La querella de Beltrones y Carrillo Olea debe ser “con el gobierno de EU, no con nosotros”

La querella de Beltrones y Carrillo Olea debe ser “con el gobierno de EU, no con nosotros”
“The New York Times”, dispuesto a defender su trabajo: “Seguiremos con estos reportajes a donde quiera que conduzcan”
Pascal Beltrán del Río y Carlos Puig
WASHINGTON, DC – Ante la amenaza de demandas en su contra por los gobernadores mexicanos Manlio Fabio Beltrones, de Sonora, y Jorge Carrillo Olea, de Morelos, por la publicación de una nota que los involucra en el narcotráfico, The New York Times decidió ratificar el contenido de su reportaje —publicado en su primera plana del domingo 23 de febrero— y apoyar a los reporteros que lo realizaron
Más aún, el diario neoyorquino está decidido a defenderse “vigorosamente” en cualquier corte, pues asegura que tiene documentos, declarantes identificados y una sólida investigación “Si con alguien se deben enojar los gobernadores es con el gobierno estadunidense”, dice, en entrevista con Proceso, Stephen Engelberg, subeditor internacional del Times
El más de millón y medio de lectores habituales de la edición dominical de The New York Times encontraron el domingo 23 un amplio reportaje de primera plana, con pase a una plana completa en interiores, basado en documentos confidenciales del gobierno estadunidense, declaraciones de exagentes de la DEA, cables entre la embajada de Estados Unidos en México y sus consulados, y testimonios jurados Se decía, entre otras cosas:
—Que el gobierno de Estados Unidos había entregado al equipo del presidente electo Ernesto Zedillo una lista de nombres de funcionarios mexicanos sospechosos de tener ligas con el narco, para que no fueran designados secretarios de Estado; entre ellos estaban Beltrones y Carrillo Olea
—Que diversos informes de varias agencias de inteligencia estadunidense señalaban a Beltrones como uno de los asistentes a reuniones en un rancho de Raúl Salinas de Gortari, donde éste repartía a otros políticos mexicanos dinero procedente de sobornos de narcotraficantes
—Que análisis de la DEA indicaban que Jorge Carrillo Olea había dado protección a Amado Carrillo Fuentes, cuando aquél ocupó el puesto de coordinador del programa en contra del tráfico de estupefacientes en la Procuraduría General de la República durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari
El reportaje, que incluía entrevistas con ambos gobernadores en las que rechazaron los cargos calificándolos de “increíbles y fantasiosos”, ocupó las ocho columnas de varios diarios mexicanos el lunes 24
Inmediatamente, Beltrones y Carrillo echaron a andar su maquinaria publicitaria para desmentir al diario estadunidense, a sus reporteros y a sus fuentes Cartas de desmentido, entrevistas y desplegados de sonorenses y morelenses indignados; después, los dos gobernadores anunciaron su decisión de demandar “penal y civilmente” a The New York Times y a sus reporteros
El martes 25, sin embargo, ante un comité del Congreso estadunidense, el subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico, Robert Gelbard, reconoció que el gobierno norteamericano sí había entregado al equipo de Zedillo la carta mencionada en el Times, y que uno de los mencionados era Manlio Fabio Beltrones “Estamos preocupados por los reportes que tenemos sobre el gobernador Estamos estudiando eso, lo seguimos examinando”, dijo Gelbard
Investigación de cuatro meses
A continuación se resumen las partes substanciales del reportaje firmado por Sam Dillon y Craig Pyes, titulado: “Vínculos con la droga manchan a dos gobernadores mexicanos La sombra en la frontera Un reporte especial” Dillon es el jefe de la corresponsalía del Times en México
Desde sus primeros párrafos, la información era contundente:
El gobernador del Estado mexicano que es vecino de Arizona, colabora con uno de los más poderosos narcotraficantes, creando un refugio para contrabandistas que transportan enormes cantidades de droga a Estados Unidos, de acuerdo con funcionarios estadunidenses e informes de inteligencia
Los funcionarios dijeron que esta conclusión se basa en abundante evidencia, incluyendo reportes de informantes “sumamente confiables”, en el sentido de que el gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera participó en reuniones en las que importantes traficantes mexicanos pagaron a políticos de alto nivel que protegían su operación
De acuerdo con estas descripciones, Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente, recibió maletas llenas de efectivo y fue el responsable de distribuir el dinero a los asistentes
Funcionarios y exfuncionarios dicen que la evidencia sobre la participación de Beltrones era tan detallada y apremiante que el gobierno de Estados Unidos había incluido su nombre en un documento confidencial entregado al equipo de transición del presidente Zedillo, que enlistaba más de una docena de políticos mexicanos de los que se sospechaba que eran corruptos Otro gobernador mexicano, Jorge Carrillo Olea, fue incluido en la lista negra estadunidense debido a supuestos enredos con importantes narcotraficantes
Y aunque Ernesto Zedillo no nombró a ninguno de ellos en un puesto del gobierno federal mexicano, ambos continúan ejerciendo un poder considerable en sus estados, y nacionalmente, a través de su prominencia en el partido gobernante Ambos parecen disfrutar de inmunidad tácita respecto de una investigación criminal en México y Estados Unidos
En una investigación de cuatro meses, que incluye documentos de inteligencia y entrevistas en Estados Unidos y México, The New York Times examinó cómo ambos gobiernos manejaron las denuncias en contra de los dos gobernadores
El resultado es un retrato de la frustración oficial en ambos lados de la frontera y, según varios de los funcionarios entrevistados, un caso típico de por qué los protectores políticos de los narcotraficantes quedan a menudo impunes
Los reporteros enfatizaban que sus fuentes eran tanto estadunidenses como mexicanas:
Estos funcionarios afirman que informes de inteligencia que sugieren corrupción entre políticos mexicanos como Beltrones, reciben poca atención en Washington, y que de manera similar agentes que trabajan en México sienten que reciben mínimo apoyo si revisan las actividades de poderosos funcionarios mexicanos
La tesis sostenida a lo largo del reportaje era que, por razones políticas, esa información nunca se convertía en acusaciones en las cortes:
En privado, funcionarios estadunidenses aceptan que los políticos mexicanos que protegen a los narcos, en rara ocasión son objeto de investigación en cualquiera de ambos países
Después, se referían a los documentos:
En un análisis de inteligencia nunca antes hecho público, los funcionarios que lo redactaron afirman que los traficantes ganan hasta 10,000 millones de dólares anuales, y gastan hasta 60% de ese dinero en sobornos a funcionarios en todos los niveles Los mismos funcionarios de inteligencia dicen que la mayor parte de la información negativa respecto de Beltrones y Carrillo Olea, el exdirector del programa antinarcóticos en México, ha sido reunida a través de reportes de inteligencia de informantes y va desde narraciones internas de la industria del narcotráfico a puros chismes Su volumen, especificidad y persistencia a través del tiempo, persuadieron a los funcionarios estadunidenses de que las denuncias contra los gobernadores tienen fundamento
En un largo estudio de 1994, los analistas de la DEA en El Paso, hicieron un retrato detallado de cómo Amado Carrillo Fuentes cultivó a funcionarios policiacos mexicanos y líderes políticos, incluyendo a Beltrones y Carrillo Olea De acuerdo con el análisis clasificado, basado en reportes de campo de más de una docena de agencias estadunidenses, el traficante ha “comprado influencia en varios niveles clave del gobierno mexicano”, proporcionándole “conexiones poderosas” que aseguran el paso seguro de sus cargamentos de droga desde México hacia Estados Unidos
En ese mismo estudio sobre el cártel de Ciudad Juárez, la organización de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, identificado en el reporte por sus iniciales como ACF, se dice:
Está bien documentado que Manlio Fabio Beltrones Rivera está asociado con la organización ACF El reporte agrega una cita de un policía judicial mexicano que afirma que Beltrones “está involucrado en el tráfico de drogas por su Estado”
Según el reportaje, los informes de Carrillo Olea eran buenos cuando fue nombrado por el presidente Salinas como jefe de la lucha contra el narcotráfico De hecho, fue elogiado por su contraparte en Washington, pero en 1992 otros reportes comenzaron a persuadir a la gente del EPIC (Centro de Inteligencia de El Paso, Texas) de que Carrillo Olea estaba ayudando a Carrillo Fuentes
Como se lee en un documento: “Reportes con fecha de 1992 indican que el excoordinador de la lucha contra el narcotráfico, Jorge Carrillo Olea, era en aquel entonces el socio más influyente de Amado Carrillo en el gobierno mexicano Carrillo Olea estaba a cargo de los radares de detección en México y, al utilizar la información que se le daba, pudo asegurar el paso seguro de los aviones de Carrillo Fuentes”
Los reporteros del Times, además de algunas entrevistas con algunos “funcionarios no identificados” de ambos países, dan a conocer declaraciones de otros que sí aceptaron que se publicaran sus nombres Uno de ellos es Wilburn Sears, quien en 1991 fue jefe de la oficina de la DEA en Hermosillo, Sonora Sears dice que en aquellos años, cuando Beltrones ya era gobernador, los narcotraficantes eran casi dueños del estado:
“Los federales protegían el aeropuerto, lo hacían todo para servir a los narcos, excepto pasar corriente a las avionetas para que encendieran”
En 1994, el señor Sears buscó en las computadoras de inteligencia de la DEA y encontró numerosas referencias del señor Beltrones y de miembros de su familia De acuerdo con un memorándum que él escribió: “El gobernador está mencionado en casos desde San Diego a Tucson”
Dillon y Payes citan otros documentos, que aseguran tener en su poder, para referirse a Raúl Salinas:
Entre los reportes de inteligencia que son más persuasivos, según los funcionarios, están los relatos de reuniones en un rancho, donde algunos de los más notables traficantes de drogas daban dinero en efectivo a Raúl Salinas, quien a su vez lo repartía entre los políticos allí presentes
Dicen los documentos que Beltrones asistió a tres de estas reuniones entre 1990 y 1993 Y, según los funcionarios, el señor Carrillo Fuentes coincidió con él en una ocasión
Y agrega:
Funcionarios estadunidenses dicen que los informes sobre las actividades del señor Beltrones vienen de casi dos docenas de fuentes dentro del gobierno mexicano y sus policías
En el reportaje, se asegura que parte de la documentación obtenida tiene que ver con informes enviados por el consulado estadunidense en Hermosillo a la embajada en la Ciudad de México:
En agosto de 1994, el Departamento de Estado envió a William Francisco, un exoficial del cuerpo de Infantería del Ejército, como cónsul a Hermosillo
Casi inmediatamente, puso sus ojos sobre el gobernador, cuestionando por qué los reportes de corrupción y conducta sospechosa de los agentes eran ignorados por otros funcionarios estadunidenses
Se narra cómo Francisco trabajó muy cerca de Sears y poco a poco comenzó a obtener sus propias fuentes de información sobre Beltrones Cerca del momento en que Zedillo designaría a los integrantes de su gabinete, Francisco envió un largo cable al embajador James Jones, en el que describía las actividades de Beltrones relacionadas con el narcotráfico Jones, dice el Times, vio con cautela esa información y, de hecho, la ignoró Pero otros reportes que ya habían llegado a Washington hicieron que el nombre de Beltrones se incluyera en la lista que el gobierno de Clinton le entregó a Zedillo
Funcionarios mexicanos entrevistados por el Times aseguraron que ni Beltrones ni Carrillo Olea fueron considerados para ocupar un puesto en el gabinete de Zedillo Y el reportaje afirma que aparentemente el gobierno de Zedillo nunca inició una investigación con base en la información que le habían dado los estadunidenses
La ira de los gobernadores
Desde el mismo domingo 23, Carrillo y Beltrones la emprendieron contra el Times
Carrillo envió una carta a Joseph Lelyved, editor ejecutivo del diario, en la que decía, entre otras cosas: “El único soporte que para tan grave acusación ofrecen sus reporteros es la frase altamente confiables, que en su mismo texto colocan entre comillas, sin ofrecer, obviamente, ninguna referencia y, menos aún, algún elemento probatorio
“Los funcionarios mexicanos sabemos muy bien que estos ataques son cíclicos, y que si bien son muy fuertes en su impacto inicial, nunca son seguidos de mayor información, y menos aún de datos fidedignos que conduzcan a ratificar plenamente lo enunciado por su artículo
“El ciclo al que obedece el artículo de hoy tiene tres objetivos:
“Apoyar los esfuerzos de la derecha en el Capitolio para, por medio de la negativa a la certificación, endurecer las relaciones de Estados Unidos hacia México; el segundo objetivo es crear el peor escenario posible para México de cara a la próxima visita del presidente Clinton a este país y, finalmente, influir en las próximas elecciones federales mexicanas, ya que son clarísimas las preferencias políticas que tiene ese sector del Congreso americano sobre la democracia en México
“Sería de esperarse de un periódico de esa importancia que hiciera explícitas ‘las altamente confiables fuentes informativas’ Como eso no va a suceder, me permitiré sugerir las buscara en Langley y Cristal City”, dice Carrillo, refiriéndose a los condados donde se encuentran las sedes de la CIA y del Departamento de la Defensa de Estados Unidos, respectivamente
El miércoles 26, el gobernador de Morelos anunció que demandaría a los autores del reportaje: “Puedo anticiparles mi decisión inquebrantable para encontrar los mejores medios de defensa ante esta calumnia”, dijo en Cuernavaca
En el mismo tono, Beltrones envió a los diarios nacionales, mediante la Dirección de Comunicación Social del Gobierno de Sonora, un fuerte reclamo al Times:
“Me parece un burdo relato de mentiras, que lastima y da lástima
“Qué propósito real persigue el artículo y a quién defiende o a quiénes sirve y a qué intereses defiende”
El jueves 27, el gobernador de Sonora anunció que demandaría en juzgados mexicanos a Dillon, a Pyes “y a quien resulte responsable”, entre los que podrían estar involucrados algunos diarios nacionales que reprodujeron la información
Dijo Beltrones que las demandas serían por los delitos contra el honor y por daños y perjuicios, y que se interpondría tanto en la vía penal como la civil Agregó que exigirá que se le “provea de daños y perjuicios que tengan que ser saldados” y que con el dinero que obtenga del diario neoyorquino pagará sus gastos legales y el resto irá a instituciones de beneficencia en Sonora
El NYT se sostiene
Nada de esto parece preocupar a The New York Times Al solicitarle a Sam Dillon una entrevista, informó a Proceso que tanto por existir la amenaza de un procedimiento legal en su contra como por la seriedad del asunto, sería un funcionario del diario el que hablaría El viernes 28 en la tarde, vía telefónica, Pascal Beltrán del Río sostuvo la siguiente conversación con Stephen Engelberg, subeditor de la sección internacional del Times:
—¿Está preocupado el periódico por la posibilidad de ser demandado por dos gobernadores mexicanos?
—Déjeme decirle, primero, que el reportaje que publicamos el domingo es producto de un trabajo intenso sobre documentos del gobierno estadunidense, informes de inteligencia Este es el material que tenemos en nuestras manos, tal como lo decimos en la nota De hecho, tenemos una buena cantidad (de esos documentos) El reportaje es amplio, detallado, y si algunos de los que han atacado este trabajo tienen alguna querella, me parece que debe ser con el gobierno de Estados Unidos, no con nosotros Creo que vale la pena hacer notar que ningún funcionario estadunidense, ya sea en un periódico o de alguna otra manera, ha salido a criticar la precisión del reportaje Punto
“El reportaje describe lo que es conocido por el gobierno Y como usted sabe, el embajador Gelbard, al rendir su testimonio (ante el Congreso), lo que es raro en este tipo de situaciones, dijo que la información era tan seria que se tuvo que comunicar al equipo de transición de Zedillo e incluso identificó a uno de los mencionados en la lista Como usted sabe, la discusión pública de este tipo de información es muy poco común Eso muestra qué tan extendida y seria piensa el gobierno de Estados Unidos que es (esta información) Así que ¿nos preocupa? Siempre tomamos muy en serio el hecho de que una persona sobre la que escribimos no esté contenta con lo que publicamos Nos han mandado cartas y hemos examinado el contenido del reportaje y el contenido de la cartas y, obviamente, cualquier dato que se nos pruebe que está equivocado, lo tomaremos muy en serio Pero, hasta ahora, no hemos visto nada que rebata los hechos específicos”
—Una pregunta obvia: ¿Sostienen lo que publicaron?
—Absolutamente Apoyamos a los reporteros y sostenemos el reportaje Sam Dillon y Craig Pyes, juntos, tienen décadas de experiencia reporteando en Latinoamérica Y no sólo eso: Igual que Proceso, supongo, tenemos la intención de seguir con estos reportajes, a donde quiera que conduzcan Entre paréntesis, déjeme felicitar a su revista sobre lo que creo que es una de las exclusivas más importantes de toda esta serie de reportajes Fue una muestra excelente de periodismo, que —usted vio— nosotros seguimos Y tenemos la intención de seguir a la prensa mexicana, a los buenos reporteros de Reforma y de su revista, y, de vez en cuando, darles algunas pistas nosotros mismos
—En México no está arraigada la costumbre de usar fuentes anónimas en el periodismo ¿Cómo responderá el periódico, en ese contexto, si esto va a la corte? ¿Y qué puede decir en general del uso de fuentes anónimas?
—Un par de cosas: The New York Times tiene una tradición histórica de defenderse vigorosamente cuando es llevado a la corte Y puede estar seguro de que lo haremos, si se da el caso Segundo, las fuentes anónimas son controvertidas en nuestro país también No nos gusta usarlas; siempre preferimos que la gente que habla dé su nombre De hecho, en el reportaje que estamos discutiendo sí hay gente citada por su nombre Los documentos a los que hacemos referencia no son de fuentes anónimas; son documentos oficiales del gobierno estadunidense Hay, de hecho, poco material en el reportaje que se atribuye a “funcionarios estadunidenses” Y en ese caso, como en todos los casos de fuentes anónimas, se tiene que poner en la balanza el valor del material, su comprobación y el hecho de que la gente que proporciona la información lo hace bajo el resguardo del anonimato Lo tomamos muy en serio: Hubo muchas cosas que conocimos, al reportear para esa información, que decidimos no publicar Tratamos de usar hechos comprobables
—¿Alguna vez ha sido demandado el NYT por funcionarios extranjeros?
—No lo sé
—Cuando se les lleva a juicio, por notas que involucran a fuentes anónimas, ¿qué han hecho, en general, en la corte?
—En general, si prometemos el anonimato a alguien, no revelamos nuestras fuentes Pero realmente no creo que ese vaya a ser un tema importante en esto, porque las fuentes principales sí están identificadas Todo el caso está resumido en documentos que nosotros citamos, que son documentos oficiales Esto está completamente amarrado, revestido de hierro No hay nada qué decir sobre ello Defenderemos nuestro trabajo