El PRI perderá la mayoría porque ya no puede hacer fraude en gran escala

El PRI perderá la mayoría porque ya no puede hacer fraude en gran escala
Zedillo está atrapado: propició la transición, pero al parecer no sabe lo que hizo ni qué papel jugar: Muñoz Ledo
Gerardo Albarrán de Alba
Con un PRI y un gobierno imposibilitados “física y políticamente” para cometer un fraude electoral a gran escala; con una sociedad que “ya entendió” que de lo que se trata es de que se acabe el absolutismo presidencial; con una oposición que, en su conjunto, “ganará más de 150 diputaciones uninominales”, y con un presidente de la República que “parece que no sabe lo que hizo”, este 6 de julio México entrará a un verdadero régimen de partidos, al ejercicio del equilibrio real de poderes y a una transición democrática en marcha
Así se resume la visión de Porfirio Muñoz Ledo sobre el país que se nos viene, como resultado del proceso electoral federal intermedio de este 1997
A una semana de las elecciones, el candidato a diputado plurinominal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien en 1988 ya ganó en esta capital uno de los primeros escaños en el Senado de la República para la oposición, reconoce: “La última palabra la tienen los electores”
Muñoz Ledo no deja asomar sombra de duda de que el PRI no alcanzará el 422% de la votación nacional ni mucho menos 175 diputaciones uninominales que, en cualquier caso, le permitan formar la mayoría absoluta en la LVII Legislatura, y argumenta con lo que él llama las “evidencias” de lo que está pasando en el país
“Hay un clima de opinión creciente y muy claro en favor de un cambio político en 1997 Se ve en el avance del PRD en la capital de la República En esta ciudad, que es el epicentro político del país, es donde desde hace tiempo se forman las grandes tendencias de cambio Aquí arrollamos con el 52% de la votación en 1988, y que no nos extrañe que ahora lleguemos a una cifra cercana al 50% del voto Esta corriente se debe a que en el PRD tenemos al mejor candidato, a que la gente ya se hartó del PRI y a que no ve al PAN como una opción de cambio, por su candidato y por la conducta errática de ese mismo partido”
Muñoz Ledo también encuentra en el resto del país la voluntad de que el PRI no sea mayoría en el Congreso
“Ya la gente lo entendió: Se trata de que se acabe el absolutismo presidencial; de que la Cámara de Diputados le pida cuentas al gobierno, que recupere su capacidad de legislar y pueda meter la mano al presupuesto y, junto con el Senado, pueda modificar la Ley de Ingresos”
Y augura:
“No hay posibilidad, en este momento, de que el PRI gane las elecciones de una manera limpia”, y si lo hiciera de otro modo, se arriesgaría a “un gran conflicto nacional”
Basado en “documentos priístas enviados a Los Pinos, que han sido filtrados”, Muñoz Ledo sostiene que en el gobierno “dan por hecho que no podrán ganar ni 422% de la votación ni 175 diputados uninominales, y estiman que la oposición ganará más de 150 diputaciones uninominales” Estos datos, sostiene, “coinciden con la información fina que tiene el PRD y con información del PAN Por lo tanto, el PRI no llegará a la cifra que requiere para tener la mayoría absoluta en el Congreso”
Esto ha provocado “una actitud equívoca del gobierno”, porque si bien “empiezan a admitir este hecho en corto, y se trasluce en sus declaraciones, por el otro lado están tolerando y propiciando medidas desesperadas, que son, fundamentalmente, una movilización histérica de los gobernadores; todas las artimañas de intimidación que conocemos, pero a pasos acelerados; y se sabe que tienen dispositivos para meter la mano a las urnas ahí donde no haya vigilancia”
Como sea, advierte, “el gobierno y el PRI no tienen hoy la posibilidad física ni política de hacer un fraude a gran escala, porque el órgano electoral es independiente, porque habrá observación electoral y porque hay una gran vigilancia de la opinión pública nacional e internacional”
Para el también expresidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRD y cabeza de la negociación de la reforma electoral, el gobierno está jugando un doble juego:
“Aceptan que van a perder, pero no se resignan Hay muchos círculos del gobierno, sectores duros —yo no sé si habrá que ubicarlos en Insurgentes Norte o en Bucareli o incluso en Los Pinos—, que quieren dar el último jalón ilegal para evitarlo
“Están creando una situación esquizofrénica, porque el gobierno ha aceptado la transición democrática, pero al mismo tiempo se exhibe: no está preparado para asumirla en plenitud De aquí se deduce que el riesgo de la ingobernabilidad consiste no en que gane la oposición, sino en que se les pase la mano y que logren, por un conjunto sumado de artimañas en muchas partes del país, generar una mayoría artificial en la Cámara de Diputados que no corresponda a la expresión de la voluntad popular
“El problema de Zedillo es que aceptó la transición democrática, y el que diga lo contrario falta a la verdad, pero ahora no sabe qué papel le corresponde en la transición No sabe si actuar como jefe de Estado, como jefe de gobierno, como jefe de partido o como secretario de Hacienda, que son los cuatro papeles que juega El de secretario de Gobernación no, porque no le sabe”
Los obstáculos
La primera vez que Porfirio Muñoz Ledo habló con Ernesto Zedillo, en octubre de 1994, “a invitación suya”, el entonces dirigente nacional del PRD regresaba de Washington y le mostró al presidente electo un documento del Centro de Estudios Estratégicos, “que agrupa a los principales think tank vinculados a la Casa Blanca y al Departamento de Estado” Ahí se hacía un balance de las elecciones y un pronóstico de cuáles serían los objetivos de Zedillo, en tres grandes rubros: mantener los equilibrios macroeconómicos, tratar de reducir desigualdades sociales, y “una reforma política radical” para desahogar todas las tensiones, para relegitimar al gobierno y para darle una salida al país
“Puse ese documento en sus manos, y le pregunté si eso correspondía a sus objetivos Me dijo: ‘Sí Creo que es una síntesis general, pero corresponde a lo que estamos pensando'”
Muñoz Ledo puso el énfasis en la reforma política “Ese punto es la base misma de nuestro diálogo Si usted está decidido a una reforma radical, esa es la salida que todos podemos esperar para el país”
Y le preguntó: “¿Usted estaría de acuerdo en una transición hacia la democracia?”
—¿Qué respondió?
—Con unas o con otras palabras, desde las primeras conversaciones, Zedillo estuvo de acuerdo en que la manera de resolver los problemas del país era la transición, la llamara por ese nombre o no La propuesta nuestra —se lo dijimos después, todo el CEN del PRD— fue que asumiera la responsabilidad de conducir la transición, que asumiera su papel de jefe de Estado, que abriera el diálogo sobre los grandes problemas del país y, sobre todo, que adquiriera el compromiso de lo que llamó la reforma electoral definitiva, dentro de la reforma del Estado
“Durante todo el proceso de negociación, que tuvo muchos altibajos, Zedillo asumió la transición democrática, y, en corto, aceptaba siempre la posibilidad de que él mismo estuviera siempre por encima de los partidos De ahí salió la idea de la ‘sana distancia’, era la idea de que él tuviera el papel del rey de España o, cuando menos, el de Adolfo Suárez Es más, Adolfo vino a hablar largamente con él, y le contó cómo lo que requiere la transición democrática es tener muy claro un objetivo, y el objetivo es el cambio de un sistema político a otro Si se tiene muy claro eso, las distintas variables se supeditan a ese objetivo: devolver a la gente la posibilidad de que elija a sus gobernantes”
Pero después de eso, cuenta Muñoz Ledo, “Zedillo cambió” y vinieron los retrocesos “en cosas que él había acordado y que los partidos habíamos firmado”
Ahora paga las consecuencias
“Zedillo está atrapado entre dos mundos: por un lado, su compromiso con la modernidad política, suscrito con nosotros y, digamos, convenido con la comunidad internacional; por el otro, con la línea dura del gobierno”
—¿Dónde está esa línea dura?
—Tiene dos puntas de lanza Una es la del grupo tecnocrático, que es el grupo más autoritario que ha gobernado al país, pues hasta los Científicos de Porfirio Díaz tenían mayor conocimiento de la realidad del país
“Este grupo de muchachos tecnócratas, que son altos funcionarios desde la edad de 30 años, es como una nueva Falange, están subidos en ‘la ciencia’ Son el fruto más patológico de la transferencia que ha habido en los países que aplican la doctrina neoliberal del poder político hacia las élites tecnocráticas Para ellos hay una verdad absoluta, que no es opinable ni discutible, y ellos son los herederos de esa verdad Es como una teocracia neoliberal Por eso, ellos no pueden aceptar la posibilidad de que haya un Congreso independiente que les modifique sus políticas Los aterra
“La otra presión sobre Zedillo es la de sectores políticos dentro del gobierno Y yo no creo que sea del PRI como estructura, porque el PRI es una caricatura, es una emanación del poder del gobierno Ahí han puesto a un personaje extravagante, que es el símbolo de la obscenidad política: Roque, justamente porque no quieren dar la cara Roque es el espantapájaros del PRI y del gobierno, pero no es el que decide”
—¿Quiénes se oponen desde el gobierno a la apertura?
—Los que quieren la Presidencia de la República En donde veamos a un precandidato que se siente con fuerza y posibilidades de llegar, ahí vemos al enemigo de la reforma política Por eso, la definición de la Secretaría de Gobernación en este proceso es muy importante
“Los obstáculos los ponen los jóvenes tecnócratas que consideran una blasfemia que se les puedan modificar sus políticas, y los que se sienten con la banda en el pecho y que saben que si gana la oposición en el 97, se acabó para ellos cualquier posibilidad en el 2000
“Zedillo oscila en la duda entre inclinarse ante esas corrientes o asumir su propia responsabilidad En este momento, Zedillo es rehén de los tecnócratas y de los operadores del sistema que sienten que se les va su última oportunidad para llegar al poder Ese es el fondo del problema”
Por eso, urge Muñoz Ledo, “se necesita una definición de Zedillo, es lo que todos estamos esperando” Y esto pasa por investigar “todos los desmanes que se están cometiendo”; ordenando a la Secretaría de Gobernación “que se deslinde, con toda claridad, de todas estas cosas y asuma su función neutral como responsable de la política interior”, y que el propio presidente diga claramente a la nación que “ejercerá su función constitucional en interacción con el Congreso de la Unión, según la mayoría que resulte de las urnas”
Insiste: “La ingobernabilidad derivaría del PRI, no de nosotros; de que el PRI no entienda que tiene que respetar el voto popular y de que no entienda que cada uno de los poderes debe limitarse a su función constitucional”
—Eso se parece a las conclusiones de un grupo de expertos de la ONU, que advierte sobre los riesgos de ingobernabilidad por la falta de cultura democrática en México
—¡Claro! Eso ya lo había dicho Sartori, aunque de una manera más dramática: El sistema político mexicano parece un tren que va de bajada, pero al que se le acabaron los rieles Esa falta de cultura democrática está en el gobierno Nosotros sí entendemos perfectamente lo que hay que hacer: Hay que ejercer el Poder Legislativo de una manera responsable, buscando acuerdos y consensos entre las distintas fuerzas
“Se lo voy a decir de una modo bárbaro: Parece que Zedillo no sabe lo que hizo Por eso no se ubica Lo que hizo fue propiciar una transición, y si no lo entiende, la falta de cultura política es del lado de ellos Yo no les puedo pedir a los tecnócratas que tengan cultura democrática, si son la quintaesencia del autoritarismo; tampoco les puedo pedir a los ambiciosos y a los loderos del PRI que tengan cultura democrática Nosotros sí la tenemos
“El plano regulador de la transición democrática lo hicimos nosotros, desde la Corriente Democrática Es lo que plasmamos en la ‘propuesta democrática’, donde planteamos qué hacer: romper con el sistema; generar una línea disidente que creara una oposición fuerte en México; convertirnos en un polo de atracción de las corrientes democráticas, y formar un partido con la idea clara de quitarle el poder al PRI en menos de una década
“Y esa ruptura no salió de la manga Es algo que teníamos pensado desde hace mucho tiempo En 1978, varios amigos nos planteamos la posibilidad de hacer un partido político Y lo maduramos en 1987
“Es un hecho que nosotros concebimos el cambio democrático en México: nosotros concebimos la ruptura y su consolidación; nosotros trajimos al país el concepto de transición democrática; nosotros hicimos más del 90% de los planteamientos de la reforma electoral que se hicieron ley ¡Nosotros sí sabemos qué hacer! ¡Sabemos gobernar! Porque, además, tenemos una educación política para eso”
Muñoz Ledo remata: “No estoy hablando de nada nuevo; nosotros ya lo hicimos, empujando, discutiendo, argumentando, negociando, persuadiendo ¿Cómo cree que sacamos la reforma electoral? Eso es lo que vamos a hacer ahora, aunque ya no en Bucareli ni en Barcelona Ahora será en San Lázaro”
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La noche del miércoles 25, una comisión perredista que encabeza Muñoz Ledo entregó su agenda legislativa al resto de los candidatos de ese partido, para revisión
Semanas antes, hicieron públicos los primeros 10 puntos de lo que llaman la agenda legislativa de los primeros meses del nuevo Congreso
Muñoz Ledo dice que, a mediados de julio, tendrán un proyecto acabado para proponer a los demás partidos que integrarán la Cámara de Diputados la creación de grupos de trabajo, en la búsqueda de acuerdos y consensos, para finiquitar el tema de Chiapas y dar salida a los acuerdos de la Cocopa; para definir nuevos sistemas de presupuestación; para procesar un nuevo Estatuto de Gobierno del Distrito Federal; para una nueva Ley Orgánica del Congreso de la Unión; para el sistema de revisión de la cuenta pública
“Nosotros somos responsables del cambio que nosotros mismos hemos promovido, porque nosotros sí sabíamos qué queríamos Los que no sabían qué querían eran ellos Nosotros sí tenemos cultura democrática, ellos no La tendrán que adquirir”
Muñoz Ledo dice que esto no le preocupa mayormente “Van a cometer torpezas al principio, pero ellos tendrán que aprender vida democrática”
—¿Bastará que el PRI pierda la mayoría absoluta en el Congreso para que todo esto ocurra? Ya antes perdió la mayoría constitucional, desde la LIV Legislatura, pero entonces el PRI sumó sus votos con los del PAN para todo, excepto para aprobar el presupuesto
—Sí, la consecuencia de esa pérdida fue la alianza con el PAN, porque había una coincidencia entre lo que planteaban Carlos Salinas y el PAN Pero esa alianza se erosionó La alianza fue con Salinas, no es tan clara con Zedillo Salieron mal de la experiencia en la Procuraduría General de la República
“Además, a estas alturas, al PAN ya no le conviene una alianza con el gobierno Si el PAN se vuelve a aliar con el PRI, ya no tendrá perdón de Dios En aquel entonces pudo disimular por la demagogia salinista, pero ahorita sería evidencia de que el PAN, ahora sí, pasaría a formar parte del bloque de gobierno Y el costo de esto para el PAN sería impagable Para el propio PRI sería impagable, aunque la cúpula tecnocrática pudiera aspirar incluso a tener un candidato presidencial tecnocracia-PAN, aunque me parece muy remoto, porque en un Congreso plural también los diputados y senadores del PRI empezarán a tener voz propia La tecnocracia le teme a una mayoría opositora en el Congreso, sí, pero le teme tanto o más a la libertad de voto de los legisladores del PRI, que son hasta ahora sus sirvientes Pueden dejar de serlo
“En el PRI, como estructura, no hay ninguna inclinación a pactar con el PAN, y en el PAN hay un rechazo generalizado a volver a repetir la experiencia El costo de esa alianza es impagable hacia el 2000 para esos dos partidos En cuanto al PRD, no hay ni las más remota posibilidad de que el gobierno adopte nuestras líneas políticas y nuestras propuestas de reforma que le permitieran una alianza con nosotros”
—¿Qué es lo que veremos entonces en la LVII Legislatura?
—No será un Congreso de alianzas, sino un Congreso de acuerdos y consensos Se acabará la época en la que los proyectos legislativos venían de la Presidencia Todavía con Salinas, el jefe de la bancada panista acordaba con José María Córdoba Montoya Ahora no va a ser así Ahora, la mayoría de los proyectos se van a generar en la Cámara de Diputados, y vamos a tener que negociar y vamos a tener que ponernos de acuerdo por temas Hay compromisos que tienen los partidos que son coincidentes El PAN podrá coincidir con nosotros en algunos, en otros no; el PRI quizá coincida con nosotros en algunos casos, pero siempre tendrá que haber una mayoría Vamos a vivir lo que se vive en el parlamentarismo contemporáneo, en todas partes: mayorías y minorías cambiantes, según los temas
“Va a venir un mundo completamente nuevo Un mundo de gran libertad legislativa, donde va a tener un gran papel la imaginación, la capacidad de negociación Es el mundo de los acuerdos políticos”
Muñoz Ledo ofrece un colofón:
“De todas maneras, la última palabra la tienen los electores Habida cuenta de todo lo que hemos dicho, y aun creyendo, como creo, en un Congreso de acuerdos, más que de alianzas, es también cierto que mientras menos votos tenga el PRI, mejor Porque hace más contundente el triunfo opositor, porque hace más claro el mandato electoral de cambio y porque reduce la tentación de reeditar concertacesiones e, incluso, de intentar maniobras corruptoras
“En este momento, votar contra el PRI es votar contra un sistema En este 1997 podemos entrar a un verdadero régimen de partidos, al ejercicio del equilibrio real de poderes y a una transición democrática en marcha Todo eso, en un solo día: el 6 de julio”