De Julio Ortega
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, dirigida al maestro emérito Ignacio Burgoa Orihuela, en relación con la entrevista que, en Proceso 1052, le hizo la reportera Sonia Morales
Maestro Burgoa: Una familia nahua tenía, en la Huasteca, una parcela comunal que, por herencia centenaria, explotaba Un día se le ocurrió sembrar café y, cuando estaba en plena producción, arribaron pistoleros del cacique que secuestraron a la familia Durante el cautiverio de ésta, los pistoleros, que golpeaban con fuetes a sus víctimas hasta sangrarlas —incluyendo mujer e hijos—, casi los mataron de hambre
Otros nahuas que se habían dado cuenta del agravio denunciaron los hechos ante las autoridades, pero como éstas no les hicieron caso, los propios indígenas capturaron y entregaron a los delincuentes, quienes al poco tiempo salieron de la cárcel por “desvanecimiento” de pruebas El cacique se había presentado con una escritura sobre las tierras, con base en un informe testimonial, y, a los pocos días, los nahuas fueron desalojados del predio El jefe de la familia quedó encarcelado
Para concluir el drama, al salir de la cárcel, el nahua fue plagiado por los pistoleros, y a cabeza de silla lo arrastraron hasta matarlo Su cadáver fue colgado para que sirviera de ejemplo a los nahuas que aún quisieran protestar por el robo de las tierras que les habían pertenecido durante toda su vida
Estos hechos los viví en 1958 Durante más de 14 años, luchamos jurídicamente por recuperar las tierras, y como este intento fue del todo inútil —por la prescripción del delito, porque los nahuas no tienen derecho a litigar en su lengua, porque basta un error u omisión de un término para que el juez dé la razón a los criminales, y porque se hacen prescribir derechos naturales o históricos—, finalmente los indígenas recuperaron sus tierras por la fuerza Sin embargo, gracias a la Constitución del 17 —luego de que la del 24 desapareció ante la ley de los “gobiernos indios”, aunque siguieron existiendo, sobre todo entre los mayas—, los delincuentes no fueron castigados y, en cambio, el gobierno los premió pagándoles el predio a precio de oro
Para su conocimiento, señor Burgoa, ningún ladrón y asesino de nahuas está en la cárcel, menos aún los caciques, que hasta gobernadores han llegado a ser En cambio, las cárceles están repletas de nahuas acusados de “invadir” tierras, y purgan largas condenas
Además, la ganadera Constitución del 17 otorga al Ejecutivo amplias facultades para enajenar la tierra y conculcar los derechos que asisten a los indios desde hace miles de años Y esto empezó hace unos cinco siglos, cuando los derechos indígenas empezaron a ser derogados por la fuerza bruta de la Conquista
No me venga, señor Burgoa, conque la Constitución del 17 no debe reformarse porque sigue siendo operante Durante los últimos 80 años, a esa Constitución —que de por sí contiene leyes retroactivas y racistas— se le han hecho cerca de 500 reformas con el aparente propósito de que nuestros enemigos “los blancos” nos sigan robando “legalmente”, e inclusive asesinando
Según usted, para elaborar una nueva Constitución se necesitaría convocar a un Congreso Constituyente, pero esto sólo podrían hacerlo fuerzas revolucionarias que hubieran roto el orden y que decidieran restituirlo “por medio de la fuerza, como ha sucedido en 1917; como sucedió con las Leyes de Reforma en 1856 y 57”
Esto, según nosotros, es inducir a la violencia, ya que usted, como constitucionalista, debiera tener bien claro que la soberanía reside en el pueblo, y que si la mayoría de los mexicanos —90% tenemos sangre india— decidimos restaurar nuestra autonomía y autodeterminación, reformando o creando una nueva Constitución, estamos en nuestro pleno derecho sin necesidad de recurrir a la violencia
Lamento que, como constitucionalista, usted haya caído en errores de este tipo por hacer a un lado la historia de México, que ha sido sobre todo la historia de sus pueblos indígenas De todos modos, lo convoco a elaborar un proyecto de reglamentación de los artículos 4¼ y 27 constitucionales donde queden implícitos los derechos históricos de las comunidades indígenas que han sido víctimas del más brutal de los despojos (Carta resumida)
Atentamente
Doctor Julio Ortega
Calle 5 de febrero 209
Pachuca, Hidalgo








