Truenan las estructuras de control del que va dejando de ser “partido en el poder”

Truenan las estructuras de control del que va dejando de ser “partido en el poder”
La muerte de Fidel Velázquez agudiza el desafío del sistema: Se transforma radicalmente o pronto seguirá sus pasos
Guillermo Correa, Salvador Corro y Alvaro Delgado
Con la muerte de Fidel Velázquez, el PRI, el sindicalismo oficial y el sistema político que lo mantuvieron durante seis décadas en el poder, aceleran su agonía que muchos calculan será determinante en las próximas elecciones del 6 de julio
Su ausencia agudizará también el desafío crucial del régimen: o cambia o seguirá la misma suerte
Las viejas prácticas electorales priístas han mostrado dramáticamente en los últimos meses el paso del tiempo: ninguna de ellas, ni las aplicadas por la propia Confederación de Trabajadores de México, ha logrado levantar las campañas de los candidatos de aquel que se conocía, por antonomasia, como “el partido en el poder”
En entrevistas por separado, dos destacados cuadros del PRI, Elba Esther Gordillo, dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), y el líder de los trabajadores telefonistas, Francisco Hernández Juárez, así como el exsecretario general de ese partido, hoy en la oposición, Manuel Camacho Solís, coinciden en que con Fidel Velázquez concluye una etapa del sindicalismo y del sistema político mexicano
“La lección que tenemos que aprender es que las instituciones no pueden envejecer con nosotros”, dice Elba Esther Gordillo
“Sería insensato no suponer que para bien o para mal la ausencia de don Fidel va a acelerar todo Puede que sea un detonador para que las cosas evolucionen o no, porque si bien pareciera ser que el solo hecho de su falta va a producir la democratización y mejores expectativas al sindicalismo, también puede suceder lo contrario, pues si el gobierno y los empresarios imponen las condiciones a un asunto de esta naturaleza, se puede retroceder”, sostiene Hernández Juárez
Para Camacho Solís el escenario que vislumbró hace 17 años está por cumplirse cabalmente:
“El cambio de liderazgo será crucial para la CTM, el régimen y las opciones de los trabajadores Las instituciones son organizaciones que permanecen a lo largo del tiempo, pero todas las dirigidas por un mismo individuo durante largo tiempo, entran en crisis al momento de la sucesión”
Los últimos días
Durante los escasos días que sus enfermedades le permitieron asistir a su oficina en este año, Fidel Velázquez echó mano de todos los recursos para ayudar a su partido: la CTM vende alimentos baratos; comisiones de legisladores recorren el país para apoyar las campañas, y amenazó con romper con el nuevo jefe de Gobierno del Distrito Federal si no es del PRI
Leonardo Rodríguez Alcaine, quien estatutariamente sustituía a Fidel Velázquez en sus ausencias temporales, desde el viernes 20 asumió la dirección de la CTM en la que permanecerá por lo menos hasta febrero próximo, cuando deberá elegir nuevo dirigente nacional
No había semana en que no se le diera por muerto Pero el sábado 21, alrededor de las 9:20 horas, un paro respiratorio provocado por anemia, una aguda infección intestinal y una infección en las vías urinarias puso fin a la vida del líder que en abril pasado había cumplido 97 años
Apenas había pasado el último Consejo Nacional de la CTM, a finales de febrero, en el que lo propusieron como candidato único para la secretaría general para febrero de 1988, Fidel tuvo que ser internado de urgencia
Esa primera ausencia se notó durante la reunión del Consejo Político Nacional del PRI, el 3 abril, cuando los representantes obreros, entre ellos Rodríguez Alcaine y Juan S Millán, secretario general del partido y secretario de Educación de la central obrera, no ocultaron su preocupación por Velázquez
Debilitado, desobedeciendo a su médico y contra la voluntad de su familia, el veterano dirigente se presentó por sorpresa el martes 29 de abril para dar una conferencia de prensa de 10 minutos Dijo: “Me interesa vivir y estoy haciendo lo posible por vivir lo más que pueda” Acababa de cumplir 97 años
Volvió a ausentarse; no pudo asistir a la ceremonia conmemorativa del primero de mayo, durante la cual los trabajadores lanzaron rechiflas contra el presidente Zedillo y Rodríguez Alcaine
Ocho días después, Fidel ordenó que se reactivaran las campañas políticas, que se promoviera el voto a favor del PRI y los 32 candidatos cetemistas a puestos de elección popular, reforzaran las actividades partidistas
Velázquez fue más allá el martes 13 de mayo, cuando amenazó con romper toda relación con cualquier gobierno de oposición y con abandonar, incluso el PRI, si las elecciones del próximo 6 de julio “nos son adversas” Es imposible, dijo, que la CTM mantenga alianzas “con gente que de antemano está en contra de la clase obrera
“Si llegan al poder serían enemigos nuestros los de Acción Nacional o los del PRD Nos pasaríamos a luchar fuera de cualquier partido para defender nuestros derechos Nos convertiríamos en una oposición marcada para quien llegue al poder Romperíamos (con el gobierno)”
La preocupación de don Fidel, dijo a Proceso su médico de cabecera, Salomón Jasqui, el miércoles 18, horas antes de que sufriera el mayor quebranto en su salud, son las elecciones “¿Va usted a votar?”, le preguntó el médico “Por supuesto”, le contestó Y la primera pregunta que hace a los pocos cetemistas que lo visitan es: “¿Cómo van las campañas?”
¿Un nuevo sindicalismo?
Elba Esther Gordillo, exdirigente del sindicato nacional de maestros y actualmente secretaria general del sector popular priísta y virtual senadora, considera que Fidel Velázquez contribuyó a edificar el Estado mexicano, pero al final representó, “de algún modo, sus debilidades y lo que se fue desgastando en la transformación de ese Estado”
Convencida de que México experimenta profundos cambios en su vida política, que van modificando la cultura autoritaria que “a todas luces” ha imperado en todos los ámbitos, piensa que la parte positiva de la obra sindical de Velázquez prevalecerá
“Y al final de eso surgirá un Estado renovado que, en mi opinión, debe ser más democrático”
En entrevista con Proceso, la tarde del viernes 20, considera que con el jerarca cetemista muere también una concepción del movimiento sindical, que pese a que representó costos para los trabajadores, resultó eficaz políticamente Sin embargo, estima que sería catastrófico suponer que su muerte implique la orfandad del movimiento obrero
“Esencialmente, don Fidel garantizó gobernabilidad y paz social, estabilidad política ¿Se podrá con estas formas, usos y costumbres de hacer sindicalismo, visualizar el milenio con éxito? Yo creo que no”
Reflexiona: “El asunto está en si los liderazgos de los sindicatos nacionales serán o seremos capaces de llegar a un acuerdo político-sindical, que permita una transición que consolide un movimiento sindical diferente, nuevo, en condiciones de enfrentar los retos de ahora y de mañana
“La ausencia de don Fidel del escenario político obliga a que auténticamente los sindicatos, los líderes, puedan construir una estrategia con una visión de futuro, que no tiene necesariamente que ver con alguien en particular”
Obviamente, dice, la desaparición del secretario general de la CTM repercutirá también en el PRI:
“¿Será capaz el partido, seremos capaces los dirigentes de entender este momento y asumirlo con responsabilidad y el compromiso que exigen los tiempos? Yo creo que sí Habemos muchos, yo estoy entre los que trabajarían por ello El PRI, con o sin don Fidel, ya estaba planteando la urgente necesidad de cambio”
—¿De agonía?
—Mire, algunos interpretan las crisis como fin, como muerte Para mí las crisis son como la fiebre: denotan que hay un mal y que hay la posibilidad de curarlo, sobre todo si se trata de un organismo social
“En la ley electoral ya no se habla de voto corporativo, se habla de voto individual También en el PRI se deberá analizar la participación de sus militantes en las propias organizaciones”
Lo cierto, resume Gordillo, es que “hombres que han sido símbolos, poder, fuerza, aglutinadores, se nos acaban, y los estilos que en su tiempo funcionaron ya no operan” Y pone como ejemplos a Emilio Azcárraga, Alejo Peralta y Fidel Velázquez
También considera que “se equivoca” quien crea que puede sustituir a Fidel Velázquez “Es insustituible”
No descarta eventuales pugnas dentro de la CTM entre los que aspiran a la sucesión, “si alguno de ellos se siente con la estatura de don Fidel Lo importante es que nos den un ejemplo de unidad”
Considera que muchos mexicanos valorarán “la gran obra” del jerarca cetemista, “pero también habrá grupos importantes que cuestionarán la falta de democracia, la falta de pluralidad, la subordinación ante el gobierno, el patrimonialismo partidista”
Convencida de que el movimiento sindical no debe depender de un solo hombre, advierte que es erróneo pensar que los cambios se van a producir sólo con su muerte: “Los cambios ya se requerían aún estando (él) aquí”
Recuerda que desde hace unos años “empezó a dominar una rigidez dentro de los sindicatos, faltó imaginación para influir más en cuestiones político-sindicales Lo grave es que no exista la pluralidad y el movimiento obrero pagará, además, un costo muy fuerte por la falta de nuevos cuadros”
Reitera que, ante la inminencia del nuevo siglo, “la era de los paradigmas”, el sindicalismo mexicano no deberá estar subordinado al gobierno:
“Que sea menos subordinado a un partido, del color que sea, y se involucre más en lo que sus agremiados y los ciudadanos quieren, que se convierta en interlocutor de las demandas de la sociedad, y no se encierre en cuestiones de orden reivindicativo El tiempo de don Fidel era de reivindicación, el tiempo de hoy es cómo se reivindica”
Piensa que será fundamental la formación de nuevos cuadros para la negociación en el Congreso del Trabajo, al que no deben acceder únicamente los líderes
“El nuevo movimiento obrero tendrá que abanderar incluso asuntos como los derechos humanos y, aunque parezca utópico, la defensa del medio ambiente”
Aclara que estas son propuestas que deben discutirse dentro del movimiento sindical, y tiene dos muy claras: “Pluralidad en los sindicatos y una relación transparente con el Ejecutivo, no subordinación”
Mayor independencia
Considerado en su tiempo el alumno más adelantado de Fidel Velázquez, Hernández Juárez entrevistado el viernes 20 hacía votos para que se recuperara Fidel Velázquez pero reconocía que “lo evidente es que llega el momento en que todos debemos rendirle tributo a la edad
El dirigente de los telefonistas desea que la CTM se pueda mantener unida en estos momentos difíciles, operando la transición de manera tal que no haya fracturas y que sus líderes más importantes puedan salir adelante para que, eventualmente, el Congreso del Trabajo pueda sobrevivir
“Porque la primera consecuencia de una fractura de la CTM sería la desaparición del Congreso y me temo que es una circunstancia que generaría muchas tentaciones en algunos sectores duros del gobierno y del empresariado para meterle mano al sindicalismo”
Quien desde 1976 cultivó una estrecha amistad con Fidel Velázquez, reconoce que esta se rompió a partir de 1987, cuando a través de la Federación de Sindicatos de Empresas de Bienes y Servicios (Fesebes) intentó reorganizar al CT, al considerar que ya no cumplía con sus objetivos
Aunque dice guardar un profundo respeto a don Fidel, por haber abierto las puertas a los telefonistas cuando todos los sindicatos le daban la espalda, no lo exonera de la responsabilidad de los vicios que padece el sindicalismo, entre los que menciona los contratos de protección, la venta de huelgas, la tendencia corporativa y clientelar del comportamiento sindical, “que ha terminado por servir sólo al gobierno, empresarios y dirigentes, dejando en segundo término la máxima prioridad, que es defender a los trabajadores”
Aclara que el problema del sindicalismo tradicional no es de personas, sino de estructuras, las que se deben modificar, porque con Fidel Velázquez o no, pueden seguir así
Reconoce que actualmente se produce una lucha sin cuartel entre el sindicalismo tradicional y el moderno, y considera que si el primero gana, el futuro será de una mayor explotación:
“Si triunfa el sindicalismo hegemónico, corporativo y autoritario, que ha determinado aparezca como dependiente en muchos sentidos del gobierno, disciplinado a sus propósitos y a sus políticas, obviamente que los trabajadores van a tener muchos problemas en los próximos años
“Con ello se intensificaría la explotación, continuarán las protestas de los trabajadores y se concentrará cada vez más el ingreso En este sentido, creo que la justicia social va a ser una asignatura pendiente y sin resolver
“Pero si logramos que el sindicalismo recupere realmente su función histórica, que el gobierno modifique el marco legal que le da tal nivel de intervención en el mundo del trabajo y los empresarios asumen un pacto de respeto y concertación con las organizaciones gremiales, tendremos una posibilidad importante en el futuro”
Hernández Juárez explica que el sindicalismo practicado en el país durante muchos años fue de “control, clientelar y cupular, que sirvió al gobierno y en algún sentido a los trabajadores, porque no en balde se lograron buenos contratos No había democracia, pero si tramitación de servicios; se tenía empleo seguro, salario creciente y prestaciones razonables
“Pero luego irrumpieron los cambios en el mundo, la globalización, regionalización de los mercados, la apertura de fronteras, el tratado de libre comercio, y el sindicalismo, como una de las estructuras más sólidas de país, la que más resiste las agresiones, cada vez más va quedándose fuera de contexto, porque sus respuestas correspondían a una nación que ya no existe
“Entonces, ese sindicalismo ya no tiene razón de ser Muestra cada vez más sus limitaciones y uno entiende que sus dirigentes piensen en no cambiarlo, porque son ellos los que están saliendo beneficiados, aunque los trabajadores no pueden sentirse satisfechos”
Hacia la transición
Autor del estudio El futuro inmediato de la clase obrera en la Historia de México, Manuel Camacho Solís, dice que un análisis de las funciones de la CTM no puede pasar por alto la cuestión de la institucionalización y del liderazgo que obliga a plantear dos interrogantes:
“La primera pregunta que está en el orden del día de la Confederación, del movimiento obrero y del régimen, es si existe un dirigente que pueda ocupar el centro de gravedad donde está Fidel Velázquez
“La segunda, se refiere a las propias funciones de la CTM, es decir, si puede conservar su naturaleza de centro de gravedad y articulación-desarticulación política ante nuevas exigencias de la vida sindical marcadas por las reorientaciones de la economía, la participación de la oposición de izquierda en el Congreso, las reacciones de los trabajadores ante la inflación y las traiciones de sus dirigentes, y las ambiciones y necesidades de los otros líderes de la Confederación y del movimiento obrero”
Interrogado la semana pasado sobre sí las respuestas que dio a esas preguntas en 1980, cuando escribió el estudio, siguen siendo válidas, Camacho respondió que todas las probabilidades van en contra sobre la posibilidad de sustituir a Fidel Velázquez con una figura equivalente
Explicó: “Ningún otro dirigente ha tenido la experiencia de haber participado en el movimiento revolucionario y en la configuración del régimen y de la propia CTM
“Los dirigentes actuales no están protegidos por una hegemonía ideológica al amparo de la cual Velázquez y su grupo pudieron consolidar sus bases organizativas A la vez ningún otro líder institucional de la actualidad goza de la autonomía que le permitió aislarse de los proyectos estrictamente gubernamentales”
Además, en opinión de Camacho, para un dirigente actual resulta mucho más difícil la adaptabilidad ideológica por la propia concientización y politización que han ocurrido en los últimos años Por si fuera poco, argumenta, la astucia de Fidel Velázquez no es nada común, pues “no cualquiera sabe ceder poder cuando así lo exigen las necesidades de un presidente de la República
“Tampoco es casual el hecho de que a lo largo de las décadas el régimen no haya encontrado un mejor sustituto, ni que las oposiciones internas de la CTM hayan fracasado recurrentemente
“Las funciones que desempeña la CTM y el propio Fidel Velázquez no son tampoco inmediatamente sustituibles por los elementos organizativos de que dispone la Confederación, que desde luego juegan a favor de una solución institucional”
Resalta que la CTM tiene cuadros viejos y algunos nuevos con posibilidades intermedias, que la central hace uso de una burocracia que administra sus intereses, que cuenta con patrimonio e ingresos corrientes que provienen de cuotas, aportaciones y donativos que le dan estabilidad financiera, que tiene su propia prensa y editorial, que ha creado su instituto de educación obrera, que desarrolla funciones de capacitación política y técnica
“Pero sus recursos institucionales requieren del ingrediente que la mantenga unida y en movimiento, es decir del liderazgo de Fidel Velázquez”
Y remata: “Resulta mucho más realista pensar que el cambio de liderazgo en la CTM marca el principio de transición hacia una nueva época de las relaciones entre el régimen y el movimiento obrero”