PRI, el 12 de abril tomó la protesta estatutaria a los candidatos de su partido a diputados, senadores, asambleístas, e inclusive a Alfredo del Mazo, en quien fijó la mirada y dijo: “Estoy viendo a quien será electo, democráticamente por primera vez, jefe de Gobierno del Distrito Federal”
Ahí, en el Auditorio Plutarco Elías Calles, Zedillo presumió de que siempre había contado “con el respaldo de la mayoría legislativa”, pero anunció que la seguiría necesitando porque la tarea iniciada en diciembre de 1994, cuando asumió el poder, dista de estar concluida
Recordó que, gracias a la mayoría priísta, su gobierno fue capaz de enfrentar la “aguda crisis económica” que desató el “error de diciembre”
Los diputados del PRI —continuó— asumieron el riesgo de la impopularidad y de la “crítica sorda” y, antes que buscar el aplauso fácil, tomaron decisiones difíciles y optaron por el “beneficio sólido y duradero de los mexicanos”
Con estas palabras el presidente se refería a la “disciplina partidista” que, en uso de su poder, impuso a los legisladores priístas para que aprobaran, mediante el tradicional mayoriteo, políticas y acciones tan impopulares como el aumento del IVA en 50%
El poder presidencial también se hizo sentir para que la mayoría priísta aprobara la reforma a la Ley del Seguro Social y para que aprobaran los presupuestos de ingresos y de egresos que le han permitido, a Zedillo, “corregir los desequilibrios macroeconómicos”, “avanzar contra la inflación”, reducir las tasas de interés y “estimular el ahorro interno”
Una y otra vez Zedillo dijo a los candidatos que necesitaba mantener la mayoría en el Congreso para afianzar sus políticas económicas, para ofrecer más educación, más servicios médicos y asistenciales, para resolver los problemas agrarios y, en suma, para culminar el programa de gobierno que inició el 1¼ de diciembre de 1994
Como presidente —dijo— “necesito la colaboración de la mayoría en el Congreso” para hacer de México “un auténtico país de leyes, que garantice sin cortapisas la seguridad de las personas y de su patrimonio, que erradique la impunidad y la corrupción, pero además para seguir impulsando el cambio”
Y completó:
“Necesitaremos del Congreso para seguir defendiendo con toda nuestra fuerza y unidad la soberanía nacional Defender nuestra independencia es mi mayor responsabilidad como presidente, la cumplo con el respaldo del pueblo, pero también necesito seguir contando con el respaldo del Congreso”
Según Zedillo, gracias a las reformas aprobadas por los legisladores del PRI, la economía mexicana está en franca recuperación Así lo prueba el hecho —indicó— de que en 1996 se registró un crecimiento del producto de nuestra economía, de más de 5%
Con base en ese y otros logros de su gobierno, abiertamente apostó al triunfo del PRI en las elecciones y advirtió que sólo la mayoría de su partido en el Congreso garantizaría la continuidad de la política económica y los cambios que México necesita
” necesito seguir contando con el respaldo de la mayoría en el Congreso”, insistió en su discurso el presidente, una veintena de veces, ante los candidatos del PRI
Luego, en su calidad de jefe de partido y en demérito de la de Jefe de Estado, Zedillo se puso los guantes, se subió al ring y se enfrentó a la oposición Ejemplos:
El 23 de abril, después de que el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, le envió dos cartas en las que le reclamaba su actitud proselitista a favor del PRI y le advertía el riesgo de “despertar al México bronco”, el presidente contestó:
“Ni la ley ni la democracia le autorizan a usted a pedir que me autocensure frente a la propaganda política de su partido, basada en el vituperio al gobierno”
En plena campaña, el 16 de mayo, durante una gira de trabajo por Veracruz, Zedillo parafraseó uno de los anuncios publicitarios del PRI para criticar a los candidatos de oposición que aseguraban poder resolver los problemas del país en un día, “como por arte de magia”
Esos candidatos —añadió— “son los mismos que hoy mienten a la ciudadanía tratando de convencerla de que el esfuerzo (del gobierno) no ha valido la pena y de que nuestra economía es como de carcacha o como de chatarra”
Una semana después —23 de mayo—, en Villahermosa, el presidente insistió:
” al pueblo no lo engañan aquellos que no hace mucho decían odiar el capitalismo y hoy utilizan sus técnicas para pretender engañar con anuncios como los vendedores de papitas, cervezas y refrescos, para asegurar que ‘así nomás’ se resolverán los problemas
“Aquellos que prometen resolver los problemas de un día para otro le están mintiendo al pueblo; México no se deja engañar por demagogos que pretenden crear la ilusión de resolver los problemas en un día, pero después queda la desesperanza y la desilusión”
El 13 de junio, en Ecatepec, el presidente volvió a vestirse la camiseta del PRI para descalificar a los candidatos de la posición que prometían “resolver los problemas del país de un día para otro”, e inclusive los acuso de “demagogos perversos” e “ingenuos irresponsables”
Convertido en el primer activista del PRI, Zedillo intensificó sus giras por todos los estados de la República Hasta antes del día de la elección visitó, en promedio, dos entidades por semana, además de sus frecuentes recorridos por el Distrito Federal
Menos poder
Pero no obstante el esfuerzo de Zedillo y de los candidatos del PRI, el pasado día 6 la mayoría de los ciudadanos se dejó “engañar” y votó por candidatos de oposición, “demagogos perversos” e “ingenuos irresponsables”
Con esa elección, la oposición en conjunto hizo que Zedillo y el PRI perdieran la mayoría en la Cámara de Diputados, además de la jefatura de Gobierno en el Distrito Federal y las gubernaturas de Nuevo León y Querétaro
En efecto, el PRI se desplomó en el número de diputados obtenidos en comparación con las elecciones federales de 1994 Ese año, el PRI conquistó 273 distritos de mayoría; el domingo perdió más de 100 distritos: logró apenas 164 de los 300 El porcentaje de su votación también se cayó: Si en 1994 logró el 5020% de la votación nacional, ahora obtuvo 3983%
En cambio, PAN y PRD elevaron sus porcentajes El primero captó en 1994 el 2581% de la votación y ahora lo elevó a 2749%, mientras que el perredismo creció aún más: De 1665% en 1994, al 2608%
De acuerdo con la proyecciones del IFE, el PRI no sólo no mantuvo el control absoluto de la Cámara de Diputados que había conservado desde que se creó, en 1929, sino que su acérrimo contendiente, el PRD, rebasó al partido con mayor tradición opositora, el PAN
Cuestionador permanente de la política económica, que el presidente advirtió estaba en riesgo en caso de que el PRI no ganara la mayoría, el PRD se consolidó como la segunda fuerza política en la Cámara de Diputados con la obtención de 70 distritos de mayoría que, sumados a los plurinominales, sumarán 124
El PAN, que sólo conquistó 65 diputaciones de mayoría, sumará con los plurinominales 122
Y el PRI tendrá sólo 239 diputados dado el techo de 8% de sobrerrepresentación que indica la ley, de tal manera que no lograría la mayoría aun con una alianza con el PT o el PVEM
El primero, apenas ganó un distrito —el quinto de Durango, cuyo candidato, Alejandro González Yáñez, fue alcalde de la capital del estado— y tendrá siete diputados de representación proporcional El Partido Verde, donde se dio acogida a candidatos independientes como Marcelo Ebrard, del Partido del Centro Democrático, tendrá ocho plurinominales
En la Cámara de Senadores, donde de cualquier modo mantendrá mayoría, las proyecciones extraoficiales del IFE indican que el PRI obtendría trece escaños, el PAN nueve, el PRD ocho, uno del Partido Verde —Adolfo Aguilar Zinser— y el PT uno, ocupado por su líder, Alberto Anaya
En el Senado, el PRI pierde la capacidad de hacer reformas a la Constitución por sí sólo, ya que no tiene las dos terceras partes de los escaños
Los partidos “chiquitos”, PPS, PDM y PC, perdieron su registro y, en su caso, sólo podrán volver a solicitarlo para las elecciones federales del año 2003
La nueva imagen
El mismo domingo 6 en la noche, al conocerse los primeros resultados electorales, Zedillo abandonó su actitud de activista del PRI, asumió la de presidente de la República y, en un “mensaje a la nación”, elogió la “vocación democrática de los mexicanos”
Más aún, reconoció el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas, a quien felicitó “muy sinceramente” y le ofreció “la indeclinable voluntad del gobierno de la República para establecer una relación de colaboración respetuosa”
Felicitó también a todos los candidatos que participaron en la elección, incluidos los de oposición, a los que ahora calificó de “mexicanos patriotas que han puesto lo mejor de sí mismos en la mejor causa, que es la causa de la democracia”
Luego expresó su reconocimiento a todos los partidos políticos “Estoy seguro —dijo— que cada partido asumirá con absoluta responsabilidad el mandato recibido, que no es otro que el de servir a México por encima de cualquier interés particular o de grupo”
Zedillo aprovechó para recordar que, cuando asumió la Presidencia, ofreció realizar una reforma política que “erradicara las sospechas, recriminaciones y suspicacias” que tradicionalmente empañaban los procesos electorales
Gracias a esa reforma —presumió— “la democracia se ha institucionalizado” y México dio el paso “irreversible, definitivo, histórico, hacia la normalidad democrática He honrado y seguiré honrando mi palabra”
Al día siguiente, el presidente asumió una actitud menos inmodesta y dejó de adjudicarse la paternidad absoluta de la reforma política, la cual —dijo— empezó a gestarse en 1968:
“Fuimos los jóvenes de aquel entonces —recordó— quienes dimos un primer paso fundamental para reclamar la plena democracia que un país como México necesita y merece Al cabo de casi 30 años ha quedado demostrado que quienes creemos en las libertades y la democracia también creemos en las instituciones”
Entusiasmado, habló de un “nuevo México”, de un “México que hoy no es un país de ruptura sino de evolución, con estabilidad, rumbo y certidumbre; un país que quiere avanzar en paz y libertad, en el que ya se superó el encono, la división y la confrontación”
Inclusive Zedillo parecía un nuevo presidente, distinto al que días antes descalificaba a los candidatos y a los partidos de oposición
Ahora, lejos del encono y la confrontación, reiteró su felicitación a Cuauhtémoc Cárdenas y su decisión de establecer con él una relación de colaboración y respeto
También hizo un “reconocimiento muy respetuoso” al PAN: “Larga ha sido su presencia, constante su participación en los avances democráticos de México y muchas son sus figuras que se han ganado el aprecio por su contribución al pensamiento y la acción política de México”
Respecto al PRI, los resultados que obtuvo “son muy buenos”, además de que ya nadie podrá llamarlo partido único, partido de Estado o apéndice del gobierno
Según Zedillo, su partido adquirió ahora “cabal legitimidad democrática” y demostró, “en competencia abierta y justa”, que es la primera fuerza política del país, aunque haya perdido la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados
Ante esta realidad, el presidente se verá en problemas Aún en el caso de que vuelva a imponer la “disciplina partidista”, los diputados priístas no podrán, por si solos, aprobar sus programas y sus políticas
El mismo Zedillo reconoce que, a diferencia del poder absoluto que han ejercido todos los presidentes, ahora “debemos escuchar para avanzar, y dialogar para consolidar”
De ahora en adelante Zedillo deberá —según sus propias palabras— “pugnar por cada propuesta que sea honestamente viable y realista Sobre todo, debemos ejercer en todo momento la tolerancia y la prudencia, la mesura y la comprensión”
A cambio de la pérdida de poder y de la mayoría en la Cámara de Diputados, Zedillo recibió el reconocimiento general, incluido el de sus más acérrimos adversarios, como podría ser el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, quien elogió la “actitud responsabilidad” del presidente cuando reconoció el triunfo de Cárdenas
Cuauhtémoc mismo reconoció —la noche del domingo 6— la voluntad de Zedillo para avanzar en la vida democrática de la nación, y dijo estar dispuesto a la colaborar con él para resolver los problemas del Distrito Federal
Excepto la candidata del PRD en Campeche, Layda Sansores, casi todo mundo elogió a Zedillo por haber “auspiciado y respetado” las “elecciones ejemplares” del domingo 6
Algunos observadores, como Mayra Ledezma, de Global Exchange, y Adriana Esteves, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, dijeron que la democratización no ha llegado al “México rural”, pero muchos otros aseguraron que las elecciones fueron limpias, transparentes y “no admiten duda alguna”
El lunes 7, en Madrid, donde participaba en la reunión cumbre de la Alianza Atlántica, el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, aplaudió “la voluntad democrática del pueblo mexicano”, y manifestó su felicitación a Zedillo
A su vez, el presidente del gobierno español, José María Aznar, informó que ya había hablado personalmente con Zedillo para felicitarlo Y añadió: “Para nosotros es motivo de satisfacción el resultado de la jornada electoral en México, porque se ha respetado el voto de los mexicanos”
Similar fue la actitud de los principales diarios de Estados Unidos y de Europa, que interpretaron el resultado electoral como el fin del sistema unipartidista y el inicio de la democratización política
El Wall Street Journal opinó, en su principal editorial, que el gran vencedor de las elecciones seguramente es el presidente Ernesto Zedillo, “quien triunfó sobre la propia cultura priísta de robo de elecciones, y sospechamos que se ha ganado un lugar en la historia”
También The New York Times, The Washington Post y USA Today elogiaron a Zedillo por haber propiciado que México tenga, por primera vez, “una democracia multipartidista”
El miércoles 9, el Senado de los Estados Unidos —en ocasiones anteriores tan criticado aquí por sus opiniones sobre el gobierno mexicano— felicitó al presidente Zedillo y al pueblo de México por sus “muy históricas elecciones”
La felicitación se produjo a iniciativa del senador Christopher Dodd, quien ante el pleno legislativo afirmó que Zedillo “fue el arquitecto de las reformas políticas que han hecho que esas elecciones libres y justas fueran una realidad
“Claramente, el presidente Zedillo ha comprobado ser hombre de palabra Deberá ser congratulado por su valentía y determinación de promover las reformas necesarias Lo logró a pesar de la oposición dentro de su propio partido”, argumentó Dodd








